domingo, 3 de abril de 2011

Una historia sin final feliz

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A veces, el sueño largamente acariciado se convierte en una pesadilla.

Y la frustración por no saber qué hacer con las horas imaginadas es tan grande, que se llena todo tu cuerpo de llanto.

Y de dolor.

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Hace muchos años que tenía deseos de incorporar a mi pequeña gran familia, un perro. Y el jueves, después de un par de visitas anteriores a la protectora Arco da Vella, Congo y yo nos volvimos a casa con Elenita (Nina para nosotros).

No sé si os podéis imaginar los nervios que tenía cuando salimos de la protectora. Me ocupaban todo el estómago, pero todo todo. Bueno, también mis tripas porque hasta tuve una pequeña diarrea. No me lo podía creer. Seguro que se os escapará una sonrisa pero que también me comprenderéis.

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Nina se portó bien siempre que estuviera alguien a su lado y es un amor de podenca, dentro de lo que cabe esperar de un perro que llega a una casa desconocida, por mucho cariño que le inspiren sus moradores.

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Hizo caca y pís según lo esperado, en el pasillo, en el baño, y en donde le apeteció salvo cuando la sacábamos a pasear o al parque de perros; entonces no hacía nada, no hay como estar en casa.

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Pero lo peor fue cuando salimos el viernes para trabajar y se tuvo que quedar sola… La que montó fue gorda. El viernes por la tarde fuimos a una clínica veterinaria y nos dijo lo que ya sospechábamos porque ya habíamos leído alguna información al respecto por internet: ansiedad por separación. Nos explicó que el proceso de adaptación sería muy largo y lento. Así que con gran dolor de corazón, ya que no tenemos todo ese tiempo del que disponer, esta tarde hemos devuelto a Nina a la protectora.

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Todavía no estuvo el tiempo suficiente con nosotros como para que nos eche de menos. Y al llegar, en cuanto vio a sus amigos que seguían allí, se puso muy contenta y empezó a jugar como si nada.

Nosotros escogimos a Nina pero Nina necesita otra familia que pueda pasar más tiempo con ella y que le vaya enseñando poco a poco que la soledad no es mala y que sus amos no la abandonarán porque se vayan unas horas de su lado.

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Ojalá encuentre pronto a esa familia, mientras lo único que podemos hacer por ella es apadrinarla e ir a visitarla y a pasearla, los días que podamos.

 

Hasta pronto, Nina.

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42 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Jo.
Que pena.
Lo siento.

Besos.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Se me ha puesto un nudo en la boca del estómago.
Un beso.

Myriam dijo...

¡Qué pena me da! Se ve tan dulce... ojalá encuentre a la familia apropiada. ES que sucede cone llso como con las personas....

Ojalá que uds. también encuentren a perrito que les sea apropiado.

Besos

Susana dijo...

Una pena, desde luego. El problema es que todos los perros que adoptéis tendrán un problema similar; todos necesitan un tiempo de adaptación al hogar....

Un abrazo.

claudia dijo...

Tiene cara de buena. Aun así los de los perros es muy complicado.

Besos.

Cuando podáis siempre habrá otro necesitado.


besos.

Merche Pallarés dijo...

Para el poco tiempo que estuvo con vosotros ¡cuántas fotos le habeis sacado! Pensaba que ya era de la familia... Pero, es difícil tener un animal si teneis que trabajar los dos. Mismo yo estoy deseando tener un perro. Me encantan pero aún no lo he hecho por eso mismo, porque aún no me puedo dedicar totalmente. Quizá cuando me jubile de nuevo y vuelva a mi casa, lo haré porque no creo que vuelva a desjubilarme el año que viene... Besotes, M.

Asun dijo...

¡Ay, Aldabra!
No me había percatado muy bien del título de la entrada ni de las líneas debajo de la primera foto, y según iba leyendo se me dibujaba una gran sonrisa en la cara, pero no me ha durado mucho, se me borrado de golpe y porrazo y ha dado paso a las lágrimas contenidas y me ha dado un vuelco por dentro.

¡Qué pena, con lo buena que parece!
Viéndola es las fotos parece que llevara en vuestra casa toda una vida de lo feliz y tranquila que se la ve.

Imagino lo duro que se os ha tenido que hacer tomar la decisión de devolverla.

Ojalá encuentre pronto una familia que la pueda acoger.

Un beso

Abejita de la Vega dijo...

Estaba a gusto, se la ve. Pobrecilla, espero que encuentre alguien que pueda dedicarle el tiempo que necesita, para perder la ansiedad.

Un abrazo y no dejéis de visitarla, porfa.

Titajú dijo...

¡Qué pena, Aldabra!

Dilaida dijo...

Eu teño algo de experiencia nestas cousas e creo que Nina non é unha cadela que sexa feliz nun piso.

Os podencos son cans de caza e onde máis disfrutan é no campo e en espazos libres onde poder correr.

Existen outras razas de cans que se adaptan mellor a vivir nun piso e estar sós.

Síntoo que levaras unha desilusión pero penso que foi mellor así, talvez co tempo non só ías sufrir ti senón que tamén sufriría ela.

Bicos

Marina dijo...

Lástima por Nina, se ha perdido una gran familia.
Besos

pancho dijo...

Por lo que veo tener un perro en un piso es una tarea dura, casi como educar a un hijo.

Por las fotos ya parecía la jefa de casa.

Como te dicen, intentadlo con otra raza. Supongo que mejor de cachorrillo para enseñarle desde chico.

Un abrazo.

Chus dijo...

Yo me ofrezco a sacarla contigo un día de paseo, si te apetece , claro está, yo ya tengo dos y un gato y por suerte no están dentro de un piso y se hacen compañía y a su manera discuten entre e ellos, pero el que manda que conste que es el gato.
Un biquiño, por cierto mi perrito se llama Bico

rubo dijo...

No basta con la buena voluntad, adoptar un animal es una decisión muy importante y hay que valorar muy bien todos los factores implícitos. Por experiencia propia sé que ese periodo de adaptación es duro, pero no imposible. Los perros de los albergues suelen sufrir miedos y traumas, por eso requieren muchas dosis de paciencia y cariño. Pero no hay que desesperarse por ello; el apadrinamiento es una buena opción y, aparte de esto, hay muchas formas de colaborar.
Desde luego lo fácil es tirar por los cachorros, como sugieren en comentarios anteriores, o por los animales procedentes de criaderos; un animal adulto siempre puede ser recuperable, la prueba es mi perra que ahora tiene seis años.
Biquiños.

muxica dijo...

Yo tengo una" yorky" que no pesa más de 4 kilos; Me costó educarla un año más o menos...
No fue elección mía, me la trajo mi hijo, y yo no la quería...Hoy no puedo vivir sin ella aun que me quita mucha libertad. Siempre antes de adoptar hay que pensarlo muy bien. Un animal siente, padece igual que nosotros y puede hacérsele sufrir mucho.
No se que más decir, me dio muchísima pena leer
Un biquiño

xenevra dijo...

Por algo se empeza. Todo chegará. Primeiro serán os paseos e logo... recoller o cariño dado.
No medio da tristeza de deixala está toda a alegría compartillada con ela ;)

Maripaz Brugos dijo...

Que pena, es preciosa!!
Se ha perdido una gran familia dispuesta a darle muchisímo cariño, pero hasta que se adaptan a una casa viniendo de la Protectora, les cuesta bastante.
Conociendóte como eres, me imagino lo que te habrá costado devolverla, pero trabajando fuera de casa,al dejarla mucho tiempo sola, lo ibais a pasar muy mal.
A ver si encuentras un cachorrito, y será mas facil que se haga a la casa desde pequeño.
Es verdad que te atan mucho cuando tienes que viajar por ejemplo, pero luego te ofrecen un amor tan puro y un cariño sin límites.

Sunny dijo...

Imagino el mal trago y la tristeza por la que estáis pasando. Lo siento.
Besinos.

Mobtomas dijo...

Mala situación, pero resuelta con suma inteligencia y corazón. A veces las cosas no resultan y vale más seguir adelante que empeñarse a que resulten. Y eso es con todo. Saludos.

A nena do paraugas dijo...

Canto agarimo se chega a ter por un animal! Ás veces máis ca por algunhas persoas! Non entendo como hai que abandoe a un can na rúa.

Pode que sexa máis feliz así, pero imaxino que pasastes un mal rato.

Un saúdo.

Belén dijo...

Lo siento mucho, Aldabra, jo...

Besicos

Ele Bergón dijo...

REconozco que no me gustan mucho los perros, debe ser de una mala experiencia que tuvo mi amiga cuando eramos pequeñas, pero ahora mis hijos tiene a Shiro, que a veces sale en La Arañita Campeña y cuando me ve y me saluda muy contento, los voy cogiendo cariño. Es una perra preciosa a ver si tiene suerte y encuentra otra familia.

Un abrazo

Luz

Sergio dijo...

Se les coge cariño muy rápido y luego separarse de ellos da mucha pena, tal vez te convenga más un cachorro para que se adapte contigo desde el principio y puedas enseñarle que el pasillo no es su WC… jaja ¡Animo! Un beso

plinnn... dijo...

qué pena! Nina es preciosa! ojalá encuentre a la familia apropiada, y vosotros a otro perrito que os quiera y a quien queráis :) le gusta el sol, como a Lota :))
un gato es también una buena opción, y no precisa tanta dedicación, aunque reconozco que mis preferidos son los perros :)
un abrazo grande :)

jg riobò dijo...

Mi familia pasó por una situación muy parecida.

carapuchiña dijo...

Igual, poco a poco, entre paseo y paseo, se va enamorando...

susana moo dijo...

Vaya. Tener un animal de compañía requiere de mucha dedicación, espero que encontréis uno/a que sea feliz con vosotros. Idem para Nina.
Beso

Allan Smithee dijo...

una historia al fin y al cabo... pero ese final no tiene por qué ser "no feliz"...

un abrazo, besos, sirena

Juanjo dijo...

Espero que a Nina le vaya bien y que sea feliz. Sé que tenías mucha ilusión, pero creo que has hecho lo correcto.

Suerte con la próxima adopción, si te animas.

Besos.

Kaplan dijo...

Ai, a min pasoume algo parecido hai 4 anos; a cadela tamén era da protectora e tiña 3 anos, e en canto a deixaba soa para ir ao traballo ladraba e ganía e ouveaba; como non quería estar soa, para chamar a atención facíao todo na casa e logo estendíao...
Non houbo forma, acabei devolvéndoa.

http://recomezando.blogspot.com/2007/02/ausencias.html

Alegría. dijo...

Aunque te entiendo, se me parte el corazón leyéndote, Aldabra, y más, viendo las fotos.
Un abrazo.

Milu dijo...

Qué tristeza me invade al leer hoy tu entrada.
Además, Nina parece triste. ¿te has fijado en su mirada?. No dejes de visitarla, Aldabra.

Besos

irene dijo...

Es muy triste, te comprendo perfectamente, supongo la ilusión que tendrías y luego la decepción al comprobar que no podía ser. A mí me encantaría tener un perro, pero sé que no podría dedicarle el tiempo que necesita.
Ojalá Nina encuentre pronto una familia.
Un besazo, Aldabra.

plinnn... dijo...

es preciosa, va contigo :)
el tiempo siempre nos hace pelearnos o con nosotros mismos, o con los demás, un abrazo grande y moitos biquiñosss

zeltia dijo...

ooooh, que penita que el proyecto se frustrase...
Tener un perro da mucho trabajo porque están "humanizados" y requiere casi la misma dedicación que una persona más en la familia.

Yo estos dias me quedé con el perro de mi hijo, que están de mudanza, y cada vez que salía de casa la montaba a aullidos; un perro enorme, lloraba como si viniese la muerte a por él.
Una noche tuve que venirme de Santiago, que estaba celebrando un cumpleaños, solo por él, para bajarlo a hacer pipi y no dejarlo solo.
Uff, no no, ya me recordé por qué no había vuelto a tener un perro desde que se me murió Dumbita. Es una gran responsabilidad y yo ahora estoy libre como el viento.

Tal vez un gato? los gatos no requieren tantos cuidados y se pueden quedar solos por dias sin que se inmuten.

Misón dijo...

te entiendo. Yo también adoro a los perros, cuando vivía en Galicia siempre tuve fieles compañeros a los que podía atender adecuadamente. Mi primera perra era de la calle, me encargué de embaucar a mi madre para que la bañásemos porque estaba muy sucia( antes de eso le bajábamos las sobras de casa todos los días, pues merodeaba por el barrio desde hacía un tiempo) Esa noche convencí a mi madre para que la dejase dormir en casa porque llovía y la perra recién bañada pasaría frío, jejeje. Me salió bien la jugada, Ara se quedó el resto de sus días en casa como una más de la familia. Cómo lloró mi padre el día que murió! Cuando me fui a vivir con mi ex, su prima nos regaló una Montaña de los pirineos y aunque yo no estaba de acuerdo, pues siempre pensé que acogería perros de la calle, mi ex se encaprichó de Shiva. La quise muchísimo, era fiel, protectora y un consuelo en mis depresiones, con sólo mirarme me transmitía ese afecto que necesité en momentos duros de mi vida. Ahora vivo en un piso y trabajo todo el día, por eso no tengo un perro, pero lo echo tanto de menos... Mis hijas le piden uno a los reyes todos los años, yo, secretamente también... Si me llegaran un día a casa con uno sé que acabaría quedándose a pesar del cabreo de mi marido, sé que acabaría queriéndolo tanto como yo. Pero es difícil cuando un perro no se adapta en un principio y no hay nadie en casa durante el día, por eso no me atrevo a tenerlo. Un beso Aldabra, Nina es preciosa.

mariola dijo...

Oh, que pena!
Pero creo que aunque ahora no esté con vosostros, llegará un día- ya que lo vais a seguir viendo- que os coja cariño y se adapte.
Ojalá. un biqiño.

Maca dijo...

Oh, Qué magoa, é certo ,os cadelos, cachorros ou non, teñen esa necesidade de estar con xente. a mín aínda me pasa con "balín", pero teño a ventaxe de telo na terraza (ay, a miña fermosa terraza), teño que ter tódolos adornos, coxíns,alfombras etc, gardados para cando sexa maior (non sei cando será.
Os animais necesitan moito tempo de nós, tempo que coa vida que levamos hoxe non temos case ninguén.
Pero de seguro que NINA, encontrará a alguén que dispoña de tempo, ou de unha casa con horta para campar as súas anchas,
Un bico

Chela dijo...

¡Que lástima! Es muy linda pero tiene expresión de tristeza
Debe ser muy cariñosa y por eso valora la compañia, y también porque quizás no olvidó que alguna vez la abandonaron pero para siempre.
Digo lo que tu, ojalá encuentre pronto un buen hogar, con espacios al aire libre, con niños u oros animales con los que compartir su tiempo cuando no estén presentes los adultos.

Un fuerte abrazo.

fonsilleda dijo...

ES una lástima, pero te comprendo. La perra es preciosa.
De todas maneras, no creo que debais dejar de lado el placer de tener un perro con vosotras.
¡Ánimo! y a seguir buscando.
Oska, la nuestra, en estos momentos está en el baño.
Bicos.

Beatriz F dijo...

Qué pena.
Nosotros hace un mes recogimos a Trufa, se adaptó bien.
Besos

El pinto dijo...

Es muy normal el problema de la ansiedad por separación. Creo que la mayoría de los perros domésticos, acostumbrados a tener compañía, sufren en la soledad.Unos se acomodan mejor, pero a ninguno le gusta. Roma en Madrid, parece tenerlo claro y su alegría cuando regresamos es inmensa, en la sierra, asume quedarse sola, pero cuando nota que tenemos que salir, se planta en la puerta para evitar nuestra marcha, tenemos que cuidar de no dejar nada de comer a su alcance, pues si puede nos pasa factura a su manera. La última, comerse 1 kg de madalenas con papel incluido.
Lo cierto es que no paan inadvertidos y generan problemas, algo que hay que asumir.
Creo que la decisión siempre es acertada, pues nunca los problemas deben superar la ilusión. En cualquier momento encontrareis un perro a medida, para disfrutar cons su compañia y sus pequeños problemas.
Un fuerte abrazo