lunes 13 de julio de 2009

Diálogo 22

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la imagen está sacada de aquí

 

- ¡Chica! ¡Chica
- ¿Qué quieres?
- Que me desates
- ¿Estás loco o qué te pasa?
- Quiero caminar contigo
- Ni lo sueñes
- ¿Por qué?
- Me das miedo. Todos los que sois como tú me asustáis
- No seas tonta, yo soy diferente ¿Algún otro te habló antes como yo?
- Tengo que reconocer que no
- ¿Te das cuenta? Debes confiar en mí
- Mira, olvida que he pasado por aquí y busca otra persona que te ayude
- No quiero a otra persona
- Pues entonces lo llevas claro porque no pienso ni acercarme
- Estás perdiendo la oportunidad de conocerme
- Puede ser. Bueno, me voy. Adiós
- Sólo una cosa
- Dime. No me entretengas más que voy a enfriarme. Venía sudando
- Está bien. Seré rápido. Puedo darte lo que buscas
- ¿Tú que sabrás de mí?
- Soy un gran observador. Es lo único que puedo hacer aquí atado todo el día. Eso y comer.
- No intentes ablandarme. No tengo la culpa de que hayas nacido con cuatro patas y yo con dos.
- A mí me gusta ser caballo
- Y a mí mujer
- Anda, por favor, ayúdame.
- Vas a cocearme, lo sé. Siempre voy de ingenua por la vida y después… Así me va.
- No te cocearé ¿Por qué habría de hacerlo?
- Lo has conseguido, me arriesgaré. Voy a empezar a caminar hacia ti despacio
- Vale… Me gusta como hueles
- Esta cuerda está demasiado bien clavada. Imposible que te escaparas
- ¡Ya te digo!
- Bueno, pues esto ya está
- No te arrepentirás. En serio ¿Hacia dónde ibas?
- Volvía a casa. Hago todos los días el mismo recorrido
- Lo sé. Te dije que era muy observador
- ¿Por qué me has hablado hoy y no otros días?
- Quería que fueras tú quien me diera la libertad y estar seguro de que lo conseguiría
- Gracias. Bonito cumplido
- Me gustaría enseñarte un lugar
- Pronto anochecerá
- No importa. Súbete a mi lomo
- Tienes una bonita crín
- Y tú no pesas nada
- ¿Estoy bien sentada?
- Sí. Perfecto
- Me gusta ir aquí arriba. Todo se ve de otro modo
- Agárrate fuerte y no te caerás
- No corras demasiado, por favor
- Hecho

 

domingo 12 de julio de 2009

¡¡ Mayor de edad !!

 

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Quiero dedicar mi texto de hoy a Senia, mi hija, que hoy cumple dieciocho años.

Parece que fue ayer.

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En estos momentos se encuentra de viaje con sus amigos. Ese ha sido mi regalo de cumpleaños, espero que lo disfrute tanto que siempre lo recuerde. Se han ido a Port Aventura y a Barcelona para celebrar que este año comenzarán  (casi todos) sus estudios universitarios en diferentes lugares. Será como la despedida de una vieja etapa y la preparación para un nuevo comienzo, deseo que lleno de felicidad para todos porque son buenos chicos y muy estudiosos.

Desde aquí les doy las gracias (se que alguno que otro me lee) por acoger a Senia y por haberle dado tanto. Soy consciente de que sois su segunda familia.

Y para ti, Senia, el abrazo más grande del mundo (aquí todo es posible). 

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Historia de un sábado

Me gusta la vida que llevo.

Hoy por ejemplo, es sábado. Me levanto temprano con Congo (un viaje hasta mañana por la noche). Preparamos entre los dos el desayuno (cada uno tiene sus cometidos asignados): tostadas con mermelada para mí y queso para él, naranja licuada para los dos (no exprimida), café para él y descafeinado para mí (los dos con leche).

Mientras recojo, Congo termina de preparar su maleta. Nos despedimos en la puerta, me encanta guerrearlo hasta que ya se pierde dentro del ascensor. Después navego un rato por internet hasta que decido volverme de nuevo a la cama.

Eran ya las 12 cuando me instalé y me puse a leer recostada, con la radio encendida. Ésto dura poco pues siempre me quedo dormida, sea la hora que sea.   

Senia se ha despertado y ha venido a verme a la habitación, a contarme la película que fue a ver ayer al cine ("LOL", le ha gustado mucho). Es agradable comprobar que ha seguido mi recomendación en la elección de la película y que no ha salido del cine defraudada.

Se va a "sus cosas " y sigo leyendo pero... irremediablemente llega la somnolencia. Me quito las gafas y me dejo llevar. Los ojos se van cerrando cuando pienso  en lo importante que es Senia en mi vida y en cuanto la quiero. También pienso en Congo, curiosamente en lo mismo: lo importante que es mi vida y cuanto lo quiero. Diferentes cariños, pero ambos mi motor.

No sé cuanto tiempo pasa hasta que vuelvo a la vida. Poco tiempo porque no me ha dado tiempo ni a soñar. Leo algunas hojas más mientras me desperezo. He de levantarme porque tengo que preparar la comida. Hoy cocinaré algo sencillo y que me gusta mucho (a Senia no tanto, dice que parece hierba, aunque yo la obligo a comer de todo le gusto o no, desde pequeña): brócoli con refrito de ajo, huevo duro y cerezas. Porque no hay verano sin cerezas.

Dejo todo listo en la cocina, a fuego lento y me pongo a escribir estas perogrulladas... pero me encanta. Y es que hay cosas que de tan sencillas que son no les damos importancia pero la tienen.

Esta tarde y mañana no sé qué haré pero no me preocupa. No tengo planes. Este fin de semana he decidido haraganear lo más posible. Tengo una película para ver en el DVD, seguiré leyendo, tal vez me dé por coser punto de cruz, incluso hasta puede que me haga palomitas.

Haga lo que haga sé que disfrutaré porque... Me gusta la vida que llevo. Con Senia. Con Congo.

 

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¡¡ Pide tus deseos, cariño !!

¡¡ Sopla fuerte !!

¡¡ Y baila !!

 

La foto de Senia pequeña se la hice yo (está escaneada y no tiene nitidez). La otra se la hizo ella misma, también se la retocó (me encanta esta foto).   

viernes 10 de julio de 2009

Villa Traful

Villa Traful- Marcela

Esta fotografía que os dejo hoy me la hace llegar Marcela desde Argentina. No tiene blog propio pero es asidua lectora del blog La Acequia, de Pedro Ojeda; en él me descubre y es así como llega hasta Congo y yo.

El mundo,
una tela de araña gigantesca.

La fotografía fue sacada en un viaje que hizo con su familia desde Buenos Aires hasta Bariloche y pertenece a Villa Traful, una villa turística perteneciente al Corredor de los Lagos, situada en el extremo Sur de la provincia de Neuequén, Norte de la Patagonia, enclavada dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi sobre la margen sur del Lago Traful. El nombre de la villa es de origen mapuche y proviene del topónimo “Travül”, que significa junta o unión, haciendo referencia a la junta de los ríos Traful y Limay.

Fue fundada oficialmente por Parques Nacionales en 1936. Sin embargo sus orígenes se remontan a fines de 1800, cuando, pobladores en su mayoría de origen mapuche y algunos norteamericanos, habitaron el valle con la finalidad de criar ganado y cultivar la tierra.

Marcela me cuenta en su correo que se sintió impactada por lo silencioso del lugar, los colores del paisaje que parecían un lienzo de Van Gogh y que de los indios casi no hay rastro ya que la mayoría fueron diezmados en la Campaña al Desierto. Me escribe un pequeño esbozo de este episodio pero quiero saber más y busco por la red.

Las masacres se repiten en todos los lugares.
Los fuertes derrotan a los débiles por la fuerza.

A grandes rasgos, la Campaña al Desierto fue una campaña militar llevaba a cabo por el gobierno argentino contra los pueblos mapuche, tehuelche y ranquel, con el objetivo de obtener el dominio territorial de la Pampa y la Patagonia oriental hasta entonces bajo control indígena.

Después de que en 1877 Adolfo Alsina muriera, el general Julio Argentino Roca fue nombrado Ministro de Guerra y prosiguió su trabajo. En contraste con Alsina, Roca creía que la única solución contra la amenaza de los indígenas era exterminarlos, subyugarlos o expulsarlos. Se estima que en la campaña murieron más de 1.000 indígenas

Cada país tiene su propia vergüenza.
Recordar los muertos inocentes es u
na forma de honrarlos, de darles el lugar que se merecían entonces, el que se merecen hoy y el que merecerían en el futuro.

Las tribus que sobrevivieron fueron desplazadas a las zonas más periféricas y estériles de la Patagonia. Unos 10.000 nativos fueron tomados prisioneros y unos 3.000 enviados a Buenos Aires, donde eran separados por sexo, a fin de evitar que procrearan hijos. Las mujeres fueron dispersas por los diferentes barrios de la ciudad como sirvientas mientras una parte de los hombres fueron enviados a la isla Martín García, donde murieron, en su gran mayoría, a los pocos años de reclusión.

La historia se escribe a veces en color rojo.
RoJo SaNgRe.

Gracias Marcela, espero que te guste mi aportación a la fotografía. 

jueves 9 de julio de 2009

Pecado



Amor, tengo que confesarte algo. No te enfades, por favor.

Hace tres días que he empezado a vomitar. Fue algo sin pensar, en serio. Surgió de repente. Estaba leyendo cuando me ví tan identificada con la protagonista que se removieron mis recuerdos. Empezaron a apuñalarme desde dentro por todo el cuerpo.

Y el vómito llego como un desahogo.

Vomité aquellas obsesiones de antaño. Sí, las que me llevaban a un estado de ansiedad permanente. Las mismas que me convertían en la mujer triste más triste del mundo.

A la media hora, calmado el dolor de estómago, volví a empezar.

Vomité todas las pastillas. Esas que tú y yo sabemos. Las blancas pequeñitas que se pueden partir en dos pero que yo nunca parto porque me las tomo enteras. Con rabia.

A la media hora, calmado el dolor de estómago, volví a empezar.

Vomité todos los hijos que no engendré. Sobre todo el último, el que querría tener contigo. Un “tarzanito” fuerte y moreno. Tu viva imagen.

A la media hora, calmado el dolor de estómago, paré de vomitar.

Unas cuantas lágrimas salieron a borbotones. Y me quedé dormida. Sin imágenes en las retinas. Sin sonido alguno.

Así cada día. Desde hace tres.



lunes 6 de julio de 2009

Cartografía

 

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La imagen pertenece a Tatiana Parcero y está sacada de aquí

Mientras nos miramos tumbados en la cama en la tranquilidad de la tarde, dejando que se aposenten en nuestras retinas las imágenes del día, cartografío el cuerpo de Congo con las yemas de los dedos, anotando con precisión matemática todos los accidentes geográficos que encuentro a mi paso: los lunares, las manchas, las zonas de venas rojas, las espinillas, las parcelas pobladas de vello, los órganos principales...

y retengo el instante con fuerza, lo apreso al vuelo, y lo deposito en este papel en blanco, para que nos sobreviva cuando ya nos estemos aquí.

 

Si os ha gustado la imagen de Tatiana pinchar en los enlaces y descubriréis a una joven artista mexicana muy original.

viernes 3 de julio de 2009

Un campo de amapolas

"Alguna vez te has parado a pensar que el hombre tenía alma, que no son sólo habladurías, sino que ¡era una verdad conocida y que en la práctica seguían! En verdad, era otro mundo.. pero aún así, es una pena que hayamos perdido la capacidad de oír a nuestra alma... en realidad, deberíamos ir de nuevo en su búsqueda, o peores cosas nos ocurrirán".

Quiero que este pequeño fragmento de Thomas Carlyle, de su libro "Pasado y Presente", sirva hoy de introducción a este texto que escribí hace bastantes años. Lo leí esta tarde en la playa (también a modo de cita), en el libro que tengo ahora entre manos: "La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey", de Mary Ann Shaffer y Annie Barrows, un libro que me tiene enganchada por la sencillez y la ternura con que está escrito.

Su autora Mary Ann Shaffer, amante de la literatura, trabajó en librerías, como bibliotecaria y editora, aunque su sueño de toda la vida fue "escribir un libro que le gustara tanto a alguien como para publicarlo". Y lo escribió con la ayuda de su sobrina Annie Barrows (autora de obras infantiles) porque en los últimos tiempos su salud hizo que necesitara ayuda.

Mary no pudo ver cumplido su sueño, pues su novela fue finalmente completada y publicada después de su muerte, ocurrida en 2008. Triste final para un libro hermoso.

(Si os gustó "84, Charing Cross Road" de Helene Hanff, éste también os gustará) 

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La fotografía está sacada de aquí.

Te vi entre tanta gente. Hablabas, reías, fumabas, bebías... como cualquier otro hombre. Y como un descubrimiento, como esa piedra de la playa que en medio de todas las demás nos llama la atención, y nos agachamos para recogerla y la llevamos a casa para guardarla en cualquier cajón, así fue como yo también encontré tu alma.

Tuve que abrir muchas puertas y ventanas. Había muchos caminos trazados, a derecha, a izquierda, sin orden ni concierto pero el corazón me guiaba. Aunque fuese con los ojos cerrados podría seguir ese camino, respirando fuerte, presintiendo, obedeciendo los latidos de la sangre, corriendo para llegar antes de que se escapara, llamándola por su nombre.

El final del trayecto fue sereno, como un túnel de paz. Iba dando saltos suspendida en el aire. No hacía ni frío ni calor. Era como un no sentir nada.

Cuando al fin pude verla no tuve miedo. Me agaché para recogerla y ponerla sobre la palma de mi mano. Latía muy agitada. Empecé a acariciarla y a susurrarle: “Shhhhhh, Shhhhhh”. Una luz blanca me cegó. Tuve que cerrar los ojos y perdí el equilibrio. Cuando me repuse del susto apareció ante mi un niño pequeño, moreno y menudo. Estaba sentado encogido en aquel rincón de penumbra. Todavía en el suelo, me acerqué a él andando de rodillas. Hizo ademán de echarse para atrás. Le hablé despacio y con ternura: “No voy a hacerte daño. Deja que te acaricie. Ven”. Empezó a levantar la cabeza que todavía seguía agazapada entre sus hombros y me miró. Cuando vi sus ojos asustados cerca de los míos abrí los brazos y sentí como si todo el peso de la eternidad me cayese encima. Volví a hablarle y le acaricié el pelo. “Dime que te pasa. ¿Por qué tienes miedo? ¿Por qué estás tan asustado?”. Con la voz entrecortada, dando hipos como los niños pequeños y temblando como lo hacen las hierbas de la playa cuando las acaricia la brisa del mar, me respondió: “No puedo llorar, no puedo llorar por mí”. Acariciándole una y otra vez, volví a susurrarle: “Shhhhhh, Shhhhhh...”. Su cuerpo fue abandonándose poco a poco al calor de mi cuerpo de madre. Ya no pesaba como antes. Se iba volviendo ligero, leve. Y su corazón empezó a latir con ritmo acompasado. Al cabo de unos breves instantes de tiempo abandonó mi abrazo, se levantó y se volvió de espaldas a mí mientras empezaba a caminar muy despacio. Había una última puerta. No me había fijado antes en ella. Agarró la manilla y volvió la vista atrás. Unas lágrimas lentas, dulces, desprovistas ya de dolor, empezaron a brotar de sus ojos negros. Yo también empecé a llorar. No sabía que hacer. De algún sitio de mi cuerpo brotó una palabra: “Gracias”. Abrió del todo la puerta y entró en un espacio brillante y luminoso y se fundió con la misma luz cegadora que lo trajo a mí. Yo también empecé a desandar el camino.

 

Y mientras me despedía de tu alma 
en mi corazón creció un campo de amapolas.

Y volví. Volví al medio de tanta gente.

 

 

Este texto de hoy quiero dedicárselo al autor de La tierra de Genji, un blog que leo desde hace algún tiempo y al que tengo cariño, por lo que siente, como lo siente y como nos lo cuenta y porque estoy segura que, como yo, cree en la magia de las amapolas y en que el alma existe. Su último post "Campos de amapolas" hizo que recordase este texto y que me decidiera por fin a publicarlo. Genji, espero que te guste la canción que he escogido para ponerle música a las palabras.

miércoles 1 de julio de 2009

Lamego (Portugal), todo un descubrimiento

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Lamego es una ciudad portuguesa en el Distrito de Viseu, situada en el margen sur del río Douro. La ciudad es parte de la provincia tradicional de Trás-os-Montes e Alto Douro. Se trata de una ciudad antiquísima que data del tiempo de los romanos.

 

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Desde lo alto de sus 700 peldaños, el más bello Santuario barroco de Portugal Nossa Senhora dos Remedios (al fondo de la imagen de la izquierda) dialoga con una enigmática torre medieval del Castillo de Lamego.  Son dos épocas de una antigua ciudad escondida en las montañas. Moros y Cristianos lucharon ferozmente por poseerla. Pero en 1057, Fernando Magno, bisabuelo del primer rey de Portugal, la reconquistó para la cristiandad.

Desde Lamego nos desplazamos unos kilómetros para visitar el Monasterio de Santa María de Salzedas, Monumento Nacional perteneciente a la Orden del Císter, que data del S. XII.

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El Monasterio  llegó a ser uno de los más ricos del país, poseedor en su tiempo de una gran biblioteca.

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En los arcos de piedra se puede ver todavía parte de la construcción original.

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Y también podemos observar los azulejos que se ven por todo el país en cualquier rincón. Y el patio exterior.

La imponencia del monasterio está marcada por varios estilos decorativos que fue acumulando a lo largo del tiempo, desde el románico hasta el barroco

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Justo en frente del Monasterio y caminando tan sólo unos metros, visitamos la antigua Judería, un conjunto de casas de la época medieval, totalmente comunicadas entre ellas interiormente

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De allí nos vamos a ver la Torre de Ucanha sobre el río Varosa, que representaba la entrada al coto monástico de Salzedas y también Monumento Nacional.

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Y el sábado nos vamos en barco por el río Douro,

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y disfrutamos
de la vista de los olivos, de las viñas, de las bodegas y quintas, con los nombres de famosos vinos de Oporto y con los iconos que las identifican (en el caso de esta foto es el hombre con la capa negra de Sandeman),

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del sol, del paso por debajo de los puentes,  

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y de los fantásticos pasos por las esclusas que nos permiten vencer el desnivel del río,

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del ferrocarril que discurre paralelo al río...

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Ya el domingo de mañana, Congo y yo dejamos el hotel e iniciamos el regreso a casa, contentos de habérnoslo pasado tan bien y haber aprendido y visto tantas cosas interesantes, con el calor humano de todos nuestros compañeros de viaje todavía fresco... y con unos cuantos gramos/kilos de más (¡que postres!)... pero todo ha valido la pena.

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¡¡ Hasta la próxima Portugal !!

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Y hoy os dejo dos canciones porque no me he podido decidir por una de las dos.

A María do Ceo la he visto en directo en tres ocasiones y en las tres me conmovió hondamente hasta hacer que se me saliesen unas lágrimas.

Y de Carlos Cano que voy a contaros... cada vez que lo escuchaba cantando esta canción yo era María la Portuguesa.

 

En las noches de luna y clavel de Ayamonte hasta Villareal, sin rumbo por el río, entre suspiros una canción viene y va. Que la canta María al querer de un andaluz. María es la alegría, y es la agonía que tiene el sur. Que conoció a ese hombre en una noche de vino verde y calor y entre palmas y fandangos la fue enredando, le trastornó el corazón. Y en las playas de isla se perdieron los dos, donde rompen las olas besó su boca y se entregó. 

Ay, María la Portuguesa desde Ayamonte hasta Faro se oye este fado por las tabernas, donde bebe viño amargo porque canta con tristeza porque esos ojos cerrados, por un amor desgraciado, por eso canta por eso pena ¡Fado! porque me faltan sus ojos ¡Fado! porque me falta su boca ¡Fado! porque se fue por el rio ¡Fado! porque se fue con la sombra

Dicen que fue el te quiero de un marinero razón de su padecer, que en una noche en los barcos de contrabando p'al langostino se fue. Y en las sombras del río, un disparo sonó. Y de aquel sufrimiento, nació el lamento de esta canción.

miércoles 24 de junio de 2009

Lugares comunes

Esta fotografía me la hace llegar Francisca, una mujer con muchas inquietudes artísticas, como así queda demostrado en sus blogs:

Froiliuba. Paseos por la vida

Baúl del arte 

Melodías de una vida

En uno de ellos se define como "amante de la vida, del arte y de la música" y a cada uno de estos conceptos dedica cada uno de sus blogs. Os invito a conocerlos pinchando en los enlaces.

Además de compartir esto de los blogs, Francisca y yo compartimos una afición más: LA MOTO, que nos depara emociones intensas y la experiencia de conocer lugares llenos de encanto, rodeadas de personas con la misma pasión por las dos ruedas.

Gracias por la foto Francisca. Espero que el texto te guste.

Froiliuba

 

Un día, tu corazón acorazado,
olvidará echar la cadena,
agotado ya por tantos años de alertas y vigilias.

Será el momento
en que mi alma subversiva al acecho,
iniciará el asalto de todas tus venas y arterias.

Finalizado el combate,
tu corazón y mi alma,
sellarán un pacto de sangre
e izarán la bandera de tu rendición,
en la loma más alta.

Juntos al fin, verdaderamente,
contemplaremos nuestros cuerpos nítidos,
desprovistos para siempre de murallas y fronteras.

 

lunes 22 de junio de 2009

La conferencia de las albóndigas y Fran Alonso.

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El escritor no para de hablar. Su discurso es entretenido y me gusta escucharlo. Lo que nos cuenta me parece interesante. Está lleno de humor, anécdotas, curiosidades… Pero yo no puedo dejar de pensar en las albóndigas. Ya veo la carne picada adobada con perejil, ajo y sal.

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 fran alonso A-vida-secretaMM poetizate cartas de amor   (y más...)

Ahora el escritor-poeta habla de los libros que ha publicado. Dice que todos contienen un toque de soledad y neurosis. Y yo ya tengo preparadas las bolas de la carne previamente mezcladas con miga de pan mojada en leche y yema de huevo. Voy a rebozarlas en harina.

Ahora el escritor-poeta-novelista se dirige a un chico joven del público y nos habla acerca de la imaginación de los niños. De si está sobrevalorada o en verdad los niños son tremendamente ingeniosos. Podría intervenir y añadir algo. Pero estoy erre que erre con las albóndigas. Ya las he freído y están nadando en la salsa que preparé con antelación: cebolla pochada, tomate triturado, vino blanco y tomillo. La he probado con una cuchara pequeña y está buena.

El estómago me ha rugido y miro a mi alrededor. Parece que nadie se ha dado cuenta. Respiro hondo, aliviada.

Ahora el hombre habla con una mujer mayor sobre qué sucedería si leer o escribir produjesen cáncer ¿Es imprescindible la literatura y todo lo relacionado con ella para el ser humano? Sería algo terrible, ciertamente. Sin escribir tal vez podría vivir. Y digo tal vez porque tengo mis dudas de que pudiese conseguir reducir esta corriente que recorre mi cuerpo cuando siento la necesidad de empezar a monologar o dialogar (si hay personajes con quien hacerlo) ante una hoja en blanco ¿Y leer? ¿Qué sería de mi vida sin los libros? Porque no sería igual sin Juvenal Urbino y Fermina Daza (creo que sus nombres eran éstos), sin Macondo, sin poder escribir los versos más tristes esta noche, sin hacer una trato compañera mía, sin Andrea, a quien apenas conoce nadie porque inspira los versos de un gran amigo que todavía no ha publicado o sin el Capitán Nemo…

Se me ocurre en este punto que tal vez pienso en las albóndigas porque el hombre-escritor-poeta-novelista nos leyó poemas de tortillas. Tortillas con cebolla, con chorizos. Sus versos son demoledores. Una mujer hace tortillas para los obreros. Para comer en tapa o en bocadillos. Los imagino, mientras recita, acodados en la barra sucia de un bar cutre de puerto. La ropa sucia de grasa. Las caras arrugadas de frustración. Y las manos cuarteadas de muchas lunas en vigilia.

Me he perdido.

Las imágenes de la memoria me han llevado hacia un laberinto sin salida. Cuando vuelvo a la sala, él, simplemente, habla de cómo lee por las noches a sus hijas antes de dormirse. Y nos lee a todos, a nosotros, su público, uno de esos poemas a caballo entre lo infantil y la cruda realidad.

Nadie me ha leído así un poema. De un modo tan tierno. Porque hubo una vez un hombre que me leyó un poema. Era de Neruda. Se sabía algunos veros de memoria. Pero sus intenciones no eran tiernas. Sólo quería leerme porque sabía que a mí me gustaba. Quería conseguir algo a cambio. No pudo engañarme. Sus ojos lo decían todo aunque su voz quería parecer desinteresada. No había música en lo que decía. Y tampoco saltaban estrellas de colores de entre los versos desnudos. En cambio, él… él si que transmite cosas. Hace que me sienta como una de sus hijas. Pequeña. Y llena de admiración.

Se está despidiendo ya. Y comienza a leernos el último poema:

“Non hai máis butano, amor.
Haberemos de ducharnos apagados,
Afogados no corpo das augas que nacen en nós.
Ti precisas deterxente.
Eu, un xel de rosas e camelias.
Cando remate, amor, celebraremos
a nosa hixiene de cosméticos.
Mentres dure”

Fran Alonso “Persianas, pedramol e outros nervios” (1992)

“No hay más butano, amor. Habremos de ducharnos apagados, ahogados en el cuerpo de las aguas que nacen en nosotros. Tú necesitas detergente. Yo, un gel de rosas y camelias. Cuando termine, amor, celebraremos nuestra higiene de cosméticos. Mientras dure.”

 

 

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Con las últimas gotas de la ducha me quedo clavada en el asiento mientras todos aplauden y comienzan a salir desfilando como soldados de plomo cansados.

 

Este texto surgió una tarde, hace años, mientras escuchaba a Fran Alonso, que también tiene blog: http://cabrafanadablog.blogspot.com/

 

sábado 20 de junio de 2009

Tu nombre

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Te llamo Congo,
igual que te podía haber llamado
Pedro, Carlos o Santiago.

Pero Congo es un símbolo,
sólo nosotros sabemos qué significa
y en que instante nació.

¿Te acuerdas de aquella noche? Era de madrugada. Apenas nos conocíamos todavía y ya no éramos capaces de despedirnos. El tiempo se deslizaba con tanta suavidad por nuestras bocas que nos asustaba. Y es que entonces ya soñábamos cosas, desde el principio.

Y fíjate hoy, años después ese tiempo es nuestro aliado. Y ya no nos asusta que se deslice inexorablemente. Lejos de eso, saboreamos su transcurso como si nos bañásemos en el agua de un río manso. Cada instante. Porque ahora ya sabemos que hemos ganado las primeras batallas.

Te llamo Congo,
igual que te podía haber llamado
Guillermo, Toro o Rubén.

Pero Congo ya es tu nombre,
sólo nosotros sabemos qué es para siempre
y en qué instante aceptamos nuestro destino

 

 

La imagen es de Arthur de Pins, un joven ilustrador de Bretaña (Francia). Estudió artes decorativas en París. Ha hecho animación, caricaturas, comics, posters, etc. Trabaja principalmente como diseñador gráfico. Sus trabajos han sido portada de varias revistas, ha hecho campañas de televisión para marcas muy conocidas dentro y fuera de su país.

Famoso por sus dibujos eróticos y peculiares pin-ups estilo chibi, Arthur de Pins ha publicado el comic erótico "Péchés Mignons" así como su libro de arte, además de tres animaciones: "Géraldine", "L'eau de rose" y "La revolution des crabes" (Cinefrancia: Premio mejor cortometraje).

 

miércoles 17 de junio de 2009

Cualquier tiempo pasado fue peor

Esta foto que se une a mi serie de Fotografías, me la hace llegar Tu paisano, del que desconozco si tiene o no blog porque en su enlace aparece directamente la imagen que hoy os dejo, según podéis comprobar vosotros mismos en el comentario que hizo en el post "Y si...? , que dice así:

"Como muestras la foto de donde vives, y quieres fotos para tu blog, te mando esta de Burgos donde vivió el del FERROL."

Desde aquí quiero darle las gracias porque todas las fotos son bienvenidas siempre que se atengan al talante de este blog. La verdad es que desconocía que "el del Ferrol" hubiese vivido en Burgos y me pongo a investigar un poco y:

Aquí encuentro: "... En la provincia de Burgos se conocen por el momento 9 fosas comunes, entre éstas las tres más grandes de toda España. La de la lobera, en Aranda de Duero, la de Costaján y la de Villamayor del Monte..."

Aquí encuentro: "... Un total de 81 cuerpos, todos de varones, han sido recuperados de las seis fosas comunes de la Guerra Civil ubicadas en el monte Costaján, en el término municipal de Aranda de Duero (Burgos). El director del equipo científico de la Universidad de Burgos que ha llevado a cabo la exhumación de los restos, José Miguel Carretero, ha explicado en conferencia de prensa las conclusiones del estudio entre las que destacan que el estado de conservación de los restos es "excepcional". La mayoría de las personas cuyos cuerpos sin vida se han hallado tenían entre 20 y 35 años, salvo un joven de 16 años y varios individuos que se pueden clasificar como ancianos. Se han detectado 18 fases de acumulación de cuerpos en las distintas fosas y sólo el 26% de los individuos estaban atados a la hora de la ejecución. También han localizado 111 impactos de bala en los esqueletos y el 90% de los cuerpos presentaba disparos en la cabeza, entre uno y tres impactos de bala de bajo calibre. Aunque se han encontrado diversos objetos personales, como calzado, prendas de vestir, monedas, medallas y anillos, no hay ninguno que permita la identificación directa de los ejecutados. Carretero indicó que existen varios problemas para identificar los cuerpos, ya que es "muy elevado" el número de esqueletos encontrados..."

franco

Fosas, 
fotografías.

Dolor añejo.

Porque nadie es capaz 
de borrar el pasado,
las ciudades,
tampoco pueden borrar
definitivamente,
las huellas que dejaron
los que en ellas vivieron

y murieron.

 

martes 16 de junio de 2009

Las cosas que no deben esperar más

 

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Un golpe de efecto.

Eso era lo que necesitaba Loliana. Algo que diera al traste con todas esas barreras que no conseguía derribar. Porque ya estaba bien. Harta estaba de soportar tantas indecisiones. Estaba mal, lo sabía, pero se daba lástima de sí misma. ¡Qué patética podía llegar a ser!

Loliana era virgen. Un bien muy preciado hace unos años pero que en la actualidad no tenía sentido. Y menos con 40 años recién cumplidos. Es que cada vez que lo pensaba se ponía de los nervios. Ninguno de los pocos hombres que habían tenido la gentileza de escucharla la habían creído.

Loliana lo entendía. No era fácil alcanzar esa edad intacta porque aún cuando una no tuviera atributos físicos o de personalidad atrayentes, siempre existían oportunidades para todos y más con un margen de edad tan grande, digamos que de 22 años, desde los 18 (vamos a ser prudentes) hasta los 40.

Y a Loliana nunca le habían faltado pretendientes, la verdad. Porque lejos de lo que pueda parecer era muy atractiva. Delgada, rubia de mechas pero con gusto, elegante, con una cultura general media, espontánea y con una sonrisa a flor de piel para cada ocasión que lo merecía sin escatimar.

Sólo faltaba escoger el sujeto adecuado para poner sus planes en marcha. Porque si algo tenía claro Loliana era que no pasaba de este verano. No quería morirse virgen y después de los 40 podía pasar de todo. Bueno, está bien, a veces se ponía negativa de más, pero no quería correr riesgos y que se le hiciera tarde.

Así que empezó a poner en marcha sus planes. Quería dejar todo atado y bien atado para que a última hora no le entrase un ataque de ansiedad e intentara evadirse de la tarea encomendada. Pero Loliana no sabía que en ciertos asuntos, con tanta meticulosidad, estaba ya poniéndose a la defensiva.

¡Ay, Loliana! No contaba con el destino. Ese que nos alcanza cuando, como y donde quiere. Es así para todo el mundo, sin excepciones. Y estaba a punto de suceder algo completamente imprevisto que iba a cambiar todas las cosas, y hacer tambalear su mundo pero desde los cimientos más profundos.

Así que Loliana entró en el ascensor como de costumbre, sin ningún tipo de miedo. Eran las dos de la madrugada y volvía de una cena de trabajo, tan cansada que no se dio cuenta que justo detrás se colaba ya en el último minuto el vecino del 10º, el viudo: agradable y de buen ver, como se lo describía a sus amigas.

El reloj comenzaba ya su cuenta atrás. Tic-tac, tic-tac, tic-tac. Loliana estaba viendo a su vecino más guapo que de costumbre. ¿Sería el vino? Su cabeza volaba a mil por hora. Hasta le habían empezado a sudar las manos. ¡Y como le sentaba ese traje de raya diplomática que llevaba!

No podía ser. Era descabellado. ¿O no? ¿Por qué no podía ser? ¿Y sí…? No, Loliana, no seas loca, ésto no resultaría. ¿Y sí te rechaza? ¿Y sí…? Pero el destino ya sabía lo que tenía que hacer. Estaban en plena conversación intranscendente y vanal cuando su vecino soltó: “No tengo nada de sueño”.

Y siguió como una metralleta: “Siempre me sucede lo mismo, cuando paso de una hora me desvelo y no soy capaz de dormirme. ¿Te apetecería subir conmigo hasta el 10º y tomarte algo?" Loliana no daba crédito. Si antes sudaba un poco ahora su cuerpo se puso a temblar como un junco.

Y sin explicarse cómo fue capaz, se vio respondiendo: “Me encantaría”. Y él soltó una sonrisa franca y espontánea como de haber recibido una gran alegría. Y Loliana se sintió tan desconcertada con el gesto que volverse atrás le pareció una descortesía tan inoportuna e impropia de su educación que se armó de valor.

Y el resto llegó sin artificios. Poco a poco. Porque así lo quiso el destino.

 

La imagen está sacada de aquí

domingo 14 de junio de 2009

¿Y si...?

 

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Es domingo.
El día está mustio.
Hoy no saldrá el sol,
ni tímidamente.

Senia todavía duerme.
Y como me he despertado temprano,
ya he preparado la lassagna de atún.

Todo está en calma,
aparentemente,
porque hay algo que revolotea en mi interior.

Y es que tengo tantas ganas de ti, Congo,
tantas,
que sin querer me asalta el miedo.

¿Y si no volviera a besarte?
¿Y si no volviera a perderme entre tus brazos?
¿Y si no volviera a oler tu cuello?
¿Y si no volviera a quedarme dormida sobre tu pecho? 

¿Y si...
y si no volviera a sentirte dentro de mí?

 


 

(La fotografía es de Senia, la hizo estas Navidades)

sábado 13 de junio de 2009

Recuerdo aquella vez...

En los comienzos de mis andaduras por los blogs leía el blog de Chela: "Jubilados jubilosos", pero como todos sabemos, nuestras lecturas van y vienen y así llegan y se van algunos blogs. 

Y Chela se fue pero volvió. Como dice la sabiduría popular: "el mundo es un pañuelo", incluso  el virtual.

Hace unos días estaba hablando con mi amigo Manuel Díaz Vázquez, me contaba que había sido invitado a hablar de su primer libro "Queso fresco con membrillo" en un taller de literatura en A Coruña. Los miembros del taller lo habían leído, analizado y discutido. Me contaba que había sido recibido con mucho cariño y que se había sentido muy halagado como escritor, tanto que incluso una de las mujeres que formaban parte del taller le había dejado una dedicatoria en la última entrada en su blog y a mí se me ocurrió preguntarle: "¿Chela?". Manuel se echó a reir al mismo tiempo que se quedaba atónito por la grata sorpresa. La verdad, también a mí me sorprendió gratamente descubrir que los blogueros estamos más cercanos de lo que nos creemos.

Y de nuevo volví al blog de Chela, y ella al mío. Y así fue como se animó a dejarme esta estupenda fotografía que sacó desde una de las ventanas de su casa para que se uniera al resto de la serie de fotos que publico en el blog.

Muchísimas gracias, Chela. 

azul y rojo.IMG_0652

 

- Al ver esta foto se me viene a la cabeza un día que fui a navegar con tu padre.

- ¿Con papá y con el miedo que te da el agua?

- Ya ves. Es que por aquel entonces me daba todo igual.

- ¿Todo? ¿Y yo?

- Ya sabes lo que quiero decir. ¿No sabes cómo son esos días en los que tú me dices que estás harta y que mejor sería morirse?

- Sí. Pero en el fondo no es verdad que sienta eso, lo digo porque a nadie le gusta sufrir.

- Lógico. Pero aquel día del que te hablo... Recuerdo que también sentía eso. Quería morirme, sin pensar en ti, en nadie. Nuestra vida en común ya era un infierno y no podía más. No tardamos mucho en separarnos.

- ¿Sabes? En realidad tú y papá no pegáis nada. Ahora que os veo por separado sé que no tenéis nada en común.

- Lo sé.

- Ahora con Congo pareces feliz.

- Es que soy feliz.

- Pues ya está. ¿No me dices tú siempre: "lo pasado, pasado”?

- Sí

- Pues venga, veamos otra foto.

 

                                        (t.g.d.t.d.m., Congo)

 

martes 9 de junio de 2009

Margarita II. Principio y fin de un cuento.

DE CUANDO MARGARITA EMPEZÓ A DESEAR SER OTRA COSA

Margarita se supo distinta desde el momento en que abrió los ojos y sintió el primer soplo de brisa marina. Y lo supo instintivamente, no necesitó que su madre ni sus hermanos le dijesen nada. Cada vez que hablaba con su familia y con sus vecinos notaba las miradas extrañas que se clavaban sobre su cuerpo. Se expresaba con claridad, y con una espontaneidad que no observaba en el resto de sus congéneres. Por eso poco a poco se había ido aislando. En vez de jugar con las demás tortugas de su edad prefería irse a la orilla del mar a buscar conchas o esconderse entre las hierbas y observar como los caracoles y demás insectos realizaban sus quehaceres.

Un día mientras estaba escondida vigilando a una libélula vio a Lucrecia, una tortuga que según las habladurías, estaba muy enferma. Una de esas nuevas enfermedades raras. Iba a acercarse a hablar con ella, quería conocerla, cuando de pronto la sobresaltó un ruído. Era una gaviota que bajaba en picado. Intento correr para separar a Lucrecia de su trayectoria porque pensó que sería más efectivo que hablarle pero al ver que no llegaría a tiempo gritó con todas sus fuerzas:

- ¡Cuidado! ¡Cuidado!

No bien había terminado de decir el segundo “Cuidado”, ya vio como Lucrecia viajaba por el aire suspendida en el pico de la gaviota.

El caparazón de Margarita crujió estrepitosamente y empezó a picarle todo el cuerpo como si se cayera de lleno en un campo de ortigas. De ahora en adelante eses serían los síntomas que sufriría cada vez que algo la incomodase o entristeciera de verdad pero Margarita todavía no lo sabía.

Desarmada y confundida volvió al campamento. Tenía que contar lo sucedido a las demás. Cuando llegó al grupo nadie le hacía caso. Cada una estaba a lo suyo. Por eso, tuvo que empezar a chillar como una histérica para que dirigiesen su atención hacia ella:

- ¡Lucrecia! ¡Se han llevado a Lucrecia! ¡Ha sido una gaviota! ¡No llegué a tiempo de salvarla! ¡Intenté ayudarla pero no pude hacer nada!

Todas la miraron con algo de desprecio y reproche. Su madre para hacer menos tenso el momento le habló:

- Margarita, hija, ¿no te das cuenta de que es Ley de Vida? Los fuertes salen adelante y los débiles… Esa es nuestra primera lección, una lección que te enseñé hace tiempo y por lo visto, parece que no prestaste la debida atención.

- ¿Por qué era débil Lucrecia? -le respondió Margarita dolida y sin acabar de comprender.

- Estaba enferma, muy enferma -siguió diciendo su madre.

- No se podía hacer nada por ella -dijo otra tortuga que estaba más al fondo.

- Creo que es lo mejor que le podía pasar -dijo otra de ellas, con cara de haberse sacado un peso de encima.

- Eso es cruel, Mamá, ¿cómo podéis estar diciendo todas esas cosas? -dijo Margarita dirigiéndose a todas en general.

- Margarita, hija, ya te estoy diciendo que estaba enferma, parece que no quieres entender -contestando en un tono ya desafiante y queriendo dejar zanjado el asunto.

- ¿Y qué le pasaba exactamente? ¿Qué enfermedad tenía? -insistió terca Margarita.

- Estaba enferma y punto ¡Deja de dar la lata que pareces tonta! -le chilló su madre.

Las tortugas se miraron todas unas a otras. Empezaban a preguntarse a ver quién contestaba a la pregunta de Margarita, todas querían saber de qué enfermedad se trataba. Seguro que alguna sabía algo más sobre el asunto que el resto desconocía. Lo que le pasaba a Lucrecia tenía un nombre y alguna tendría que saberlo. Era lógico. Pero todas se equivocaban. La triste verdad es que nadie se había preocupado en ningún momento de hablar con Lucrecia para saber que le dolía, por qué estaba tan enferma.

Así que nadie dijo ni una sola palabra. Poco a poco, silenciosas y cabizbajas, el grupo se disolvió. Margarita se quedó sola varada en la arena, como un barco viejo abandonado. Hasta su madre y sus hermanos se habían marchado con todas las demás.

En ese mismo instante, viéndose tan sola y aturdida, comprendió lo terriblemente injusto que era toda la historia y que los demás, aunque fuesen todos menos ella, estaban equivocados. Lucrecia tenía un corazón y nadie se había acercado a él. Y ella… Margarita era demasiado pequeña. No crecía físicamente como las demás, otro hecho que la hacía sentir también diferente.

Se avergonzó entonces de ser tortuga y se juró a sí misma y le juró a Lucrecia, donde quiera que estuviese, que intentaría hacer algo. No sabía por dónde empezaría, ni las cosas que tendría que cambiar pero tenía claro que no quería vivir de aquel modo.

A partir de ese día su estancia en el grupo se hizo más difícil si cabe. Todos le hacían el vacío cuando se acercaba y hasta su madre, lo peor de todo, se avergonzaba de ella.

Pasaba todas las horas de su tiempo, excepto cuando dormía, pensando y pensando. Había oído hablar a algunas tortugas del grupo, las que tenían más fama de díscolas y revolucionarias, sobre no se qué de unas asambleas. Parece ser que todo era algo clandestino. Cuando hablaban sobre ello lo hacían cuchicheando y con gestos y hasta utilizaban un código en clave. Margarita podía ser pequeña, inocente y todo lo que se quisiera pero no tan tonta como para no darse cuenta de que había algo extraño en todo aquello, de que había otro mundo paralelo entre algunas tortugas, podía apostar la cabeza. Y decidió averiguar algo más sobre el asunto.

Una noche montó vigilancia. Hizo esfuerzos terribles para no quedarse dormida así que cuando casi todas estaban ya abandonadas a Morfeo ella seguía con los ojos entreabiertos. Así fue como comenzó a escuchar lo que decían algunas tortugas en sueños ¡Era increíble! Tenían una verdadera organización. Hablaban por turnos y se respetaban unas a otras. Y parece ser que se trasladaban a esa dimensión desde una de las fases del sueño. Atenta a las conversaciones dedujo que el denominador común de todos aquellos “sueños en alto” era que todas deseaban ser otra cosa. Por los motivos más diversos y extravagantes habían renunciado a la condición de ser de una tortuga. En aquellas reuniones nocturnas se buscaban a sí mismas. Buscaban dentro de lo más profundo de su ser en qué querían convertirse.

Margarita no salía de su asombro.

- Entonces todo eso que se rumoreaba por ahí era cierto. Nada de Leyendas Urbanas, como le decía su madre. Resulta que después de todo ella no era tan rara. Resulta que había más como ella. ¡Vaya, vaya! -se decía Margarita a sí misma.

Y tratando de digerir todo aquello, Margarita se echó a dormir.

A la mañana siguiente salió como de costumbre a dar su paseo por la playa. Y tan entretenida estaba mirando al mar que no oyó llegar al cazador de tortugas. Cuando vio que se acercaba con su truel no tuvo miedo, no escapó como las demás. Se dejó coger mansamente porque nada de lo que le pasase en adelante podía ser peor que aquel aislamiento en el que vivía. Y lo más importante, estaba preparada para empezar una nueva vida. Lejos. Muy lejos.

 

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Quiero resaltar que esta parte final del cuento surgió de una de mis sesiones del taller literario. Una tarde llevé la primera parte del cuento (y la única por entonces) al taller literario, para que mis compañeros opinaran sobre ella. Dersu, unos de mis compañeros que alguna vez al principio participó en mi blog y que durante un breve espacio de tiempo escribió el suyo propio, inventó posteriormente una historia, explicando su versión de porqué una tortuga iba a querer ser un ciprés. Se le hacía raro pensar en ello. Una vez que leí su cuento hice mi propia versión (la que os acabo de presentar), y la hice sobre todo porque él me pidió que la escribiera, llevado de la curiosidad por indagar en la psíque de humanos y tortugas :-))

Me regaló su cuento impreso (que voy a conservar siempre) con una dedicatoria:

"A la creadora de tortugas. A mi tortuga favorita, de una tortuga más antigua en la asamblea. Con cariño.

P.D.: Todos somos tortugas"

Sé que continúa leyéndome de vez en cuando y que le gustará  leer que valoro y reconozco su participación en este cuento, más que eso, de seguro que sin su insistencia no hubiera escrito esta parte, principio y fin de la historia. Gracias mil, Dersu.

 

 

sábado 6 de junio de 2009

Margarita, la tortuga que surgió de un sueño

Emulando el título de la novela del inglés John Le Carré: "El espía que surgió del frío", da comienzo esta historia.

Hace un par de años, un sueño extraño me mantuvo varios días desconcertada. En cualquier momento, da igual lo que estuviese haciendo,  la tortuga de mi sueño (que todavía no tenía nombre) hacía su aparición en mi cabeza y trataba de decirme algo, sin llegar a identificar del todo qué podría ser lo que quería decirme. Hasta que caí en la cuenta de que debía escribir su historia.

Y le di nombre a la tortuga: Margarita.

Y convertí el árbol sin especificar del sueño en un ciprés, una elección meditada por toda su simbología. Muchos pueblos consideran al ciprés un árbol sagrado, llamándolo también: el árbol de la vida.  En otras culturas simboliza la unión entre el Cielo y la Tierra y en otros lugares es el Árbol de la Muerte.

Meses después de escribir mi cuento "infantil" se lo envié por correo a una amiga para que me diese su opinión. Ella me respondió, señalándome que se había acordado de un libro que tenía en casa y que me pasaría en cuanto nos viésemos. Se titulaba: "Aldabra" de Silvana Gandolfi.

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Sinopsis: Elisa tiene una abuela envidiable, capaz de inventar nuevos juegos cada día y de crear un universo mágico en torno a la casa, el huerto, y el cobertizo, repleto de telas y pinceles. El truco para darle con la puerta en las narices a la muerte consiste en transformarse, dice la abuela a su nieta al inicio de esta novela. Pero, ¿de qué clase de transformación habla? Y, sobre todo, ¿qué quiere decir cuando afirma que lo mejor es ser muy duro por fuera y bien blando por dentro? ¿A qué tendrá que enfrentarse Elisa si quiere ayudarla?

Cuando terminé de leer el libro sentí curiosidad por Aldabra y busqué por internet. Aldabra es un atolón de coral en el océano Índico con una gran riqueza natural en lo referente a flora y fauna autóctonas, lo que le ha valido ser catalogado por la Unesco en 1982 como Patrimonio de la Humanidad. Entre su fauna endémica destaca la tortuga gigante de Aldabra. También destaca una importante población de tortuga verde y tortuga carey.

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Hace un par de semanas Eifonso Lagares, del blog Islas Cíes Blog (un espacio personal para la reflexión, comunicación, opinión y expresión libre), que edita desde Vigo, me hizo llegar un correo con un enlace, en donde se hablaba de Aldabra: 101 Lugares Increíbles, una  sección del Blog Visión Beta (cosas que ni te imaginas).

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Tengo que decir que el hecho de que Eifonso se acordara de mi blog me hizo una ilusión enorme y me ofreció así la oportunidad de hablar del porqué de mi nombre en el blog y de porqué me gustan las tortugas y lo que significan para mí. Porque desde que existe Margarita, todas cuantas tortugas veo (también las de Senia) son un poco ella (aunque parezca un desvarío).

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Desde aquí, mil gracias a Eifonso, al que os invito a visitar pinchando en los enlaces. Su blog abarca temas de lo más variado y siempre que lo visitéis vais a poder aprender o recordar cosas realmente  interesantes.

Por último, deciros que el cuento que os dejé ayer: Margarita "La verdadera historia de la tortuga Margarita que más que tortuga quería ser otra cosa", tiene una continuación que os mostraré en unos días, aunque más que continuación debería decir regresión. Espero que no os defraude.

 

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Las fotografías del atolón de Aldabra están sacadas de:  101 Lugares Increíbles y las de las tortugas de Aldabra son de diferentes páginas de internet. Las dos tortuguitas pequeñas son las de Senia y la fotografía la saqué yo. Espero no haberos aburrido mucho porque el post es un poquitín largo. Y si todavía queréis más información pinchar los diferentes enlaces.

 

viernes 5 de junio de 2009

Margarita I. (Un cuento en dos partes)

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LA VERDADERA HISTORIA DE LA TORTUGA MARGARITA QUE MÁS QUE TORTUGA QUERÍA SER OTRA COSA

Margarita era una tortuga pequeña. En realidad, era la tortuga más pequeña de toda la tienda de animales. Tan pequeña, que cuando Tom la compró para regalársela a los gemelos, tuvo serias dudas de que sobreviviera. Pero después de algunas indecisiones optó por ella porque le dio algo de pena. Casi no se veía dentro de la bolsa de plástico en la que la depositó el vendedor para hacer el viaje desde la tienda a casa.

Cuando la vieron los gemelos, sufrieron una decepción; pero como era mejor una tortuga que nada, se conformaron. Y cada día, antes de irse al colegio, tomaron la rutina de darle de comer comida de tortugas, especial crecimiento, la que le había recomendado a Tom el vendedor.

Margarita estaba como loca de contenta en su nuevo habitáculo: una hermosa pecera azul con piedras amplias para descansar y palmeras. Todo cuanto tenía que hacer era comer, pensar y dormir.

Y pensando, pensando, un día decidió que ella no quería ser tortuga. Ella lo que de verdad quería, era ser otra cosa. Había visto un árbol precioso en la finca de la casa de Tom. Tan alto que parecía llegar al cielo y con una sombra tan alargada que su silueta casi se perdía en el horizonte. Sería hermoso ser algo así.

Así que se puso manos a la obra.

Cada día devoraba la comida con un ansia inusual en las tortugas. Tom se acercó de nuevo a la tienda donde la había adquirido para consultar al vendedor y preguntarle si aquello era normal. El vendedor le dijo que no, que efectivamente, él nunca había tenido una tortuga que comiese tanto.

Margarita empezó a engordar y crecer tanto que ante la mirada atónita de Tom y los gemelos, su caparazón empezó a resquebrajarse. Decidieron entre los tres que habría que buscarle otro lugar para vivir porque ya no cabía en su hermosa pecera azul. En la finca había un lavadero que ya no se usaba y a Tom se le ocurrió que allí podría estar bien. Estaba techado, lo que la abrigaría de la lluvia, del sol y del rocío de las noches. Así que allí la depositaron. Pusieron el tapón al lavadero y lo llenaron con un poco de agua.

Margarita no tardó en acostumbrarse a su nueva vivienda. En realidad, estaba encantada. Por la noche podía mirar la luna y divertirse espantando a los mosquitos que se acercaban a importunarla.

Y seguía y seguía creciendo hasta que el caparazón cedió por completo al empuje de su cuerpo. Y se partió. Margarita quedó libre de ataduras. Se notaba muy rara.

Era la mañana de un sábado cuando Tom salió de casa con los gemelos para darle de comer. Asombrados, descubrieron que el caparazón había desaparecido del cuerpo de Margarita. Estaba hecho añicos en una esquina del lavadero. Y también observaron que del cuerpo de Margarita brotaban unos pequeños rabillos que tenían todo el aspecto de ser raíces de planta. Desconcertados, se la llevaron a la consulta del veterinario más cercano. Su diagnóstico fue claro y contundente: Margarita pronto dejaría de ser una tortuga. En qué se convertiría, nadie lo sabía pero pronto tendría lugar la transformación.

Al cabo de un mes las raíces eran ya tan grandes que Tom decidió sacarla del lavadero y dejarla en el campo. Margarita casi no podía desplazarse por la hierba porque las raíces abultaban ya más que su cuerpo. Ahora, además de la comida de tortugas, comía todo cuanto estaba a su alcance: moscas, escarabajos, orugas… Parecía un saco sin fondo.

Los gemelos estaban pensando en llevársela a un programa que se emitía por la televisión y que iba de mascotas. Los niños acudían con sus mascotas y cada día ganaban un premio los tres niños que llevasen las mascotas más originales. Le contaron la idea a Tom. Y Tom les dijo que no era prudente. Tom sabía, aunque no le dijo nada a los niños, que Margarita era un ejemplar poco común por todo lo que había investigado en Internet. Es más, sospechaba que era un caso único en todo el mundo. No sería buena idea exponerla a los ojos de personas que podrían querer llevársela a un laboratorio para pincharla, medirla y observarla sin dejarla vivir en paz. No; eso no era lo que quería para Margarita.

Mientras unos y otros elucubraban con el futuro de Margarita, ella, seguía erre que erre, en convertir sus deseos más profundos en realidad. Así que una noche cuando ya todos dormían, buscó por el jardín un hueco donde depositar todas sus raíces y elevarse. No fue una tarea difícil. Tom había estado sacando unos bulbos de tulipán para guardarlos en el garaje y que no se pudrieran en la tierra para poder ser plantados al año siguiente. Y Margarita aprovechó esta oportunidad.

Fue introduciendo una a una sus raíces y cuando éstas entraban en contacto con la tierra húmeda por el rocío de la noche, se iban endureciendo al tiempo que su cuerpo se iba convirtiendo en un tronco. Los brazos y las piernas se convirtieron en hermosas ramas y la cabeza formó una copa que miraba a la luna retadora. Lo había conseguido. Atrás quedaban sus días de tortuga pequeña. Por fin era lo que siempre había querido ser: un ciprés. Un ciprés alargado, con una sombra tan alargada que casi se perdía en el horizonte. Ahora, ya era totalmente feliz.

A la mañana siguiente de este suceso, cuando Tom y los gemelos salieron de la casa para buscar a Margarita y darle de comer, descubrieron con estupor que no estaba por ninguna parte. Tom enseguida se dio cuenta de lo que había sucedido porque descubrió el nuevo ciprés en un lugar donde antes sólo había un agujero. Y lo mejor que pudo, explicó a sus hijos que a veces las cosas no son lo que parecen ser.

Los gemelos no estaban convencidos con las explicaciones de Tom. Todavía eran un poco pequeños para entender el alcance de los acontecimientos. Y como era de esperar, protestaron, lloraron y le hicieron prometer a Tom que pondrían un anuncio en el periódico para que si alguien la encontrara se la devolviera. Y Tom, en su interior, se sintió orgulloso de haber sido el vehículo para que Margarita, por fin, se hubiera convertido en lo que de verdad quería ser: un ciprés, un ciprés alto y hermoso.

 

martes 2 de junio de 2009

Arriba vs Abajo

 

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Cuando llegamos a la cima
siempre pienso en el regreso,

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en el vértigo que se me produce
en la boca del estómago,
conforme vamos descendiendo
por la ladera frondosa.

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Pero después, Congo,
cuando llegamos abajo,

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al río,

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pienso en que todo lo que me sucede:
los nervios, el miedo, el sudor,
el cuerpo tenso, el vértigo,

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han merecido la pena,
porque me siento más llena de vida
que cuando iniciamos el ascenso.

 

Y en la calma

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a tu lado, Congo

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vuelvo a disfrutar del campo,

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del olor de las flores,

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del silencio del valle,

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del líquido elemento,
que nos recuerda de donde venimos.

 

Las fotografías las hice el sábado en Aranga, un municipio de la provincia de La Coruña (Galicia) a donde fuimos a pasar el día. 

El río de las fotos es el Mandeo, que drena los ayuntamientos de Sobrado dos Monxes, Aranga, Curtis, Irixoa, Oza dos Ríos, Cesuras, Coirós, Paderne y Betanzos, a lo largo de sus 56 kilómetros.

Los principales atractivos del municipio de Aranga son los que proporciona su paisaje montañoso surcado por encajonados valles. Los cazadores y pescadores, o simplemente excursionistas aficionados a la marcha por el monte, encuentran aquí un auténtico paraíso. El Mandeo es uno de los pocos ríos de Galicia que todavía mantiene una pequeña población de salmón atlántico además de reo, anguila o trucha.

 

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viernes 29 de mayo de 2009

¿Te acordarás cuando seas mayor?






Cuando llenábamos la bañera.

Una enfrente a la otra llenábamos la boca de agua con la cebolleta de la ducha y jugábamos a escupirnos. La que atinaba en la cara de la otra hacía un punto.




Cuando dormíamos juntas.

Al despertarte te decía: ¿qué prefieres un beso de vaca, de esquimal o de mariposa? Siempre escogías los de vaca. Entonces te daba lengüetazos por la cara y te desternillabas de risa.




Cuando veíamos la tele en el sofá de la casa vieja.

Te estirabas a todo lo largo y yo me sentaba en una esquina. Reposabas los pies sobre mi regazo y decías: “Anda, mami, tócame los pies”. Yo te los masajeaba, incansable, hasta que te adormecías.



Cuando hiciste la primera comunión.

Fuimos a comprar el vestido. En el comercio estabas encantada probándotelos todos. Y cuando viste el de la falda de tul te enamoraste a primera vista. Parece que había sido hecho para ti. La ceremonia fue muy hermosa y en el banquete lo pasaste en grande. Cuando llegamos a casa, ya muy tarde, te tumbaste en mi cama y dijiste casi llorando: “Mamá, hoy es el día más feliz de mi vida. No quiero que se acabe”.



Cuando fuimos en avión por primera vez.

A ti te daba miedo volar pero se veía todo tan bonito… las nubes, los colores del cielo, el sol rojo, el puente de Rande… Estábamos emocionadas. Al volver lloraste porque te daba pena que el tiempo se acabara.




¿Te acordarás cuando seas mayor de esos momentos especiales que compartimos?




martes 26 de mayo de 2009

Eume

Eume puede referirse a:

  • Eume, comarca española perteneciente a la provincia de La Coruña.
  • Eume, río gallego que da nombre a la Comarca del Eume (La Coruña).
  • Fragas del Eume, parque natural que comprende parte del curso del río Eume.
  • Eume, embalse artificial en el curso del río Eume

 

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Follas sobre
follas,
gotas sobre
gotas,
pasos sobre
pasos.
Todo é camiño perdido.

(Hojas sobre hojas, gotas sobre gotas, pasos sobre pasos. Todo es camino perdido).

 

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Xunto ás ruínas do muíño de auga
agardarei a ver que camiño toma a miña alma
aínda que, probabelmente,
como escribiu Böhme,
a alma non vai cara parte ningunha

(Junto a las ruínas del molino de agua esperaré a ver qué camino toma mi alma aunque, probablemente, como escribió Bohme, el alma no va cara a ninguna parte).

 

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Pesco troitas no Eume.
Ráspolles as escamas.
Ábroas, arráncolles as espiñas,
córtoas e cocíñoas.

Canta sede despois?

A dos peixes e a miña.

(Pesco truchas en el Eume. Les raspo las escamas. Las abro, les arranco las espinas, las corto y las cocino. ¿Cuánta sed después? La de los peces y la mía).


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A sombra da vía láctea
esconde baixo chave
o teu traxe de noiva.
Entrada xa a noite
desmaiáronse as promesas.
O Eume zigzagueante
esvaraba transparente
polas nosas veas de doce
salitre.

(La sombra de la vía láctea esconde bajo llave tu traje de novia. Entrada ya la noche se desmayaron las promesas. El Eume zigzagueante resbalaba transparente por nuestras venas de dulce salitre).

 

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Mírote como me mirou meu pai.
Mírote como miro a miña filla. 
Mírote como ela me mirará.
Mírote como se todos fósemos príncipes de Dinamarca.

(Te miro como me miró mi padre. Te miro como miro a mi hija. Te miro como ella me mirará. Te miro como si todos fuésemos príncipes de Dinamarca).

 

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Cargado de anos retorno.

Uns nenos que xogan ás carreiras de caracois,
pídenme que aposte por algún deles.
E ao perder con todos pregúntanme:
"De onde é vostede, señor?"

(Cargado de años regreso. Unos niños que juegan a las carreras de caracoles, me piden que apueste por alguno de ellos. Y al perder con todos me preguntan: ¿De dónde es usted, señor?).

 

Estos versos son del libro "Eume" de César Antonio Molina,  cuyo único libro de poemas en gallego hasta el momento databa de 1982 (A noite no crátere). Le costó tres años escribir sobre el Eume en la lengua vernácula (ya está traducido y editado en castellano), escrito con el corazón y no con la razón.

"En este poemario, el autor desarrolla una idea metafísica del río, como lugar de iniciación, como elemento sagrado y lugar de todos los lugares, y un nombre, el Eume, que sirve para todos los nombres fluviales porque siempre será el mismo río que corre por nuestro interior."

 

RUTA DE SENDERISMO: A Capela - Mosteiro de Caaveiro - Pontedeume

Iniciamos la Ruta en A Capela.

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Y continuamos hasta hacer nuestra primera parada a tomar un tentempié en el Monasterio de Caaveiro. Lo divisamos a lo lejos escondido entre la vegetación.

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El Monasterio de Caaveiro se estableció en el año 934 en las Fragas del Eume, (Provincia de La Coruña), Comunidad Autónoma de Galicia, España, para acoger a los numerosos anacoretas que vivían dispersos en la zona.

Los restos más antiguos son del siglo XII, destacando la iglesia que se levanta sobre un montículo muy escarpado que obligó a sus constructores a salvar los desniveles del terreno por medio de altos muros con contrafuertes y estancias subterráneas. Del templo románico se conserva en buen estado la cabecera y buena parte de la nave. Queda también en pie un hermoso campanario barroco del siglo XVIII, obra de la escuela de Simón Rodríguez. La casa de los canónigos y las cocinas del monasterio también se conservan aceptablemente.

El conjunto fue declarado en 1975 Monumento Histórico Artístico por su importancia arquitectónica.

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Seguimos descendiendo por la Fraga del Eume por el sendero marcado hasta llegar a la zona de la Alameda, donde comeremos y donde iniciaremos después el resto del recorrido por el río en kayak, auxiliados en todo momento por el Club Náutico Firrete de Pontedeume.

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Completamos la Ruta y llegamos a la meta, sanos, salvos y sin lluvia (lo más importante porque el día amenazaba). Congo y yo paseamos por Pontedeume que tantas veces recorrimos ya, mientras esperamos el bus de vuelta a casa. 

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Pontedeume es un municipio costero ubicado entre La Coruña y Ferrol y muy próximo a estas ciudades, tiene, por tanto, un buen número de playas, calas y acantilados en sus inmediaciones.

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La villa fue fundada ex novo por carta puebla de Alfonso X el Sabio en 1270. El emblema de la villa es el río Eume que pasa a través de ésta y desemboca en el Océano Atlántico . Sus calles estrechas con suelos y fachadas de piedra, balcones y galerías de madera forman un conjunto declarado "Monumento Histórico-Artístico". Sus plazas y calles acogen cafés y bares con terrazas y una zona de vinos y tapas con animación durante todo el año.

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Si queréis ampliar información pinchar en los enlaces y si queréis ampliar las fotografías pinchar sobre las mismas.

Las fotografías las hice el domingo y la información está sacada de Internet.

viernes 22 de mayo de 2009

Huellas

Siguiendo la serie de Fotografías, esta noche publico ésta que me ha enviado Rubén Vázquez del Blog Caixagalines. Esta palabreja tan rara que da título a su blog significa (en asturiano) minucias, cosas sin importancia... pero desde luego el título del blog de Rubén nada tiene que ver con su contenido.

Rubén es un asturiano que disfruta haciendo fotografías y contando historias: inventadas, de la vida cotidiana, historias que otros le han contado...  Disfruta. Lo sabe todo aquel que entrar a su blog, al que desde aquí os invito.

Y qué decir de cuando cuenta alguna historia de Asturias, ese maravilloso paraíso natural vecino por el que siento un gran cariño y admiración, debe ser por aquello de "Gallegos y Asturianos, primos hermanos" o porque además, en el País Asturiano vive una parte de mi familia.

Gracias por la imagen, Rubén.

Y a vosotros que estáis por aquí deciros que espero que esta playa os guste tanto como a mí y que la pequeña historia que he escrito no os decepcione.

Beach

- ¿Te conté alguna vez que cuando de pequeña iba paseando por la playa, me gustaba seguir unas huellas y andar un camino idéntico al que había recorrido antes otra persona?

- Es que ya de pequeña eras "rarita" (Risas)

- Seguro que lo hace mucha gente.

- Pues es la primera vez que lo oigo, en serio.

- Es que las personas que no son "raritas" (con sarcasmo) como yo no cuentan ese tipo de cosas pero seguro que lo hacen.

- ¿Te has enfadado?... ¡Te has enfadado! Pero no seas tonta. ¿Te ha parecido mal que te llamase "rarita"?

- ¿A mí? ¿Parecerme mal a mí?

- Anda, ven, no te me escapes. No te pongas arisca que tú bien sabes lo atrapadito que me tienes.

- Sí, ponte ahora cariñoso. A ver si te crees que te voy a perdonar tan fácilmente con una carantoña.

- Seguro que si sigo contigo ahora unas de esas huellas me perdonarás ¿a qué sí?

- Lo pensaré.

- Pero mientras lo piensas, vamos en dirección al hotel que está empezando a refrescar y además tenemos una deuda pendiente.

 

 (Para que la historia quede "redonda" es imprescindible escuchar la canción, aunque tan sólo sea un poquito)

miércoles 20 de mayo de 2009

Una mujer desnuda y en lo oscuro

De Benedetti tengo una Antología Poética en casa que he leído hace algunos años. Pero es que la poesía de Benedetti te la podías encontrar en cualquier parte: en una presentación de power point, en una canción, acompañando a imágenes fotográficas por internet... Sus poemas más universales y conocidos eran sencillos de comprender, entrañables, versos sinceros y sentidos.

Esta mañana escuchando la radio (ya lo escuché otras veces) hablaban dos hombres acerca de Benedetti: uno estaba a favor de su obra y el otro no se mostraba muy entusiasmado con ella porque alegaba que Mario había dejado de ser un escritor para ser un "personaje". Ponía otro ejemplo de lo mismo y citaba a Saramago. El que estaba a favor (y yo misma también lo pensé), alegaba que nada tenía que ver la obra literaria con la proyección social, que había que saber distinguir las dos vertientes.

Es una pena que se "desprestigie" (lo pongo entre comillas) su obra por brillar con demasiada luz. En mi humilde opinión y hablando desde la ignorancia acerca de la figura de Benedetti, lo único que sé es que leyendo sus poemas ME TRANSMITE, ME CONTAGIA SUS EMOCIONES y eso es todo cuanto NECESITO DE CUALQUIER ESCRITOR, sea éste universalmente conocido o totalmente anónimo.

Y sin más os dejo  una imagen, un poco de música y uno de sus poemas conocidos. 

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La imagen, que también se titula "Una mujer desnuda y en lo oscuro", pertenece a Santana de Yepes (Flickr). 
(Si no quieres leer el poema dale al play)
**************************
Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
es una vocación para las manos
para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no ser inocente
una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte.
************************* 

 
Y para remate, os dejo este poema que me gusta especialmente,
no sé si es porque siempre que lo leo,
imagino esa infancia que siempre deseé haber vivido
o porque simplemente me gusta coleccionar caracolas.
botella 
Botella al mar
Pongo estos seis versos en mi botella al mar
con el secreto designio de que algún día
llegue a una playa casi desierta
y un niño la encuentre y la destape
y en lugar de versos extraiga piedritas
y socorros y alertas y caracolas.
01caracolas 
 

Letras Galegas

Aunque con un par de días retraso, no quería dejar pasar la ocasión de la celebración del "Día das Letras Galegas",  sin dejaros aquí un par de poemas en gallego. He elegido éstos (aunque habría muchos más que también deberían estar) porque creo que representan bien a una parte de la poesía que se hace ahora en Galicia. Es difícil hacer unos poemas delicados y originales, de actos tan sencillos y cotidianos, y ambos autores lo consiguen (para mí).

 

luna_nueva

facía unha calor de moita chispa para ser de noite
por iso abriron a ventá da cociña
destaparon unha lata de mexilós e coméronos todos sen pan
picándoos cun pauciño
nisto que se foi a luz e na mesma salsa de escabeche dos mexilós
reflexouse a lúa

Celso Fernández Sanmartín (Lalín, 1969) es un poeta y cuentacuentos. Licenciado en Filosofía  por la  Universidad de Santiago de Compostela.

***

hacía muchísimo calor para ser de noche
por eso abrieron la ventana de la cocina
destaparon una lata de mejillones y los comieron todos sin pan
pinchándolos con un palillo
en esto que se fue la luz y en la misma salsa de escabeche de los mejillones
se reflejó la luna

 

teddy

cuqui é pequeno de máis para ser un osiño de peluxe
e cáelle o naris
por iso non lle gusta ir á lavadora
nin que mamá o colgue a secar polas orellas
ademáis
bótame de menos durante o centrifugado
e eu a el ¿e se lle doe?
as orellas ¿e se lle doen as orellas das pinzas?
ou estar só tanto tempo na trandeira
e eu a el sobre todo hoxe que é luns e ti estás tan lonxe
así que o meto húmido debaixo das sabas
e apértoo
para que non chore máis que eu sexa xa grande
que me gusta porque sei que me quere pequeno
como só poden querer os osiños os nenos
que lle perdoan ata a dor das pinzas
como sei que ti e eu nos queremos

María Lado Lariño nació en Cee (A Coruña), en 1979. Desde muy pronto se interesó por la poesía y eso la llevó a formar parte del Batallón Literario da Costa da Morte. Desde entonces ha publicado varios libros de poemas.

***
cuqui es demasiado pequeño para ser un oso de peluche
y se le cae la nariz
por eso no le gusta ir a la lavadora
ni que mamá lo cuelgue a secar por las orejas
además
me echa de menos durante el centrifugado
y yo a él ¿y si le duele?
las orejas ¿y si le duelen las orejas de las pinzas?
o estar solo tanto tiempo en el tendal
y yo a él sobre todo hoy que es lunes y tú estás tan lejos
así que lo meto húmedo debajo de las sábanas
y lo abrazo
para que no llore más que yo sea ya grande
que me gusta porque sé que me quiere pequeño
como sólo pueden querer los ositos a los niños
que les perdonan hasta el dolor de la pinzas
como sé que tú y yo nos queremos.

 

Y para remate os dejo esta canción del grupo de pandereteiras Leilía, que cuenta con varios trabajos discográficos en los que recogen temas, tanto tradicionales como folklóricos, y a las que tuve el placer de escuchar en directo hace algunos años acompañada de Senia, justo en el momento álgido en el que Senia estaba loca por aprender a tocar la pandereta. Durante unos meses asistió a clases pero la vocación repentina desvió su curso y la llevó por otros derroteros. Suele pasar y más a edades tempranas en que tenemos ansia por abarcarlo todo.

lunes 18 de mayo de 2009

Sí, tú.

 

dedo

 

Cursi.

Dijiste que podía pecar de cursi.

Y yo pensé para mí: Imbécil, tú sí que puedes pecar de imbécil.

 

- No sé qué será peor -

 

 

Fotografía:  Aldabra

domingo 17 de mayo de 2009

Mezclas

 

El centro comercial vacío,
los maniquíes miran fríos
desde los escaparates.

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Apenas circulan coches
por la carretera mojada de lluvia.

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En el edificio se oyen
sólo pequeños ruidos
comedidos familiares:
un grifo,
la puerta del ascensor,
un murmullo de voces.

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Perrito acostumbrado,
descansa manso
atado a su cadena.

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Y yo,
atrapada,
en este silencio de domingo, 
como una rosa en el verde frondoso, 
consigo serenar
a duras penas, 
mi deseo enjaulado.

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Y le pongo un poco de música a este domingo de mayo.

No lo entiendes, no comprendes cielo, que yo no soy un campeón. No te empeñes, no lo intentes, me aburre la competición.

Sintiéndolo de verdad, yo no soy como los demás, a la hora de la verdad, que tú me quieras me basta, baby.

Suerte es tenerte cerca, corazón, para mí suerte fue sólo conocerte.

Los creyentes y pudientes dicen: la suerte la reparte Dios, otra gente, en sus trece creen sólo en la superstición.

Sintiéndolo de verdad, yo no soy como los demás, a la hora de la verdad, que tu me quieras me basta, baby.

Suerte es tenerte cerca, corazón, para mí, suerte fue sólo conocerte. 

Ni la casa, ni el motor, para mi tienen valor, a la hora de la verdad, te quiero cerca.

Sintiéndolo de verdad, yo no soy como los demás, sólo quise poderte amar, tuve mucha, mucha, mucha...

Suerte es tenerte cerca, corazón, para mí, suerte fue sólo conocerte.

Suerte es tenerte cerca, corazón, para mí, suerte fue sólo conocerte.

 

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Las fotos las saqué esta mañana desde la ventana de la cocina.

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viernes 15 de mayo de 2009

La Torre...


"De Hércules", así es como titula Luís Lorenzo Leira esta foto, poco común y muy original, de La Torre de Hércules, que os dejo hoy siguiendo mi Serie de Fotografías.

Luís Lorenzo plasma unas imágenes estupendas pero se prodiga poco y se hace menos publicidad todavía; una pena, porque tiene una visión de la realidad muy interesante. Desde aquí le doy las gracias por esta instantánea, aunque lo haré en breve, en vivo y en directo, pues somos compañeros de trabajo.

Os invito a que pinchéis los enlaces y disfrutéis de otras fotografías suyas, algunas de las cuales captan lugares cercanos y queridos para mí: "al lado", "San Cibrao", "Ortigueira", "Compostela", "Segaño", "Couto"...

Y si sólo quisiérais ver una de sus fotos, por favor, mirar ésta, una de mis preferidas: una de las playas maravillosas de nuestra comarca: "Sta. Comba".




Viajábamos en un coche descapotable. Llevaba un pañuelo en la cabeza, como en las películas antiguas y unas gafas de sol negras. Ibas tarareando una canción y conducías de prisa. Aparcaste, al llegar, al lado de la Torre. Y subimos. Era muy alta y casi nos asfixiábamos del esfuerzo. Estábamos en aquella ventana desde donde se divisaba todo el mar. Era una vista que impresionaba.

Me sacaste las gafas de sol, desataste el pañuelo y me despeinaste. Hundí la cabeza en tu hombro y te abracé. Correspondiste a mi abrazo mientras me besabas el pelo. Llegó junto a nosotros una excursión de niños pequeños. Había uno pelirrojo que se acercó y nos dijo: “Señores, ¿me pueden dejar ver por la ventana?”.

Comenzamos a bajar cogidos de la mano. Despacio. Cuando faltaban tres escalones, me dijiste: “Salta desde ahí”. Cerré los ojos y caí en tus brazos.

De repente estábamos en el coche de regreso. Al pasar cerca de un edificio acristalado te pedí que detuvieses el coche. Me bajé corriendo y me situé en frente de él. Podía verte a través del cristal agarrado al volante.

En unos segundos y como por arte de magia estabas justo detrás, agarrándome por la cintura. En el espejo se reflejaba la imagen de los dos. Pero no éramos nosotros, los de ahora. Teníamos veinte años menos. Y un futuro por delante.




martes 12 de mayo de 2009

El Intercambio

 

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Pedro Ojeda Escudero publica hoy en su blog La Acequia un relato que ha escrito sobre una fotografía que saqué el verano pasado y que le envié hace tiempo porque él hace una Serie de reflexiones en su blog sobre el Deseo y pensé que podría interesarle. Cuando le pedí una fotografía para la Serie que yo hacía en mi blog y que publiqué con el texto que se tituló Destronada, me propuso este intercambio.

Tengo que decir que realmente le ha sacado muchísimo jugo a la fotografía y ha descubierto en ella cosas que se me habían pasado por alto. 

El relato tan interesante que publica Pedro lleva por título: La seducción tiene mil formas y os invito a leerlo porque os va a sorprender (a mí me ha encantado). Pero me gustaría que primero observárais atentamente la fotografía para comprobar vuestras dotes detectivescas.

 

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La fotogafía la saqué en Valencia, en uno de los escaparates de una tienda de Ann Summers. Desde que abriera su primera tienda en Bristol (Reino Unido) en el año 1972, hasta que ha llegado a España y en primer lugar a Valencia, existe un concepto diferente de sex-shop. Ann Summers es una tienda con las puertas abiertas, en la que puedes encontrar gran variedad de ropa sexy y todo tipo de juguetes.

Es un sex-shop estiloso, transparente, una tienda en la que entras y no tienes la sensación de estar haciendo algo fuera de lo habitual. El secreto parece claro: romper tabúes y ofrecer un producto como si de cualquier otro se tratara, de forma más o menos discreta pero en un ambiente de absoluta normalidad.

Además de la lencería tienen, como no, un montón de disfraces sugerentes: chacha francesa, enfermera, colegiala, secretaria, animadora, azafata de vuelo... Zapatos y botas de esas de película... Y si vamos subiendo un poco más de tono y de piso, nos encontramos con un montón de juguetes sexuales, como vibradores (se vendieron más de 2000 en los cuatro primeros meses en la ciudad) de todo tipo (el más conocido "Rampant Rabbit"), anillos, dedos mágicos y demás cacharritos útiles.

Otras cosas curiosas son la ropa interior de gominola, siropes de sabores, esposas aterciopeladas, juegos de mesa eróticos y un largo etcétera.

Se encuentra en el Paseo Ruzafa nº 16, Valencia. Si alguna vez os encontráis por allí cerca no dejar de entrar, cuando menos a echar un vistazo.

Y ahora os dejo un poco de música...

 

viernes 8 de mayo de 2009

D i s t a n c i a

 

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diecisiete días,
dieciocho noches,
infinitos abrazos y besos,
multitud de caricias,
algunos soplidos en mi pubis,
dos docenas de coitos primaverales,
y un te quiero disfrazado de domingo en la bañera.

 

-la medida exacta
de nuestra separación-

 

apenas nada,
comparado con todo
lo que aún nos queda por delante

 

 

la fotografía es de aquí

miércoles 6 de mayo de 2009

Soñar contigo - Diálogo 11

 

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él - Mira, hoy el cielo está como a ti te gusta

ella - Sí, es verdad

él   - ¿Tú sabes dónde van las nubes?

ella - A mi me gusta pensar que en busca de nuestros sueños

él   - Es bonito

ella - Es una tontería

él -   No digas eso. ¿Cuáles son los tuyos?

ella - Ya no tengo. Los he gastado todos

él -   Invéntalos

ella - No tengo ganas

él -   Yo sueño despierto

ella - ¿Con qué?

él -   El otro día soñé contigo

ella - ¿Y qué hacía?

él -   Estabas en mi cabeza

ella - ¿Y?

él -   Me hacías cosquillas

ella - Puede ser. Me gusta jugar

él -   ¿Con qué soñaste tú la última vez?

ella - También soñé contigo

él -   ¿Qué pasaba?

ella - No lo recuerdo. Sólo sé que había un faro

él -   ¿Te despertaste contenta?

ella - Sí

él -   Me alegro

ella - Tienes que irte. Es tarde

él -   Ya no la quiero como antes

ella - Sueña que todo es diferente

él -   Te quiero a ti

ella - Tal vez lo has soñado

él -   Es real

ella - Mira, parece que va a llover

él -   Sí, es mejor que nos vayamos

ella - Nos vemos mañana

él -   Está bien

ella - Hasta mañana

él -   Hasta mañana

La imagen está sacada de aquí

domingo 3 de mayo de 2009

De paseo por A Coruña

Ayer por la tarde fui a pasear por A Coruña y me olvidé de llevar la cámara de fotos. Al llegar a casa recordé que tenía unas fotografías guardadas del mes de septiembre pasado, esperando para una ocasión como ésta.

Espero que os gusten.

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La Torre de Hércules es una torre y faro situada en en una colina a unos 60 metros sobre el nivel del mar y es el símbolo de la ciudad de La Coruña. Su altura total es de 68 m.  y tiene el privilegio de ser el único faro romano y el más antiguo en funcionamiento del mundo.

Hay varias leyendas relacionadas con su construcción. Una de ellas cuenta que Hércules llegó en barca a las costas que rodean actualmente la Torre, y que fue precisamente allí el lugar donde enterró la cabeza del gigante Gerión, después de vencerle en combate.

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María Mayor Fernández de Cámara y Pita (Sigrás, 1565 – 1643), conocida como María Pita, fue una heroína de la defensa de La Coruña en 1589 contra la Armada Inglesa dirigida por el corsario Francis Drake. El 4 de mayo de 1589 las tropas inglesas, habiendo cercado la ciudad de La Coruña, abrieron una brecha en la muralla y comenzaron el asalto de la ciudad vieja, dirigido por un alférez que, con la bandera de la resistencia en mano, logró subir a la parte más alta de la muralla. María Pita mató al alférez inglés. Se dice que este hecho se llevó a cabo al grito de "Quien tenga honra, que me siga", lo que desmoralizó a la tropa inglesa y provocó su retirada, de nada más y nada menos que de 20.000 ingleses. Una vez acabada la batalla, ayudó a recoger los cadáveres y a cuidar los heridos.

La plaza del Ayuntamiento lleva su nombre.  

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Las dos principales playas de La Coruña (Orzán y Riazor) están situadas en pleno corazón de la ciudad y están bordeadas por el mencionado paseo marítimo. Esta localización las convierte en un gran atractivo para los turistas, siendo además punto de encuentro de surfistas buena parte del año.

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El Turismo en La Coruña ha ido en aumento en los últimos años hasta el punto de llegar a recibir 62 cruceros al año. Uno de los impulsores de este turismo es el paseo marítimo que bordea toda la ciudad. Mide actualmente 10 kilómetros y medirá más de 13 cuando se termine.

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Existe un tranvía turístico comprado a Lisboa y restaurado que recorre 4,6 km; la mitad por la fachada que mira a la Ría, entre el Castillo de San Antón y la Torre de Hércules y la otra mitad, el trayecto más recientemente inaugurado, permite recorrer la fachada occidental de la ciudad, convirtiendo el trazado del tranvía en una línea única que enlaza en la Torre de Hércules hasta la rotonda de las Esclavas. Y además un carril bici que lo recorre en la mayor parte del trayecto. Este paseo es un paseo cultural, porque a su vera se han situado varios museos de la ciudad como pueden ser La Casa del Hombre o La Casa de los Peces. En el paseo también podemos encontrar el Castillo de San Antón, que contiene el museo arqueológico, o La Torre de Hércules.

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Hasta los perros que hacen el paseo acaban tan agotados que se tienen que sentar a descansar aprovechando el último sol de la tarde.

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martes 28 de abril de 2009

Voilá

Imprescindible darle al play:

 

Ven, Congo, ven que voy a hacerte un regalo.

Siéntate ahí en el sofá y ponte cómodo. Te voy a poner una canción y mientras me voy a ir desnudando para ti. Sí, voy a hacerte un striptease. Así como lo oyes. No pongas esa cara de incrédulo, por favor, que ya sabes que soy muy capaz.  

¿Estás preparado?

¿Que dices que no te pones con este pijama que llevo? Pues no lo entiendo. ¿Qué es lo que no te gusta: el pantalón de rayas de presidiario gris y negro o la camiseta negra con la pantera rosa?

Eres un desconsiderado, así no entro en situación. No te rías.

Vale, venga, vamos a volver a empezar. Espera que voy al dormitorio y saco de mi fondo de armario algunas de esas cosillas que tengo para la ocasión...

¡Ah! Te ha cambiado la cara. Después de tantos años ya nos vamos conociendo. Ahora ya sé lo que te gusta.

No te muevas que vengo ahora. Dame dos minutos.

Tachán, tachán...

Un brazo envuelto en un guante negro por encima del codo...

¿Quieres ver el resto?

¿Tal vez las sandalias plateadas de tacón?

¿Y el collar de perlas?

Tachán, tachán...

Nada por aquí, nada por allá...

Y ahora... saco del sombrero... el conejito blanco. 

 

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Porque...

 

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http://frameworks.co.uk/index.php?paged=11

 

Sé que te sientes solo.

Te adivino envuelto en bruma, deambulando por esa casa que todavía no reconoces tuya, esperando nervioso la llegada de otra noche de insomnio y pensamientos al borde del llanto.

Te intuyo cabizbajo, mirando por la ventana ese horizonte que se te escapa cada vez que quieres alcanzarlo y taciturno, analizando en qué momento te equivocaste y perdiste el control de tu vida.

Te imagino perdido, sabiendo que ahora es el destino quien te arrastra y lejos de oponer resistencia, sumiso, te dejas guiar porque ya no te importa lo que ha de venir. Nada puede ser ya peor que ahora.

Sé que te sientes solo.

Te dibujo exacto dentro de los límites de mi hoja en blanco. Con tus canas, tus arrugas, tu experiencia, tu sonrisa cómplice y esa inocencia que todavía no te ha abandonado a pesar de que ya no puedas verla cuando te miras al espejo.


que te sientes
solo.

Porque…