miércoles, 10 de abril de 2013

Una vez a la semana VII. Las Tierras altas



Rai - Terapeuta
Ana - Paciente

- Ya puedes pasar, Ana, siéntate por favor.

- Gracias

- ¿Cómo estás? Ya pasó mucho tiempo desde la última vez.

- Sí, es verdad, todo este tiempo he estado muy bien, la verdad.

- ¿Y entonces?

- He vuelto a subir a las Tierras Altas.

- Tus Tierras Altas, ¿sigues llamándole así después de tanto tiempo?

- Sí, ya me conoces. Soy muy literaria y me gusta disfrazar las cosas. No sé, así es como si me hicieran menos daño.

- En algunos casos los disfraces están bien, por ejemplo, en Carnaval… Pero eso de tus disfraces ya lo hablamos muchas veces y ya sabes que hay que enfrentar los problemas abiertamente. Y llamarle a las cosas por su nombre.

- Pero yo no quiero.

- Pero has de hacerlo, Ana.

- Vale, si te hace feliz… ya sabes que soy muy generosa, así que voy a decirlo.

- Venga, Ana, dilo, no pasa nada.

- Es que es una mierda, joder. Perdona mi lenguaje pero es que…

- No importa.

- Pues eso, que he tenido una recaída en mi ansiedad. Ha sido leve, lo reconozco, pero me he asustado mucho. Y es muy frustrante.

- ¿Cómo ha sido?

- Pues nada, de repente. Me levanté por la mañana el miércoles. Saqué de paseo a León y justo al salir a la calle sentí el primer sofoco en el estómago. Tuve arcadas. Y a continuación empezaron los pensamientos negativos.

- ¿Los mismos de siempre?

- Sí, ya sabes que en eso soy monotemática. Muy aburrido. No voy ni a contártelos.

- Claro que vas a contármelos.

- Vale… Porque me lo pides así… que si no. Pues eso, que me voy a volver loca, que me voy a quedar sola, que todos van a pensar que soy débil, cobarde, que valgo menos que los demás, que estoy haciendo algo mal…

- ¿Y estás haciendo algo mal? ¿Te pasó algo que provocara esa recaída?

- Bueno, algo hice mal, sí. He estado reduciendo mi pastillita.

- ¿Y en qué habíamos quedado respecto a eso?

- En que mi pastilla era como cualquier otra. Como el que toma una pastilla para el colesterol, o como el que toma una pastilla para la tensión…

- ¿Y entonces?

- Es que no es igual, Rai. No es igual.

- Eso lo dices tú y sabes que no estás siendo racional.

- Lo sé. Y es una jodida mierda.

- Ahora, ¿cómo te encuentras?

- Mejor. Volví a mi dosis antigua y me ha recetado el médico de cabecera un ansiolítico muy muy flojito sólo durante un mes y luego ya lo voy retirando poco a poco. La verdad es que ahora es como si no me hubiera pasado nada pero es que me siento vulnerable. Tengo miedo.

- ¿De qué tienes miedo?

- De retroceder.

- ¿Por qué crees qué si fue una recaída muy leve, como dices, te afectó tanto?

- No lo sé. Me lo pregunto y lo único que se me ocurre es que tengo miedo de que mi mundo vuelva a desmoronarse.

- Es que tu mundo nunca se ha desmoronado, Ana, ¿no te das cuenta? Es verdad que puede que haya estado un poquito patas arriba alguna vez pero siempre has tenido las riendas de tu vida, siempre te has enfrentado al problema y siempre le has ganado la batalla.

- Dicho así, hasta vas a convencerme.

- Tienes que convencerte tú misma, yo sólo puedo ayudarte a tener siempre los ojos bien abiertos y a diferenciar tus pensamientos buenos de tus pensamientos erróneos.

- Tienes razón… y mira que me da rabia dártela

Risas

- ¿Sabes por qué creo que te afectó tanto?

- ¿Por qué?

- ¿A qué tú pensabas que ya nunca más ibas a tener ansiedad?

- Sí, así es. Yo pensé que como llevaba unos años muy buenos, ya la había vencido para siempre.

- Y yo, ¿cuántas veces te expliqué que la ansiedad forma parte de nuestra vida? Todos tenemos ansiedad, solo que hay personas que, por el motivo que sea, se les descontrola, se les desequilibra; es tu caso, pero tiene solución, afortunadamente.

- Lo sé… pero es que es una mierda.

- Comprendo que es difícil, que cuesta, pero tú ya tienes mucho terreno ganado. Tú misma has dicho que ahora estás bien y que fue leve.

- Es verdad.

- Pues ahora vamos a trabajar en esa idea, en reforzar esas fuerzas para que, si vuelve a pasar –porque le puede pasar a cualquier persona, recuérdalo- no te asustes tanto, ¿qué te parece?

- Ya sabes que confío en ti.

- Bien, entonces el próximo día que vengas vamos a empezar con algo que quiero proponerte. Toma este tríptico y te lo vas leyendo. Si tienes dudas me envías un correo electrónico que te las iré resolviendo, así en la próxima consulta ya estarás preparada.

- Ok, Rai.

- No sé qué haría sin ti.

- Te las arreglarías, Ana. Eres una mujer muy capaz. Sólo que eres incapaz de verte desde fuera con objetividad.

- A veces también te oído.

- No espero menos de ti.

- Cuídate y nos vemos pronto.

- Lo haré. Y tú también cuídate.

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19 comentarios:

pluvisca dijo...

Excelente! Asi es, la ansiedad es necesaría, salvo si nos bloquea la vida cotidiana.

Ana solo ha de aprender a valorarse más, se dice pronto, pero no es tan fácil...

Aunque seguro que se sale de ello. Siempre es lao mismo, cambiar de actitud...

Besos

la reina del mambo dijo...

Entiendo muy bien a Ana, ojala no lo entendiera.
Me ha gustado mucho.
Un beso

TORO SALVAJE dijo...

La ansiedad se esconde en todas partes.
Y cada vez goza de mejor salud.
Hemos de aprender a convivir con ella.

Besos.

Abejita de la Vega dijo...

Vivimos con ansiedad, es normal, no sabemos los que nos vamos a encontrar al día siguiente.
Vernos desde fuera con objetividad, buena meta.

Biquiños

Ele Bergón dijo...

Creo que Ana tiene muchas resistencias, y también mucho miedo a crecer y que no ha llegado a solucionar la raíz del problema que le produce la ansiedad por haberse tomado la pastillita y haberlo adormecido. Eso al menos le diría un terapúeta de tendencia psicoanalítica y esto no quiere decir que yo lo sea, pues me considero ecléctica.

La ansiedad no es mala en sí , tiene un contínuo y lo malo, como en todo, son los extremos y la posible dificultad que te impida tener una vida saludable.

Perdona mi perorata, pero no he podido resistirme y sacar mi deformación profesional.

Un abrazo

Luz

Paco Cuesta dijo...

Dile a Rai que me guarde hora. ¡Ansío tantas cosas!Pero creo que lo mio no es de terapeuta. O sí.
Un abrazo

Myriam dijo...

No creo que Ana sea consciente de la fortaleza que tiene y de sus recursos internos. No se lo cree, si se lo creyera, aceptaría que sentir ansiedad es intrínseco a nuestra naturaleza humana, pero manejable.

Un beso

claudia dijo...

Sí, que te voy a contar ya que no sepas.
Yo también temo un día hundirme en el fango porque una vez estuve ahí.

Besos cuídate

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Hay enemigos que están al acecho siempre...
Besos.

zeltia dijo...

Pues Ana está muy bien. Mira que pronto se recuperó.
Yo cuando tengo problemas de ansiedad no me lo soluciona tan pronto ningún terapeuta!.De hecho no me los soluciona ningún terapeuta ;-)
Química, deseos de superación, trabajo en ese sentido y tiempo.

Lo que tiene el Rai es un despacho que da gana de ir a sentarse allí! :)

Tesa Medina dijo...

He ido subiendo desde donde me quedé en mi última incursión por tu blog hasta llegar a estas Tierras Altas.

Conozco gente muy cercana que las visita, y he visto como ganar confianza en uno mismo, saber que es un periodo que pasa y no ocurre nada, aceptarse como se es, tener alguien que suba contigo o te espere con una sonrisa a que regreses, hace que esa ansiedad sea cada vez menos decisiva y tan llevadera como un día tonto.

No he podido ver el enlace que me dejaste en el blog, así que me dejaste intrigada.

Un beso y que pases un buen finde.

mariola dijo...

Lo importante es seguir siempre adelante, no darle demasiada importancia, porque entonces gana ella.
Aceptar siempre aceptar y enfrentarse con nuestros miedos.
Cuando uno va de frente el miedo se hace mas pequeño.
Yo también he estado en las tierras altas...
un besito.

virgi dijo...

Son ciclos que pasamos. Nos llevan de aquí para allá, para tantear nuestros recursos. Al final salimos más fuertes.
Te abrazo fuerte

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Un relato técnicamente impecable, Aldabra. Llevas al lector de la mano, transmitiendo la escena, las imagenes y -sobre todo- la atmósfera de la escena a través de un diálogo no acotado; cosa realmente difícil.

Mis aplausos desde el sur.

Un abrazo,

Vlixes dijo...

Mi enhorabuena a Ana por el regreso de las tierras altas. Nadie puede garantizarnos que no vamos a volver nunca. Hemos de convivir con ello. Y con nuestro miedo a ese viaje.
Y convenecernos de que siempre siempre regresaremos.
Un abrazo

MucipA dijo...

Verse desde fuera es lo que cuesta, pero Rai seguro que hace todo lo posible por conseguir que Ana no sea tan dura consigo misma.

Biquiños.

PD: me gusta volver a saber de Ana.

peke dijo...

Está ben este diálogo. Se eu che contara...

Evanir dijo...

Sabe aquele abraço bem gostoso??
Pois é esse que vim te deixar.
Aqui deixo meu imenso carinho
por você.
Que seja nossa amizade
a mais infinito que houver.
Uma Noite linda e abençoado.
Beijos no coração.
Carinhos na Alma.
Evanir.

Maripaz dijo...

Uf, con la ansiedad hemos topado...entiendo muy bien a Ana, pero me atrevo a decirle que saldrá adelante más fuerte que nunca.