jueves, 9 de julio de 2009

Pecado



Amor, tengo que confesarte algo. No te enfades, por favor.

Hace tres días que he empezado a vomitar. Fue algo sin pensar, en serio. Surgió de repente. Estaba leyendo cuando me ví tan identificada con la protagonista que se removieron mis recuerdos. Empezaron a apuñalarme desde dentro por todo el cuerpo.

Y el vómito llego como un desahogo.

Vomité aquellas obsesiones de antaño. Sí, las que me llevaban a un estado de ansiedad permanente. Las mismas que me convertían en la mujer triste más triste del mundo.

A la media hora, calmado el dolor de estómago, volví a empezar.

Vomité todas las pastillas. Esas que tú y yo sabemos. Las blancas pequeñitas que se pueden partir en dos pero que yo nunca parto porque me las tomo enteras. Con rabia.

A la media hora, calmado el dolor de estómago, volví a empezar.

Vomité todos los hijos que no engendré. Sobre todo el último, el que querría tener contigo. Un “tarzanito” fuerte y moreno. Tu viva imagen.

A la media hora, calmado el dolor de estómago, paré de vomitar.

Unas cuantas lágrimas salieron a borbotones. Y me quedé dormida. Sin imágenes en las retinas. Sin sonido alguno.

Así cada día. Desde hace tres.



15 comentarios:

Titajú dijo...

¿Pecado? Amar no es pecado. Si acaso, dolor y pena, pero no pecado.

Aldabra dijo...

El título de este texto es una especie de metáfora por lo de la confesión, nada tiene que ver con el pecado religioso.

Personalmente creo que el pecado no existe.

biquiños,

entrenomadas dijo...

"Vomité todos los hijos que no engendré".

Esta frase me parece memorable.
UF...Felicidades, hermosa.

k,

Marta

TORO SALVAJE dijo...

Cómo se va a enfadar?
Te comerá a besos.

Y yo te doy otro.

Goyo "El Dragón" dijo...

Uhmmmmm.

No sé, quizás puedas aclararlo. De cualquier modo, estoy convencido de que Congo no se enfadará. Por lo que conozco de él a través de tus palabras, no es un personaje que se enfade fácilmente.

Besitos

Belén dijo...

Se te habrá pasado el dolor de tripa?

Es lo primero :)

Besicos

fonsilleda dijo...

Ese pecado que no lo es, arrastra toda la carga de tristeza, desilusión, violencia, decepción y rebeldía necesarios para provocar tanto vómito.
Así son las cosas cuando las sentimos hasta ese límite.
Pero dormir, aunque sea sin imágenes y después de haber llorado, abre alguna ventana.
Que sólo sean tres días, le diría a la protagonista, no dejes que siga.
Bicos

Froiliuba dijo...

Un pecado es aquello que se hace a sabiendas de que esta mal, con arrepentimiento y tal.
Si todo aquello le hacia vomitar , por fin, es qu realmente sí que lo era, pero al ser asimilado deja de serlo no?

Un vomito de lo mas reconfortante, seguro que despues todo se cura con los mravillosos besos de Congo.


bicos

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

A veces hay que vomitarlo todo, hasta llegar a sentirse limpio.

Adolfo Payés dijo...

Un gusto leerte.. como ya te han dicho aveces es necesario vomitarlo todo.

Saludos fraternos
un abrazo con mucho cariño

Silvia dijo...

A lo largo de la vida he aprendido que nada debe quedarse dentro. Es necesario vomitarlo todo. Escribes genial. Un abrazo

iliamehoy dijo...

Ese vómito persistente, duele más en el alma que en el estómago.
Me desgarró lentamente tu texto.. y él, no debería enfadarse, tan sólo abrazar con todo el amor que los dos sabeís.
Una sonrisa, y una lágrima

Albino dijo...

Se vomita lo que sobra y no gusta. Lo que se queda dentro, es un placer.
En tu caso el vómido fue un desahogo.
Y no lo pienses mas.
Besos
Albino

Aldabra dijo...

Vomitar, maldecirar, jurar en hebreo (o en cualquier otro idioma), golpear la pared, morderse las uñas... todo vale para sacudirse los demonios.

biquiños a todos y gracias por leer-me.

p.d.: los hijos que no engendré me duelen, y a veces tengo que parirlos de algún modo.

galicia maravillas dijo...

...espero que ya estés mejor :) un abrazo :)