lunes, 19 de julio de 2010

Viaja con nosotros. I

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Esta es la primera vez en mi vida que tengo un yeso. Aunque debo puntualizar un poco más: Ésta es la primera vez en mi vida que me he roto un hueso, bueno dos. Tampoco está tan mal para mis 47 años. En realidad tampoco he tenido nunca enfermedades graves, ni he estado hospitalizada más que el tiempo necesario para traer al mundo a Senia. Puedo decir que soy una mujer afortunada.

Esto de la inmovilidad lo llevo bastante bien ya que tengo muchas aficiones caseras a las que puedo dedicarme a mis anchas en estos momentos. Aunque parezca mentira casi no me llegan las horas del día de tantas cosas como quiero hacer. De hecho estoy trasnochando bastante. Ser hiperactiva es lo que tiene.

El ordenador se está llevando la peor parte porque me está dominando la fiebre del punto de cruz y la lectura. Ya he hecho dos baberos, dos letras para enmarcar, unas macetas de flores (todo para regalar) y al mismo tiempo estoy terminando un mantel. Y en cuestión de lecturas ya he dado cuenta de algunos libros y relatos que tenía pendientes y ayer comencé la emocionante historia de Adam Walker, el protagonista de “Invisible”, de Paul Auster.

Pero tampoco quiero descuidar mis visitas a vuestros blogs, ni descuidar el blog. Vamos… que casi que me estoy estresando. Es broma.

Como ya dispongo de fotos de la Transpirenaica porque nuestro querido fotógrafo del Club P.P., y otras compañeras que también hicieron algunas, ya las descargaron, llegó el momento de volver la vista atrás y recordar algo de nuestro viaje. La foto superior que os dejo hoy y la única que Congo me hizo con el móvil, muy bien acompañada de una estatua, por cierto, es de un lugar de Gerona muy emblemático. Seguro que en seguida reconocisteis al personaje y el pueblo. ¿A qué sí?

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Estamos en Cadaqués, el pueblo más oriental de la península, junto al mar. Su mar. Porque Cadaqués es sin duda , Salvador Dalí, el lugar donde se encuentra su Casa Museo, abierta al público en 1997, y en la que se puede visitar su taller, sus recuerdos, su biblioteca, sus habitaciones… A Congo y a mí nos hubiera encantado visitarla pero los viajes en grupo, ya se  sabe, hay que adaptarse a la mayoría y la visita al museo no entraba en el plan.

El pintor surrealista Salvador Dalí (la estatua de la primera foto), cuya família tenía en el pueblo la residencia veraniega, donde había estado de visita en su época de estudiante Federico García Lorca, volvió de Nueva York en 1948 y se instaló en Port Lligat una de las calas del término municipal. También atrajo Cadaqués a celebridades tan destacadas como Eugenio D'Ors que escribió sobre sus estancias veraniegas en el pueblo, Pablo Picasso, Rafael Durancamps o Joan Miró.

Antes de pararnos en Cadaqués a tomar una cocacola y a recoger agua de mar en unas botellitas muy vistosas,

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visitamos el Cabo de Creus, el punto más al este de la península ibérica,

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declarado desde el año 1998 como Parque Natural, siendo el único en España con dos zonas, la marítima y la terrestre, y considerado como el área deshabitada más grande de la costa mediterránea española.

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En la punta del Cabo de Creus vimos el mítico Faro de Creus , lugar donde se rodó la película, “El Faro del Fin del Mundo” (1971), basada en la novela homónima de Verne y protagonizada por los actores Kirk Douglas, Yul Brinner y Fernando Rey.

Congo y yo también sentimos que el mundo podía acabarse en ese lugar porque el viento Tramontana que soplaba era tan impresionante que zarandeaba las motos como si fuesen juncos.

El mismo día de la excursión (domingo 20.06.10) comimos en Can Tura, un restaurante muy peculiar, donde no existe carta  y se va comiendo de los platos, muy variados, que te van sirviendo; hasta reventar. El lugar es muy rústico, con animales sueltos (avestruces, pavos reales, jabalís, cerdos, gallinas, ocas, ponis, gatos… ), un río al lado… Para repetir, la verdad.

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Y para rematar la tarde, antes de volver al hotel paramos en un bar de carretera con una terraza estupenda, desde la que podíamos divisar Castellfollit de la Roca, uno de los municipios más pequeños en extensión de Cataluña. El perfil de la iglesia y de las casas que cuelgan sobre la pared basáltica, al borde del precipicio, se ha convertido en una de las imágenes más fotografiadas y pintadas de Cataluña.

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jueves, 15 de julio de 2010

Stay

Teresa Aedo

J.C. era alto, guapo, delgado y sofisticado en sus gestos.
J.C. vestía peto vaquero y camiseta porque él era muy moderno. Cool, diríamos hoy en día.
J.C. sabía tocar la guitarra como nadie de la pandilla y tenía una voz que te llegaba directamente al corazón.
J.C. bebía té con leche cuando la mayoría bebíamos Kas limón, Cocacola o como mucho, para parecer más elegantes, Ginger Ale.
J.C. fumaba en pipa cuando la mayoría fumábamos Winston, Record, Condal o Ducados.
J.C. vivía en la capital y venía al pueblo, durante el mes de agosto, a veranear a casa de sus abuelos, cuando ninguno de nosotros veraneaba.
J.C. ya tenía claro lo que quería estudiar cuando la mayoría no teníamos ni idea, creo que decía que quería ser Biólogo marino.

Me enamoré de J.C. en cuanto me lo presentaron.

Pero yo era bajita, tirando más bien a rellenita, monilla pero sin tirar cohetes y mi sofisticación todavía estaba por descubrirse.
No tocaba ningún instrumento y cantaba como un disco rayado.
No bebía ni Kas limón, ni Cocacola, ni Ginger ale, yo bebía Trina de piña.
Fumaba Ducados, más por moda que por convicción.
No veraneaba, que más quisiera yo.
Ni tenía ni idea de lo que quería ser de mayor, bastante difícil me estaba resultando tener lo años que tenía.
Y para colmo de males siempre estaba tan nerviosa que me sudaban las manos, las axilas y hasta temblequeaba un poco en el sofá de la cafetería donde solíamos reunirnos.

Durante dos meses, julio y agosto, estuve rendidamente enamorada de J.C. Tanto que hasta le puse música a nuestro amor imposible.

J.C. era el hombre de mi vida.
¡De jóvenes somos tan impresionables!

Hoy, convertida ya en mujer adulta (bastante adulta), ni siquiera lo puedo buscar en Facebook porque no me acuerdo de sus apellidos y las cartas que me escribió, dos, si mal no recuerdo, donde ponía su nombre completo y dirección, las tiré en algún momento a la basura, supongo que en un ataque de autoafirmación.

 

El dibujo es de aquí

martes, 13 de julio de 2010

LLuvia



Cuando te fuiste llovía y las Navidades estaban cercanas.

Tú sabías cuanto odiaba esas fechas señaladas, te lo había contado, pero a pesar de eso no volviste atrás la mirada.

¡Que dura puede ser la lluvia cuando acaba de partirse el corazón!

Lejos de ser el agua, redención para la tierra seca y alimento, es el ahogo en la gargata, la ropa mojada que nos encharca hasta los huesos.

Cuando te fuiste, llovía y yo tuve que seguir bajo el aguacero.

Sola.

La imagen es de aquí

lunes, 12 de julio de 2010

Érase una vez...

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Si os asomáis conmigo por esta ventanita, os contaré un cuento. ¿Queréis? 

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Érase una vez una niña pequeña que parecía chinita, a la que su madre, la sirena Aldabra, le llamaba "Currusquiña" de forma cariñosa, aunque su nombre verdadero era Senia.

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La niña Senia creció poquito a poco, con muchos mimos y cuidados. ¡Ojito con el sol en la cabeza!.

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Su madre la llevaba muchas veces a pasear al puerto y le enseñaba los barcos y las grúas gigantes. Y también la acercaba a ver la Fuente de las ranitas y los delfines, ya que le gustaban mucho los chorros saltarines del agua.

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"Currusquiña" era una niña muy sonriente aunque con un genio bastante respondón, que a la Sirena Aldabra volvía loca. Estaban siempre en un rifi-rafe, tensando la cuerda por los dos lados a ver quién podía más. Siempre ganaba mamá Sirena, no podía ser de otra manera, porque quería hacer de la niña una mujer de provecho y no podía bajar la guardia ni concederle caprichos.

siempre
Senia (porque a medida que creció dejó de ser "Currusquiña") no tardó mucho en hacer buenas amigas en el colegio porque tenía un caracter muy sociable y dicharachero. Su "más amiga" desde Primaria era Quela. Coincidieron en un campamento de verano en Sarria, con 8 años y ya nunca más se separaron hasta... La muerte que es traidora se llevó a Quela con 18 recién cumplidos. Una gran pérdida que Senia tardó en asumir. Y aquél "SIEMPRE" que un día escribieron en una foto de la dos tuvo que convertirse en un adiós cruel.

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Estuvo mucho tiempo triste. Muy triste. La Sirena Aldabra, la vigilaba de cerca para que no se desmoronara y procuraba, en la medida de lo posible, que tirara para delante, sin Quela presente de forma física, pero con Quela en el corazón. Ahí sí que siempre Quela estaría PARA SIEMPRE.

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Muy perdida, Senia buscaba explicaciones y porqués. No era capaz de encajar que hay cosas que suceden porque sí, porque está escrito en nuestro destino desde el mismo momento en que nacemos.

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Y dejó el mar. Porque Quela era el mar. Y sigue siendo el mar.

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Pero siguió haciendo nuevos nuevos amigos porque la vida sigue, lo queramos o no y hay que vivirla de la mejor  forma posible.

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Y con ellos voló alto. 

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Y viajó lejos.

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Y estudió todo lo que pudo aunque a veces los resultados no la acompañaran.

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Y descubrió cosas nuevas que la llenaron de asombro.

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En todo este periplo que estaba siendo su vida, la acompañó desde el primer día su querida prima Ale, de su misma edad. Tan sólo las separan 15 días de diferencia en la fecha de nacimiento. Dos caminos paralelos que se tocan cada año por Semana Santa, Navidades, algún puente, Verano... porque viven separadas por unos cuantos cientos de kilómetros.

 
Entre riñas y reconciliaciones siempre supieron encontrar el lugar exacto en el que seguir queriéndose como familia y como buenas amigas.

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Senia cumplió los 16 acompañada de sus abuelos, los padres de la sirena, a su lado cada día como ángeles de la guarda.

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Y como regalo, mamá Aldabra le dejó conducir una motocicleta para poder realizar sus desplazamientos con más comodidad. Además, así se libraba ella de hacer algunos viajecitos para recogerla, al menos los días que no lloviese.

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En su camino de hacerse mayor, Senia quiso probar la miel de las pasarelas.

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Y participó en algún desfile local. ¡Que desengaño descubrir que hasta en estos acontecimientos menores había enchufismos, rencillas, envidias...! Así que pronto renunció.

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Y siguió buscando su lugar en el mundo, disfrazándose, a veces, de otra chica que no era ella.

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Probó a ser una mujer fatal,

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y una chica rebelde.

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Pero le iba más el papel de Maga, sacándose del sombrero una paloma blanca, si era necesario.

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O el de reportera gráfica. Porque si había  algo con lo que siempre disfrutaba Senia era con dejar constancia de todas las cosas bonitas que le iban pasando en la vida.

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Como por ejemplo, irse de boda.

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O de excursión con el Instituto. Más cuando aún por encima, venía con un oso de peluche de regalo.

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¡Ay, la niña "Currusquiña", aquella de cara de chinita! Creció tanto y tanto creció que hasta se echó un novio.

- ¡Parece mentira! ¿ Pero como puede ser?, se preguntaba la Sirena Aldabra, si para ella, la niña "Currusquiña", seguía siendo una niña pequeña.

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- ¡Ay, mi pequeña!, decía la Sirena Aldabra. ¡Ay, que mayor soy ya! Este verano, otra vez el 12 de Julio, cumplirá un año más, no paraba de repetirse cansinamente.

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- ¡¡¡ 19 años!!!, ¡¡¡ No puede ser !!!

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- ¿Cuándo te escapaste de mis brazos?, se decía Aldabra, cariacontecida.

Pero como la sirena Aldabra era una Sirena muy positiva, que no se dejaba vencer facilmente por las dificultades, le dijo a la niña Senia:

- Pues, ea, si tienes que cumplir años, cúmplelos, pero no te olvides de algunas cositas:

Que estoy muy orgullosa de ti y que a pesar de que te reprendo muy a menudo es porque te quiero y quiero que aprendas como se han de hacer las cosas.

Que mi deseo es que la vida te depare lo mejor y que si no es así, estés preparada para afrontar las contrariedades. No te olvides nunca de luchar. Y de luchar. Porque nada se consigue sin esfuerzo.

Que intentaré seguir a tu lado para ayudarte, como hasta ahora, pero recuerda que lo difícil tendrás que hacerlo tu misma. Porque aunque te quiero mucho mucho, las madres no lo podemos todo.    

i love you
Con todo mi corazón,


viernes, 9 de julio de 2010

Katia

Antonio Santin - Pausa 
                                           Antonio Santin - "Pausa"

Nadie imaginaba que Katia, guardaba en su garganta, un último grito ahogado.

Nadie se molestó nunca en ir un poco más allá de su sonrisa luminosa y su aliento de clorofila.

Nadie sospechaba que, tras sus amígdalas, habitaba una fiera escondida, deseosa de escupir su gran secreto.

Nadie sabía que Katia ya se estaba muriendo, antes de la fecha señalada.

 

 


Shout, shout, let it all out...
Grita, grita, suéltalo todo...

martes, 6 de julio de 2010

Voyeur por azar

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Pudo verla a través de las cortinas entreabiertas.

Se miraba, situada frente al espejo de la cómoda. Desnuda y apoyada tan sólo sobre su pie izquierdo. En la otra pierna una escayola impoluta; al menos él así lo imaginaba.

Se miraba con tristeza (eso le pareció a él al menos), mientras se tocaba el vientre, como apretándoselo hacia dentro con fuerza.

Su cuerpo no era hermoso en la extensión de la palabra pero a él se le antojaba sensual y refrescante, como un tinto de verano.

Sí, estaba triste. De hecho le pareció que lloraba. Desde su escondite vio como sacaba un pañuelo de uno de los cajones, que abrió, no sin dificultad, y se lo pasaba por los ojos.

Y quiso estar allí, a su lado. Y abrazarla.

Su cuerpo no era hermoso en la extensión de la palabra pero a él se le antojaba tierno y reconfortante, como un vaso de café con leche caliente.

Sin querer, se excitó. Su erección le quemó como arena de playa en agosto y lo pilló totalmente por sorpresa. Azorado, corrió rápidamente las cortinas. De camino al sofá metió su mano ávida por dentro del pantalón.

Ya había visto lo suficiente para terminar el trabajo.

…ooo000ooo… …ooo000ooo… …ooo000ooo…
Los dibujos son todos de Pablo Gallo.

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Como ya sabéis por otras ocasiones, nunca me voy de viaje sin un libro. En mi Transpirenaica me llevé “El libro del voyeur” de Pablo Gallo: libro del que estoy enamorada. Os cuento como lo encontré.

Ainara

Pablo Gallo tiene un blog: "El blog del Pablo Gallo”, que empecé a visitar hace mucho tiempo porque me volvieron loca, en cuanto los descubrí (no recuerdo dónde) sus dibujos y sus cuadros. He de decir que en directo todavía me gustan más; tuve la suerte de verlos en Coruña no hace mucho tiempo, en la exposición que hizo en la Librería Arenas.


Lectora ensimismada (acrílico sobre lienzo, 73 x 60 cm, feb_2010)     aini 002

Resulta que en el 2007, Pablo comenzó a realizar una serie de dibujos eróticos circulares, llegando a la centena. Y un día se le antojó que no estaría mal verlos acompañados de textos breves de diferentes escritores. “El libro del voyeur” había zarpado sin rumbo fijo.

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En enero de 2008, pensando en llevar a cabo el proyecto, se compró un ordenador, contrató Internet y navegó por la red. Así contactó con un buen número de correos electrónicos de escritores a los que envió su propuesta, hasta alcanzar el número 69, número que le parecía redondo para un libro de contenido erótico.

A finales del 2009, tras llamar a las puertas de distintas editoriales, “El libro del voyeur” atracó en Ediciones del Viento, una editorial gallega, situada en A Coruña, su ciudad natal.

Y así, en cuanto me enteré por su blog de que el libro veía la luz, ni corta ni perezosa, me dije: “Me lo pido”. Llamé por teléfono a la Librería Arenas y me lo enviaron por correo.

En el libro podréis encontrar, entre otros, relatos de: Estíbaliz Espinosa, Marilar Aleixandre, Nacho Vegas, Óscar Esquivias, Luís Pousa, Antón Castro, Fernando Marías, Patricia Esteban Erlés, Marta Navarro, Álex Nortub...

sala de espera 

 

 

viernes, 2 de julio de 2010

¡Zas!





Fue en la curva 5.555.

Él tenía cuidado de las curvas. Ella estaba segura. Y es que todo el mundo sabe que las curvas no son buenas consejeras.

Rodaron como en las 5.554 curvas anteriores. Confiados. Dichosos. Plenos. Porque era verano. Hacía buen tiempo. Llevaban en el estómago unas buenas y deliciosas raciones de alimentos típicos de la zona. Y lo más importante: querían seguir juntos.

Juntos en lo bueno y en lo malo pero sin papeles. Como los de las pateras que vienen buscando un futuro mejor. Otra curva más. La definitiva que cambiará sus vidas.

Pero la curva 5.555 era diferente a las otras. Traidora. Despiadada. Nociva. Una alimañana vestida de grís.

Y juntos, en lo bueno y en lo malo, se dieron cuenta de que algo fallaría en el último momento. Para ella fue una fuerte intuición. Un dolor punzante en la boca del estómago. Para él, una certeza. Y una elección: hacia la derecha o hacia la izquierda.

¡Zas!
Descontrol. Deriva.
Un zarpazo brutal.
Nervios. Lágrimas. Gritos.
Temblores. Mimos. Nervios.
Un abrazo consolador.
No pasa nada, ya verás.
¿Qué hacemos?
Abre los ojos, ¿puedes abrir los ojos?
Tengo miedo.
Tranquilízate. Agárrate a mi mano.
¿Y Él? ¿Dónde está Él?
Tranquila, Él está bien.
Estoy aquí, cariño. Perdóname.
No me digas eso. Eso no, por favor.
Trata de ponerte de pie, ¿puedes?
Estoy bien. Sólo tengo miedo.
Ya estáis juntos ¿ves?
Cariño…

Y Ella vio a su ángel. No tenía alas. Su traje no era blanco. No era rubio. No era rollizo. Ni sabía volar. Llegó andando despacito por el asfalto. Y cuando la miró de frente, sus ojos estaban al borde del llanto, mientras repetía su nombre como en una letanía.

Fue en la curva 5.555.
¿Quién iba a saberlo?

...ooo000ooo... ...ooo000ooo... ...ooo000ooo...

Y ahora os dejo con unas escenas de la película: "Meet Joe Black" (1998), en castellano titulada "¿Conoces a Joe Black?", altamente recomendable si todavía no la habéis visto (magníficas interpretaciones de Brad Pitt, Anthony Hopkins y Claire Forlani). Y si ya la habéis visto, pues podéis repetir porque es una película que siempre emociona.

Joe Black es el nombre que le inventa el Sr. Parrish (Anthony Hopkins) a la muerte.




Curiosidades: Jon Bon Jovi se inspiró en esta película al escribir esta canción: