"Virginidad" . Foto de memo.michel - Flickr
En el Norte
29-10-05
Querido Congo:
Llevo un montón de tiempo en la cama intentando conciliar de nuevo el sueño que ya no vendrá. Y es que todos los fines de semana sucede lo mismo: el ruído de los vecinos de abajo me sobresalta al amanecer y ya no hay forma de volver a cerrar los ojos. Siempre me digo que un día les voy a llamar la atención a este respecto pero al final me freno y me muerdo la lengua. Se me hace violento. Ya deben de saber que ponerse a gritar a horas intempestivas es molesto. Sigue habiendo gente, por desgracia, que no piensa en los demás y vive igual que si lo hiciese en un descampado.
Sumida en este nerviosismo mañanero que se me produce recupero algunos de mis delirios oníricos. Y digo, delirio, porque menuda semanita que llevo. Tengo que decir algo parecido a lo que dice el niño del “Sexto Sentido”: A veces sueño con muertos. Esta noche fue mi amiga de la infancia. No sé porqué su muerte causó en mí un impacto emocional tan grande. Hacía muchos años ya que no manteníamos contacto. Pero a pesar de eso, su recuerdo me persigue constantemente.
Nos conocimos en 5º de EGB. Ni siquiera existe ya ese plan de estudios. Y fuimos inseparables hasta su segundo año de Universidad. ¡Tantos secretos! Fue la primera en saber que había perdido la virginidad. Aparte del interesado, claro está. Aunque pensándolo bien al “canalla” en cuestión, que en gloria esté, mi virginidad le importaba una mierda, como quedó demostrado. No lo digo por decir.
Ahora que ya soy mayor puedo decir gritando a los cuatro vientos que odio la palabra virginidad. La odio. Reivindico que la saquen del diccionario. Que la borren de nuestras conciencias. Es que los hombres lo tienen mucho más claro. Imaginemos la escena. Dos amigos que se reúnen. Empiezan a hablar de sus cosas: la ropa de temporada, los kilos de más, la última exclusiva de la Panto... hasta que en un momento dado uno le suelta al otro:
- Y qué tío, ¿ya te la has tirado?
Jamás he oído decir a un hombre: Y tú, ¿has perdido ya la virginidad? Si dejamos la hipocresía a un lado la mayoría de los hombres, que no digo todos los hombres, Congo, a las mujeres: se las tiran, se las pasan por el aro, se las meriendan, se las cepillan… se las… Y ya está, dejo este tema que no me lleva a ningún sitio a estas alturas de mi vida. Pero claro, tengo una hija.Yo para Senia pido que llegado ese momento no lo pase tan mal como yo. Espero que tenga la suerte de toparse con un hombre que sepa tratarla como cualquier mujer se merece. Los padres tenemos que hacer mucho al respecto con la educación que damos a nuestros hijos. Es el pilar fundamental para que algunas cosas mejoren.
Vaya perorata que te he soltado sin pensar, Congo. Se me ha ido la olla y el tiempo. Tengo que levantarme a toda prisa para ir a comprar el pescado. Después hay unas colas enormes.
Acaba de sonar el despertador. Te dejo. Es la hora.
Ah!, me olvidaba de enviarte besos. Los de hoy son de cuadros, como tus zapatillas.
P.D.: ¿Por qué no te habré conocido antes, Congo? Al principio.
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Pues como dije al principio no sé cómo titular esta carta.
¿Os animáis y me proponéis un título?
Se ofrece recompensa.
Gracias anticipadas, Aldabra
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