jueves, 10 de febrero de 2011

La fotografía

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Autorretrato del Día de Mi primera Comunión – Fernando Botero - 1970

La primera vez que había visto a aquel hombre estaba vestido de marinerito. Un traje en blanco y negro desgatado por el tiempo. Un trozo de papel dentro de una caja de latón destartalada y con óxido. Y su nombre en el reverso. Unas letras antiguas y un tanto rococó escritas con pluma, dibujaban un borroso: Sergio, 1945.

Unos ojos negros chisporroteantes y traviesos como mirando a dios en el cielo. Ni un solo pelo fuera de su sitio. Entre las manos enguantadas sostenía un velón gordo. El traje sin el más leve rastro de una arruga. Sergio estaba impecable.

Cuando su amiga Lola le dijo que comerían con su padre, la imagen de la foto volvió a su cabeza. ¿Cómo sería Sergio ahora? Era incapaz de imaginárselo. Ahora ya tenía 60 años. Tal vez hubiese envejecido mal. Nunca le había preguntado a Lola cuál era su aspecto a pesar de que siempre estaba hablando de él. Sergio por aquí, Sergio por allá. Porque ella no le llamaba papá. Le había explicado una vez porqué pero ya no lo recordaba. Sabía de él que había enviudado cuando Lola tenía 5 años y que nunca se había vuelto a casar. Ni siquiera había tenido una pareja estable conocida. Un misterio para Lola puesto que decía que su padre era muy atractivo, tanto personal como físicamente. Pero Lola, ¡era tan exagerada a veces en sus comentarios! Y claro, ¿qué iba a decir de su padre?, se notaba a las leguas que lo adoraba.

Habían quedado a las tres para comer en un famoso restaurante situado en la Playa de Cristal. Se llamaba así por las aguas tan transparentes. El mar era como una ventana. Si te asomabas podías distinguir cada grano de arena, cada concha, cada piedra… era un espectáculo fantástico. La visión no desaparecía nunca a no ser que el viento de Levante dejara a su paso la consiguiente resaca que durante días privaba a los bañistas del disfrute habitual.

Por fin conocería a Sergio. Estaba recién llegado de uno de sus innumerables viajes. Creo que esta vez le había tocado a Bruselas. A ver qué les contaba. Ni ella ni Lola habían estado nunca allí. La verdad es que ninguna de las dos había salido de España. Que si los estudios, el trabajo, la casa… nunca encontraban el suficiente dinero para gastar en una excursión al extranjero. Esperaba disfrutar de la comida. Porque según Lola su padre era un excelente conversador. Vamos, es que según Lola, Sergio lo tenía absolutamente todo.

Aún bien no habían terminado de estacionar el coche, llegó un hombre en moto. Tenía un porte distinguido sobre aquellas dos ruedas. Las saludó con la mano. Se miraron sorprendidas. Lola no sabía que su padre se había comprado una moto y Berta no conocía a Sergio más que vestido de marinerito. Así que cuando sacó el casco se echaron a reír para vencer el atisbo de nerviosismo que se había creado en un instante.

Lola corrió a abrazarlo y Berta se quedó un tanto rezagada. No quería estropearles ese momento especial. Llevaban tres meses sin verse. Enseguida que se besaron, Lola hizo un gesto con la mano a Berta para que se les acercase.

Por fin. Por fin Sergio se convertía en una imagen real. Por fin Sergio tenía manos, un cuerpo, palabras, olor… Sergio, el padre de Lola. Un trotamundos. Un lobo solitario. Y su amigo más fiel. Ella se lo contaba todo con pelos y señales. Si en alguien confiaba ciegamente era en su padre. Berta siempre sentía una envidia sana cuando hablaban de él.

Y ahora resulta que Sergio era también el hombre más atractivo que jamás había conocido. Lo supo en cuanto se acercó para darle los dos besos de rigor. Un fuerte abrazo la cogió por sorpresa. Porque Sergio la estrechó diciéndole con un tono de voz varonil, enérgico y suave al mismo tiempo:

- ¡Berta! ¡Que ganas tenía de conocerte! Lola no deja de hablarme de ti. Me alegra de que seáis tan buenas amigas

Y Berta no supo que responder. Se quedó bloqueada mirándolo, con la certeza de saber que con esa presentación empezaba una historia.

30 comentarios:

rubo dijo...

¡sin duda, una gran historia que se intuye! Saludos.

Dilaida dijo...

Seguro que el olor de Sergio dejó a Berta enganchada.
Bonito relato, bicos.

Asun dijo...

Sergio y Berta. Tanto han oído, a través de Lola, hablar el uno del otro que es como si ya se conocieran y en realidad ese primer encuentro fuera un reencuentro.

Besos

carapuchiña dijo...

Que bonito cuentas!

fonsilleda dijo...

Qué bonito inicio de una relación. Me gustaba Sergio antes de que lo pusieras tan atractivo por ser el padre de Lola, por prestarse a las confidencias de su hija, por estar ahí para que le contara, porque le gusta viajar, porque no se ha hecho mayor...
Y no me equivoqué.
Podrías seguir el relato

TORO SALVAJE dijo...

Berta va directa al séptimo cielo.
Que lo disfruten.

Besos.

jg riobò dijo...

Contacto.

Ele Bergón dijo...

Bonito final y bonito comienzo ¿como contiuara la historia de Sergio y Berta?

Un abrazo
Luz

claudia dijo...

Esto promete.

Sobre todo si se llama Berta.


Besos.

Manolo dijo...

Los dos ya tenían la certeza antes de conocerse en persona.
Qué bien se te dan estos relatos.
Besos

Allan Smithee dijo...

interesante comienzo, espero que esto continúe... después de tanto hablar bien y ensoñaciones, me temo lo peor... aunque viniendo de ti, nunca se sabe

un abrazo y dos besos, sirena

Titajú dijo...

Eso por parte de ella. ¿Y él, está de acuerdo?

Adolfo Payés dijo...

Tanto han escuchado, a través de Lola, hablar entre ellos es como si se conocieran y en ese primer encuentro fuera un reencuentro. Me gusta mucho..



Un Abrazo
Saludos fraternos...

Que disfrutes del fin de semana...

Belén dijo...

Es el cuento de patito feo...

;)

Besicos

Juanjo dijo...

Y qué bonitos y excitantes son los comienzos. Se empieza mudo y se continúa diciendo muchas cosas...

Besos.

Paco Cuesta dijo...

Dos cosas:
Hemos conocido a los protagonistas a partir de tu relato.
Se ha creado necesidad de seguir tu historia.
Un abrazo.

irene dijo...

Me gusta pensar que el amor no tiene edad, ni barreras, ni distancias, puede surgir en cualquier instante, tanto si se espera como si no, es imprevisible.
Biquiños, Aldabra.

Silvia dijo...

Estoy deseando saber como continua la historia. Biquiños

Chus dijo...

Dicen que lo que bien empieza, bien acaba, yo por lo pronto ya hace un rato que me he levantado, llevaba mas de tres horas despierta y no para de dar vueltas así que decidí levantarme y leer un rato, para no molestar.
Que tengas buen fin de semana.
Besos Chus

Merche Pallarés dijo...

¡Continua! ¡Continua...! Besotes, M.

semilla negra dijo...

Me has dejado enganchada sin poder parar de leerlo....continua como te han pedido, quiero saber el final...

pancho dijo...

La generosidad de su cuerpo desarrugaba los pliegues del traje más querido y recordado de toda una vida.

En el Club del Desguace también hay vida.

Con qué naturalidad fluye la narración.

Un abrazo.

mariola dijo...

Habrá segunda parte?
Una historia bien contada.
Nos presentas a un Sergio muy atractivo tanto por fuera como por dentro y eso engancha.
Se atisba desde las primeras líneas que algo va a suceder, ese"algo" que aún no tiene forma, que se esconde en el abrazo, en ese tono varonil, enérgico y "suave" .
unha aperta suaviña.

Elèna Casero dijo...

Espero que continue el relato, me he quedado con la intriga

Un saludo

Milu dijo...

pROMETE, Aldabra.me encantaría que siguieras el relato.Me gusta!

Besito

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Qué bien narrado el giro. Veo que no hay forma de que te olvides de las motos...
Besos.

Isra dijo...

Buen comienzo, y se vislumbra algo que puede ser un verdadero drama.

Un beso cielo

zeltia dijo...

Yo nunca sentí esos flashes por los padres de mis amigas. Los hombres mayores no los veía yo ni con atractivo ni sin él, simplemente no contaban.
Es ahora cuando empiezan a gustarme jajaja

zeltia dijo...

[ah pero ellos están gastando sus últimos cartuchos y quieren que las treintañeras les suban su autoestima! ;-(
Mundo de desencuentros, oye]

Tonet dijo...

Que pasada¡¡¡¡ Me rechifla, en serio.

Me encantó la descripción de la playa y la llegada de Sergio, estilo Mike Rourke en Orquídea Salvaje...jejeje

Y ese final..mmmm... estimulante :)

Gracias por este ratito tan entretenido y divertido.
Besossss sirenita¡