
Hace poco tiempo, escuché por la radio hablar de Gay Talese, del que, hasta ese momento, no conocía nada de nada. Todo lo que contaban de él y de su obra me intrigó, así que me puse a investigar. Decidí empezar por “Sinatra está resfriado”, un texto que ha entrado en el panteón del periodismo universal, según decían. Y lo leí.
Fue justo, al terminar de leer la historia (12 folios por las dos caras, más o menos), cuando empecé a notar los primeros síntomas.
Primero, un ligero dolor de garganta que iba en aumento; segundo, congestión nasal y agüilla; tercero, congestión aguda, mocos y tos; cuarto, visita al médico: antibióticos, jarabe, ibuprofeno; quinto…
Mi diagnóstico particular fue que estaba siendo víctima de un contagio. Sinatra me había contagiado su resfriado. No podía ser otra cosa.
En el quinto lugar de mi enumeración y para deshacerme de todos esos síntomas molestos de una vez por todas, me dispuse a recordar a mi abuela, a mi madre y a sus ponches. Ellas decían que los catarros, las gripes, los resfriados y demases, había que sudarlos. Por tanto, la noche del miércoles me preparé un ponche a la antigua usanza, con yema de huevo, tres cucharadas de azúcar y leche hirviendo (no soy de coñaq) y me metí en la cama enfundada en el pijama de Congo, 45 tallas más grandes que la que necesito. Con el olor a él, respirado a duras penas, me tapé hasta los ojos, con manta y edredón, y me dispuse a sudar mi lo-que-fuera-que-tenía.
Ayer, me desperté a las once de la mañana (no estaba en condiciones de ir a trabajar) chorreando por mis cuatro costados pequeños y semi nueva, ya que a mis años pensar en estar nueva es una ilusión.
No le quise hablar a nadie de mi contagio porque nadie iba a creerme y pensaría que estoy loca. Ni tan siquiera se lo sugerí a Congo.

Sinatra está resfriado (Frank Sinatra has a cold), pasa por ser el primer perfil que se escribió en la historia. Es un encargo que recibió Gay Talese de la revista Esquire para entrevistar a Sinatra, en la cumbre de su popularidad. Sinatra se negó siempre pero Gay Talese perseveró y entrevistó a todo aquél que sí dejó que se acercara.
El resultado no es una entrevista pero es un trabajo nuevo en la historia del Periodismo, con técnicas propias de la ficción novelística, que enriqueció la manera de contar una historia y lo ha convertido, cuando el periodista tiene talento y tiempo para realizarlo, en un género periodístico de categoría.
Gay Talese escribió a su jefe: «Puede que no tenga lo que esperaríamos sobre el verdadero Frank Sinatra, pero quizá, al no obtenerlo y ser rechazado constantemente y al ver a sus esclavos proteger sus flancos, nos acercaremos a la verdad sobre el hombre»
La historia se publicó en abril de 1966 sin que Sinatra cooperase lo más mínimo. El texto se convirtió en un clásico instantáneo, y ha sido celebrado desde entonces como uno de los trabajos pioneros del llamado Nuevo Periodismo.
Si quieres leer Sinatra está resfriado pincha aquí.
Gay Talese
"Siempre estuve orgulloso de contar las historias tal y como fueron, sin engrandecerlas”. G.T.
Nació en 1932, en Ocean City (Nueva Jersey), una pequeña ciudad. Era mal estudiante y encima era el único niño que vestía con chaqueta y corbata, las que diseñaba su padre, un sastre que emigró desde Calabria (Italia del sur) y que montó una pequeña tienda junto a su esposa. Allí fue donde Talese aprendió a escuchar.
"Las clientas de mi madre le contaban sus problemas y frustraciones, y con ellas aprendí a interesarme por las preocupaciones del ciudadano común". G.T.
Y eso es lo que trató de reflejar en sus reportajes desde que fue contratado por The New York Times en 1953 como chico de los recados. Consiguió ascender a redactor porque fue capaz de llamar la atención de sus superiores, ofreciéndoles artículos sobre gente corriente.
"Escribir sobre Obama es muy fácil porque el personaje es apasionante. Pero ahí no hay desafío. El verdadero reto es conseguir que un desconocido, por ejemplo, el doble de Brad Pitt, se convierta en un personaje interesante gracias a tu pluma". G.T.
Honrarás a tu padre (1972 )
Talese defiende la necesidad de mantener el contacto con la gente a la que un periodista entrevista, para poder regresar a ellos. Así lo hizo con todos sus reportajes y libros, incluido éste, sobre la familia mafiosa Bonnano.
Fama y oscuridad (1975 )
La mujer de tu prójimo ( 1981)
Su mayor best seller. Con él, Talese se metió directamente en la cama de los estadounidenses -a los que cita con nombres propios y reales-, haciendo una crónica del comportamiento sexual de su país en los años setenta y para el que practicó abiertamente relaciones con otras mujeres, vivió en una comuna de amor libre y fue propietario de dos saunas. Su matrimonio sobrevivió al terremoto de aquella experiencia y se dispone a explicar los detalles en el libro que está escribiendo (aún sin título ni fecha).
"Creo que es una buena historia. ¿Cuánta gente puede decir que lleva cincuenta años casado con la misma persona, viviendo bajo el mismo techo, haciendo cosas que jamás se te hubiera ocurrido hacer estando solo?".G.T.
El reino y el poder (1982 )
Retratos y encuentros (2010 )
«Los textos que aparecen en esta esperada y maravillosa recopilación son brillantes ejemplos de una época de la historia del periodismo en la que publicar en determinadas revistas era una forma de arte y Talese su Miguel Ángel. Este libro merece ser leído una y otra vez.» Publishers Weekly
«La obra monumental de este reportero norteamericano que ha hecho del periodismo un arte.» Babelia
I've got you under my skin
I've got you deep in the heart of me
So deep in my heart, that you're really a part of me...