sábado, 18 de octubre de 2008

Y así fue como...

carta a máquina - Tito Martins

 "Carta a máquina" - Tito Martins

 

Todo empezó con un anuncio en el periódico.

“Tierna, cariñosa, sensible y educada. Me gusta la música, leer y el cine. Desearía conocer hombre entre 30-40 años, amistad y lo que surja.”

Tú fuiste el primero en contestar. Yo estaba muy sola. Tú voz era cálida, alegre y me decidí por ti sin dudar. Te llamé por teléfono y hablamos durante muchas horas a partir de aquel momento. Y fue tu voz, esa voz que me decía esas cosas tan maravillosas, la que empezó a engatusarme.

Después empezaron a llegar las cartas, las tarjetas, los mensajes en el contestador del teléfono... Más y más y más palabras bonitas. Eras el hombre que había imaginado en mis sueños. Y aunque eras demasiado irreal para ser cierto, inocente, te creí. Antes de llegar a conocerte en persona ya me había enamorado de ti, perdidamente.

El primer fin de semana que quedamos para vernos, después de llevar hablándonos y escribiéndonos unos cuantos meses, tenía tantos nervios y quería aprovechar tanto el tiempo para estar contigo que no podía ni dormir. Estaba rota por dentro y el miedo me podía. Pero tú eras tan dulce, tan cariñoso, y me decías tan convencido que todo saldría bien que a cada minuto que pasaba te adoraba un poco más, hasta la obsesión.

Todo en ti era nuevo y para mí, chica de pueblo, una aventura excitante.

Pero un día, con la misma brusquedad que se despierta de un mal sueño, empezaste a difuminarte. Cuando quise darme cuenta ya casi no estabas formando parte de mi vida. Tus cartas y llamadas se fueron espaciando y empezaron los tiempos difíciles. No hacía más que preguntarme: ¿por qué?, ¿por qué?, ¿qué había hecho mal? Mi ceguera y mi locura ni siquiera me dejaban echarte un mínimo de culpa, a pesar de que no conseguí que me explicaras el porqué de tu cambio repentino.

Dejamos de vernos. Pero estaba tan enganchada que no podía dejar de llamarte. Tú también llamabas de vez en cuando para que ese enganche siguiera surtiendo efecto. Querías ese juego, lo disfrutabas. Algunas veces apagabas el teléfono días y días, a las horas en que yo solía llamarte. Eras cruel y me hacías daño. Te odiaba. Entonces abatida y hundida en mi pozo, dejaba de llamarte un tiempo y volvías a llamarme tú como si nada hubiera pasado, como si me hubieses llamado el día anterior y tu voz seguía diciéndome palabras bonitas. Me estabas volviendo loca.

Un día, totalmente desesperada, tomé una decisión. Te escribí una larga carta y te pedí por favor que no me llamases nunca más, que yo también iba a dejar de hacerlo. O el juego terminaba o lo iba a pagar caro. Así me lo había dicho el psicólogo.

Es verdad que conseguí no llamarte durante un tiempo, poco. Me había hecho dependiente de ti. No podía vivir sin tu voz. Era una adicta y estaba empezando a sufrir las consecuencias.

Y volvía a empezar con las llamadas, cada día odiándome y despreciándome a mi misma un poco más por no tener la suficiente fuerza de voluntad y el valor para decirte adiós, definitivamente.

 

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Sólo el paso del tiempo que acaba por curar todas las heridas y la terapia, consiguieron cicatrizar, lo que en un principio, no pudieron conseguir mi mente y mucho menos mi corazón.

 

17 comentarios:

TOROSALVAJE dijo...

Todas las adicciones son horribles.
Mucha gente no logra superarlas, no es fácil, no.

Menos mal.

Besos.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

El amor engancha y duele. Como una droga.

aunqueyonoescriba dijo...

me alegro de que el tiempo lo curara...
besines!!

Enredada dijo...

Aldabra, ¿pasó de verdad?
Es muy horrible volverse adicto a cualquier cosa, y más a otro ser.
LAs adicciones terminan controlando vidas.
y es cierto lo que decís, solo el tiempo cicatriza heridas y ayuda, mucha ayuda...
te quiero
mucho
vos no me queres más!!!!
jajaja
besines

STEVE dijo...

MÓ DE NOCHE
http://detotunpocmao.blogspot.com/2008/10/cantos-de-sirenas.html

Kapi dijo...

Conocí una historia muy parecida. Desgraciadamente aún no ha tenido fin.

Besos.

PMM dijo...

Sí, el paso del tiempo lo cura todo, menos nuestra memoria, y que en mayor o menor medida todos somos adictos al cariño.

guillermo elt dijo...

"Malo, Manuel!" Adicta compulsiva a que la quieran.

Sí, es cierto que hay quien necesita tanto cariño, que llega a crearse problemas y a hacerse daño.

Es una triste realidad.

Besicos.

nandara dijo...

Odiosa dependencia emocional. :(
Tiempo y terapia al unísono, excelente duo, aunque ya se sabe que el tiempo sólo cura lo que no importa realmente, porque las cicatrices siempre dejan señal.Por mucho que las queramos ignorar.
Me ha gustado mucho este post, Aldabra: llega al alma.
Salud. :)

Wycherly dijo...

Conforme la iba leyendo me senti identificada en algunas partes que horror!!!!!


besos y saludos

Aldabra dijo...

Toro: Supongo que es una adicción como cualquier otra, más horrible porque quien la crea es otro ser humano.

Pedro: Esta clase de amor es muy dañino, mucho.

Aunqueyo: el tiempo es nuestro gran aliado pero hay que tener paciencia para dejar que haga su trabajo.

Enre: Este relato está basado en un hecho real, ojalá no fuera así.. yo también os quiero a vos.

Steve: Gracias por esa foto tan bonita y tan sentida. Es un gesto muy hermoso.

Kapi: Estas historias no suelen acabar bien, sobre todo para el adicto, es muy difícil salir de ellas, más de lo que cualquiera pueda pensar.

Pmm: ES verdad que todos queremos que nos quieran y lo necesitamos pero esto va más allá. Es un amor enfermizo, agudizado en este caso, por la actitud de él.

Guiller: y tan triste, Guiller, miles de casos, más de los que pensamos.

Nandara: Creo que sabes de lo que hablo ¿verdad?, espero no haber destapado la caja de los monstruos.

Wych: pues si te has sentido identificada, debes atajarlo a tiempo, se puede cambiar de actitud, con mucha fuerza de voluntad y determinación. La terapia también ayuda, claro está.

Bicos y buenas noches a todos.

Belén dijo...

Que horror cuando juegan a manipular y lo consiguen...

Dios, a veces somos muy debiles eh?

besicos

EL DOCTOR BARRETT dijo...

Un relato triste pero real. Disfruto con tus testimonios reales. Es una suerte que puedas plasmar tus sentimientos tan fácilmente en letras. Besos.

horabaixa dijo...

Hola Aldabra,

Hay cosas que me son familiares. Supongo que esa "enfermedad" ocurre con demasiada frecuencia.

Una vez, alguien me hizo ver una palabra diferente: para que?

Sabes la respuesta?

Bicos

Fortimbras dijo...

"Si non e vero, e ben trovato" que dicen los italianos y no necesita traducción.
La historia ocurre muchas veces y en muchos lugares, y es un tema que causa adiccion, como el tabaco o las drogas, aunque, lógicamente, con otros efectos, aunque psicologicamente no hay de minimizarlos.
Todos tenemos alguna adicción y yo me confieso adicto al trabajo periodístico. Tanto que aquellos textos por los que cobraba, y bastante por cierto, durante mi etapa laboral, continúo escribiéndolos, y gratis, tras la jubilacion. ¿No es esto una adicción? Pero confieso que tengo otra forma de recibir beneficios. Hacen que me considere vivo, que no es poco.

jg riobò dijo...

El amor, el estar enamorado es como la droga, vital. El mono es demoledor.

Aldabra dijo...

Belén: a veces somos débiles y si caemos en malas manos pues...

Dr. Barret: me alegra que disfrutes, los ejemplos de los demás a veces nos ayudan.

Horabaixa: creo sinceramente que es una enfermedad porque objetivamente sabemos que no debemos hacer ciertas cosas pero no logramos vencer la ansiedad que nos lleva a hacerlas reiteradamente.

Fortimbras: Hay adicciones beneficiosas que no implican daño psicológico o físico... esas no son malas.

Jg riobó: exactamente "mono" como si de una droga se tratara.

biquiños a todos y buenas noches.