miércoles, 30 de noviembre de 2011

Mirar atrás

 

con burro
Hace un tiempo, leyendo esta entrada de Gelu y sobre todo viendo las fotografías que la ilustraban [en su blog Penélope aguarda en Ítaca], recordé que yo también tenía fotografías de cuando era pequeña acompañada de diferentes tipos de vehículos: coches, motos, bicicletas y hasta borricos [burros].

Ayer, después de comer y aprovechando que dimos cuenta de un buen cocido de repollo en casa de mis padres, me dispuse a buscar algunas de esas fotografías, como le dije en su momento a Gelu que haría [si no me falla la memoria], pero mi madre tiene tal cantidad de álbumes que me pareció una tarea titánica que tendría que dejar para otro día, en el que dispusiera de más tiempo.

Aún con todo, no me pude resistir a curiosear en alguno, y así fue como me topé con esta fotografía. Lo primero que se me vino a la cabeza fue:

un dos tres

Veinticinco respuestas acertadas a veinticinco pesetas cada una, hacen un total de Seiscientas veinticinco pesetas.

¿En la época de la fotografía ya vería Un dos tres, responda otra vez? Porque no me digan que no parezco una de aquellas Secretarias del programa, con mis gafas grandes y todo… por no hablar de lo de ir enseñando pierna.

¡Pero qué pinta de redicha que tenía!

Mi madre, todo hay que decirlo, no quería que me llevara esa foto porque decía que ahí no se me veía muy bien mi cara bonita [siempre me ve con buenos ojos].

¡Ay, las madres, siempre metiéndonos en donde no nos llaman!

A pesar de la pobreza que se ve detrás del portalón de madera de nuestra casa [años más tarde, garaje del vespino naranja de mi padre y después del mítico R-5 blanco] ya se nota que a mi madre le gustaban las flores. Las plantaba en cualquier lugar, dígase bloque de cemento, ladrillo, maceta, balde [en mi casa no se llamaba cubo]… “o que fora”, que decimos por mi tierra [lo que fuera].

Ahora mis padres viven en un piso, por lo tanto mi madre ya no puede plantar flores, ahora las compra pero para llevar al cementerio, en casa las pone plásticas. Y no soy quien de desmontarla de esa idea, así que sólo me queda hacer lo de: “Vivir y dejar vivir”. A veces llora [lo hizo en el Tanatorio hace poco tiempo cuando surgió la conversación] si le digo que yo no iré al cementerio a llevarle flores, claro, yo soy su única hija y por tanto su única esperanza. Se quedó un poco más tranquila, cuando un vecino, un par de años más joven que yo, le dijo que no se preocupase, que él le dejaría alguna flor de vez en cuando. La verdad es que podía complacerla, ella no se enterará si le llevo o no flores cuando se muera [en caso de que lo haga antes que yo] pero no me gusta mentir. Y además ella sabría si le cuento o no verdad que las madres lo sabemos todo.

Mi padre, en cambio, no se mete en nada, “igual lle da arre que so” [igual le da arre que so].

¿Y todo esto a cuento de qué venía?

 

Y esto sonaba en 1962, el año en que nací yo

30 comentarios:

Dilaida dijo...

Que fotos máis graciosas! Quedouche unha entrada moi fermosa.
A min pásame coma a túa nai, planto plantas en calquera sitio, o que si non soporto son as de plástico.
E sobre o que contas, que che pide que lle leves flores a tumba, a min pasábame algo moi parecido coa miña sogra. Sempre me decía o mesmo "cando morra, non haberá quen me leve nin unha flor", eu dicíalle "coas miñas non conte". Pero cando chegou o día, eu que nunca lle levei flores a ninguén e que me parece a parvada máis grande do mundo, desde entón, hai xa 11 anos, nunca lle faltan flores, penso que é unha forma de recordala como outra calquera.
Bicos

mobtomas dijo...

Yo me he topado fotos mías en estos días, ¿hay una ola de nostalgia fotográfica en el mundo y nadie me ha dicho? Pero esas se quedarán en su álbum. Flores a tumbas, pues yo coincido, ahí en la tumba ya no hay nadie, las flores se dan en vida. Pero también respeto a quien crea que es bueno llevar flores a los muertos. realmente nadie sabe quién tiene la razón de su lado. En fin, mejor no le digas a tu mamá, que se debe sentir feo, no le digas mentiras, pero tampoco esa verdad Aldabra. Repasa esos libros de cálculo diferencial y recuerda cómo salir de la tangente si caer en extremos de verdades o mentiras. En fin. Me gustó tu divagación. Un abrazo fuerte.

Merche Pallarés dijo...

¡Me han encantado esas fotos! Qué graciosa estás en la segunda, toda enfurruñada... Y, sí que te pareces a una de esas secretarias del 1,2,3, aunque en miniatura... Preciosas las flores de tu madre en la segunda foto. Besotes, M.

TORO SALVAJE dijo...

Gracias por compartir esas fotos.
Eras todo una personaje eh?

Besos.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

En el fondo, la infancia es nuestra única patria.
Mil gracias por compartirla. Besos.

pancho dijo...

El reciclaje para poner plantas lo hemos hecho todos o al menos lo hemos visto hacer. Ir al vivero a cargar el maletero del coche de plantas llegó cuando parecía que todo nos sobraba y no había paciencia para preparar tus propios semilleros. Con la crisis volvimos a lo que habíamos visto hacer o nosotros mismos habíamos hecho antes o habíamos olvidado. Y si la cosa se pone fea, volveremos a los burritos con cargas como esa de la foto y a volver a la azada, al huerto y al trueque. Algunos ya han empezado para paliar la indigencia.

Por aquí se dice por ejemplo: "Da lo mismo que le digas so que arre" cuando alguien es testarudo y no hace caso a nada de lo que le dicen o aconsejan. Es curioso el cambio de orden en la expresión.

Me ha encantado esta entrada tan nostálgica, bien escrita e ilustrada. Un abrazo.

Belén dijo...

Yo no soy tu madre, y te veo preciosa... será que te leo con buenos ojos!

Tranquiliza mucho eso de ir al cementerio... al menos eso me pasa a mi :)

Besicos

Lan dijo...

Está muy bien, para una madre, perder el hilo de las conversaciones. Pero, aparte de la broma, me gustan mucho esas fotos en blanco y negro, esas fotos familiares tan comunes que para el extraño dicen poco pero que para nosotros estan llenas de cargas entrañables.
Un agarimo.

Manolo dijo...

Pues venía a cuento de que cuando repasamos fotos añosas, rememoramos la época en que se hicieron y como eran las personas que queremos.
Besos.

mariola dijo...

Me encanta el final. Yo hago lo mismo tan a menudo...hablar y hablar y después no saber por donde iba. Me encanta.
Y dile a tu madre que en esta foto que nos dejas con gafitas y enseñando pierna estás muy mona.
un beso ghuapa!.

Asun dijo...

¡Hay que ver cuanto partido le sacas a un par de fotos, y cómo consigues captar mi atención!

La secretaria del Un, dos, tres... está auténtica. ¡Como me gustaba a mí jugar a ese concurso!

Soy de la misma opinión que tú en cuanto a llevar flores al cementerio, solo que mi madre nunca saca ese tema. Será que se imagina la respuesta y prefiere no escucharla.

Un placer leerte.

Besitos

Juanlu dijo...

Ummmm la niñez...cuántos recuerdos.

Buenas! soy Juanlu, de dididibujos, siento la tardanza pero ando liadillo, ya tengo el texto que me comentaste (el de la sirena con dos cabezas), en cuanto tenga algo te aviso.

Un abrazo!

Myriam dijo...

¡Que tierna en tus fotos y todo lo que cuentas! ¡Tenías una carita de genia traviesa!

No conocía el programa "123 etc" por lo que dice el enlace, captó mucha audiencia durante muchos años.

"Balde", decimos también el Argentina al cubo. Pero me reí mucho de leer que en Honduras se dice que "se fue al balde" o algo así, cuando alguien "estira la pata"...

Un beso y gracias por este regalo de entrada.

Gelu dijo...

Buenas noches, Aldabra:

¡¡¡GRACIAS!!!

Me ha encantado el texto, y tus fotografías, y la canción.

Voy muy atrasada, para no perder la costumbre, pero buscaré alguna fotografía en mi archivo de las antiguas. Tengo casi todos los recuerdos en Burgos, en álbumes y en la caja de fotos de casa de mis padres.

Las flores de tu madre una preciosidad. Nos dedicaban la vida entera, sus ojos eran para nosotros.

Abrazos.

Concha L. F. dijo...

Tanto ten a que viña o conto. O caso é que cando miramos atrás o que atopamos é sorprendente, ás veces.
Gustoume esa cara de multiplicar. Nótase que xa de nova pensabas moito!

Bicos.

zeltia dijo...

me parece un error negarle a tu madre la alegría y la tranquilidad que para ella supone saber que su hija le llevará flores cuando se muera.
porque... se las llevarás.
Lo más probable.
cuando falte, un día estarás pensando en ella con mucha añoranza... recordarás cuánto le gustaría ese detalle, y sentirás la necesidad de hacerlo.
Además que hay convicciones que sólo están ahí para cambiar de idea.

Yo hice eso con mi madre. Ella siempre dijo: cando eu morra ninguén me irá ver á miña tumba, ninguén me poñerá unha flor.
Y yo le decía, cuando te mueras que más te dará.
Pero ahora visito su tumba, sólo para cumplimentarla en el recuerdo.
Y dejo flores: silvestres, de la huerta, de la floristería.

Ya sé que cada uno tiene sus propias reacciones, pero la tan ponderada sinceridad no siempre es una virtud, cariño, Aldabrita linda, que te quiero.
Estás para comerte a besos en esas fotos.
Y es posible que hubiese ya el un dos tres (empezó en 1972, pero aún si esa foto es anterior, sin duda las secretarias se inspiraron en tí)

Misón dijo...

qué bonitas son las fotos de antes! yo apenas tengo. Haces bien en no mentir a tu madre, aunque seguro que algúndía acabarás llevándole flores. Bicos

moderato_Dos_josef dijo...

Pues claro que habría el un dos tres responda otra vez jajaja. estás igual que Victoria Abril, en sus mejores épocas....

Bsos.

DANI dijo...

Siempre he pensado que es bueno pararse de vez en cuando y mirar atrás, para ver si hemos tenido suerte. Se me quiitan un montón de totnterias cuando lo hago.

Y las fotos no tiene desoerdicio eh ja ja ja ....

Besazos enormes

Abejita de la Vega dijo...

Esa foto es muy tierna, yo lapondría en un lugar bien visible. Aunque comprendo que tu madre, como todas las madres de cierta edad, prefiera imágenes menos espontáneas: comuniones y demás.

En mi casa, el balde no era el cubo. Era el barreño, más ancho y más bajo. Servía, por ejemplo, para transportar la ropa recién lavada al tendedero.

Odio las flores de plástico. Si alguien me las coloca en mi tumba, el fantasma de Sor Austringiliana le dará un sustillo. Las peores, las de los chinos.

A mi madre le suelto, de vez en cuando, burradillas más gordas que esa que tú le dedicaste a la tuya. Pero madre e hija caben en una camisa, aunque se digan lindezas.

Biquiños.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

querida amiga...la infancia es el tesoro escondico dentro de nuestro corazón...el que perdura y verdaderamente puro...besos

Paco Cuesta dijo...

A cuento de compartir un trocito de tu vida y pensamientos con los amigos.
Gracias

J.M. Ojeda dijo...

¡Hola!
Puegeso venia de mirar atras.
Que aveces, solo a veces, es cuestion de querer.

Saludos de J.M.Ojeda.
Buen fin de semana.

susana moo dijo...

Me encanta la foto de azafata 123.

Y dale en el gusto a tu mami, mujer, aunque sea de boquilla nomás, al fin nos encanta hacer felices a los demás...

LittlePan dijo...

Venía a cuento de la morriña, o los recuerdos, algo de eso.
¡Ay, que monada de fotos!
Besos!

paideleo dijo...

Que bonito é lembrar !.

Milu dijo...

Darte las gracias por dejarnos compartir este trocito tuyo tan entrañable.
Preciosas fotos.
Achuchón

Ele Bergón dijo...

Me encantan las fotos que has colocado. La del burro me rucuerda a uno que yo tenía y que se llamaba "Colín", pero no tengo ninguna foto. Tú tienes más suerte de conservar una. La de las gafas y coletita es total.

Está bien recordar nuestra infancia cuando ésta ha sido feliz.

En cuanto a lo de las flores y tu madre, te comprendo perfectamente. La mía tenía conmigo el mismo diálogo y aunque no me gustan los cementerios, ahora el 1 de noviembre voy con mi hermano, es verdad que es él quién más interés pone, y le llevo un ramo de flores. El mío siempre son naturales, el de él son de plástico, me dice que duran más.

Nuestros recuerdos son una parte importante de nosotros mismos, así que siempre es bueno rememorarlo.

Besos

Luz

Tonet dijo...

Que linda la secretaria!!!!
Uf¡ como siempre en tu texto hay todo un universo de contenido (no sé de que otro modo decirlo), en fin , supongo que eso es lo que tiene el pasado, está repleto hasta los bordes de "todo", hasta de pérdidas...y yo creo que es inevitable, algún día, alguna vez, volver a buscarlos.

Besito sirenita

Juanjo dijo...

Pero de la época de Kiko Legard. Qué tiempos.