viernes, 20 de noviembre de 2009

L o L i T a

 

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- En qué estas pensando?
- En nada.
- No me engañas, estás pensando en eso otra vez.
- Es que me gustaría que se muriera.
- Ya lo sé, hija, pero eso tal vez no suceda.
- Es que… creo que si se muriera me sentiría mejor. Creo que sería más fácil que olvidara todo.
- Hija, me parece que no vas a poder olvidarlo nunca. Tienes que aceptarlo. Simplemente, con el paso del tiempo, vas a conseguir arrinconar ese recuerdo. Y llegará un día en que ya no te dolerá tanto.
- Es que… ¡Siento tanto asco, mamá! Cuando noté su semen en mi cara…

 

(Arcadas)

 

- Cariño, aleja esas imágenes de tu cabeza o volverás o vomitar.
- No puedo, mamá, no puedo. No puedo. ¡Siento asco día y noche!
- Lo sé, cariño. Schhhhh… No llores. Ven aquí.
- Mamá, quiero morirme.
- No digas eso, cariño. Lo superaremos. Ya lo verás.

 

(Un abrazo ininterrumpido)

 

Este texto es mi humilde aportación a la campaña contra la Pornografía infantil que al igual que el año pasado (en que fue todo un éxito) convocaron los blogs: La Huella Digital de Nacho de la Fuente y Vagón-Bar de Paco Sánchez, ambos periodistas de La Voz de Galicia. 

Si nada se hace, nada se consigue.

El texto se titula igual que el del año pasado y tiene la misma fotografía porque quise seguir una continuidad. He añadido la canción; el año pasado no incluía música en el blog porque aún no había aprendido a insertarla.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Patience

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En el armario trastero del pasillo aguardan, como centinelas en la noche, tus zapatillas de franela a cuadros. Y la ausencia, que todo lo llena, se hace más dulce en esos breves momentos, en los que abro la puerta por cualquier motivo y las veo.

En esas noches en las que la cabeza no deja de dar vueltas y no consigo dormir, las relevo de su cargo en la parte central del armario trastero y las llevo al dormitorio, para que duerman sobre la alfombra de lana, cerca de mí, como si no te hubieras ido.

 

La fotografía, que se titula "Waiting", es de Milena Galchina

lunes, 16 de noviembre de 2009

Las cosas que aún no queriendo que pasen, pasan.

“El único encanto del pasado consiste en que es el pasado”
                                            - Oscar Wilde -

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Días atrás y sin previo aviso, una parte del pasado de Martina entró otra vez por la puerta. Y aunque ya nada en su vida actual era como entonces (ni siquiera era la misma mujer), tenía que reconocer que psicológica y emocionalmente se vio afectada de lleno. Desbordada por los acontecimientos.

Recuerdos dolorosos que Martina creía tener ya sepultados, volvieron a revolotear por su cabeza como buitres hambrientos, impidiéndole conciliar el sueño de manera ordenada y sonreír con la tranquilidad de aquél que se sabe a resguardo.

Y con los recuerdos, llegó también ese miedo falto de cordura, absurdo e injustificado, que se pegaba a la piel de Martina como una sanguijuela.

Y se sentía como en una celda.
Enrejada.
Herida.
Dolida.
Desangrándose por instantes.

Si no fuera por Él...

Porque ahora estaba Él. Que la llenaba de fuerza y de coraje para plantar cara, para no dejarse vencer por el absurdo y la insensatez que pudieran acompañar al miedo.

Él.
Y sus abrazos.
Y todo su cariño.
Su fe incondicional en ella.

Porque...

¿Quién se lo iba a decir a Martina, después de tantísimos años?

 

(la fotografía es mía)

(la letra de la canción es el contrapunto al texto y va dedicada a Congo)

sábado, 14 de noviembre de 2009

Friday. I´m in love.

 

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La casa huele a caramelo
líquido,
a lluvia en los cristales,
a vendaval,
a deseo.

Y en la olla a presión
a fuego lento y baño maría,
se está cocinando el flan
que he preparado para Congo.

Es viernes,
13.
Congo pronto llegará.

Timbrará a la puerta.
Le abriré.
Y sin apenas dejar la maleta,
nos anudaremos en un abrazo,
fuerte.

Y después me preguntará:
-¿A qué huele la casa?
Y yo le responderé:
- Ven, voy a decírtelo al oído.

Mientras,
recorremos el pasillo
de la mano,
hasta nuestro escondite
secreto.

(la imagen está sacada de internet)

y esta canción me vuelve loca...

I don't care if Monday's blue
Tuesday's grey and Wednesday too
Thursday I don't care about you
It's Friday, I'm in love

Monday you can fall apart
Tuesday, Wednesday break my heart
Oh, Thursday doesn't even start
It's Friday I'm in love

jueves, 12 de noviembre de 2009

Apapáchame

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ven y viste mi vientre de blanco y vida
hazme esclava de tus principios geométricos
y sana el miedo que cubre los huecos oscuros
de mi cuerpo que intenta renacer

ven a devorar con tu boca felina
todos los nombres tristes pasados
y salva mis pechos
que tienen cinco mares rodeándolos

ven, 
hay muchas tejas rotas, 
y árboles descalzos ,
y lápidas sin nombre esperando,
y ventanas sin cortinas,
y grúas gigantes que giran sin parar,
y nubes de ceniza,
y mis dientes... 
se caen fulminados
por los faros lacerantes,
de gatos rabiosos que cruzan la noche

ven,
apapáchame,
me estoy muriendo por dentro.

RAE:
apapacho. 1. m. Hond. y Méx. Palmadita cariñosa o abrazo.
apapachar. (Reduplicación de apachar). 1. tr. Hond. y Méx. Dar apapachos a alguien

(La foto me la cedió generosamente una amiga)

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martes, 10 de noviembre de 2009

Un café y dos reproches.

Estimados amigos:

Siento muchísimo haber tardado tanto en publicar estas últimas fotografías para la serie de Fotografías del blog (todavía queda una) pero es que ando tan justa de tiempo que me resulta más sencillo optar por la publicación de textos que ya tenía escritos de antes.

La fotografía que os muestro hoy me la hizo llegar Bipolar del Blog "No me digas que fue un sueño":

"Te envío una fotografía, no tiene muy buena calidad porque está hecha con el móvil; es una taza de café con leche con un dibujo y lo realiza una mujer en una cafetería muy conocida de Burgos que se llama Silma."

El blog de Bipolar permanece temporalmente cerrado, espero que por poco tiempo; no obstante, os dejo igual su enlace. Sus relatos siempre merecen mucho la pena.

5. Bipolar

 

Él:   Tengo que decirte algo. Hace tres meses que conocí a otra mujer
Ella: ¿Cómo es?
Él:   ¿Qué importa como sea? Me gusta
Ella: Bueno, pues que seas muy feliz. Pero ten cuidado
Él:   No empieces
Ella: No empiezo. Te conozco
Él:   No tienes derecho a ponerte así
Ella: Tal vez no
Él:   Sabes que no
Ella: Entonces ¿por qué me lo cuentas?
Él:   Tú  me has dicho que ahora somos amigos
Ella: Te olvidas de un dato importante
Él:   ¿Cuál?
Ella: Lo sabes de sobra. No quieras que lo diga en alto
Él:   Los dos sabemos que lo nuestro ya no puede ser.
Ella: Tú te encargaste de que no fuera
ÉL:  El tiempo de las recriminaciones ha pasado. No voy a entrar por ahí
Ella: No. Ahora quieres entrar por otro sitio
Él:   Te estás comportando como una mujer celosa y rabiosa. Un papel que no te queda nada bien. Sabes que siempre odié esa actitud
Ella: No sabes como lo siento
Él:   Por favor, no seas irónica. No quiero discutir. 
Ella: ¿Por qué a mí no y a ella sí?
Él:   ¿A ti no qué?
Ella: ¿Sabes qué te digo? Que te lo pases muy bien. Que tengas mucha suerte
Él:   Siento que te pongas así
Ella: Pues yo no. Me pongo como quiero
Él:   Hace mucho tiempo ya que somos libres. Me gustaría que siguiéramos llevándonos bien, así que por favor, te rogaría que te comportaras
Ella: Es que me duele
Él:   Lo siento. Tomamos una decisión e iniciamos otra vida
Ella: Lo sé. Perdona, no puedo evitarlo
Él:   ¿Estás bien?
Ella: Sí. No te preocupes.Tengo que irme ya.
Él:   Vale. Pues ya quedamos otro día.
Ella: ¿Me invitas tú al café?
Él:   Claro, márchate tranquila.
Ella: Bueno, pues nos vemos. Ya te llamaré.
Él:   Cuídate.
Ella: Bye.

 

jueves, 5 de noviembre de 2009

Miradas progresivas

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Me saco las gafas para besar a Congo porque necesito verlo sin progresiones, desde lo más profundo de mi estómago. Me suelto el pelo que casi siempre llevo recogido en una coleta porque me gusta como lo enreda con sus manos y lo alborota. Me sacudo los humores agrios, la tristeza, la rabia, el miedo, la torpeza y el pasado como quien sacude las migas del mantel en el fregadero, y los dejo aparcados en el brazo del sofá. Me quito los pendientes, el reloj y los escondo debajo de los cojines.

(Nunca llevo anillos. Me estorban el tacto de las manos.)

Y después viene el resto: la ropa, que tapa nuestras imperfecciones.

Nos desposeemos, nos desnudamos, nos entregamos, nos despojamos, nos desarmamos, nos desalojamos, nos desabrigamos, nos descubrimos.

Porque no nos dan miedo nuestros cuerpos limpios. Y sinceros.

Mientras,
para llenar el salón de magia,
llegan las sombras.

Y una noche más,
nos acoge en su regazo,
el tiempo.

 

(la fotografía es mía)

martes, 3 de noviembre de 2009

Azul

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en la mesa del ventanal
está sentada una mujer
que lleva zapatos azules,
de tacón alto.

el resto,
calzamos la normalidad,
zapatos discretos
y botas aburridas.

la mujer,
la mujer que me gusta,
no sólo lleva zapatos azules,
su falda es azul,
su bolso es azul
es azul su abrigo
y algunas de las rayas
de su bufanda larga.

sólo su pelo es diferente,
granate,
aunque parezca mentira.

 

(La pintura pertenece a Bego Tojo y está sacada de aquí)

sábado, 31 de octubre de 2009

Más. Y más.

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Deseo
que me muerdas los pezones,
los lóbulos de las orejas, los labios,
y los dedos de las manos, uno a uno.

Deseo que acaricies mi cuerpo,
con anhelo desmedido y que con lascivia
enredes con tus yemas en mi pubis recortado.

Más.

Deseo que me poseas con un toque de rudeza,
pero con la ternura que tú tan bien conoces.

Y más.

Deseo sentir la impaciencia de tu miembro
latiendo entre mis piernas y moviéndose
sin freno hasta el orgasmo.

Esta noche de sábado te deseo.
Así. Sin tapujos.

Porque ya no me avergüenzo
de lo que siente mi cuerpo.
Ya no me siento sucia por dentro.
Ya no creo en los pecados.
Ahora tengo el control.

 

La imagen está sacada de aquí

viernes, 30 de octubre de 2009

Alicia en el País de las maravillas

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En el País de las Maravillas
19 de agosto de 1999

 

Tu pregunta: "¿ Por qué lloraste?",  acudió a mi cabeza insistente, como pidiendo a gritos una contestación, justo cuando estaba sofriendo, hace un ratito, unas salchichas con tomate para la cena.

Fui al escritorio a por mi libreta y un bolígrafo. Y empecé a escribir, aquí, sobre el granito de la cocina, de pie, bebiendo una cerveza sin alcohol y comiendo encurtidos sabor anchoa: cebollitas, pepinillos y aceitunas. 

Las cortinas de la ventana están abiertas y desde donde estoy puedo ver que fuera, el tráfico a la salida del Centro Comercial, todavía es intenso. Intento escribir una respuesta sencilla. Y que difícil se me hace expresar con palabras un porqué. Podría extenderme hasta el infinito porque al final todo se resumiría en unas pocas líneas.

Porque ¿De qué sirve en este momento decirte lo que soñé entonces para nosotros? Los susurros. Los besos. Las caricias que recorrerían nuestros cuerpos. Hace ya tantos años de eso.

Tan solo puedo decirte que al leer tu relato de nuestra historia reviví cuanto te quise. Con esa intensidad que sólo se da en los amores que se saben imposibles.

Y lloré.

Lloré porque ahora sé que no fui un juego. Lloré porque sé que vivo en tu memoria como la mujer de silencios prolongados, de muebles rústicos y montones de libros en las paredes.

Pero lloré, sobre todo, porque al final me regalaste la verdad: Tú también me quisiste. A pesar de que no debías.

 

Alicia.

(la imagen está sacada de aquí)