Estaca de Bares, ayer
Ahora, anclado en tu flamante soledad, echarás de menos los pechos que una vez te atreviste a rozar, y aquel beso furtivo a destiempo, sentados a la mesa de aquel café de barrio.
Ahora, solo, sin ilusión, me echarás de menos tanto, que para que no te duela, te convencerás de que simplemente fui uno de tus sueños locos de juventud, cuando todavía tenías las ganas intactas y el corazón henchido de ternura.
O Barqueiro, ayer
Te quise en aquel momento.
Te deseé en aquel momento.
De nada sirve ahora intentar buscarte en las aguas del olvido porque aquel que un día fuiste, ya no existe.






