jueves, 28 de junio de 2012

Tres geranios para ti

 

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El otro día, Abejita de la Vega, publicó en su blog La arañita campeña, la entrada ¿Tienen azules campanillas?, y decía así:

Abejita - “… Ahí las tengo, entre cristal y cristal, junto a geranios rojos y poco literarios.”

Yo le respondí con el siguiente comentario:

Aldabra…¿cómo que son poco literarios los geranios, mujer?... no estoy de acuerdo, me encantan los geranios, el rojo geranio, el granate geranio... será que siempre los hubo en el patio de mi infancia...”

Mi cabeza siguió pensando en todas estas conexiones que se producen en los blogs y que me parecen siempre sorprendentes. Y por eso el otro día, que asistí a una churrascada en la finca de un compañero de trabajo, fotografié un precioso geranio

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y se lo dediqué a Abejita (margen izquierdo del blog), porque viéndolo recordé su entrada y mi comentario.

Ella, a su vez, también siguió pensando y repensando y publicó en su blog una nueva entrada ¿Poco literarios los geranios?, haciendo alusión a mi comentario:

Abejita - “… a mi también me gustan mucho los geranios, los tengo de todos los colores y coloco todos los que puedo, los que caben, entre ventana y contraventana. Los he mostrado varias veces en el blog, incluso con un fondo de nieve.

“Los califiqué de "poco literarios" porque los escritores no suelen acordarse de tan humilde flor, muy agradecida y que requiere pocos cuidados. Los poetas son más de rosas, claveles, lirios o violetas…”

Y a mí me picó la curiosidad y me puse a buscar geranios por la red y descubrí estos tres poemas, que, humildemente, paso a recitaros a todos, pero en especial a Abejita:

¡Van por ti!

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Retornos del amor en una azotea
- Rafael Alberti -

Poblado estoy de muchas azoteas.
Sobre la mar se tienden las más blancas,
dispuestas a zarpar al sol, llevando
como velas las sábanas tendidas.
Otras dan a los campos, pero hay una
que solo da al amor, cara a los montes.
Y es la que siempre vuelve.
Allí el amor peinaba sus geranios,
conducía las rosas y jazmines
por las barandas y en la ardiente noche
se deshacía en una fresca lluvia.
Lejos, las cumbres, soportando el peso
de las grandes estrellas, lo velaban.
¿Cuándo el amor vivió más venturoso
ni cuándo entre las flores
recién regadas fuera
con más alma en la sangre poseído?
Subía el silbo de los trenes. Tiemblos
de farolillos de verbena y músicas
de los quioscos y encendidos árboles
remontaban y súbitos diluvios
de cometas veloces que vertían
en sus ojos fugaces resplandores.
Fue la más bella edad del corazón. Retorna
hoy tan distante en que la estoy soñando
sobre este viejo tronco, en un camino
que no me lleva ya a ninguna parte.

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Entre los geranios rosas
- José Mª Pemán -

Entre los geranios rosas,
una mariposa blanca!

Así me gritó la niña,
la de las trenzas doradas:
-corre a verla, corre a verla,
que se te escapa.

Por los caminos regados
del oro nuevo del alba,
corrí a los geranios rosas,
¡y ya no estaba!

Volví entonces a la niña,
la de las trenzas doradas.
«No estaba ya», iba a decirle.
pero ella tampoco estaba.
A lo lejos, ya muy lejos,
se oían sus carcajadas.

Ni ella ni la mariposa;
todo fue una linda trama.

El jardín se quedó triste
en la alegría del alba,
y yo solo por la sola,
calle de acacias.

Y esto fue mi vida toda:
una voz que engañó el alma,
un correr inútilmente,
una inútil esperanza…

¡Entre los geranios rosas,
una mariposa blanca!

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“Huerto mio”
Miguel Hernández

Paraíso local, creación postrera,
si breve de mi casa;
sitiado abril, tapiada primavera,
donde mi vida pasa
calmándole la sed cuando le abrasa.

Yo, dios y adán, que lo cultivo y riego
por mi mano y conducto
de frescor artesiano, su sosiego
recojo, su producto,
sus dadivas de miel en usufructo.

De su interior de hojas, por sorpresa
bien logre esta mañana
el chorro de la luz primavera y tiesa
de la cigarra hispana,
y una breva a lo bolsa, luto y grana.

Adán por afición, aunque sin eva,
hojeo aquí mis horas,
viendo al verde limón como releva
de amarillo sus proras,
y al higo verde hacer obras medoras.

Aquí los venosos perejiles
extrañan sus carieles
parejas al azul de los astiles
de los altos claveles,
espigas injertadas en pinceles.

Mi carne, contra el tronco, se apodera,
en la siesta del día
de la vida, del peso de la higuera,
¡tanto!, que se diría,
al divorciarlas, que es de carne mía.

Propósitos de cánticos y aves
celan las frondas nidos
Entre las hojas brotan nubes, nave
espacios reducidos
que a ¡Cuánto amor! elevan mis sentidos

La hoja bien detallada por el cielo
y el cielo por la hoja
surten de gracia y paz el aire encelo,
que cuando se le antoja
arrecia ramos, luz de cielo afloja

Para acallar el grito del deseo
del sitio donde yerra,
el fruto chino, el árabe y guineo
da suicidado en tierra,
creciendo en paz y madurando en guerra

Oigo como se azuzan los corrales
los cantos de sus grillos.
Geranios, por los rojo, criminales,
de querer levantarme, y esta gana,
se tornaran terrena cobardía

Mi ilustre soledad de esquila y lana
de hoy, ha de hacer viciosas amistad
con el higo, la pruna y la manzana

¡Adiós, secreto de mis soledades!
¡Adiós mi voluntad y continencia!
¡Adiós miguel de las tempestades

con tu carne, tu alma y tu conciencia!
Evitare, señor, tu azul persona,
que dolencia quito quien puso ausencia.

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También encontré estos otros geranios tan interesantes:

Bodas de sangre
Acto primero
- Federico García Lorca -

Madre: Cien años que yo viviera no hablaría de otra cosa. Primero, tu padre, que me olía a clavel y lo disfruté tres años escasos. Luego, tu hermano. ¿Y es justo y puede ser que una cosa pequeña como una pistola o una navaja pueda acabar con un hombre, que es un toro? No callaría nunca. Pasan los meses y la desesperación me pica en los ojos y hasta en las puntas del pelo.

Novio:(Fuerte)¿Vamos a acabar?

Madre: No. No vamos a acabar. ¿Me puede alguien traer a tu padre y a tu hermano? Y luego, el presidio. ¿Qué es el presidio? ¡Allí comen, allí fuman, allí tocan los instrumentos! Mis muertos llenos de hierba, sin hablar, hechos polvo; dos hombres que eran dos geranios... Los matadores, en presidio, frescos, viendo los montes...

El clavel:

la flor del matrimonio
y amor maternal asociado al niño (“duérmete clavel”)

El geranio:

la erección del hombre
símbolo de masculinidad (“dos hombres que eran dos geranios”)

P.D.: No podré olvidar ya nunca el verso de Alberti:

“Poblado estoy de muchas azoteas…”,

me parece sublime.

22 comentarios:

Dilaida dijo...

Me encantan los balcones cuando están llenos de geranios. Es una planta sufrida y agradecida y algunos bellísimos.
Bicos

Álter alma dijo...

Aprendí a querer y a apreciar al geranio cuando me di cuenta que era la única planta que soportaba estoicamente los rayos de sol de casi todo el día.
Ninguna otra planta resistió tanta luz y tanto calor.. pero los geranios sí, y están siempre preciosos!
Una suerte que tengan su reconocimiento hecho poesía.

Saludos.

El Drac dijo...

Creo que tu amiga en realidad ama los geranios pero poco lee!! jajaja. Los geranios son son bellos; tengo un recuerdo en un día de invierno TOTALMENTE gris, en que mi hijita de 2 años agarrándose de la vereda bajó al jardín y cogió un geranio precioso, rojo, tan rojo que hasta parecía que irradiaba calidez.

Un gran abrazo

Merche Pallarés dijo...

Qué simpático post sobre los humildes geranios, especialmente me ha llegado al alma lo que decía la madre en "Bodas de sangre". Tuve la suerte de hacer ese papel para la Alianza Cultural Hispano-Canadiense de la Universidad de Toronto cuando representamos la obra :) Besotes, M.

TORO SALVAJE dijo...

Todas las flores tienen su magia.
Los geranios también.

Besos.

Chus dijo...

Me encanta tu entrada, los poemas preciosos, el único que no conocía era el de Pemán, recuerdo cuando era niña que en el patio de la casa de mi tía, había muchísimas macetas con geranios de todos los colores y las flores nos las poníamos en las uñas como si las tuviésemos pintadas.
Un biquiño

Aldabra dijo...

se me olvidó deciros que las fotos de los geranios las hice esta tarde en AGROFLOR una nave que hay cerca de mi casa que vende flores, árboles y todo tipo de materiales para jardinería.

biquiños,

pancho dijo...

En la huerta de Orihuela los veranos sin su poeta Miguel Hernández cuidan solos el peso de la higuera y puebla de flores rojas de geranios el viento.

Bonito homenaje a los desdolidos geranios. La planta que tienes casi sin querer, porque algo hay que plantar en las macetas.

Un abrazo.

Myriam dijo...

La que más me llega de las tres es la de Miguel Hernández.

Concuerdo con TORO: cada flor tiene su atractivo. Y como cosa curiosa te cuento que las que menos me gustan de toda la tierra son los claveles.

Ya había leído las entradas de Abejita así que estaba al tanto de esta interacción florística tan fructífera entre ambas. Gracias a las dos y Besos

Sergio dijo...

XD Mi madre siente fijación por esta planta, tiene el jardín a rebosar de estas flores en todos lo colores posibles...

Abejita de la Vega dijo...

Estupenda la antología que nos ofreces. Flores hermosas, hermosas palabras. Los ejemplos que nos ofreces así lo avalan. Alberti, Miguel Hernández, Lorca...

Pensé en pediros que me aportarais ejemplos de geranios literarios, pero se me pasó la idea. Pero Aldabra me leyó el pensamiento.

Biquiños, besos.

Abejita de la Vega dijo...

Estupenda tu antología, disfrutémosla. Y las imágenes también. Flores hermosas, hermosas palabras. Los ejemplos que nos ofreces así lo avalan. Alberti, Miguel Hernández, Lorca...

Pensé en pediros que me aportarais ejemplos de geranios literarios, pero se me pasó la idea. Pero Aldabra me leyó el pensamiento.

Esas azoteas de Alberti no se nos olvidarán.

Corrijo el comentario anterior, que no me deja borrar Blogger, porque puse dos veces el mismo verbo y no me gusta dejarlo así. Puntillosismos de bloguera.

Biquiños mil.

violeta dijo...

me parecen flores abnegadas ¿pueden ser abnegadas las flores?. Aguantan las críticas y las inclemencias y siempre muestran sus colores más potentes.

Besos

zeltia dijo...

Hace ya varios años, en una reunión de estreno de casa y finca de un amigo, sugerí que, dada la poca afición a la jardinería del dueño, colocase al menos unos geranios delante de la puerta.
Mi sugerencia causó risa (carcajada) en una de las asistentes a la fiesta, que fue coreada por los demás y me sentí como en el colegio cuando los niños hacen burla del más débil.
Los geranios no se consideran flores "pijas", si no flores de polígono industrial, jajaja, pero ahora al leer tu post recordé esa anécdota que se me quedó ahí grabada, puesto que yo tambien pienso que unos geranios floridos son muy alegres y soportan la sequía y se conforman con poquitos cuidados.

Asun dijo...

Yo, ya le dije a Abejita que no soy muy de geranios, pero reconozco que pueden tener su atractivo. A vosotras desde luego os ha dado mucho juego.

Besos

Abejita de la Vega dijo...

Se me olvidaba, Aldabra. Me los guardo todos, son bellísimos.

Alma en el verso dijo...

No hay en la naturaleza
flor que no tenga su don
ni más hermoso balcón
que el que viste y se adereza
con su encanto y su belleza.

Es sólo un fragmento de un poema, escrito después de leer tu entrada, en cuanto encuentre la imagen indicada lo subiré a mi blog.

Me han encantado los textos que has elegido, en especial el poema de José María Pemán.

Un abrazo

Paco Cuesta dijo...

Está resultando un verano con sabor a primavera

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Hasta el humilde geranio merece un poema, sin duda. Buena cadena de amigos.
Besos.

Lunática Shop dijo...

Pues particularmente me encantan y los tengo en mi terraza, tanto normales como pedagonios y me parecen preciosos...siempre me recuerdan a los patios andaluces!!

Beatriz F dijo...

bonito recopilatorio de geranios, felices vacaciones

toupeiro dijo...

Perdona que no te haya contestado, pero es que últimamente dedico poco tiempo a los blogs, hasta otoño posiblemente los tengo en "automático"
Claro que quiero. Tengo especial interés en ir conociendo impresiones de estos libros en lectoras de cierto nivel, para comparar...
paynai@hotmail.com
Bicos
Javier