jueves, 1 de septiembre de 2011

¡Mierda! ó Monólogo de Fin de Año

Estoy deseando soltar toda la mierda que llevo dentro desde hace tres horas más o menos. Tampoco es mucho aguantar, ¿no?, ¿o sí? Bueno, tal vez para las fiestas navideñas es mucha mierda porque si fuera en otra época del año, todavía… Aunque en el fondo cualquier día es malo para aguantar tanta mierda, tanta que se me hace un nudo en la garganta que me impide llorar. Claro que hoy tampoco quiero llorar aunque tenga ganas. Y es que ya estoy curada. Soy una mujer nueva. No me importa que se haya emborrachado, que haya bebido tanto que no fuese capaz ni de ponerse el pijama. La situación es cómica vista desde fuera: Mi madre y yo ayudando a mi padre a ponerse el pijama, uno de esos pijamas de señor mayor honrado y decente. Pero claro, vivirlo de cerca ya es otro cantar. Pero no, no me importa en absoluto. Por mí como si se muere ahogado en alcohol. En el fondo siempre pienso que ese será su final. Me gustaría una muerte más honrada y romántica pero no puedo escoger. No he podido escoger otras muchas cosas en mi vida y tampoco en ésta voy a poder hacerlo. Pero ya ha pasado. Ahora estoy a salvo en MI CASA, sin ver, sin sentir de cerca. Y no quiero pensar en la mierda. Porque además por fin, ya doy por finalizadas las fiestas navideñas, esas que dicen muchos que son entrañables. Lo único que tienen de entrañables para mí es que se me quedan atragantadas año tras año como cinco polvorones juntos en la boca. Pero claro, cuando la gente dice entrañable, no quiere decir eso. Hablan de la familia unida, de la paz, de la dicha de compartir, de las risas, de los que regresan a casa, como el turrón… Aunque algunos años han sido mejores. Algunos años no se emborrachó tanto como hoy. Lo de hoy hace tiempo que no sucedía. Así que hoy, a pesar de todo me siento contenta porque no lloré. Al menos no lloré. Ni una lágrima, aunque tenga el estómago retorcido de nervios. Soy una heroína de mi propia película. Me siento orgullosa de mi misma, de que ya por fin no me afecte. ¿Qué importa que se haya estropeado mi noche de fin de año y la celebración de mi cumpleaños? Es un día como otro cualquiera, ¿no? A mí además nunca me han gustado las fechas señaladas, ¿por qué habían de gustarme? Es más, las odio. Las odio con fuerzas, con ahínco, con entusiasmos renovados cada año. Y luego mi madre dice que me estoy volviendo muy rara, que ya no pongo árbol de navidad, ni adorno la casa con figuritas. Ella dice que no es bueno. Y yo no entiendo como ella tiene ganas de recordar que llega la navidad si quiera de lejos. Pero vivo y dejo vivir. Faltaría más. Al menos eso intento. Pero me cubre la mierda y la rabia. Me ahogo. Y aún por encima se me está cayendo una lágrima. ¡Joder! ¡Maldita sea! Me estoy reblandeciendo. Va a resultar que mi corazón todavía no está lo suficientemente endurecido. No me lo puedo creer. Tanto esfuerzo para nada. Pero un año de estos lo haré. Dejaré toda la mierda aquí, en este pueblo, y me iré. Lejos. A celebrar mi año viejo como siempre deseé. En algún lugar donde no me alcancen los recuerdos. Porque ya no creo en tanta mierda. He perdido la fe. Odio a mi padre. Bueno a veces no lo odio tanto y hasta lo quiero un poco. Bueno, mucho. Sé que no es un mal hombre. Es una buena persona, nadie lo duda. Y a mi madre también la odio. En noches como ésta. ¡Joder! Pero ahora tengo a mis hijos, mis pequeños. No tengo marido, es verdad, pero ¿para qué quiero un jodido hombre a mi lado? Está todo bien como está ahora. Mi ex muy lejos, y yo con mis hijos. Por ellos consigo a veces no ponerme tan triste como para que me agobie la mierda. Sí, ellos son una buena razón para afrontar la vida con optimismo. Tengo que conseguir, como sea, que no vean nunca tanta mierda como la que yo vi. Para mí siempre fue duro.  Y es duro ahora todavía. Pero ya que empiezo el año cubierta de mierda, eso debe de querer decir que me van a pasar unas cosas muy buenas. Para compensar. Es que si no, no tendría sentido. Y si no es así no quiero ni pensarlo ¡Joder! Por ahí no voy a pasar. Porque hoy estoy de mierda hasta la coronilla y todo lo que se me ocurriría sería horrible. Y además la música en la tele es divertida y alegre. Chinda chinda, ta ta chinda. Tralorailo railo. ¡Toma meneo! Está empezando el año. Y fuera en la calle se oyen fuegos artificiales. Son las fiestas de celebración por doquier. ¡Que bonito! ¡Que alboroto! Le ha tocado la muñeca chochona. ¡Ay, que alegría, madre! ¡Que entrañable que la gente se reúna para empezar el año nuevo bailando y festejando y dándose palmaditas en la espalda. ¡Es super mega guay! Y menos mal que no decidí salir. ¿Para qué gastarme el dinero en un traje, la pelu, la entrada de un local, si yo sabía que algo así podía pasar y que no habría maestro armero que arreglara el desaguisado? ¡Joder! ¡Si ni siquiera probé los putos langostinos! ¿Que culpa tendrán los pobres de que los odie también a ellos? Es que es ver en los anuncios al Rodolfo langostino ese y ya me entran ganas de vomitar. Cuando sucede lo que sucedió esta noche, lo de la borrachera, el pijama y todo eso, no hay nada que consiga tapar tanta mierda. ¡Uf, que consuelo, saberme ahora aquí, en MI CASA, tranquila, relajada, guay, sentada a la mesa de la cocina y viendo la teletienda! He cambiado de canal porque ya me estaba deprimiendo tanta música trailo railo. En realidad deprimir no es la palabra porque no estoy deprimida. No, de eso nada. ¡Ojalá que pongan ese anuncio de tele tienda que me gusta tanto, ese de la crema de Baba de Caracol! Esa crema que ya te está haciendo efecto cuando estás destapando el bote. Es increíble, dice el anuncio, hidrata, rejuvenece, alegra el día, te  renueva por dentro y no sé cuántas mentiras más. Vaya, que pena, no lo ponen. En fin, nada es perfecto. Y por eso, aunque no haya sido la noche de mi vida y aunque esté llorando porque tengo ganas y porque no sirve de nada resistirme cuando ya sé que mi corazón todavía no se ha endurecido lo suficiente, aún soy capaz de conseguir encontrar en toda esta mierda, un agujerito pequeño por el que sacar la cabeza, y poder respirar un poco de aire fresco que llene mi pulmones. Y sentirme afortunada, a pesar de todo.

 

Todos conocemos casos.
Un vecino.
El tío de la pescadera.
Lo vimos en alguna película.
Pero cuando es tu padre. O tu madre.
Eso… ¡eso es una mierda!
¡JODER!
  
Por mucho que queramos adornarlo o sacarle hierro al asunto.

31 comentarios:

Gabriel Martínez dijo...

¡Mierda! Me encanta

un beso Sirena

TORO SALVAJE dijo...

Feliz Año Nuevo!!!

:P

Besos.

Manolo dijo...

¡Pero cómo te pones porque se acaba el verano...! No te preocupes que habrá otros.
Besos.

claudia dijo...

Muy jodido, pero aun así yo veo tu optimismo, porque piensas que después de tanto malo, algo bueno tendrá que pasar. Y pasó.
Muchos besos.

Francisco Mendez dijo...

Mierda a todos los que ponen palabras en tu boca, y te acusan injustamente. Mas claro echarle agua

pancho dijo...

Si todo el mundo merece una segunda oportunidad, imagínate el padre que te fundó.
Monólogo mezcla de muchos sentimientos. Excelente.

Un abrazo.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

He leído, empujado por la sintaxis y admirado por la encadenación de los pensamientos, hasta quedar sin alientos. Tienes razón, todos conocemos a alguien.
Me sorprende y me agrada que pruebes formas diferentes.
Un beso.

Asun dijo...

En esas fechas (y en muchas otras) la mierda se reparte por muchas casas. Yo tampoco aguanto las navidades, aunque últimamente hay años que consigo llevarlo más o menos, pero no siempre.

Como te han dicho por ahí arriba: Feliz Año Nuevo, pero de verdad, que ya toca.

Un beso.

LittlePan dijo...

De tanta ha mierda te ha salido un texto precioso.
Te deseo un feliz año nuevo, sin mierda y sin polvorones atragantados.
Un beso

mobtomas dijo...

Agobiante. Me dejó con la incomodidad del personaje. Muy bien escrito, se contagia el pensamiento y el desequilibrio de la protagonista. Muy fuerte. Saludos Aldabra.

Chus dijo...

Suena el teléfono a las cinco de la mañana, me levanto, es mi padre, que de nuevo tiene diarrea, me visto y voy a su casa, quizás necesite que le ayude a cambiarse, ¡pero no!, llego allí, está acostado y lo que quiere es que le cueza arroz, ¡a las cinco de la mañana!. Pongo agua a hervir, me lo tomo con calma, mientras hierve el agua vuelvo a mi casa me hago un café, cojo e libro que tengo a medio leer en la mesita de noche y me vuelvo a su casa, echo el arroz en la olla y me siento en el sofá a esperar que se haga, bien cocidito, cuelo el agua para una jarra, espero a que enfrié un poco y le relleno una botella de medio litro y se la llevo para su habitación, ¡Esta durmiendo como un lirón!, vuelvo a la cocina reservo el arroz cocido y el liquido sobrante para que lo tome a lo largo de la mañana, recojo mi libro y vuelvo a mi casa, son las 6,40, no tengo sueño, enciendo el Pc, me distraigo un rato con una fotografía de Ferrol viejo y luego llego hasta aquí.
y ¡He tenido que imprimir tu texto para poder leerlo de un tirón sin perderme! ¿Y qué me encuentro?.
MIERDA, MIERDA, Y MAS MIERDA.
Ja, ja, ja.....
Gracias Aldabra porque en el fondo me has alegrado el día.
Besiños

Concha López Fernández dijo...

Sin comentarios. É difícil atopar as palabras precisas para facer un, pois o texto fainos de seu!

Belén dijo...

En todas las casas cuecen habas de cualquer índole...

Besicos

Paco Cuesta dijo...

La verdad es que he quedado sin aliento.

Alma en el verso dijo...

Conmueve la vivencia, el sentimiento, la lucha, la impotencia, el afán de superación... y atrapa al lector la fuerza, el carácter de urgencia y la espontaneidad con lo que lo expresas, no hay ni un punto y aparte y eso refuerza todavía más esa apremiante necesidad.
Las lágrimas no son siempre un síntoma de debilidad, son un medio de expresión, una forma de lavar heridas, el dolor puede ser aún peor cuando no es llorado, cuando no es expresado. Un abrazo, Aldabra.

Lobadiz dijo...

Me has dejado atónita, es como si hubiese penetrado en la cabeza de alguien completamente, eres una CAZAPENSAMIENTOS! Que miedo! jejeje.
Madre mía, en serio, es una pasada... Describes los sentimientos tan profundamente que parece que me tocan la piel...

Un biquiño sirenaaaa!

susana moo dijo...

Llora! faltaría más, llora y llora y que cada lágrima te libere de esa mierda. Porque sí, es una mierda.

Merche Pallarés dijo...

¡Qué bien describes las inquietudes, frustraciones, amores de los seres humanos! Excelente relato, además adelantándote a las navidades que, están, como quien dice a la vuelta de la esquina... Muchos besotes, M.

Titajú dijo...

Todos tenemos historias que se repiten y queremos olvidar. Cada vez que llegan las navidades se me pone un nudo en la garganta y vienen a la mente recuerdos, ¡tantos recuerdos! la mayoría de ellos horribles.
Pero sigo teniendo esperanzas de que llegue un Año Nuevo y todo se arregle.
No, no pierdo la esperanza.
Un beso,
Ju

Milu dijo...

Sin aliento y agobiada. Así me ha dejado tu lectura que me parece extraoridinaria. Según te iba leyendo se entrecortaba mi respiración a cada punto y seguido de tu texto.
Valiente y positiva. Me ha parecido impresionante la fuerza de describir y acogerte "a lo que sea" para salir de tanta mierda.
Soberbio tu final."Y sentirme afortunada, a pesar de todo".
Mi admiración y un abrazo muy cálido.

Abejita de la Vega dijo...

Sin respirar te leo. ¡Qué texto tan duro! Y yo, sin haberlo leído, pongo en mi blog una marcha Radetzky.

Todos nos hemos sentido así alguna vez. ¡Mierda!

Biquiños

Kaplan dijo...

Pois merda, logo! É que a noitevella ten ás veces máis perigo que un cable pelado...

galmar dijo...

habría que hablar con los de ikea que también están de celebración navideña :) aunque con un toque positivo, faltaría más, son suecos o.o allí no sé si son tan humanos como por aquí :)
ya entré en la librería, de hecho, compré un par de libros para mis sobrinos :))
la web de Anna Llenas es fantástica, hay otra que descubrí hace poco de vinilos que tiene tanto suyos como de otros artistas, chispum, creo que se llama, sí:

http://www.chispum.com/

me encanta la casita del ratoncito Pérez y las ventanas que dan a París :)
un biquiño grandeeee!!

MucipA dijo...

Madre mía, ¡CUÁNTA MIERDA! Y encima tele-mierda con la baba de caracol...

Un relato conmovedor.

INCISO:

Si pasas por mi blog podrás recoger un premio que te he otorgado y, con él te animo, a seguir deleitándonos mucho tiempo con tus entradas.

Un abrazo y suerte!

Biquiños

zeltia dijo...

pero mujer en esos casos no se intenta ponerle el pijama:
se le tira en la cama y se le echa algo encima para que no le coja el frio y que duerma la mona.
vamos, ponerse a ponerle el pijama! ¿donde se ha visto?

Abedugu dijo...

Menudo estallido, espero que hayas quedado a gusto. :-) Creí que me había equivocado de fecha del post.

Buen día

Myriam dijo...

¡Excelente monólogo que puede muy real! Ser hijo de un alcóholico no es nada facil, como tan bien lo dices, se vive en la mierda de una muy dificil situación. En algunos casos también hay patrones de violencia y maltrato.

Un beso bien ventilado, desde Argentina. Por cierto, mis nietas están ¡DI-VI-NAAAAS! dos personitas bien diferentes, cada una con sus particularidades.

Juanjo dijo...

Alguna vez he pensado que deberíamos guardar algún buen deseo para el resto del año. Pero pensándolo bien, también turrones, villancicos y relatos tan buenos como éste.

Besos.

Anónimo dijo...

Al leerte, me he visto en tu piel...yotambien he vivido esos episodios, que te tragas amargamente, mientras los estas viviendo.Yo tambien tengo un padre que de vez en cuando, aun a pesar de tener ya mucos años, nos da las fiestas.Esta clase de gente, egoista nunca cambian,niña, hazte a la idea, pero sobre todo no te amargues.Es facil decirlo, pero ya te digo que yo lohe vivido y aun lo vivo.Es lo que nos ha tocado, asi que miralo por ellado positivo, que al menos, te vas a tu casa donde puedes desconectar ...a mi me sirve.Animo, que ya vendran navidades mejores, y seguramente, te empezaran a gustar esas fiestas.
bicos

galmar dijo...

Biquiñosss Aldabra! Y gracias por tu comentario! No sé si es una traducción literal, pero está muy bien :)
Feliz día!! :)

Carlos dijo...

Habría que pegar un salto desde el 25 de diciembre hasta el 6 de enero.

Un beso.