Esta es la primera vez en mi vida que tengo un yeso. Aunque debo puntualizar un poco más: Ésta es la primera vez en mi vida que me he roto un hueso, bueno dos. Tampoco está tan mal para mis 47 años. En realidad tampoco he tenido nunca enfermedades graves, ni he estado hospitalizada más que el tiempo necesario para traer al mundo a Senia. Puedo decir que soy una mujer afortunada.
Esto de la inmovilidad lo llevo bastante bien ya que tengo muchas aficiones caseras a las que puedo dedicarme a mis anchas en estos momentos. Aunque parezca mentira casi no me llegan las horas del día de tantas cosas como quiero hacer. De hecho estoy trasnochando bastante. Ser hiperactiva es lo que tiene.
El ordenador se está llevando la peor parte porque me está dominando la fiebre del punto de cruz y la lectura. Ya he hecho dos baberos, dos letras para enmarcar, unas macetas de flores (todo para regalar) y al mismo tiempo estoy terminando un mantel. Y en cuestión de lecturas ya he dado cuenta de algunos libros y relatos que tenía pendientes y ayer comencé la emocionante historia de Adam Walker, el protagonista de “Invisible”, de Paul Auster.
Pero tampoco quiero descuidar mis visitas a vuestros blogs, ni descuidar el blog. Vamos… que casi que me estoy estresando. Es broma.
Como ya dispongo de fotos de la Transpirenaica porque nuestro querido fotógrafo del Club P.P., y otras compañeras que también hicieron algunas, ya las descargaron, llegó el momento de volver la vista atrás y recordar algo de nuestro viaje. La foto superior que os dejo hoy y la única que Congo me hizo con el móvil, muy bien acompañada de una estatua, por cierto, es de un lugar de Gerona muy emblemático. Seguro que en seguida reconocisteis al personaje y el pueblo. ¿A qué sí?
Estamos en Cadaqués, el pueblo más oriental de la península, junto al mar. Su mar. Porque Cadaqués es sin duda , Salvador Dalí, el lugar donde se encuentra su Casa Museo, abierta al público en 1997, y en la que se puede visitar su taller, sus recuerdos, su biblioteca, sus habitaciones… A Congo y a mí nos hubiera encantado visitarla pero los viajes en grupo, ya se sabe, hay que adaptarse a la mayoría y la visita al museo no entraba en el plan.
El pintor surrealista Salvador Dalí (la estatua de la primera foto), cuya família tenía en el pueblo la residencia veraniega, donde había estado de visita en su época de estudiante Federico García Lorca, volvió de Nueva York en 1948 y se instaló en Port Lligat una de las calas del término municipal. También atrajo Cadaqués a celebridades tan destacadas como Eugenio D'Ors que escribió sobre sus estancias veraniegas en el pueblo, Pablo Picasso, Rafael Durancamps o Joan Miró.
Antes de pararnos en Cadaqués a tomar una cocacola y a recoger agua de mar en unas botellitas muy vistosas,
visitamos el Cabo de Creus, el punto más al este de la península ibérica,
declarado desde el año 1998 como Parque Natural, siendo el único en España con dos zonas, la marítima y la terrestre, y considerado como el área deshabitada más grande de la costa mediterránea española.
En la punta del Cabo de Creus vimos el mítico Faro de Creus , lugar donde se rodó la película, “El Faro del Fin del Mundo” (1971), basada en la novela homónima de Verne y protagonizada por los actores Kirk Douglas, Yul Brinner y Fernando Rey.
Congo y yo también sentimos que el mundo podía acabarse en ese lugar porque el viento Tramontana que soplaba era tan impresionante que zarandeaba las motos como si fuesen juncos.
El mismo día de la excursión (domingo 20.06.10) comimos en Can Tura, un restaurante muy peculiar, donde no existe carta y se va comiendo de los platos, muy variados, que te van sirviendo; hasta reventar. El lugar es muy rústico, con animales sueltos (avestruces, pavos reales, jabalís, cerdos, gallinas, ocas, ponis, gatos… ), un río al lado… Para repetir, la verdad.
Y para rematar la tarde, antes de volver al hotel paramos en un bar de carretera con una terraza estupenda, desde la que podíamos divisar Castellfollit de la Roca, uno de los municipios más pequeños en extensión de Cataluña. El perfil de la iglesia y de las casas que cuelgan sobre la pared basáltica, al borde del precipicio, se ha convertido en una de las imágenes más fotografiadas y pintadas de Cataluña.

