sábado, 2 de octubre de 2010

Una vez a la semana. III. Decisiones.

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Ana  A: (Paciente)
Raimon/Rai R: (Terapeuta)

A - Hola Rai.
R - Hola Ana, pasa. Ya ha empezado a hacer un poco de frío ¿verdad?
A - Sí, el otoño ya está aquí.
R - ¿Qué tal la semana?
A - Lineal. Plana. Vacía.
R - ¿Vacía?
A - Bueno, sí, es que no ha pasado nada digno de mención. No he vuelto a saber nada de Sergio. Y eso... eso me está deprimiendo porque yo pensé que después de todos esos años él... bueno, yo creía que él pelearía un poco más por mí. Sí, ya sé que te dije que nuestra relación estaba muerta pero... Supongo que estaba acostumbrada a las rutinas compartidas y le echo de menos.
R - Somos animales de costumbres y ahora mal que te pese estás pasando un pequeño luto, da igual que ya no estuvieras enamorada de él porque una ruptura siempre deja un vacío.
A - Sigo rara, Rai, no puedo quitarme esa sensación de la cabeza pero a pesar de todo esta semana sí que tuvo algo de productivo.
R - Así me gusta, que aprendas a destacar las cosas positivas.
A - He tomado una decisión importante.
R - ¿Sobre qué?
A -¿Recuerdas lo que te conté sobre mi amiga? Bueno, sobre la que fue mi amiga. Ruth. Te hablé una vez de ella, justo cuando empecé a sentir que ya no éramos las amigas de antes y empecé a sufrir por ello. ¿Recuerdas que te conté que no hacía más que soñar con ella?
R - Sí, lo recuerdo. La querías mucho y estuviste muy dolida sobre todo porque no acababas de entender qué os había pasado.
A - Es que no nos pasó nada, Rai, al menos desde mi punto de vista. Hasta ahora no he encontrado explicación a todo aquello. Nos distanciamos, dejamos de contarnos nuestras cosas y...
R - ¿Y qué es lo que has decidido?
A - He decidido que voy a hablar con ella, a las claras. En cuanto vuelva  de las vacaciones voy a pedirle que quedemos. No quiero seguir teniendo dentro de mí todas estas dudas de qué hice o dejé de hacer. Esta semana volví a soñar con ella. Lloraba por su rechazo. Y siempre es igual. Quiero por fin zanjar este asunto. ¿Qué te parece?
R - Lo importante es qué te parece a ti y por lo que veo, tomar esa decisión te hace sentir positiva porque consideras que es algo que te beneficiará.
A - Sí, así lo creo, Rai.

Los dos permanecen unos minutos en silencio, mirándose.

A - Esta tarde te veo diferente. ¿Te has cortado el pelo?
R - Sí, un poco.
A - Y tienes unos zapatos muy bonitos. A mí siempre me ha gustado mucho el ante.
R - Muchas gracias.

Otro silencio. Rai mira a Ana. Y Ana baja la mirada.      

A - Casi se me olvida. Mira lo que he traído.

Los dos se incorporan para acercarse a medio camino. Rai toma  de la mano de Ana unas fotografías.

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A - La semana pasada después de salir de la terapia, me fui pensando en todo lo que me dijiste, en que me ayudarías a abrir las puertas que fuera necesario y todo eso, pues... tan pronto como llegué a casa me dediqué a abrir... pero no abrí ninguna puerta, comencé por destapar mis cajas de lata llenas de fotografías y rebusqué... porque pensé que las fotografías podían ser un comienzo. Mi padre y yo juntos.
R - Me parece un buena idea.
A - Y topé con estas fotos. Verás, a mi padre le encantaban los animales y cuidar la huerta. En realidad ya te dije que mi padre era un buen hombre, muy humano, sólo que lo que hacía era lo que vio de pequeño en su casa, y tampoco era siempre, sólo algunas veces.
R - No tienes porque disculparlo ante mí, no lo estoy juzgando, Ana.
A - Lo sé, sólo que me duele que pienses que no era bueno y que no le quería nada.
R - Nunca he dicho eso. Y además recuerdo que tú dijiste que sólo era malo en algunas ocasiones, cuando bebía.
A - En la huerta había unas pequeñas bodegas donde mi padre cuidaba gallinas, conejos y según las ocasiones: cerdos o un ternero. A mí me encantaban los conejos. Son unos animalitos preciosos, sobre todo cuando son crías. Pues una vez, resulta que una madre se murió en el parto y entre mi padre y yo los alimentamos las crías con una jeringa. Me preguntó si le ayudaba a crirarlos y por supuesto le dije que sí. Al principio la leche se caía casi toda por fuera porque no sabían chupar pero después de un par de tomas en las que se fueron espabilando, no veas como bebían. Fue una experiencia muy bonita que no habría sido posible sin él.
R - Sí, sin duda debistéis de pasarlo bien.    
A - Y seguro que encuentro más cosas, Rai. Esto es sólo el principio ¿verdad?
R - No puedo decirte si sí o si no, Ana. Ya te he dicho que tú tienes la llave. Pero no te presiones, deja que te sorprendan los recuerdos y si surgen los malos por el medio, les haremos frente.
A - Estoy contenta con este pequeño adelanto, Rai. Muy contenta.
R - Pues eso es lo importante.
A - Es ya la hora. Aquí siempre se me pasa el tiempo volando. Es tan facil hablar contigo, Rai. Me siento bien.
R - Me comentaste por teléfono que necesitabas cambiar la hora para la semana que viene. ¿Es así?
A - Sí, tengo un compromiso.
R - Vale, pues entonces te llamo yo una vez que mire la agenda, confirmamos la cita, ¿de acuerdo?
A - Pues perfecto.
R - Te llamaré el lunes posiblemente y ya nos vemos la semana que viene.
A - Hasta la semana que viene Rai.

(la foto del sofá está quitada de la red
las fotos de los gazapos son mías)

29 comentarios:

El Pinto dijo...

Suele decirse que los duelos hay que pasarlos, cuestiónde tiempo. Mientras la vida mantiene los caminos para transitar, los objetivos, las metas, sin camino que recorrer, tienen poco aliciente.
Como siempre, mi cariño y afecto junto al deseo de una recuperación certera.

Silvia dijo...

Creo que todos hemos pasado por momentos de duelo. Como dice mi madre: "un clavo saca a otro clavo", y es que creo que el duelo por el final de una relación aunque no se sienta nada por la persona, no desaparece hasta que aparece una nueva persona en tu vida. Me ha gustado nuevamente esta terapia :). Un abrazo

TORO SALVAJE dijo...

A Ana le gusta Rai?

Veremos.

Besos.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

los momentos son los que son..yo aún no me recuperé del mio...creo que no maduré y nunca lo haré....besos

Tengo ganas de un sillón como esos!!!!!!!

LLONXANA dijo...

Observo que Ana empieza a tomar decisiones y resulta curioso que nadie la incita a ello. Rai sólo escucha. Tal vez es consecuencia de oírse en voz alta, sus inquietudes adquieren voz y parece que así las asimila mejor que teniéndolas flotando en la cabeza, sea en forma de sueños, sea en forma de pensamientos… ¿De verdad necesitamos que nos escuchen para darnos cuenta de las cosas? ¿No nos bastamos solos?. Vaya Aldabra, con la resaca que tengo todavía tienes el poder de hacerme reflexionar, jaja. Un besazo wapa.

claudia dijo...

Un poco intrusa me he sentido leyendo esta sesión.

irene dijo...

Jajaja, he pensado lo mismo que Toro, creo que Ana no se curará del todo hasta que Rai no le declare su amor.
Biquiños, Aldabra.

Belén dijo...

Uy, uy, esto se enturbia,.. si Rai es buen profesional, cortará la relación con su paciente...

Y con lo de las amigas... buf, no se sabe las vueltas que dan nuestros corazones...

Besicos

beker dijo...

Yo creo que lo importante es que ha tomado las riendas para afrontar sus problemas; los pequeños cambios son los caminos para conseguir otras cosas mayores y ella ha dicho "tengo que salir a buscar piso"... Besos

fonsilleda dijo...

¡Qué bien!, querida Sirena, has despertado en mí sensaciones: una amistad como esa que atraviesa malos momentos, pero yo no soy tan valiente, y otros animales.
Creo que escribiré sobre ellos.
Esta terapia de tu Ana, me va a servir de terapia.
Gracias y bicos.

alex dijo...

La amistad mucha veces se diluye en una especia de agujero negro que no sabemos donde esta, pero que se va aposentando ahí. Que Gran suerte que pudiera ver fotos, yo no tengo de el,

Un beso cielo

Juanjo dijo...

Estos encuentros cara a cara tienen siempre resultados impredecibles. Veremos qué sale de las decisiones de A.

Esperando la siguiente entrega...

Besos.

Nanny Ogg dijo...

A m también me da la sensación de que Ana está transfiriendo sus sentimientos por Sergio a Rai y eso puede traer problemas...

Besos

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Ni esa semana había sido plana.

Myriam dijo...

Me gustó mucho como Ana recorre las viejas fotografias.

Besos

Kaplan dijo...

Uf, é como escoitar tras unha porta. Dá algo de pudor.

Maripaz Brugos dijo...

Las viejas fotografias nos trasladan al pasado y sus recuerdos. Ana lo desvela de una manera preciosa.

Tonet dijo...

He seguido esta trilogía desde el principio y además de jugosa es apasionante.
Los diálogos sencillos y sinceros facilitan la empatía. Precioso.

lemaki dijo...

Y yo también añadiría: podría a Rai gustarle Ana?? por continuar con la pregunta de Toro. He sentido al terapeuta más interesado que en otras sesiones... o es mi deseo romántico que tergiversa la realidad...

Preciosas fotografías de las crías de conejo, esto es, los gazapos puesto que son tuyas.

Me gustó tu lectura, como siempre muy entretenida.

saludos.

eva dijo...

yo tengo una rara manera de hacer duelos, se dio cuenta mi psicologa y al fin y al cabo tenia razon, cuando me pasa algo q no me gusta o me hace daño, no entro en mi dormitorio por varios dias duermo en el sofa y trato de dormir mucho ya sea con ganas o pastillas, y cuando me levanto de alli, mi vida ya es otra

zeltia dijo...

esto me recordóalgo que me pasa a mí con una amiga [bueno, más bien que no sé lo que le pasa a ella conmigo] creo que ya hablamos del tema.

y que pena que las fotos no estén muy claras ¿alimentaste conejitos?
yo sólo lo hice con un perrito que encontré abandonado, todavía no abría los ojos. siguiendo las indicaciones del veterinario tenía que ponerle una inyección cada 4 horas, y luego estuve dias a cada ratito dándole la leche, como una mamá, jajaja
Luego se convirtió en un perrazo enorme, imposible de tener en un piso. Aun así, allí quedó. Murió de las secuelas de un accidente. Fue horrible verlo morir.
He tenido varios perros, pero a tres de ellos les quise tantísimo, y dejaron un recuerdo para siempre en mi. Después de la última perrita, que murió hace 10 años, no he querido tener más perros... ¿y sabes que el otro día me regalaban uno que me costó muchísimo decir que no?
Tener un perro cerca de mi me hace sentirme bien. Me aportan alegría. Me hacen sentirme agradecida. No sé, tienen su carácter y sus cosas, pero no te decepcionan, como las personas.

esto de poner post del psiquiatra, mira en lo que da, en ponerme a hablar de cosas que me vienen a la mente, sin pensar

Toupeiro dijo...

Preciosos conejitos.

Ya me contarás que te parece "el de las entretelas"

Bicos

Cele dijo...

Tratar de retomar una amistad, eso esta muy bien, aunque a veces las cosas no salgan como deseamos, pero mejor aclararlas.
Creo que hay una atracción en el ambiente, la percibo. Habra romance al final?
Bueno es posible que este equivocada, pero……
Besos

Maca dijo...

Qué dificil es sacarnos los fantasmas ¿verdad?, yo creo que esto acabará en historia de amor , pero tengo una duda entre su amiga o su terapeuta.
Biquiños

BIPOLAR dijo...

No sé Aldabra, siempre recordamos cosas pequeñas y puntuales a las que damos más valor porque nos faltaron el resto de días en los que no las había.

Ven a mi sillón que te voy a hacer una limpieza de cutis, anda.

susana moo dijo...

Conoces a Anais nim, Aldabra?

Ella se enganchó al psicoanálisis en el momento en que era revolucionario hacerlo, cuando las teorías de Freud estaban todavía en la palestra. El caso es que era neurótica, y, entre otras cosas debido al abandono de su padre, tenía bastantes problemas y una necesidad imperiosa de seducir a los hombres, de ganárselos.
Pues bien, cada vez que iba a terapia, terminaba liada con sus terapeutas. No creo que ello le favoreciese mucho en su curación, de hecho yo creo que nunca la curó, era muy fuerte su pulsión. Disfruté muchísimo leyendo sus diarios, en los que combina sus pasiones erótico-sentimentales con esfuerzos por comprenderse y sanarse.
Fue leyéndola cuando se abrió mi gusto por el erotismo literario.

El caso es que yo no veo seducción entre Rai y Ana, por ahora. Eso sí, creo que es fácil que nos enamoremos de los terapeutas si son buenos porque se produce una relación tan agradable de comprensión, que ... pero, como cualquier relación en la que una de las partes idealiza demasiado a la otra, hay riesgos de batacazo.

Chus dijo...

¿Por qué los psiquiatras siempre tienen que marcar el ritmo y los tiempos?.
Recuerdo las pelis donde aparecen sentados en silencio con su cuaderno de apuntes en el regazo y sin embargo ahora hablan y hasta recurren al contacto físico.
Un abrazo

Aldabra dijo...

Muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios.
Biquiños.

Alís dijo...

Sí, parece que a Ana le gusta Rai, pero supongo que es lógico cuando al estar mal encuentras a alguien que te escucha y te hace sentir bien (aunque tengas que pagarle).
Es curioso cómo para superar el daño que nos hizo alguien empezamos a excusarlo. Pero somos la suma de lo bueno y de lo malo que tenemos.

Voy a por la otra entrega (es lo bueno de llegar tarde)

Bicos