martes, 8 de septiembre de 2009

Las cosas que si se buscan se encuentran

 

BAERA_~1 
(la foto está sacada de aquí)

 

Los ansiolíticos de Laila y su libido nunca se llevaban bien.

Cuando aparecían los primeros, la segunda desaparecía, invariablemente, sin rumbo conocido. Por eso ayer, domingo, Laila se dijo a si misma: “Hoy la encontraré sea como sea”.

Tenía que crear un ambiente adecuado. Eso era primordial. Siempre le había resultado agradable llenar la bañera con agua muy caliente, hacer mucha espuma con el gel, echar una burbuja de aceite de baño, escuchar música y sumergirse. Despacio. Como si entrase en un mar de espuma cálido y oloroso. Eso es lo que haría.

Instalada de aquella guisa empezó a soñar y a pensar en dónde podría estar metida esa energía que le faltaba, ese deseo escurridizo, mientras exploraba como una autómata, por su cuerpo adormecido. Hacía ya tantos días.

Y así…

Trató de imaginársela vagando sola por los acantilados de la costa, los más altos y escarpados, con el viento golpeándola por todos lados. La imagen era demasiado inhóspita y no fue capaz de visualizarla.

Trató de imaginársela sentada en la presentación de un libro de poemas oyendo a su autor embelesada y dejándose llevar a otros lugares por el sonido de su voz. Había una libido prisionera en el medio de una hilera de oyentes. Se acercó un poco más para comprobar que aquella que podía ver allí, no era la suya.

Desolación. Nada.

Trató de imaginársela sentada en un café antiguo, con mesas de mármol y pies de máquina de coser, manteniendo una conversación agradable, con un hombre agradable de sonrisa agradable, mientras bebían unas infusiones. Sólo vio cariño y amistad flotando en el aire.

Trató de imaginársela en otro clima, donde el sol brillase casi todo el año, donde el agua del mar no te congelase los pies al entrar y donde los vientos no soplasen del Norte, fuertes y desasosegados.

Desesperación. Nada

Empezaba a ponerse de los nervios. Nada difícil dado su estado de ansiedad permanente. Tal vez se había ido a lugares demasiado lejanos. Quizás estaba más cerca de lo que pensaba.

Laila salió de la bañera con desagrado porque querría quedarse allí toda la eternidad, a pesar del fracaso. La calidez del agua la envolvía como un útero materno. Pero la búsqueda debía continuar. Tenía que seguir haciendo algo. La actividad la mantendría entretenida.

Se puso un vaquero, una camiseta, un jersey gordo, botas de montaña, un impermeable, y así, bien abrigada y protegida de las condiciones climatológicas adversas, salió a caminar sin rumbo conocido. Como su libido.

Sus pies se fueron solos hasta la playa. La recorrió de cabo a rabo sin ver ni presentir nada. Extenuada se sentó sobre la arena húmeda. Y comenzó a llorar. De rabia, de desesperación, de impotencia (y nunca mejor dicho), cuando a lo lejos, casi en la línea del horizonte, algo llamó su atención.

No podía creerlo. Allí estaba. Venía cabalgando sobre las olas, salpicada de espuma blanca y con algas pegadas por todos lados. A Laila se le escapó una pequeña risa un tanto ridícula. Es que parecía un espantapájaros. Pero se puso tan contenta que se levantó y no dejó de dar saltos hasta que llegó a la orilla junto a ella.

La limpió con cariño y la abrazó. Tan fuerte, que se quejó un poco lastimera. Y cogidas de la mano, regresaron a casa, donde le contaría todas las aventuras que había vivido mientras no había estado a su lado.

 

Si prefieres ver un vídeo pincha aquí

21 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

La encontró saliendo de las olas cómplices de su aventura.-

Excelente relato..

Gracias por compartirla..


Un abrazo
Con mis saludos fraternos de siempre.

Chousa da Alcandra dijo...

Tic, tac, tic, tac...e a líbido chegou cabalgando...
Claro que no mar e coa semántica salpicada de espuma branca, todo resulta máis sutil.
Bonito. Fermoso. Sempre é agradable o reencontro cunha amizade perdida.

Un bico!

galicia maravillas dijo...

un encuentro afortunado!! :) me ha parecido muy original tu historia Aldabra! bueno, todas lo son, pero es que ésta me transmite mucha alegría :)
muchos besos!! y muy feliz día mañana!!!

TORO SALVAJE dijo...

Dónde iba estar?
Pues en la playa. Claro.
Extasiada.
Que bien que la encontró.

Besos.

Belén dijo...

Si es que hay que saber buscar...

Besicos

fonsilleda dijo...

¡Filla!, que no me imagino yo a la libido cabalgando y menos en un pegaso como la puso mi imaginación.
Lo importante es que se ha despertado la imaginación, lo que significa sólo una cosa, que el relato es bueno.
El reencuentro tuvo que ser maravilloso y saltarían chispas de muchos colores.
Felicidades y bicos.

P.D. Jugaba con ventaja la prota, a la orilla del mar, es todo más fácil.

Elena dijo...

Qué curioso relato, nena.

Me ha gustado mucho.

Y, la verdad, se me ha antojado un bañito ;) aunque sea poco ecológico, jejeje.

Un beso

A.C. dijo...

E se non a atopa na praia había que ila buscar á montaña. Era unha búsqueda necesaria, precisa e garimosa.
Gustoume moito a idea de ir buscala en vaqueros e camiseta. Non me preguntes o motivo, pero gustoume.
Bico

guillermo elt dijo...

Cierto, porque, si no quieres encontrar, aunque lo tengas delante de tus ojos... seguro que no lo ves... O lo que es peor, te transformas en indiferente... y eso, ya digo, es peor.

Bonica historia, como todas las tuyas.

Besicos.

Anónimo dijo...

El relto ha recordado la imagen de esa ola vista detrás de mi objetivo.
Te la mandaré por correo @.
Saludos

El pinto dijo...

El anterior comentrio y la foto es cosa del el pinto.
disculpas

Carlos dijo...

Niña Aldabra, de la espuma del mar nació Afrodita (aphros: espuma) diosa del amor, del erotismo, del placer y la lujuria) así que la líbido de Laila no ha podido tener un mejor origen; lo único que tiene que hacer ahora es dejala ser.

Beso de espuma.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

En el fondo, todo nace en esas olas, hasta los sueños que nos engañan.
Besos.

BIPOLAR dijo...

Qué baño más sugerente. Luego paso a leerte sirenita. Un besico.

Juanjo dijo...

Me ha gustado el relato, y me parece bien cierto lo que dices. No hay que parar de buscar.

Pero no sé por qué el final me ha recordado la canción de Rocío Jurado, jajaja.

Besos.

Silvia dijo...

Me has dejado sin palabras. Maestra!!! precioso... Un abrazo grande

Aldabra dijo...

Muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios.

El texto original tiene bastantes años. El otro día se me dió por rescatarlo, darle unos retoques y colgarlo aquí. Me alegra que os haya gustado. Y si os he arrancado una sonrisa mejor.

Este texto escrito en tono de comedia pretende tratar un tema muy importante: La falta de deseo. Sólo aquella persona que lo ha sentido alguna vez, sea por causas físicas o psicológicas sabrá de lo que estoy hablando.

El caso es que siempre disponemos de varios modos de afrontar los problemas, con lágrimas, con la mejor de las sonrisas, con esperanza, con abatimiento... y ya que todos son válidos ¿por qué no diviertirnos si se puede?

Eso es lo que intenté.

Biquiños a todos y buenas noches.

BIPOLAR dijo...

Líbido con algas, no está mal para el nombre de un plato japonés.

(Para mí, le falta una línea, unas palabras más de asociación al final. Yo creí que la que había vuelto a casa, la del caballo, era su hija. En cierta forma sí, claro. Menudo lío no me hagas caso)

Albino dijo...

Contactame con laila. Creo que aun puedo hacer algo por ella.
Besos

horabaixa dijo...

Hola Aldadra,

Totalmente de acuerdo con el titulo.

Original relato. Me gusta

Bicos

Zeltia dijo...

al margen del relato, ligero, limpio, positivo, tratas un tema que no es tan ligero ni positivo; efectivamente la disminución de la libido sin motivo claro, es algo que nos sorprende, nos inquieta, nos extraña... efectivamente siempre hay un motivo

(a veces físico, pero las más de las veces psicológico, y encontrar ese motivo es dificl, porque las verdades dolorosas siempre nos las escondemos para que no nos dañen, y hay que apartar y apartar, hasta llegar... a aquello, lo que nos apaga)

que no permite que la electricidad haga contacto y salte la chispa que todo lo quema.