viernes, 23 de septiembre de 2011

Mar de fondo. III




La imagen es de aquí

Antecedentes:

Ma petite princesse. I

Viento en popa a toda vela. II

Rai es Rai (Etiqueta del blog: Una vez a la semana)



Buenos días, Tricia. Pasa ya, por favor.


Buenos días, Rai.


¿Qué tal te va?


Pues lo voy llevando pero no muy bien, la verdad.


Cuéntame.


¿Recuerdas que te hablé que Antonio me había dicho que fuera a su casa el mes pasado para conocer a sus hijos y eso…? Pues empezó a darme largas y más largas. Que si era mejor esperar y no precipitarse, que me parece bien… Que le venía mal porque tenía cosas que hacer en casa (mentira, no le creo)… Que tenía que dar unos cursos (las clases duran una hora)… En fin que fue él justo quién más insistió cuando yo no quería ir y ahora que estaba ya mentalizada, nada. No lo entiendo. Además, ¿sabes lo que comenzó a hacerme? Pues que cuando es la hora de que hablemos apaga el teléfono, durante varios días no consigo hablar con él y después me llama tan contento y feliz. Como si habláramos la víspera. Es enfermizo. Tengo la ansiedad por las nubes. Cuando llegan las 10 de la noche, la hora en la que solemos hablar mi corazón empieza: Boom, boom, a golpear a toda máquina. Y no puedo dejar de mirar el teléfono. Y tengo ganas de marcar yo para no tener que esperar la llamada pero sé que no debo, que debo vencer esa dependencia. Y me estreso más y más. Y la llamada no llega. Y casi siempre Claudio y soy yo la que marco y después me maldigo y me maldigo porque no me contesta, o si me contesta, también, por ser débil, y me voy a la cama llorando porque esta relación no me conduce a ningún sitio y porque no sé cómo vencer mi dependencia emocional y porque le odio por ser tan cruel conmigo. Creo que no me merezco que alguien me trate así. Puede que tenga mis problemas, como todo el mundo, pero no le hago daño a nadie, al menos deliberadamente y…


Claro que no te mereces que sea cruel contigo. Él sabe cómo eres y los problemas que tienes, se los has contado desde el principio, así que suponiendo que él es el fuerte tendría que ser más considerado y tratarte con honestidad y respeto.


Creo que tengo que terminar ya con esta relación. No puedo más, en serio. Pero tengo tanto miedo Rai. Tengo el miedo de siempre: a terminar sola sin nadie que me quiera, como si fuese el niño del orfanato al que no se lo lleva a casa ninguna familia. ¿Por qué una y otra vez me equivoco, Rai?


Verás, equivocarse no es el problema porque todos nos equivocamos. El problema es dejarse llevar por una relación que no te conduce a ningún sitio y que te está generando tanta frustración y angustia. Para que una relación funcione tienen que poner los dos de su parte, tú sola no puedes querer por los dos, aunque es lo que estás intentando ahora.


Lo sé. Lo sé. He pensado… Que ahora voy a ser yo la que voy a dejar de cogerle el teléfono. Quiero pagarle con la misma moneda, y no lo voy a hacer por eso de “ojo por ojo y diente por diente”, quiero hacerlo porque me parece lo justo. Y voy a escribirle una carta. Explicarle todo lo que me hace sentir y decirlo lo dañino que está siendo conmigo, sobre todo con mi salud mental. Él sabe por todo lo que he tenido que pasar y por lo que estoy pasando. No puede tenerme a su antojo, manejarme como a un títere.


Respetarnos a nosotros mismos es un gran paso, Tricia. Si tomas esa decisión, aunque lo pases algo mal, no te vas a arrepentir. Y además, piénsalo, ya lo estás pasando mal ahora para no tener nada. Porque lo que tenéis no es una relación sana, ni por tu parte, ni por la suya. Porque también te digo que lo que está haciendo tampoco me parece normal y maduro. No conozco sus motivos pero no es sano.


¡Si no fuera este maldito miedo!


Mira, desde que vienes a la consulta, nunca te han faltado pretendientes. Eres una mujer inteligente, agradable, de buen ver, alegre… Siempre has tenido oportunidades. Antonio es un escollo en tu camino y cuanto más pronto lo superes mejor.


Gracias por los piropos pero…


Las decisiones tienes que tomarlas tú, nunca voy a decirte lo que tienes que hacer, sólo puedo orientarte y hacerte ver lo que te acontece desde varios primas para que no te obsesiones y te obceques, pero tú has de hacer el resto.


Lo sé, Rai, lo sé.


¿Qué tal estás durmiendo?


Pues imagínate, mal. Me despierto un montón de veces por las noches y tengo pesadillas. Las pesadillas de antes, ¿te acuerdas? Tengo que subir por una escalera muy muy alta y me da miedo. Pero sé que tengo que subir esa escalera porque detrás está el mar. Y yo quiero ir al mar. No sé por qué siempre pienso en él como mi meta. El caso es que paso tanta angustia que hay veces que en este momento del sueño me despierto llorando. Pero otras veces paso a la siguiente fase y comienzo a subir. Me veo subiendo agarrotada, con las manos sudorosas y el corazón a mil pero resulta que cuando llego arriba y comienzo a descender hacia el otro lado, me digo a mí misma: “Ves, tonta, si no era tan difícil”. Y toco la arena con mis pies. Siempre estoy descalza en el sueño. Y la arena es cálida. Y el mar está embravecido pero no tengo miedo. Las olas me llaman a su lado. Me desnudo y entro en el mar. Es el atardecer. Y me pongo a nadar hacia la raya del horizonte, mirando al sol, sintiéndolo sobre mi cara… Es muy agradable. Aunque casi nunca sueño hasta el final, suelo despertarme en la fase de la angustia.


¿Estás tomando el tranquilizante?


Sí, me ayuda bastante y no quiero hacerme la valiente. No compensa porque si tengo otra crisis tengo que volver a empezar de cero y no merece la pena por una pastillita de nada. Sólo que todo este tipo de trastornos tienen tan mala prensa… No sabes cómo me cabrean esas personas que te dicen que no te tomes nada, que te dejes de tonterías, que te eches todo a la espalda y pases… Es que no comprenden que es una enfermedad, Rai. Te hacen sentir como una mierda. A alguno quería verlos yo en mi lugar. ¿Sabes qué me dijo un compañero el otro día? Que él no podría vivir con alguien como yo por este tipo de problemas emocionales que tenía. Joder, que no soy una leprosa, no contagio y no le hago la vida imposible a nadie. Bien sabes que me lo como yo todito por dentro y no digo nada a nadie, que a la vista de todo el mundo soy una mujer normal, algo nerviosilla sí, pero normal. Me pareció fatal porque sentí que me marginaba, que me consideraba diferente, un bicho raro. Y no te hablo yo de él porque si no nos dan las uvas… En fin, sin comentarios.


Yo creo que sí que debes tomarte el ansiolítico un tiempo, hasta que consigas equilibrar la ansiedad y luego, cuando tú vayas encontrándote mejor, ya tú misma querrás dejarlo. Confía en ello.


¡Qué difícil es todo, Rai! A veces yo misma me sorprendo, cuando vuelvo la vista atrás y veo todo lo que he conseguido pero es que todavía me queda tanto por hacer... ¿Y si un día me canso de seguir peleando?


No te cansarás, tú no eres de esas ¿no te das cuenta? Siempre has peleado por intentar ser feliz, y sí, puede que ahora mismo no lo seas pero verás como llegará un momento en que encontrarás lo que buscas.


Ojalá que sea así. Por cierto, ayer fue tu cumpleaños, ¿verdad?, te he comprado una cosilla, una tontería, porque siempre estás ahí para mí, me das mucha confianza y te lo agradezco.


Gracias, no hacía falta, mujer. Es mi trabajo. Dame un besiño, anda. Y no te emociones ahora que hoy has estado muy valiente.


¿Ves? Siempre tienes esas palabras de aliento y empuje. Ojalá encontrara a mí alrededor a muchas más personas así, otro gallo cantaría.


Vales más que muchos, Tricia, sólo que no quieres darte cuenta de ello. Te lo digo en cada sesión.


Quiérete por todo lo que vales.


Gracias, Rai.


Nos vemos en dos semanas, ¿te parece?


Vale, ya me enviarás un mensaje con la cita para que no se me olvide.


Ok. Pero ya sabes… si en algún momento necesitas algo me llamas al móvil.


Nos vemos.


Cuídate, Tricia. Y confía en tus fuerzas.


Siempre lo hago, me cuesta pero lo hago.


20 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Empiezo a pensar que son de verdad los personajes.
Y que la conversación es una transcripción.
Creo que casi los veo.

Besos.

Paco Cuesta dijo...

Difícil batalla la del miedo a la soledad, creo que sólo se gana a base de confianza por parte de nuestro entorno la propia valoración. Complicado tema expones querida amiga.

claudia dijo...

Yo como Toro, todo esto parece muy real.


Besos.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Qué complejas son las relaciones cuando no tenemos la fuerza suficiente dentro.
Pienso que todavía queda más en esta historia.
Besos.

Kaplan dijo...

Que complicadas son as relacións sempre, mesmo as máis sinxelas. E si: tamén a min me parece moi real, así que aquí seguiremos para ver como acaba todo isto. Saudiños.

Kaplan dijo...

Que cabeza teño! Esquecín dicirlle que ten vde unha encomenda en Ithaca, pero tampouco se sinta obrigada, que xa sei o que pasa cos memes.

Asun dijo...

Es complicado terminar con una relación cuando se tiene esa dependencia emocional.

El primer paso es aprender a quererse una misma. De esta forma duele el acabar con una relación, pero es más difícil sentir ese miedo a terminar sola, sin nadie que nos quiera, porque nos valoraremos en función de lo que somos, no en función de cuánto el otro me quiere.

Me ha gustado esta sesión de terapia de Tricia.

Un beso

LittlePan dijo...

Dios, los diálogos de Rai siempre son fantásticos, pero hoy me ha emocionado especialmente.
Me quedo con lo de que una sola persona no puede querer por los dos. Que gran verdad.
Besos Aldabra!

Myriam dijo...

Aldabriña, veo que continuas con las sesiones ¡Qué bien! y como estoy de vacaiones, me las guardo para leer con calma cuando retome el trabajo. Es que, no me puedo concentrar.....

Las nietas dos solcitos, peor no paran....

¿Recibiste mi correo en el que te decía lo del tren? Igual el lunes ya regreso a Buenos Aires del campo ( estamos con solo 10 o 12 grados brrrrr) y tendré más conexión a internet los últimos dias en Buenos Aires.

Besos

Myriam dijo...

pero no paran, digo

Merche Pallarés dijo...

¡Pobre Tricia! Me pongo en su piel y entiendo su frustración, su inseguridad, su falta de autoestima. Me ha recordado a una querida amiga que le pasa lo mismo en cuanto conoce a alguien y ese alguien desaparece en cuánto la ha seducido. Sí, tiene que ser fuerte e ignorarle. Sufrirá al principio pero el tiempo, a la larga, lo cura todo y le hará más fuerte.
Muy interesante tu exposición. Me ha gustado mucho. Besotes, M.

Abejita de la Vega dijo...

Todo lo que no mata fortalece.

Biquiños

Juanjo dijo...

A veces cuesta mucho reunir la fuerza para tomar esas decisiones que nos convienen.

Has descrito muy bien esa angustia. Ya sabes que me encantan tus diálogos, son siempre muy creíbles.

Y espero que la historia continúe.

Besos.

Concha López Fernández dijo...

Iso é o malo, que as máis das veces non nos queremos a nós mesmas e debiamos poñer máis atención nelo. Evitariámonos algúns disgustos...

Milu dijo...

Coincido con algunos de tus comentaristas. Es tan real...
Un beso muy grande

semilla dijo...

Es tan real que me la aplico.....también a mí me dicen "Quiérete por todo lo que vales" él es un escollo en mi camino yd ebo respetarme a mí misma.....¡se acabó! que decía María jiménez...esta vez de verdad....el teléfono ya no existe ni el mail......

Lunática Shop dijo...

Me he sentido identificada en parte con Tricia, tuve una relación que era de dependencia emocional totalmente y le puteo no se lo recomiendo a nadie pero como ha dicho alguien lo importante es quererse a una misma y con eso todo el resto te da igual. Depende de la persona pero al final del túnel siempre hay luz. Pobre Tricia, la entiendo y sé que no se merece lo que la hacen al igual que sé que Antonio no se la merece a ella.

zeltia dijo...

que guay, yo creo que valgo para ser Rai,
ese diálogo se parece bastante al que yo puedo mantener cualquier día con alguna de mis amigas (o amigos)

;-)

pancho dijo...

Las medicinas están para curar. Es tontería pasar dolores por no tomarlas o por hacerse el (o la) valiente.

Con amigos como el Antonio, para que queremos enemigos.

Tema complejo y difícil (hecho relato de forma magistral), tanto como las relaciones, que las hay de todos los tipos y maneras. A cada cual le toca luchar y manejarse con la propia.

Un abrazo.

Myriam dijo...

Leí como ves, las 3 entradas con atención.

La sesión está muy buena. Tricia es tan real que hasta te diría que la he tenido en consulta.

El tema es que Antonio es cobarde e inmaduro a pesar de sus canas.

El es tan cobarde e inmaduro que no es capaz de tener una conversación frente a frente y bien clara con Tricia. Duele más esa huida cobarde que si le explicara sus motivos -muy válidos por cierto- que tiene para no encarar esa relación.

Eso es algo que ayudaría a Tricia a pasar hoja, más allá de su falta de confianza en si misma. Que es otro tema que está trabajando muy bien en la consulta.

Un beso muy grande