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lunes, 5 de noviembre de 2012

En las calles de piedra



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Foto Aldabra: Sos del Rey Católico [Zaragoza] 2011


ella - Háblame de ti

él -  ¿Qué quieres saber?

ella - Si te gusta el invierno

él -   No, me gusta el mar

ella - ¿Por qué?

él -   Es inmenso

ella - ¿Y que hay del invierno?

él -   Es largo y frío

ella - A mi me gusta

él -  ¿Y yo te gusto?

ella - No lo sé

él -  ¿Por qué?

ella - He perdido mi estrella

él -   La buscaremos

ella - ¿Dónde?

él -   En las calles de piedra

ella - No la encontraremos

él -   Confía en mi

ella - No puedo

él -   ¿Por qué?

ella - Tengo miedo

él -   Cierra los ojos

ella - Tropezaré

él -   Te llevaré de la mano

ella - De acuerdo, vamos

 

Para ti, Congo,
por conseguir que todavía me ruborice.

martes, 23 de octubre de 2012

Diálogo 1


nube de azúcar
la foto tomada de aquí

ella – Hazme un poema
él   – ¿De qué color?
ella – Del color del viento
él   - ¿De qué viento?
ella – Del viento del Norte
él   - ¿De qué sabor?
ella – Del sabor de la brisa
él   - ¿De qué brisa?
ella – De la brisa marina



ella – Hazme el amor
él   - ¿De qué manera?
ella – De manera dulce… como una nube de azúcar.

él   - No puedo hacer nada
ella – ¿Por qué?
él   - Se me rompió el corazón

 

 

 

Quisiera amarte más y mucho más que como siempre,
prometo no negarte ni uno solo de mis días.
Juro no apartarte ni un segundo de mi mente
prometo amarte más y mucho más que como siempre.

maravilloso e impecable bolero de Café Quijano,
un estilo diferente al que me tenían acostumbrada pero que me encanta.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Diálogo 85

 

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Fotografía: Casa Fundación César Manrique – Lanzarote

Ella - No puedo dormir, y tú ¿tienes sueño?

Él - No mucho pero es lógico. Nos levantamos muy tarde esta mañana.

Ella - Igual me está haciendo efecto el café que me tomé después de comer… como no tengo costumbre.

Él - ¡Qué va! No creo. ¿Quieres que ponga la radio?, ya sabes que a mí no me molesta en absoluto, duermo igual.

Ella - Ya, ya lo sé pero prefiero que no. Estoy a solas con mis pensamientos.

Él - Quedarse a solas con los pensamientos de uno mismo es aburrido y más en tu caso que sólo tienes serrín en la cabeza.

Ella - ¡Te vas a enterar!

(Risas y pellizcos varios)

Él - ¿Y en qué piensas si puede saberse?

Ella - Pues verás, estaba pensando en una pareja que vi esta tarde a la salida del centro comercial. Veintitantos. Estaban sentados en las escaleras exteriores que suben a la planta superior, ¿sabes?

Él - Sí.

Ella - Ella estaba llorando, sentada dos escalones más abajo que él. No sé si tiene o no importancia este dato. Puede que sea significativo porque desde la distancia en que los vi era como un gesto de imploración. Ella hablaba y gesticulaba mucho y él solo parecía escuchar, contrito y cabizbajo. Todo en el rostro de la chica reflejaba dolor. Era rubia natural y si cabe parecía frágil. Al pasar cerquita de ellos, la chica le decía al chico: “Sólo quiero una vida normal, hacer cosas normales y dialogar sin estar discutiendo todo el tiempo”. Mientras volvía a casa no dejaba de pensar en eso de “una vida normal”.

Él – Los humanos somos muy contradictorios. La mayor parte del tiempo anhelamos aventuras y todo aquello que no poseemos para después, a la hora de la verdad, echar de menos la vida sencilla, la rutina, las cosas de siempre: casa, un libro, música, hijos, paseos, playa, una peli… Supongo que a eso se refería la chica.

Ella - Sí, pensé lo mismo que tú. También pensé que uno de los mayores sufrimientos de los humanos es por culpa del amor. Ojalá inventaran alguna pastillita, incluso alguna vacuna. ¡Porque mira que duele el desamor! Sólo de pensarlo…

Él - Tienes razón, sí. Lo mejor es no enamorarse, como yo.

Ella - ¿Qué dices?

Él - Eso, que yo no estoy enamorado, ni nunca me he enamorado, ni nunca me enamoraré.

Ella - ¡Pero mira que eres tonto!

Él - Y tú más, por eso me quieres… o eso dices.

(Risas y pellizcos varios)

Él - ¿Te va entrando el sueño o paso directamente a aplicarte el tercer grado?

Ella - ¿Interrogatorio con esposas incluidas?

Él - Todo el paquete, sí.

Ella - Pues me pido el tercer grado.

Él - Ahora sí que te vas a enterar… Ya verás como al final vas a dormir como una linda gatita.

Ella - No espero menos de ti que para algo te tengo…

Él - ¿Con que para eso me tienes?

Una peli de domingo.

miércoles, 20 de abril de 2011

¿Quieres………? Sí, quiero.

 

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¿Quierres que te la………. un poquito?
¿Quierres?
No te burles, tonto, me salió sin querer. Dime, ¿qui-e-res o no?
Es que…………. ¿No es un poco tarde para celebrar una fiesta?
Si te……………. prontito, todavía tenemos tiempo de llegar al gimnasio a las 7.
Es que prontito nunca puedo porque me gusta tanto cómo me lo haces que………….
¿Qué? Termina.
Pues eso, que me encanta que dure muuuuuuuuuuucho tiempo.
Ya, ya sé, pero hoy tienes que hacer una excepción. Te la……… si te………… rápido.
¿Por qué no dices todas las palabras?
Es que me no se qué. Ya sabes que soy muy rarita “pa mis cosas” y me sigue dando vergüenza.
No lo entiendo. ¿Después de tantos años?
No hace falta que lo entiendas, tonto. Es así y punto.
¡Si tú lo dices!
A ver, ¿quieres o no? Última oportunidad
Sí es la última oportunidad voy a decir que sí. Venga, Va.
¿Estás listo?
Listo, mi amor.

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Uhmmmmm! Me gusta como huele.

Uhmmmmm! Y como sabe

Uhmmmmm! Y su tacto

Uhmmmmm! Y es tan cálida

Uhmmmmm! Y……

¿Pero cómo quieres que sea rapidito si me estás hablando todo el tiempo?
¡Ay!, es que no puedo evitarlo.
Concéntrate, mujer.
Vaaaaaaaaaaaaale, me callo y me pongo a ello.

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Ring, ring, ring…

Lo que faltaba.
No lo cojas.
¿Y si es tu madre?
No creo.
Tú sigue y no te preocupes, ya contesto yo.

 

¿Diga?

No, no me interesa.

Le he dicho que no quiero saber nada de ninguna oferta.

Estoy muy contento con la compañía que tengo. Gracias.

Adiós y buenas tardes

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Perdona, cariño, pero se me ha cortado el rollo.
Sí, ya, ya me he dado cuenta. Mira, pobrecita, que pena que tiene encima.
No te rías, no seas bruja. Es normal. Se las prometía muy felices y ahora este fin de fiesta…
Pobrecita, mi nena, si es que también tiene su corazoncito. Aa, aa, aa, ya pasó, ya pasó.
Pero qué payasa que eres.
Me encanta hacer payasadas, deberías estar acostumbrado.
Y lo estoy pero sigo sorprendiéndome.
Tú tienes la culpa, tú me enseñaste a verla como un juguetito.
Con el que te encanta jugar, dicho sea de paso.
No te digo ni que sí, ni que no, sino todo lo contrario.
Mira, parece que se está volviendo a animar.
¡Oh, señor! ¡Milagro, milagro! Voy a hacerle el boca a boca para que no se vuelva a desmayar.
Me parece muy buena idea.

 

 PROTECCION_adela_casado

 

 

 

 

 

 

 

 


Tú serás el puerto donde atracar,
estaré contigo hasta el final.
Y te abrazaré bajo la lluvia,
veremos amanecer,
mi noche es también la tuya
ya no hay tiempo que perder.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Una emoción para siempre

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Ella - ¡Hola!

Él - ¡Hola! ¡Vaya sorpresa! ¡Cuánto tiempo sin verte! ¿Cómo estás?

Ella - Bien, me encuentro bien.

Él - Te veo fenomenal, es verdad. Has engordado un poquito pero te sienta de maravilla.

Ella - Gracias, tampoco te pases.

Él - Creo que hiciste un pacto con el diablo. Estás guapísima.

Ella - Bueno... Lo peor ya pasó.

Él - La última vez que te vi estabas muy deprimida y demasiado delgada.

Ella - Ya pasaron diez años, creo. Ahí es nada.

Él - Me alegro mucho, Greta. Y no sabes cuánto, de verdad.

Ella - Te creo.

Él - Hay algo que quería decirte. Y ahora quiero aprovechar. No tengo nada más que cinco minutos porque ya me iba pero como no sé cuando volveremos a vernos...

Ella – Pues venga, dímelo.

Él - Quería decirte que entonces... No supe entenderte y menos ayudarte. Te pido perdón. Una y mil veces. Siento mucho todo lo que pasó, bueno, en parte, tú ya sabes.

Ella - Me alegra oírlo, Raúl, aunque sea después de tanto tiempo. Es bonito.

Él - Te lo debía. Pensé en llamarte muchas veces y decírtelo pero me parecía… No sabía qué sería de tu vida. No quería causarte algún problema o hacerte recordar. No me atreví.

Ella - Jamás había sentido esa pasión por nadie. Y no sabía qué hacer. Yo no pretendí nada, sólo que comprendieras mis sentimientos y me ayudaras a olvidarlos. Entender por qué estaba sintiendo aquello por ti. Mi vida no eras tú, los dos lo sabíamos pero no pude refrenar mi corazón.

Él - Yo sentí lo mismo aunque entonces lo negase. Y tuve miedo.

Ella - Aunque lo negaras, no te creí. Sabía que nos consumía el mismo fuego.

Él - Lo siento mucho, Greta. Sé que fue muy duro. Yo también lo pasé mal pero tú perdiste más... tu matrimonio, salir sola adelante con tu niña, ¿Cómo está? Imagino que ya es toda una chica, ¿no?.

Ella - 18 años... pero todavía tiene pegada la foto de las Spice Girl en la puerta del armario. No te acordarás, seguro, pero me habías hecho un montaje con su carita y la habías pegado en una foto de las Spice... está muy graciosa.

Él - No lo recuerdo, lo siento.

Ella – No te preocupes, es normal. En fin, bueno... No te guardo ningún rencor, te lo digo en serio.

Él - Hay algo que me gustaría pedirte. Pero…

Ella - ¿Un beso?

Él - ¿Es que lo sabes siempre todo?

Ella - ¡Que va!, simplemente me echo a adivinar y alguna vez acierto

Él - Un casto beso en los labios, no te apures. El beso que no nos dimos en aquel tiempo.

Ella - Pues, venga, dámelo.

......

Él - Sigues siento tan dulce como entonces, Greta. Lo nuestro no pudo ser pero me alegra mucho verte tan bien

Ella - Y feliz. Ahora soy feliz, Raúl.

Él - Te lo mereces. A mí tampoco me van mal las cosas. Creo que también he encontrado mi sitio.

Ella - Así es la vida. A veces golpea y otras acaricia.

Él - Tienes que prometerme algo.

Ella - ¿Si es facilito?

Él - Que te cuidarás siempre.

Ella - No te lo prometo pero lo intentaré.

Él - Ojalá no volvamos a sentir nunca de aquel modo ¿verdad?

Ella - Sí, ojalá. Fue totalmente inconveniente.

Él - Tengo que irme ya... Ya llego tarde.

Ella - Vete tranquilo. Y gracias otra vez.

Él - ¿Por qué?

Ella - Por la verdad, Raúl. Por la verdad.

 

Y se dieron un fuerte abrazo, antes de que Raúl saliese por la puerta de la cafetería.

miércoles, 26 de enero de 2011

Nocturno exquisito

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                                                                              Nocturno exquisito

M - ¿Duermes?
H - No. No tengo sueño.
M - Yo tampoco.
H - Normal. Hoy nos despertamos tarde.
M - Estaba pensando.
H - ¿En qué?
M - En cómo nos conocimos.
H - Así no vas a dormirte, tonta. Te va a dar la risa.
M - Estaba nerviosa, ¿te acuerdas?
H - No se te notaba.
M - Eso se lo dirás a todas. Ja, ja.
H - Yo también estaba nervioso.
M - Tosías tanto... ¡que risa!
H - Estaba resfriado, ¿qué querías?
M - Me hacía gracia.
H - Ven aquí que quiero decirte algo al oído.
M - Uhmmmm! Eso suena bien.
H - Te voy a contar un secreto.
M - ¿Muy importante?
H - Todos los secretos lo son.
M - ¿Crees que soy ya mayor para oírlo?
H - Muy mayor.
M - Tampoco hace falta que lo digas con retintín. Que te lleve unos poquitos años no te da derecho a...
H - No seas tonta, mujer... No te enfades que te pones muy fea.
M - Bueno, suéltalo ya.
H - No te impacientes. Primero voy a darte un beso y tú también vas a darme otro beso, para hacer las paces.
M - Tendrás que ganártelo primero. Hoy ya he gastado el cupo, lo tienes crudo.
H - Anda... fabrica uno...
M - ¿Qué me darás a cambio?
H - Te regalaré un frasco de cerezas.
M - Está bien, dame unos minutos.

 

H - ¿Sabes de qué tengo ganas?
M - ¿De qué?

 

M- No enciendas la luz...
H - Es que los secretos importantes hay que contarlos mirándose a los ojos.
M - Siendo así... Vale.
H - ¿Estás preparada?
M - Dímelo ya, venga. No me hagas sufrir más. No puedo con la curiosidad.
H - Quería decirte que…
M - Lo sueltas o te mato.
H - Tú lo has querido. Va. ¿Te quieres casar conmigo?
M - ¿Y para eso tanto misterio? ¡Que tonto eres! Ya sabes que tú y yo nunca nos casaremos.
H - Pero sé que te gusta que te lo pida. Más cuando no lo esperas.
M - Vale, sí, lo admito.  
H - Entonces… ¿hay beso o no hay beso?
M - No te lo mereces mucho pero me has puesto un poco blandita. Ya lo tengo, ¿preparado? 
H - ¿Cómo es?
M - De efecto multiplicador. Te doy uno y automáticamente se convierte en veinte.
H - ¿Veinte? ¿En el mismo sitio?
M - Eso es lo bueno, que se va cada uno al sitio que le da la gana.
H - Esto promete.
M - Deja de hablar o me guardaré el beso para otro momento.
H - De eso nada, monada. Empieza ya.
M - Apaga la luz, será más divertido.
H - Como quieras.

 

H - ¡Que ricos están! Están tan ricos que mira lo que me ha pasado... Toca, toca aquí, verás...
M - Cariño, ¿no será qué te ha picado un bicho mientras estábamos hablando?
H - Sí, ahora que lo dices... puede ser. Lo mejor va a ser que me chupes la zona afectada, por eso de sacar el veneno, ya sabes.
M - Por tu salud, lo que sea. Si no hay más remedio me sacrificaré.

 

H - Cariño, si sigues así, pronto va a salir todo el veneno. Lo noto. Me está quemando.
M - De eso se trata, mi amor... de que salga todo. No quiero que te mueras.

 

H - Uhmmmmm... ¡Que bien, cariño!

  

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La siesta 

Las pinturas son de Leticia Tarragó,
si quieres ver más obras suyas pincha aquí

domingo, 31 de enero de 2010

Intenta caminar en mis zapatos

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Ella- La otra noche soñé con una fotografía.
Él-   Explícamelo mejor que así sin más datos...
Ella- Ya iba, hombre. Pues resulta que fotografiaba unos preciosos zapatos de tacón.
Él-   ¿Dónde? ¿Cómo?

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Ella- No seas impaciente. Espera. Déjame que te cuente con calma.
Él-   Venga, dale ya. 
Ella- Pues yo cogía unos zapatos de tacón preciosos y los ponía a contraluz en un balcón. Antes de disparar estudiaba la composición por activa y por pasiva y me parecía perfecta. Es más, de hecho, no veía la fotografía como tal. Sólo soñaba el momento de la creación.
Él-   Pero mira que eres rarita. 

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Ella- Más raritos son tus sueños esos de persecuciones y monstruos.
Él-   ¿Y eran tuyos los zapatos?
Ella- Pues la verdad es que no. Nunca tuve unos zapatos como esos. Pero me encantaría.
Él-   Si me describes como son, te los regalaré.

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Ella- Pero, cariño, tú ya sabes como tengo mis piececitos. Hechos polvo que están con la dichosa dermatitis.
Él-   Ya te curarán, mujer, no te preocupes. Ahora has tenido una recaída pero volverán a estar sanos sanísimos. Seguro.
Ella- Esta noche me han dolido bastante.
Él-   Seguro que por eso soñaste con los tacones.

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Ella- No sé. ¿Para ti que simbolizan los tacones?
Él-   Sin duda, erotismo. Y elegancia.
Ella- Sí, los de mi foto eran muy eróticos.
Él-   ¿Y cómo era el balcón?

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Ella- Era de hierro forjado, negro.
Él-   ¿Cómo el de tus padres?
Ella- Sí, más o menos.
Él-   Pues podrías probar a hacer allí una foto.

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Ella- Mi madre pensaría que he perdido la cabeza de vez.
Él-   Que va, tonta, seguro que no te dice nada. Y a mí me gustaría ver tu sueño. Me ha picado el gusanillo.
Ella- El único "gusanillo" que hay aquí es uno que yo me conozco.
Él-   ¿He oído bien? ¿Has dicho "gusanillo"?

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Ella- Sí. He dicho, Gu-Sa-Ni-LLo.
Él-   Te vas a enterar.
Ella- ¡Que miedo!
Él-   Que sepas que ya no te pienso regalar esos zapatos de tacón, con los que estarías sin duda, espléndida.
Ella- ¡Que le vamos a hacer!

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Las fotografías son de la fotógrafa Nina Leen (1909-1995).

 

 

"Now I'm not looking for absolution
Forgiveness for the things I do
But before you come to any conclusions
Try walking in my shoes
Try walking in my shoes"

Ahora no busco la absolución
Ni el perdón por las cosas que hago
Pero antes de que llegues a cualquier conclusión
Intenta caminar en mis zapatos
Intenta caminar en mis zapatos

jueves, 1 de octubre de 2009

Servicio de reparaciones.

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Ring, ring, ring.
Buenas noches. Digamé
Buenas noches. Me ha dado una amiga su teléfono porque me ha dicho que usted se dedica a arreglar lavadoras.
Pues le ha informado bien. ¿En qué puedo ayudarla?
Pues resulta que mi lavadora se ha estropeado. tengo una Fallusi casi nueva y no ha dejado de hacer el programa de centrifugado. Así que la ropa sale tremendamente encharcada y tengo que escurrirla antes de ponerla a secar en el tendedero.
¿Ha comprobado si la reparación está en garantía? Porque de ser así sería una pena que...
El caso es que hace justamente una semana que el periodo de garantía se terminó.
¡Que mala suerte! Siendo así estaré encantado de ir a reconocer a su lavadora y ver qué le sucede.
Mi amiga, que por cierto se llama Pau, tal vez se acuerde de ella, me ha dicho que usted era el mejor.
Sí que la conozco, como no. Y la verdad, está mal que yo lo diga pero créame, no hay lavadora que se me resista.
Estupendo. ¿Cuándo podría pasarse por casa?
Pues por ser usted amiga de Pau, ponga usted el día de esta semana que le venga mejor.
El miércoles por la mañana me va bien. Y tráteme de tú, por favor.
Vale. Entonces el miércoles a las once me paso. Dame tu nombre y tu dirección que la anoto.
Me llamo Lola y ahora mismo te envío un mensaje para que no tengas que anotarla.
No hace falta que te molestes mujer, puedo anotarla ahora mismo.
No es molestia.
Pues quedamos entonces para el miércoles, Lola. Ya verá como te pongo a funcionar esa lavadora tuya en un pís-pás.

(Píííííííííí....)

Ring, ring, ring.
Hola, cariño.
Vaya, vaya... Así que tienes estropeada "tu lavadora".
Eso parece, ya ves. Debe de ser que como no hago la colada todos los días... No sé, tal vez es por la falta de uso.
No te preocupes que pronto vamos a ponerle remedio. Espérate a este fin de semana y verás. Me encantará ponerle las manos encima a ese aparato endemoniado y echarla a andar con el programa máááááááás largo.
¡Que miedo me das! Estoy temblando.
¡Si supieras las ganas que tengo de verte!   
Pues yo ninguna, fíjate. Estoy genial sin ti. Toda la cama para mi sola... Y además ahora que tenemos este supercolchón de escándalo.
Escándalo es lo que se va a montar en casa cuando llegue. Prepárate. El que avisa  no es traidor.  
Y erre.
Bueno, bueno, no digas después que no te lo advertí.
Sabes que puedo con eso y mucho más.

(Risa floja y juguetona de los dos)

¿Qué estabas haciendo?
Me iba ya a la cama. Aún no es tarde pero estoy un poco cansada.
Sólo quería darte las buenas noches y decirte que ya nos quedan pocos días para volver a vernos.
Cuento los días y no se me escapa ninguno. Faltan diez.
Pues venga, acuéstate y descansa. Y sueña cosas bonitas.
Me encanta oir tu voz.
Te odio.
¡Tonto!
Hasta mañana.
Hasta mañana.

(Pincha en la imagen si quieres ver a que todo corresponde)

jueves, 10 de septiembre de 2009

Bésame mucho

 

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- Ring,ring, ring.
- Besos sin fronteras, digamé.
- Hola, buenas tardes. Llamaba para pedir información.
- ¿Qué tipo de información desea? ¿Para ser cooperante? ¿Para recibir ayuda?
- Pues... Yo... Me da un poco de apuro pero es que hace tanto tiempo que no me besan... que... Me gustaría ser receptora. Eso es. Y al mismo tiempo si fuese posible recibir algunas clases.
- No hay ningún problema porque en Besos sin Fronteras disponemos de todo el material necesario y de todo el personal cualificado para satisfacer las solicitudes de nuestros clientes, en lo que se refiere a besos, claro está.       
- Es una suerte para mí. En realidad ya son mi última esperanza. He estado intentándolo en otros lugares pero nada, sin éxito.
- Sí, otros clientes nos comentan lo mismo. Puede confiar en nosotros. Somos una ONG de reconocido prestigio, muy seria y de eficacia probada desde nuestros comienzos.
- Bien, ¿y qué tengo que hacer ahora?
- Deberá acercarse a nuestra oficina más cercana o bien acceder a nuestra página de internet, en donde podrá escoger a la persona de la cual  le gustaría recibir los besos que desea.
- Me acercaré a la oficina. Siempre me ha gustado más el trato personalizado.
- Estoy de acuerdo con usted. Así podemos incluso aconsejarla si se le presentara alguna duda.
- Estupendo. ¿Tengo que pedir cita o me paso un día cualquiera?
- Le daremos  una cita pero antes ha de contestarme a un pequeño cuestionario para proceder a la selección previa.
- Vale. Estoy lista.
- Dígame su nombre, edad, altura y complexión.
- Mi nombre es Aldabra, tengo 46 años, mido 1... ¿me puedo aumentar unos centímetros, es que siempre me han gustado los hombres altos?
- Es mejor que sea totalmente sincera.
- Bueno, pues mido 1,55 y soy de complexión atlética.
- La siguiente pregunta era si quería que la besara un hombre o una mujer pero ya me ha contestado.
- Sí, soy hetero.
- ¿Va a querer besos por todo el cuerpo o besos localizados en alguna zona?
- Casi que voy a querer por todo el cuerpo. Ya sabe, el saber no ocupa lugar.
- ¿Besos en la boca con lengua o sin lengua?
- Mi asignatura pendiente son los besos con lengua. De siempre. Creo que no se me dan bien. Quisiera empezar, concretamente, por los besos de este tipo. 
- ¿Quiere recibir las clases en su casa o en alguno de nuestros locales?
- Prefiero en mi casa porque imagino que en sus locales tendré que compartir las clases con otras parejas, ¿no?
- Sí, claro. Tiene que comprender que con tanta demanda como tenemos nos resulta imposible un trato tan exclusivo.
- Lo comprendo. Me parece normal.
- Ya hemos terminado. ¿Tiene alguna pregunta?
- Pues se me ocurre una. ¿Y si no tengo empatía o feeling con el besador que haya escogido? ¿Tengo opción a elegir otro?
- Por supuesto. Se me olvidaba comentárselo. Claro que sí. Tiene la opción de seguir escogiendo besadores hasta que esté satisfecha con los resultados. Eso sí, las horas de clase no deben exceder en ningún caso de 100. Pero no hay caducidad en el tiempo, de hecho hay personas que llevan con nosotros varios años. Disfrutan tanto con las sesiones de besos que las dosifican. Y después de que terminan, muchos se apuntan, ellos mismos, como besadores de la organización.
- ¡Increíble!
- Este mes comenzamos la temporada Otoño-Invierno y todo aquél que quiera pasar a formar parte de nuestro equipo de besadores, recibirá en su casa gratuitamente un purificador de aire y un colchón de látex de alta gama.
- ¡Vaya ofertón! Voy a tener que pensármelo muy en serio.
- Tiene tiempo, no se preocupe. Ahora lo  primero es lo primero: La cita. ¿Qué le parece mañana?
- ¿Mañana?
- Sí, me ha quedado un hueco libre de última hora. ¿A las 5 le iría bien?
- Sí, perfecto.
- Pues nos vemos mañana entonces.
- Hasta mañana. Muchísimas gracias. No sabe qué contenta estoy.

- (...)

- Ring, ring, ring.
- Besos sin fronteras, digamé.

 

(Este texto no pretende ser una burla de las ONG´s, espero que nadie lo entienda de ese modo. Admiro profundamente la labor humanitaria que realizan todo este tipo de organizaciones, tanto que desde hace bastantes años colaboro con Médicos del Mundo).

(Os invito a escuchar esta versión de "Bésame mucho" cantada en castellano y francés por Isabelle Boulay, resulta  muy sugerente).

viernes, 7 de agosto de 2009

Diálogo 22 (una de las entradas que borré sin querer, no leer)

Diálogo 22

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- ¡Chica! ¡Chica
- ¿Qué quieres?
- Que me desates
- ¿Estás loco o qué te pasa?
- Quiero caminar contigo
- Ni lo sueñes
- ¿Por qué?
- Me das miedo. Todos los que sois como tú me asustáis
- No seas tonta, yo soy diferente ¿Algún otro te habló antes como yo?
- Tengo que reconocer que no
- ¿Te das cuenta? Debes confiar en mí
- Mira, olvida que he pasado por aquí y busca otra pesoona que te ayude
- No quiero a otra persona
- Pues entonces lo llevas claro porque no pienso ni acercarme
- Estás perdiendo la oportunidad de concocerme
- Puede ser. Bueno, me voy. Adiós
- Sólo una cosa
- Dime. No me entretengas más que voy a enfriarme. Venía sudando
- Está bien. Seré rápido. Puedo darte lo que buscas
- ¿Tú que sabrás de mí?
- Soy un gran observador. Es lo único que puedo hacer aquí atado todo día. Eso y comer
- No intentes ablandarme. No tengo la culpa de que hayas nacido con cuatro patas y yo con dos
- A mi me gusta ser caballo
- Y a mí mujer
- Anda, por favor, ayúdame
- Vas a cocearme, lo sé. Siempre voy de ingenua por la vida y después… Así me va
- No te cocearé ¿Por qué habría de hacerlo?
- Lo has conseguido, me arriesgaré. Voy a empezar a caminar hacia ti despacio
- Vale… Me gusta como hueles
- Esta cuerda está demasiado bien clavada. Imposible que te escaparas
- ¡Ya te digo!
- Bueno, pues esto ya está
- No te arrepentirás. En serio ¿Hacia dónde ibas?
- Volvía a casa. Hago todos los días el mismo recorrido
- Lo sé. Te dije que era muy observador
- ¿Por qué me has hablado hoy y no otros días?
- Quería que fueras tú quien me diera la libertad y estar seguro de que lo conseguiría
- Gracias. Bonito cumplido
- Me gustaría enseñarte un lugar
- Pronto anochecerá
- No importa. Súbete a mi lomo
- Tienes una bonita crín
- Y tú no pesas nada
- ¿Estoy bien sentada?
- Sí. Perfecto
- Me gusta ir aquí arriba. Todo se ve de otro modo
- Agárrate fuerte y no te caerás
- No corras demasiado, por favor
- Hecho

miércoles, 6 de mayo de 2009

Soñar contigo - Diálogo 11

 

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él - Mira, hoy el cielo está como a ti te gusta

ella - Sí, es verdad

él   - ¿Tú sabes dónde van las nubes?

ella - A mi me gusta pensar que en busca de nuestros sueños

él   - Es bonito

ella - Es una tontería

él -   No digas eso. ¿Cuáles son los tuyos?

ella - Ya no tengo. Los he gastado todos

él -   Invéntalos

ella - No tengo ganas

él -   Yo sueño despierto

ella - ¿Con qué?

él -   El otro día soñé contigo

ella - ¿Y qué hacía?

él -   Estabas en mi cabeza

ella - ¿Y?

él -   Me hacías cosquillas

ella - Puede ser. Me gusta jugar

él -   ¿Con qué soñaste tú la última vez?

ella - También soñé contigo

él -   ¿Qué pasaba?

ella - No lo recuerdo. Sólo sé que había un faro

él -   ¿Te despertaste contenta?

ella - Sí

él -   Me alegro

ella - Tienes que irte. Es tarde

él -   Ya no la quiero como antes

ella - Sueña que todo es diferente

él -   Te quiero a ti

ella - Tal vez lo has soñado

él -   Es real

ella - Mira, parece que va a llover

él -   Sí, es mejor que nos vayamos

ella - Nos vemos mañana

él -   Está bien

ella - Hasta mañana

él -   Hasta mañana

La imagen está sacada de aquí

miércoles, 4 de marzo de 2009

Confidencias

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Photo by  Justin Grant - Photo.net

 

- Sabes qué?

- No, pero presiento que me lo vas a contar.

- Tengo un lunar que creo que te gustará conocer.

- Bueno, tendré que verlo primero.

- De veras quieres que te lo enseñe?

- Pues claro, ahora me pica la curiosidad.

- Es que me da vergüenza.

- Por qué tonta?

- Porque está en un sitio un poco indiscreto.

- No olvides que más tarde o más temprano  voy a vértelo todo.

- Si te pones tan creído  igual no te lo enseño.

- Antes te mueres. Es más, creo que dentro de breves minutos vas a rogarme que te mire ese lunar. Asi que, venga... Si no, no haber empezado con el juego.

- Eres un demonio.

- Lo sé, pero te encanta. Y además, ahora no estamos hablando de mí sino de ti.

- Vale, allá voy. ¿Lo ves?

- Qué si lo veo?... Claro que lo veo.

- Y qué te parece?

- Es... es...  Está en el sitio perfecto. Me gustaría comérmelo. ¿Me dejas?

- Bueno, si  no me va a doler...

- Doler? Te va a encantar. Después de que te coma este lunar, vas a pedirme que siga con el resto hasta que te los coma todos.

- Podría ser... Ya hablaremos... Si te portas bien con éste pues...

 

 

miércoles, 26 de noviembre de 2008

En la terraza - Diálogo 28




"Terrazas" - TodoJuanjo - Flickr




- Marina. Mira aquel hombre
- Qué le pasa?
- Quiero conocerlo
- Estás loca
- Necesito oir su voz
- Te has pasado con las pastillas o qué?
- Pareces mi madre. Que poco aventurera eres
- Eres una loca. Una loca peligrosa. No te basta con los líos que ya tienes?
- Líos yo?
- No te basta con tener un matrimonio a punto de irse al traste?
- Por eso
- Por eso qué? Deberías arreglar unos problemas antes de meterte en otros
- Eso lo dices tú. Pero yo sabes qué te digo: que llegada a este punto toda mi vida pasada me parece una mentira. Una puñetera mentira. Pero eso va a cambiar
- Sí. Arremetiéndola con el primer desconocido que se te pasa por la cabeza
- No lo entiendes. Y si te digo por qué quiero saber quién es me llevarás de cabeza al psiquiátrico
- Seguro
- Verás, la otra noche soñé con un hombre. No veía muy bien su rostro pero al ver a ese hombre ahí sentado supe que era él. El hombre de mi sueño es ese hombre. No tengo ninguna duda
- Laura, baja de la nube. Mira, estás en un estado de tensión emocional grande. Duermes poco. Y todo lo ves distorsionado. Lo digo por tu bien
- Marina, me importa todo una mierda. Me voy a levantar ahora mismo de esta silla y dirigirme hacia él. Tenemos muchas cosas de que hablar
- Eso en el caso de que quiera hablar contigo
- Querrá
- Por qué estás tan segura?
- En el sueño hacíamos el amor. Me susurraba unas cosas increíbles al oído y sus manos conseguían que cada centíimetro de mi piel sintiese deseo ¿Recuerdas cuántos años llevo casada?
- Claro. 14
- 14 años. Nunca tuve una sensación parecida
- No seas estúpida, Laura. Sólo fue un sueño
- Quiero comprobarlo
- Ten cuidado. No conoces a ese hombre de nada
- Vale, lo tendré. Venga, dame un beso y deséame suerte. ¡Ah!, y paga el café, porfa
- Escucha, cuando llegues a casa llámame porque no me voy tranquila
- No es para tanto. No exageres
- Bueno, tú llama
- Adiós tonta

- (…)

- Hola, buenas tardes. Me llamo Laura
- Nos conocemos?
- Tal vez sí, tal vez no
- Mi nombre es Mario
- Te pega un nombre así
- Perdona, no te he invitado a sentarte
- Gracias
- Te he visto con otra mujer en el otro extremo de la terraza
- Es una amiga
- Pues tú dirás
- Dispones de tiempo?
- Tengo todo el tiempo del mundo y estoy deseando saber que tienes que contarme
- Pues entonces allá voy
- Te escucho
- Pues… sabes qué? La otra noche tuve un sueño…




sábado, 15 de noviembre de 2008

Diálogo 24 - Jugando a las parejas

 

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The couple - Wenti Duo

 

él - ¡Que ganas tenía de verte!

ella - Y yo

él - Estás morena

ella - Un poco más desde la última vez que me viste

él - Te veo bien

ella - Sí, estoy bien

él- No sabes cuánto me alegra oírlo

ella - Lo sé

él - ¿A dónde me vas a llevar hoy?

ella - De momento tenemos tiempo de tomarnos un algo por ahí y dar un paseo hasta la hora de comer porque ya dejé en casa todo listo. Después de comer podemos pasar la tarde haciendo lo que más desees. Si no te apetece comer en casa pues podemos salir por ahí. Lo que quieras hacer estará bien. Hoy eres tú el que decides que para eso llevas mucho tiempo fuera.

él - Bueno, pues dame unos minutos para que lo piense

ella - Tenemos tiempo mientras nos tomamos un café. ¿Has desayunado?

él - No

ella - Te invito a...

él- No me lo digas. Lo sé. Genial

ella - Sabía que te apetecería

él - No hace muy buen día para ir a la playa

ella - No importa, mejor. En realidad yo había pensado en alquilar una película y disfrutarla tranquilamente en el sofá, acurrucados...

él - Sí, ¿como la última vez?

ella - Exacto

él - Dime de qué iba la película

ella - Eres un bicho

él - Pues iba de una chica que trabajaba en un vídeo club y entraba un tipo extravagante y de mal vivir y se enamoraban. Él le traía muchos disgustos a la chica

ella - Está bien pero es tan sólo el principio

él - ¿Qué pasaba después?

ella - Después, después... después la chica... Cuéntamela tú ya que eres tan listo

él - Después... recuerdo que...

ella - Sí, yo también recuerdo lo mismo, pero no sigas por ese camino que nos conocemos

él - ¿Te acuerdas del título?

ella - Podría haberse titulado “Donde el corazón te lleve”, como el libro de Susanna Tamaro

él - Ese título no le iría mal pero creo que no tiene ningún parecido con el que de verdad tenía

ella - Conozco esa mirada que me está haciendo pensar que...

él - ¿Estás pensando lo mismo que yo?

ella - Creo que va a ser que sí

él - Ven, acércate, que quiero decirte algo. Se me ha ocurrido que...

ella - ¿A qué soy capaz de adivinarlo?

él - Seguro

 

 

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martes, 21 de octubre de 2008

Diálogo para la reflexión

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Las feministas defienden el aborto como un derecho de la mujer a decidir. En la imagen, una manifestación de 1982.- CHEMA CONESA

 

- ¿Estás segura de que quieres hacerlo?

- ¿Por qué esa pregunta ahora? Ya he rellenado todos los formularios y los tests habidos y por haber

- ¿No te han explicado que el último paso es la entrevista personal?

- No. Nadie me ha dicho nada

- Pues tienes que saber que yo decido en última instancia

- No me parece justo. Hablar en persona es más difícil que escribir respuestas en un papel

- Por eso. Lo que quieres hacer implica muchos riesgos. Hemos de estar seguros de que es lo que más te conviene

- Yo ya he pagado y he venido por voluntad propia. Es todo cuanto debería importar

- No te pongas a la defensiva

- No estoy a la defensiva

- Tu tono de voz ha cambiado

- ¡Que listo! Si no me lo hacéis aquí iré a otro sitio. Hay miles de ellos.

- Sabes que este este es el mejor en cuanto a profesionalidad y discreción. Por esto estás aquí y no en otro lugar

- Es un golpe bajo

- Sólo la verdad

- Bueno, pues estoy segura de que quiero hacerlo. No puedo seguir adelante. Arruinaría mi vida. No puedo con esa responsabilidad ahora.

- ¿Con quién has venido?

- Con una amiga

- Es todo cuanto quería saber

- ¿Entonces ya está?

- Sí. Cuando quieras. Si quieres esperar algún tiempo más todavía hay margen.

- No. Quiero hacerlo ahora

- Entonces vamos allá. Acompáñame

- Tengo un poco de miedo

- Es normal. No te preocupes. Todo irá bien.

 

 

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26 años después.

El barco holandés sumará ocho abortos tras su paso por Valencia.

El velero practicó tres interrupciones en aguas internacionales. Hasta su marcha de Valencia, el martes, el «Women on waves» llevará a cabo otras cinco intervenciones... (Noticia recogida en La Razón Digital. Si quieres leer el resto pincha en el link)

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domingo, 19 de octubre de 2008

De besos nuevos

 

Andrey&Ekaterina Muzikin

Sin título - Andrey&Ekaterina Muzkin

 

- ¿Te cuento un secreto?

- Dime.

- Nunca antes nadie me había besado ahí.

- No me lo puedo creer.

- Es verdad.

- Es que me parece increíble.

- Supongo que tienes razón pero...

- Y, ¿qué sientes?

- Siento una especie de cosquilla muy...

- ¿Sólo eso?

- Bueno, eso y... me gusta... me gusta mucho.

- Eso está mejor.

- Y si sigues haciéndolo creo que...

- ¿Qué?

- Cariño, me voy a derretir...

- De eso se trata, princesa.

- Yo no sabía que se podía sentir esto.

- Pues aprovecha porque no pienso parar.

- No... no pares, cariño.




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miércoles, 24 de septiembre de 2008

¿ Y a ti qué te gustaría?


- ¿Sabes qué me gustaría?
- Conociéndote... cualquier cosa.
- Me gustaría chapotear en un charco como los niños pequeños. Y con unas katiuskas amarillas.
- No es mala idea.
- Nunca tuve unas katiuskas amarillas.
- Te las regalaré.
- Es una tontería, hombre. No hace falta.
- Es una fantasía que se puede cumplir. Tampoco cuesta tanto.
- De mayor tuve unas pero eran azules. No eran las que a mí me gustaban.
- ¿Y por qué te las compraste azules?
- No lo hice. Las elegieron por mí.
- Vaya, pues lo siento.
- No importa.
- ¿Pues sabes a mí qué me gustaría?
- ¿Qué?
- Lo mío es imposible. Y te vas a reir.
- No me hagas rabiar. Dímelo ya.
- A mí me gustaría cazar relámpagos.
- Pues sí que es una locura.
- Imagínate una tarjeta de presentación con mi nombre: "Congo, Cazador de Relámpagos".
- Impresionante. Yo añadiría: "Servicio a domicilio".
- Ya te dije que te ibas a reir.
- Lo siento, es que es gracioso. Te estoy viendo con un traje galáctico, unas katiuskas amarillas y un caza mariposas.
- Cada uno tiene sus sueños.
- Por supuesto. Me parece genial.
- A mí también.
- Tal vez en invierno podamos llevarlos a cabo.
- ¿Por qué no?

sábado, 23 de agosto de 2008

El perro, el mejor amigo del hombre





"Perro lobo" - Artrista Fundamentá




- ¿Por qué has hecho eso?
- No lo sé. Sentí un impulso
- Me has hecho daño
- Lo siento
- Sentirlo no sirve de nada ahora
- Es todo cuanto puedo decir en mi descargo. No quería, lo juro
- Ahora te tengo miedo
- Lo comprendo
- Te odio. Me has defraudado
- No seas tan dura juzgándome
- Sólo soy justa
- No. Te olvidas del instinto
- ¿Y qué quieres decir con eso?
- Que soy un perro lobo
- Me has traicionado y lo que es peor, te has traicionado a ti mismo
- Sí. Yo también perdí mi autoconfianza. Hacer daño a los que se quiere no está bien
- Nada bien
- No llores. Déjame lamer tu herida. Te la curaré
- Menos mal que por lo menos no te has ensañado. Sólo es un rasguño.
- Por eso te digo que no quería hacerlo. Podría haberte destrozado la mano
- Y más cosas. No, si en el fondo voy a tener que estarte agradecida
- Tampoco es eso
- Sabes que tendré que matarte
- Sí, sé que ese es mi castigo
- ¿Y sabes cuánto me va a doler?
- Sí. Pero deja ya de llorar. Así es la vida. Unas veces se gana y otras se pierde. Acepto resignado el destino.
- Mañana te llevaré al veterinario
- No te preocupes. Lo superarás. Al fin podrás tener el cócker que siempre has soñado
- No quiero otro perro. No quiero perros nunca jamás
- El tiempo lo cura todo. A mí me gustaría que hicieras tan feliz a otro perro como a mí. Venga, prométemelo
- No creo en las promesas
- Pero esta vez es diferente. Es mi último deseo antes de morir y has de cumplirlo. Me lo debes
- Bueno, no sé
- No me sirve esa respuesta
- Está bien. Está bien
- Y le pondrás Gordo como siempre dijiste
- Te voy a echar de menos
- Lo sé. Venga, no llores más. Basta. Me estás partiendo el corazón
- Quiero abrazarte por última vez
- Mejor que no. No debemos tentar la suerte
- Bueno, pues me voy. Hasta mañana
- No me olvides nunca
- No lo haré.


lunes, 11 de agosto de 2008

Y tú ¿crees en los peces de colores?





SOL (Peces de colores)


- ¡Hola! ¡Hola!
- ¿Hola?
- Aquí, mira al suelo
- ¿Me hablas a mí?
- Sí
- ¡Estoy alucinando!
- No hables tan alto y no bracees que te van a oír
- Tú no puedes hablar
- Claro que puedo ¿Estás tonta? ¿No ves que estamos teniendo una conversación?
- Han sido las pastillas y el sol. Claro, si es que no son una buena combinación
- Te repito que no debes hablar en alto. Shhhhhhhh, cállate
- No me hables
- Soy tu pez de colores. El pez que llevas tanto tiempo tratando de pescar ¿Es que no te da cuenta?
- ¿Pescar yo? Me da la risa
- Tú no lo sabes pero estabas pescando. Los peces siempre sabemos esas cosas. Es nuestra obligación porque conlleva nuestra supervivencia
- Ni siquiera tengo caña. Es verdad que tuve una pero ya no la tengo
- Para pescar los peces de colores de mi especie no hace falta tener ese artilugio. Has empleado un procedimiento más sofisticado sólo que ahora no te das cuenta
- A ver, listo, dímelo tú
- Piensa un poco anda
- No tengo ganas de hablar con un pez. Esto no puede estar pasándome a mí
- Pescas con la imaginación
- ¡Que risa! Me parto
- Sí, es muy divertido. También lo creo así
- ¿Puedo tocarte para saber si eres de verdad?
- Faltaría más
- Tienes escamas como los peces y los colores de los peces de colores
- Ya te he dicho que soy un pez de colores. ¡Que pesada te pones!
- Tienes que pensar que los humanos somos algo limitados
- ¡Y tanto!
- ¿Y ahora que se supone que tengo que hacer?
- Tú sabrás. Sólo vine a presentarme
- Pues… encantada de conocerte ¿Tienes nombre?
- Ya lo sabes
- Eso es. No estoy volviéndome loca. Lo que me sucede es que me dio un ataque repentino de Alhzeimer
- De todas las mujeres tenías que ser tú. Anda, que…
- No me hables más. Me estás poniendo de los nervios
- Relájate, pequeña. No pasa nada. Como soy tu pez de colores cuidaré de ti
- Como soy tu pez de colores cuidaré de ti… encima presuntuoso ¡Y anda que llamarme pequeña!... tiene delito ¿De qué vas?
- ¿Sabes qué te digo?, que ha sido un error venir a conocerte. La realidad te está impidiendo ver tus sueños
- ¿Por qué dices eso ahora?
- Porque es la verdad pero no quieres reconocerlo
- Es que esto es muy raro
- ¿Y qué hay de malo en que sea raro?
- No lo sé. Me asusta
- Pues quédate con tu miedo. Pero que sepas que me dan pena las personas que tienen miedo y no se arriesgan a ser diferentes
- Para ti será todo muy fácil pero…
- Déjate de palabrerías. Mi tiempo se acaba. He de volver
- ¿A dónde?
- A mi sueño
- ¿Qué tengo que hacer?
- Tienes que decidirlo tu misma. No puedo hacer más por ti. Por si no vuelvo a verte de nuevo, te deseo suerte
- No te vayas
- Tengo que sumergirme. Adiós Laura
- Sabes mi nombre
- Sí
- Espérame

Laura se sacó la ropa en dos segundos y se lanzó al mar desde las escaleras del muelle.


domingo, 6 de julio de 2008

¿Qué soy? - Ring, ring, ring (II Parte)






"My best friend" - Bob Kurt



- ¿Que soy? Venga, dilo, atrévete
- Eres... eres tan dulce
- Ese es un golpe bajo. Quería un poquito más de pelea
- ¿Conque quieres pelea, pequeña? Te vas a enterar. Prepárate
- Mira, mira que miedo te tengo
- Deberías de tenerme miedo porque pienso devorarte, no voy a dejar ni rastro de ti
- Estoy temblando. Mira, mira como tiemblo
- Te juro que vas a temblar pero en serio. Ven, ven aquí y no me hagas correr más
- Tendrás que cogerme tú. No te lo voy a poner facil
- Ah, no? Vas a rogarme, a pedirme, a suplicarme. Te arrodillarás y llorarás.... y
- Pero que teatrero eres!... Si es que me da la risa

(.... corren por el comedor alrededor de la mesa)

- Ves. Ya te tengo.

(... él la coge y la arroja dulcemente contra la pared del pasillo justo cuando salía del comedor)

- Me estás haciendo daño en las muñecas
- Pues no te resistas
- Es que...
- Ahora voy a besarte. Estáte quieta y así no te lastimarás
- Es que...
- Dime
- Es que esos besos... Cariño, esos besos me gustan mucho y lo sabes
- Claro que lo sé. Es por eso que te los doy
- Es que me da miedo que me beses así
- ¿A qué tienes miedo?
- A lo que siento
- No pasa nada, cariño. Ven. Dame tu boca.

(... se besan... una vez y otra... y otra... y muchas más veces... )

... y él empieza a desnudarla
... y ella se deja hacer mientras comienza a desnudarlo
... y el deseo se hace denso
... y beso a beso el miedo se va
... y caricia a caricia sus cuerpos comienzan a arder
... y la pasión los atraviesa como balas de plata

- Cariño, tienes que venir ahora. Ven dentro de mí
- Ven, vamos a la cama, estaremos más cómodos

(... se besan... una vez y otra... y otra... y muchas veces más...)

... y él va con ella
... y ella se deja llevar
... y caminan por el oscuro
... y ella llora
... y él calma su llanto con susurros
... y ella llora
... y él le dice que...
... y ella llora... llora hasta que termina el camino

(... se besan... una vez y otra... y otra... y otra)

... y se dan cuenta que están cogidos de la mano, desde el principio
... y ella sabe que sus lágrimas ya no son de dolor ni de miedo
... y él también lo sabe porque ya son tantos años juntos...

... y se abrazan mansamente
... y él sueño los sorprende como sorprende la madre al niño que roba chocolate en la cocina
... y sus cuerpos se amoldan como si fuera uno
... y mañana
... mañana por la mañana

(... se besarán... una vez y otra... y otra... y otra)


(... así hasta que la chispa se apague)