miércoles, 29 de junio de 2011

En ruta

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Llegamos a Labajos hacia la medianoche.
Elegimos un hostal de carretera que parece que está bien.

Experimentar por primera vez la sensación de ir en la moto a esas horas de la noche, con poco tráfico, con poco ruido… es agradable.
La sensación de libertad se incrementa.
Miro hacia el cielo y veo todas las estrellas.
Intento reconocer la mía, la que me fue asignada al nacer…
[así lo creo]
pero no siento su llamada.
No importa, sé que de todos modos me guía.

Me agarro fuertemente a Congo, a su cintura,
y respiro hondo,
dejando que toda la savia inunde hasta el más recóndito rincón de mi cuerpo.

Por la mañana, a la luz del día
disfruto la plenitud del paisaje:

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El toro de Osborne.

 

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Las amapolas.

 

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Un girasol.

 

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El color amarillo de un campo [inmenso] de cereal…

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Pero debemos iniciar la marcha y continuar nuestro viaje.

 

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Toledo nos espera.

 

La carretera es larga pero no tengo miedo,
nuestra fe en el camino es ciega.

23 comentarios:

Aldabra dijo...

Voy muy lenta en la lectura de vuestros blogs y en publicar pero es que esta semana estoy bastante liada y no me da tiempo a ponerme al ordenador. Espero que el fin de semana pueda ponerme al día.

Biquiños,

TORO SALVAJE dijo...

Bonitas fotos.
He visto a mi primo Osborne.

:)

Besos.

Alma en el verso dijo...

Yo soy más de a pie, me gusta andar y andar hasta que el cansancio me puede, no guardo un gran recuerdo de las dos únicas veces que he cogido una moto pero me encanta esa sensación de libertad y aventura que trasmiten tus palabras. Disfruta mucho, Aldabra.
Un abrazo

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Cualquier lugar en el que crezcan las amapolas es digno de ser visitado. Con o sin moto...
Besos.

LittlePan dijo...

Sabes transmitir a la perfección esa sensación de moto.
Bonitas fotos.
Disfrutadlo!

Manolo dijo...

Me hubiera gustado conducir una moto, pero no me dejaban. Con tus descripciones me aproximas a esas sensaciones.
Besos, viajera.

Asun dijo...

Me han gustado esas fotos de flores y ese campo de cereal con esas florecillas.

Un beso

galmar dijo...

Estupendas fotografías:)
Ron es una monada!! A mí me encanta Lota, por como es, por como se relaciona conmigo, y por las infinitas muestras de cariño mutuo que nos hacemos, es un gustazo!! Imagino que con Ron, os sucede lo mismo:) un biquiño grandeeee

Myriam dijo...

Precioso el trigo y las flores. Tómate tu tiempo para desliarte, ya vendrán tiempos más calmos.

Besotes

Dilaida dijo...

Unas fotos estupendas. Qué los paseis bien!!!
Bicos

Abejita de la Vega dijo...

¡Feliz ruta motera Aldabra!

Te enviaré la sirena de Bermeo (Vizcaya), no sé si la tienes. Estuve allí y...ver una sirena es acordarme de ti.

Besos, también a Congo.

Belén dijo...

Tu pásalo bien con Congo que los blogs están aquí siempre :)

Besicos

claudia dijo...

Sigue disfrutando.
El pariente de Toro ha estado muy gracioso.

Besos.

la reina del mambo dijo...

Feliz ruta!!!
Estupendas fotos.
Un beso

Fiona dijo...

Espero el resto del relato...que aunque compartimos la tarde del sábado jjj me falta empaparme de lo que ocurrió y no vi...
Me gusta la foto del toro!!

semilla dijo...

¡que suerte! pasátelo fenomenal y te esperaremos...yo cuando sea mayor¿? me compraré un Harley y me recorreré el mundo....es mi sueño

Maripaz Brugos dijo...

Veo que estás en plena temporada motera. Este fin de semana me acordé de ti. Habia una concentración de motos que se celebra cada año en el pueblo. Estuvo muy animado y con mucha gente.
Las fotos preciosas, me imagino como disfrutas de esas salidas.
Bicos

Paco Cuesta dijo...

Congo es un hombre con suerte, lleva una estrella cogida de su cintura.

pancho dijo...

Excelente toma del "Mar de Castilla", tan sosegado como el canto de Dulce Pontes, menos que el gallego.

Inquietante silueta del animal en peligro de extinción.

Un abrazo.

Ele Bergón dijo...

LLegar a Toledo. ¡He llegado tantas veces! ¡He visto tantos campos de amapolas a través, del tren, del autobús¡ Hubo una época de mi vida que los viernes visitaba los pueblos de Toledo en primavera para llevar poesía a los niños. Son recuerdos inolvidables. Te dejo un poema que escribí con esta experiencia.

AMAPOLA, sangre de la tierra
J.R.J

Después del lluvioso invierno
brotabas, nacías, crecías.

A los pueblos de Toledo
los viernes yo iba y volvía
jugaba con los niiños
a llevar y traer poesía.

AMAPOLA, sangre de la tierra;
tú nos mirabas, cantabas, sonreías.

En el trayecto
tu campo rojo
con algo de amarillo
y un poco de malva y rosa
me acompañaba
en este viaje circular
que es la poesía
sangre de mi vida.

Luz del Olmo

Estoy segura que disfruteréis muy y mucho por esa carretera larga

Feliz viaje

Merche Pallarés dijo...

¡Precioso ese poema de ELE! Tu viaje motero es también todo un poema querida Aldabriña y las fotos ¡maravillosas! Muchos besotes, M.

LittlePan dijo...

No, no fue mi abuelo. Por desgracia me tocó cerca, pero por suerte no tanto. Era un tío abuelo.
Pero gracias,
muchos besos!

zeltia dijo...

Tés o dildo collido dun xeito que parece que vas soplar a flauta!

;-)