domingo, 27 de enero de 2013

Imaginando después de desayunar

 

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la foto es de aquí

Me gusta imaginar que soy un árbol frondoso,
que las personas que se acercan a mí,
encuentran cobijo bajo mis ramas.

Ante el frío, ante el calor, ante la lluvia, ante los vendavales.

Me gusta imaginar que soy un árbol frondoso,
que las personas que se  arriman a mí,
encuentran apoyo para sus huesos cansados de la vida.
Y que si aproximan su oído a mi corteza,
pueden escuchar la savia que me recorre
desde lo más profundo de la tierra,
a través de mis largas y fuertes raíces.

Y creo que me gusta imaginarlo,
para mitigar el dolor que siento,
por la pérdida de aquellos amigos que tanto quise,
y que se han dispersado llevados por vientos lejanos
y por caminos dispares a los que ahora yo tengo que transitar.

Sí,
tal vez necesito aliviar la culpa de sentir
que no supe ser una buena amiga.
¿O fueron ellos los que no supieron estar a la altura?
Nunca podré saberlo.
Ya no hay diálogo entre nosotros.
Sólo saludos educados,
conversaciones superficiales.
 

Distancia.

Me gusta imaginar que soy un árbol frondoso.
Porque es domingo. Y llueve afuera.

28 comentarios:

Chus dijo...

Me gusta imaginar, no, eso no es cierto, me gusta saber que estas ahí, que sigues ahí, y que siempre podré buscar un poco de apoyo en ti.
Una entrada preciosa, no se qué tiene el invierno, que nos hace pensar, sentir nostalgia, tristeza de los tiempos que han sido. Besos Sirena

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Me gusta esta reflexión que nos dejas, Aldabra, porque nos lleva -es imposible que no lo haga- a pensar, a preguntarnos que habrá sido de los nuestros, que habrá sido de nosotros mismos como amigos.

Mi abuelo me solía decir que para tener un amigo sólo hace falta serlo, pero no siempre las máximas se cumplen en todos los casos.

Un abrazo.

P.D. Casi me olvidaba de decirte que el otro día me hiciste reír mucho con lo de Klive Owen.

Otro abrazo,

TORO SALVAJE dijo...

Es inútil buscar razones de todos los que hemos perdido por el camino.
Ni tampoco hay que buscar culpables.
La vida sucede y nos lleva por caminos insospechados.

Besos.

Myriam dijo...

Te comprendo, duele cuando un amigo se pierde, más si se ha estado muy cerca.

Besos

Pd En lo que a mi respecta, gustosa me pongo y quedo a la sombra de tu árbol.

mariola dijo...

Yo creo que todo sucede por alguna razón. Y si ahora los amigos se distancin o se van es porque ha llegado la hora de que así sea.

A mí también me gusta imaginar e imaginar ser un árbol es algo maravilloso. Tienen un inmenso poder.
Cuando pasees cualquier día rodéalo con tus brazos y siente su fuerza.

Para los tuyos tú también eres ese árbol que imaginas donde se pueden refugiar siempre que quieran.
un abrazo Aldabra.

guillermo elt dijo...

Sabes de mis sentimientos por tí, Amiga y sabes lo importante que es tu sombra en mi días de desiertos de calor abrasador.

Besicos muchosssssssssssssss

Asun dijo...

No creo que el distanciamiento tenga que responder necesariamente a no haber sido buena amiga. A veces vamos evolucionando de diferente manera, por caminos tan divergentes, que lleva a no tener tantas cosas en común como antes se tuvieron.

Besos

Alma en el verso dijo...

Buena cuestión... la vida nos aleja de unos y nos acerca a otros según los momentos y las épocas... a mi modo de entender, nunca hay un único responsable del error aunque a veces nos pese porque parece que sería más fácil ajustar las cuentas con él y zanjar nuestros asuntos, quizá sea así porque es una forma de aprender, de repartir la carga y de evitar convertir este mundo en un combate mucho más grande del que ya es.
Gracias por compartirlo.
Un beso

Mobtomas dijo...

Uno hace lo que puede. Y las cosas se dan, no como lo planeamos muchas veces, sino como la naturaleza lo dicta. Al parecer tu calidad humana es mucha, y si no la aprecia alguien, pero para él/ella, y aún así quién sabe, igual su manera de vivir es distinta, ni mejor ni peor, sólo distinta. Sólo te deseo que la gente que se queda, que la que te aprecia y te comprende, que las que estén en tu misma frecuencia, se queden o se renueven. Que seguro así sucede. un abrazo.

Merche Pallarés dijo...

Interesante reflexión invernal. La vida, al final, es como una gran ola que va y viene; en ese trajín se pierden cosas y se ganan otras. Precioso ese árbol de tu foto. Besotes, M.

claudia dijo...

Ayer pensaba en algo parecido, en una amiga inseparable de la adolescencia, que ahora nos quedamos a solas y casi no sabemos de qué hablanos.

besos.


Bonito escrito.

zeltia dijo...

Comparando la vida con un camino, algunas personas nos acompañan durante todo su recorrido, pero la mayoría nos acompaña durante un trayecto, y luego los ritmos de caminar cambian y hacemos otros trechos con personas nuevas que entran en nuestra vida. Un rato, unos días, años.

Quizá sea la lluvia, sí. Porque también yo estuve pensando en eso. Pregúntándome por qué, cuando, cómo.

Pero este es el presnete. Y toca compartir, ayudar, cuidar y apoyarnos en quien van con nosotras en este momento en nuestro camino.

Que tengas lindo día!

Lucía dijo...

Pero un árbol están condenado a observar siempre el mismo paisaje. Los amigos perdidos no son irrecuperables, al menos la mayoría. Y menos mal que tienes dos piernas, y no un montón de raíces, porque así podrás ir a buscarlos... o a buscar otros.
Un beso.

virgi dijo...

Yo no lo imagino, pero ando cerca, pues cuando veo como los cortan, me apena enormemente.
Besitos

Paco Cuesta dijo...

Aun dispersos los amigos siguen siéndolo, pero tienes razón es necesaria al menos su voz de vez en cuando.
Un abrazo

Rebeca dijo...

Seguramente, y de forma simbólica, lo eres, o acaso no han venido a tu lado miles de personas buscando el cobijo que sólo tú les puedes dar.

Chousa da Alcandra dijo...

A choiva acabará por ser un acicate para a imaxinación!
Bicos ulláns

carpediemdeando dijo...


Me ha gustado mucho!

Mucho ánimo!!! Piensa en todo lo bueno que vas encontrando por el camino... y quédate con lo bueno!

Un besito

Lan dijo...

Seguro que para muchas personas lo eres.
Bicos.

pluvisca dijo...

Hay pocos amigos en la vida, suelen ser menos que os dedos de una mano...también hay amigos de épocas, de momentos de nuestra vida...no es fácil mantener el hilo rojo para siempre...pero duele...

Precioso poema

Besos

Francisco M. dijo...

¡¡Hola amig@!!

Navegando por la red me he encontrado con tu blog y quería acercarme por tu casa para saludarte.

Es un placer para mi persona aprender de muchas de vosotras, a veces incluso llegando a sorprender por la ilusión con la que se llevan a cabo los diferentes proyectos, me gusta el estilo que utilizas.

Vivimos en un mundo globalizado donde la carencia de tiempo es algo manifiesto, real, medible que impide llevar a cabo multitud de proyectos, mantener un blog en activo soy consciente de las dificultades que entraña.

Por eso mi más sincera enhorabuena y también apoyo para seguir en esta misma línea, que no es para nada sencillo.

Si me lo permites me quedaré por tu rinconcito, para leerte con más frecuencia más a menudo.

Si te apetece puedes pasarte por felicidadenlavida

Un abrazo;
Francisco M.

Pitt Tristán dijo...

Te comprendo. Yo también añoro a veces no poseer la estoicidad de un árbol.

Tesa Medina dijo...

También me he preguntado qué ha ocurrido para que alguien importante en un momento de tu vida se aleje y sólo quede la cortesía.

A veces es que hemos cambiado mucho en el camino, y que no tenemos ni la misma visión de la vida ni los mismos intereses. Ante eso no se puede hacer mucho.

Pero te entiendo, duele.

Un estupendo post, reforzado por el símbolo del árbol que cobija y resguarda.

Muchos besos,

Maripaz dijo...

Sigue imaginado que eres un árbol frondoso...quizá vuelvan a cobijarse cuando menos lo esperes. Eso si, duele la indiferencia.
Oye, me ha encantado tu último viaje por tu tierra gallega.
Bicos

A nena do paraugas dijo...

Desde logo, o que pode escribir nunha mañá de chuvia! Precioso...

Bicos.

Chela dijo...

Los árboles se prestan muy bien a los símiles, tu has legido uno muy bello. Dar cobijo, dar protección.
Estás muy cargada de afecto y de amor y lo irradias a los que te rodeasn y a los que te leemos.
Un cariñoso abrazo.

pancho dijo...

No hay quien se libre, regresamos al punto de partida. En la corteza de los árboles que nos asombran está escrita nuestra historia. El polvo de generaciones de antepasados, la palabra, nos salvan del caos y llena los huecos del crecimiento personal.
Un abrazo.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Imaginado así, lo eres.
Besos.