lunes, 22 de junio de 2009

La conferencia de las albóndigas y Fran Alonso.

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El escritor no para de hablar. Su discurso es entretenido y me gusta escucharlo. Lo que nos cuenta me parece interesante. Está lleno de humor, anécdotas, curiosidades… Pero yo no puedo dejar de pensar en las albóndigas. Ya veo la carne picada adobada con perejil, ajo y sal.

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 fran alonso A-vida-secretaMM poetizate cartas de amor   (y más...)

Ahora el escritor-poeta habla de los libros que ha publicado. Dice que todos contienen un toque de soledad y neurosis. Y yo ya tengo preparadas las bolas de la carne previamente mezcladas con miga de pan mojada en leche y yema de huevo. Voy a rebozarlas en harina.

Ahora el escritor-poeta-novelista se dirige a un chico joven del público y nos habla acerca de la imaginación de los niños. De si está sobrevalorada o en verdad los niños son tremendamente ingeniosos. Podría intervenir y añadir algo. Pero estoy erre que erre con las albóndigas. Ya las he freído y están nadando en la salsa que preparé con antelación: cebolla pochada, tomate triturado, vino blanco y tomillo. La he probado con una cuchara pequeña y está buena.

El estómago me ha rugido y miro a mi alrededor. Parece que nadie se ha dado cuenta. Respiro hondo, aliviada.

Ahora el hombre habla con una mujer mayor sobre qué sucedería si leer o escribir produjesen cáncer ¿Es imprescindible la literatura y todo lo relacionado con ella para el ser humano? Sería algo terrible, ciertamente. Sin escribir tal vez podría vivir. Y digo tal vez porque tengo mis dudas de que pudiese conseguir reducir esta corriente que recorre mi cuerpo cuando siento la necesidad de empezar a monologar o dialogar (si hay personajes con quien hacerlo) ante una hoja en blanco ¿Y leer? ¿Qué sería de mi vida sin los libros? Porque no sería igual sin Juvenal Urbino y Fermina Daza (creo que sus nombres eran éstos), sin Macondo, sin poder escribir los versos más tristes esta noche, sin hacer una trato compañera mía, sin Andrea, a quien apenas conoce nadie porque inspira los versos de un gran amigo que todavía no ha publicado o sin el Capitán Nemo…

Se me ocurre en este punto que tal vez pienso en las albóndigas porque el hombre-escritor-poeta-novelista nos leyó poemas de tortillas. Tortillas con cebolla, con chorizos. Sus versos son demoledores. Una mujer hace tortillas para los obreros. Para comer en tapa o en bocadillos. Los imagino, mientras recita, acodados en la barra sucia de un bar cutre de puerto. La ropa sucia de grasa. Las caras arrugadas de frustración. Y las manos cuarteadas de muchas lunas en vigilia.

Me he perdido.

Las imágenes de la memoria me han llevado hacia un laberinto sin salida. Cuando vuelvo a la sala, él, simplemente, habla de cómo lee por las noches a sus hijas antes de dormirse. Y nos lee a todos, a nosotros, su público, uno de esos poemas a caballo entre lo infantil y la cruda realidad.

Nadie me ha leído así un poema. De un modo tan tierno. Porque hubo una vez un hombre que me leyó un poema. Era de Neruda. Se sabía algunos veros de memoria. Pero sus intenciones no eran tiernas. Sólo quería leerme porque sabía que a mí me gustaba. Quería conseguir algo a cambio. No pudo engañarme. Sus ojos lo decían todo aunque su voz quería parecer desinteresada. No había música en lo que decía. Y tampoco saltaban estrellas de colores de entre los versos desnudos. En cambio, él… él si que transmite cosas. Hace que me sienta como una de sus hijas. Pequeña. Y llena de admiración.

Se está despidiendo ya. Y comienza a leernos el último poema:

“Non hai máis butano, amor.
Haberemos de ducharnos apagados,
Afogados no corpo das augas que nacen en nós.
Ti precisas deterxente.
Eu, un xel de rosas e camelias.
Cando remate, amor, celebraremos
a nosa hixiene de cosméticos.
Mentres dure”

Fran Alonso “Persianas, pedramol e outros nervios” (1992)

“No hay más butano, amor. Habremos de ducharnos apagados, ahogados en el cuerpo de las aguas que nacen en nosotros. Tú necesitas detergente. Yo, un gel de rosas y camelias. Cuando termine, amor, celebraremos nuestra higiene de cosméticos. Mientras dure.”

 

 

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Con las últimas gotas de la ducha me quedo clavada en el asiento mientras todos aplauden y comienzan a salir desfilando como soldados de plomo cansados.

 

Este texto surgió una tarde, hace años, mientras escuchaba a Fran Alonso, que también tiene blog: http://cabrafanadablog.blogspot.com/

 

13 comentarios:

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

es que la que verdaderamente hace la conferencia eres tú... desde luego que está simpatico tu post..un abrazo

TORO SALVAJE dijo...

El poema fue el postre.

Eres genial. Que manera de enseñarte por dentro.

Besos.

cuentosbrujos dijo...

soy muy malo para la poesia me quedo con las albondigas

Juan Luis G. dijo...

Aldabra, esta entrada me ha encantado. Me has metido en la atmosfera de esa conferencia y en tus pensamientos, y todo de una manera muy poética. También me han entrado ganas de comer albóndigas, de bañarme en traje en una playa y de embelesarte recitando una poesía.

Un besazo.

Carlos dijo...

Aldi, lo primero que se me ocurre decirte es que nunca más concurras a una charla literaria, sin antes al mensos haber picado algo. :)

Lo segundo te lo digo recitando bajito, ven acerca el oído. :)

Un beso grande.

Bambú Blanco dijo...

Hola Aldabra:

A mí me ha pasado muchas veces. Eso de tener algo preparado en casa, que generalmente he hecho con cierto antojo y encontrarme todo el día pensado en ello. Lo cierto es que tiene su encanto y su gracia.

Un abrazo.

EL SUEÑO DE GENJI dijo...

Menudo poema más cojonudo, me lo quedo, es mio, oro en paño y quiero más, ahora vuelvo..

A veces leer me da una infinita tristeza, porque como soñador perdidamente enfermizo que soy, me compunjo el alma pensado en todos esos millones de historias que no son más que recuerdos en nuestras mentes, encarceladas imágenes en una prisión de papel...Y me entristezco porque pienso que todos esos personajes deberían ser felices viviendo sus historias de manera REAL....

Y maldigo a esta vida y me ensimismo más hasta que suena el pitido de la nevera...¡Otra vez me la he dejado abierta!!.

Bicos¡¡

Aldabra dijo...

Muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios.

biquiños,

BIPOLAR dijo...

jajajajajaja
mientras hago las albóndigas, me encanta hacerme una pequeñaja para zampármela mientras frío todas. (o dos, o tres)...

(¿tomillo?, probaré, probaré...)

a mí nadie me ha leído nunca un poema, ni para que le haga la cena.

toupeiro dijo...

Que ricas las albondigas

Aldabra dijo...

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.
Biquiños,

EL SUEÑO DE GENJI dijo...

Gracias por el poema que me has dejado en mi blog...Me encanta

"Se nos ha acabado el butano"..Es genial este tio.

Bicos ¡¡

Juanjo dijo...

Desde ahora pensaré que la poesía es un ingrediente imprescindible en la receta de las albóndigas. Saldrán más buenas.

Besos.