domingo, 18 de marzo de 2012

La montaña rusa

 

tan poquita cosa
las ilustraciones son de Cristina Méndez y las encontré aquí

¡A veces me siento tan poquita cosa!

Que tengo que armarme de valor y de recursos para convencerme de que Yo lo valgo.

Supongo que son estas malditas y jodidas hormonas. Bueno, eso es lo fácil. Se me hace más cuesta arriba pensar y constatar que siempre fui un poco así. Con tendencia a disminuirme.

Un poco así poquita cosa.

Poco de todo, mucho de nada.

Y sí ya antes era difícil, ya lo he dicho, ahora todavía es peor. Mis kilos de más, mi celulitis, mis gafas progresivas. No reconozco a mi cuerpo, ¡maldita sea! Es como si me encerraran en un cuerpo que no es mío. Y a este cuerpo no lo quiero. Fuera, que se vaya de mí.

¡Y mi pelo! Lo de mi pelo es inaudito. Y no es que me lo invente yo, no. Tengo fotos de joven que constatan que mi pelo era lacio. Lacio. Era una chica de melena larga lacia. Y ahora, para joder, mi pelo ni es lacio, ni es rizo. Mi pelo es eléctrico. Lo seco con el secador y parece que obedece pero en cuanto le paso el cepillo, o simplemente los dedos… Se me pone un cabezón que parezco Einstein, pero en pelo oscuro. Y ya me gustaría a mí ser un poco Einstein, no me vendría nada mal. Siempre he sido un poco tontiña, inocente, de efectos retardados, y claro, ahora con la edad, las cosas no mejoran. Me he vuelto muy olvidadiza, torpona y la inocencia adolescente que antes era graciosa ya no me queda tan bien y oigo con demasiada frecuencia: “¿Pero tú de qué guindo has caído?”, o eso de “Vives en los mundos de Yupi”. A veces me hace daño.

Mis kilos de más me están desquiciando. Procuro comer bien, y hago ejercicio regularmente, incluso más del que hacía antes. Y nada, la báscula no cede ni un gramo. Y me desespero. Y me frustro. Y me entran ganas de tirar la toalla y dejarme ir. Abandonar estos sacrificios que no me reportan los éxitos esperados. Y olvidarme de mi cuerpo… pero no puedo. Quisiera pero no puedo, nunca pude.

Resulta que además ahora no duermo bien. Me despierto un montón de veces por la noche, envuelta en sudores y eso también me está jodiendo. Me levanto cansada y falta de energía. Y claro, el cafecito me sienta bien pero como no duermo ya he empezado a dejarlo. También voy a dejar el té y la cocacola. Nada de excitación. Relax total.

Ohmmmmmmm!!

Ohmmmmmmm!!

¡Qué mierda! ¡Haaaaaaaaaaaartita estoy.

Y menos mal, menos mal, que a mi churri todavía le sigo gustando, a pesar de que para picarme me diga siempre eso de:

- Nena, se te está poniendo un culazo!

- No me digas esas cosas, hombre, que ya sabes que me da rabia.

- Pero si a mí me gusta tu culo… (cogiéndolo a dos manos)

¿Pero cómo le puede gustar? Si mi culo es horrible que yo bien me lo veo. Me miente descaradamente. Eso o que vemos nuestros defectos mucho más agrandados que los defectos de los demás. Puede ser. No digo que sí ni que no, sino todo lo contrario. Porque, por ejemplo, a mí su tripita me gusta, y es en serio y él se piensa lo mismo que yo: ¿Pero cómo le puede gustar?

Esto de cumplir años es un escándalo.

En fin, chorradas, porque viendo la que está cayendo, lo de mi culo, digo yo que no tiene ninguna importancia. ¿Qué es mi culo comparado con la paz mundial, o la globalización, o el cambio climático, o el fraude fiscal, o la reforma laboral?

Si es que soy una tonta. Además, todas estas frustraciones son momentáneas (bueno, a veces me duran incluso días pero…)

Si es que para la edad que tengo tampoco estoy tan mal.

Y mira, tengo salud, que eso sí que es importante.

Hala, se acabó. Asunto concluido.

Carmela, déjate de chorradas que aún tienes muchas horas de oficina por delante.

¡Qué gusto, hoy sólo tenemos que calentar! A ver si me salieron ricas las lentejas.

¿Y para mañana? No sé qué demonios voy a hacer mañana de comida… Ay, sí… tengo muchas ganas de pollo al ajillo. Le preguntaré a Paco y a la niña y si les apetece, listo. Eso es llegar y a la freidora. Ensaladita y…

- Carmela, ¿me puedes pasar, por favor, la carpeta de Subvenciones?

- Sí, ahora mismo te la llevo, Javier.

- Gracias.

Pues hala, Carmelita, fuera esos pájaros de la cabeza y arreando que es gerundio.

Transformacio fulles

37 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Carmela es lista y no se autoengaña.
Cuando acepte que eso es irreversible y natural se sentirá mejor.
Los que no lo aceptan son los que viven martirizados hasta su último día.

Besos.

Chus dijo...

Carmela, ayer mi vecina me regaló una bolsa de grelos y como eran muchos, os he guisado, los he cocido y he hecho el caldo, asií que si te apetece,te acerco una potita para que no tengas que cocinar, quilito, quilito menos, en fin tu veras......,ja,ja,ja.

zeltia dijo...

ai, cantas carmelas polo mundo adiante...!

carmela terá paxaros na cabeza, quizá lle veñan moi ben para escoitar piar cando vaia perdendo ouvido...
:-)

está moi ben o post, con esa sinxeleza.
e a canción tamén me gusta, non a escoitara nesas voces.

Asun dijo...

Aaaayyy... las hormonas, los kilos de más, la celulitis, las gafas progresivas, los sudores nocturnos... ¿Por qué será que me suena todo eso? ¿Dónde lo habré oído antes? ¿En algún programa de televisión? ¿O lo habré leído en algún libro?

¡Al cuerno con todo, Carmela! ¡Qué más da! ¡Tú vales mucho, nena!

Besos :-)

Dilaida dijo...

Uffff, como comprendo a pobre Carmela!!!
E pobre da Carmela cando os paxaros emigren da súa cabeza, mentres escoite os seus píos non se sentira nunca soa.
E mellor non falar de quilos, o bo que ten e que cando se canse de loitar contra eles, ao mellor ata se fan "amigos".
Bicos

Chousa da Alcandra dijo...

Voando un chisco sobre o texto (xa que a cousa tamén ten paxaros), eu tiro outra conclusión sobre o particular: no fondo somos moi autocrítiscos coa parte externa de nós mesmos e poi "transixentes" co interior.
Dalle bicos a Carmela da miña parte tamén, e dille que veña balancearse ao bambán que hai na Chousa (a ver se lle cabe o cu nel...)

claudia dijo...

Estás estupenda. Las flacas a esta edad están mucho peor. Y además estás llena de vida.

Rubén Xixón dijo...

Eso mismo, siempre para adelante... Ea galeguiña!!

Myriam dijo...

jajajaja muy bueno. Te diré que en alguno que otro puntillo me sentí identificada con Carmela, aunque me acepto sin que se me vuelen los pájaros.

Y hablando de pájaros, hoy tuve una discusión con una parejita de palomos que querían hacer nido en mi ventana de la cocina... ¿Qué tal?

( Una de dos: ¡o mi cocina tiene muy buena energía o cocino mu poco! jajajaa)

Besos Y ¡Feliz Primavera!

o canto da lúa dijo...

jajaja te verás con un montón de defectos ,¡¡que no serás la única!!
Ahora...tienes gracia y salero para contar los estragos del paso de los años jajaja...
Oye, que yo desde que perdí algo de vista me encuntro mucho mejor,como que no veo mis defectos,y si me dan gafas, no las quiero,así soy más felíz jajaja.
Un abrazo.

mobtomas dijo...

No quisiera vivir por siempre, tampoco me agrada la idea absurda del 'por siemrpe joven'. Sin embargo la decadencia me aterra. Aún los que hacen ejercicio acabarán decadentes y limitados. Un horror que jamás he podido quitarme. Pero bueno. Mientras se está aquí hay que sacar lomejor que se pueda. Me identifiqué con los sentimientos reflejados en el relato. ¡la vida empieza a los 40! Vaya broma macabra.

Luisa Horno D dijo...

Gracias a las Carmelas queda algo de bueno en este loco mundo. Te ha salido clavado, amiga. Besazos

Alma en el verso dijo...

¡Ay, como cuesta asumir esos cambios!... y lo peor, al menos en lo que a mí respecta, no es tanto acostumbrarse a esa imagen distinta de uno mismo, que diariamente el espejo insistentemente te devuelve, lo peor es sentirse joven por dentro, con ganas de hacer mil cosas, empezar el día con ilusión de acometer un buen montón de ellas y al poco tiempo que el cuerpo te diga: ¿pero, donde vas?... yo no puedo seguirte. Eso duele, duele.
Siempre queda el consuelo de pensar: bueno, al menos me siento aún joven por dentro, y rogar y hacer lo imposible para que así siga siendo.
Un abrazo

El Pinto dijo...

Que sería de la vida sin el paso del tiempo?
Dicen que la complicidad y las caricias curan casi todo
Besos

Chela dijo...

Me parezco a Carmela en sus lamentaciones, pero sin pajáros en la cabeza. Es la dura realidad que a veces nos agobia, pero, como he leido en los comentarios, no queda otra que aceptar nuestra evolución y deterioro.
Me "inventé" una filosfía para la actualidad. Cuando me preguntan ¿Que tal estás? respondo que muy bien, si miro el futuro, y muy mal si miro el pasado. Pero como mirar hacia atrás, para lamentarse, no tiene sentido (es destructivo) he "decidido" que estoy muy bien si tengo en cuenta lo que me espera, ja,já.

Geniales las ilustraciones (he visitado la página de la autora), y la música resulta estupenda para sentirse bien, ¡lástima que no tenga quien me la cante al oido, al tiempo de bailarla!

Unha forte aperta.

Gabriel Martínez dijo...

sirena, adoro tus dialogos

au revoir, y besos bajo la lluvia

Abejita de la Vega dijo...

Mira que se habla ahora de la autoestima pero...seguimos sin querernos a nosotros mismos.

Carmela es muy real y, a lo mejor, no se llama Carmela.


Besos, biquiños.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Estoy seguro de que las lentejas estaban para chuparse los dedos.
Qué más da cómo estemos mientras estemos sanos y felices.
Besos.

Francisco Mendez dijo...

Carmela tiene que aceptar el paso del tiempo si no lo hace sera infeliz,es de esperar que recapacite y aprenda a gozar de lo bueno de la vida, en vez de lamentarlo

violeta dijo...

Esto se pasa, dile a Carmela que pasará poco a poco y que lo viva como una nueva adolescencia sin acné. Si aceptamos tanto alboroto de hormonas, conseguimos encontrarnos hasta atractivas. De verdad.

Un abrazo, tesoro

Tesa dijo...

Lo mejor contra el paso del tiempo es seguir riéndose de una misma, adaptar el vestuario a esos kilitos de más, tratar de estar activa de mente, con algún proyecto que nos ilusione o haciendo voluntariado, que te mueves y además ayudas a los demás...

Si quieres y tienes quien te quiera, lo demás es secundario.

Mucho humor y un abanico han sido mis compañeros inseparables desde los 50, voy a por los 58 y sigo en forma, un poco fondona, pero en forma.


Me he sentido muy identificada con lo que cuentas.

Un beso,

Merche Pallarés dijo...

AyyyAyyy, ¡Cuándo os escucho a las cuarentañeras/cincuentañeras quejaros! Si es una edad ¡estupenda! con michelines o sin michelines con culo o sin culo (mejor con...) Sois unos/unas pipiolos/as y la vida NO empieza a los cuarenta, empieza ¡a los sesenta! Si lo sabré eu... Beijinhos, M.

mariola dijo...

Ay, Aldabra, como la vida misma!
Pero tenemos que querernos mucho, porque lo valemos, como el anuncio, jeje!

UN ABRAZO, CHULIÑA.

David C. dijo...

Muy buen post, todo lo que dices.

Sabes.... somos como somos.

Un abrazo.

David

violeta - mortal kombat dijo...

que buena onda hay por este blog contagiante saludos

Belén dijo...

Chica, yo soy de las que opinan que siempre es bueno que alguien te quiera...;)

Besicos

beker dijo...

Carmela tiene ojos pa todo, de frente y de perfil también, pero valora lo que tiene que eso cuenta mucho.

Saludos

paideleo dijo...

Todos somos un pouco Carmela. Todos somos unha montaña rusa.

pancho dijo...

La rutina nos tira a empujones del guindo florido, pero mejor que el fin de mundo nos pille bailando. Quién será el malvado que manda al pelo salir blanco, pero mejor blanco que no tener un pelo de tonto ni listo. Y la vista, con la media distancia invisible o borrosa. Quedamos para los servicios mínimos.

Me lo he pasado fenomenal leyendo tus monólogos dialogados de futuro que se achica.

Un abrazo.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

¡Mira que me haces reir, Carmen!

No sé si te consolará, pero lo bueno de esto es que no estás sola. Nos pasa a todos.

Hace unos pocos años mi madre me decía: "disfruta la vida que a partir de los 45 años el cuerpo ya no responde igual" y yo le decía sí, si, sí, sí, pensando que aquella energía duraría para siempre. ¡Qué razón tenía!

Un abrazo,

Carlota - juegos de chicas dijo...

Pronto encontrará el valor y se dará cuenta de lo que realmente "vale". Muy bonita entrada, buen blog. Saludos!

Paco Cuesta dijo...

Es "la pátina gloriosa del tiempo" ¿Verdad que queda bien?

susana moo dijo...

Todas somos un poco Carmela, pero lo curioso es que somos Carmela desde la adolescencia, con pequeños, breves despistes. En fin, es con lo que nos toca lidiar, nuestra baja estima generalizada y la falta de orgullo por cumplir años ¿dónde se fueron la orgullosa madurez, voz poderosa de la experiencia?

Linda - juegos gratis dijo...

A todas nos agovian esas cosas...yo creo que siempre las mujeres nos sentimos afectadas por cosa como nuestro aspecto...aunque tratemos de convencernos de que no es importante lo físico siempre aparece una vieja amiga con el cuerpo mas escultural que el de una modelo europea y es ahí cuando nos sentimos "poco de mucho y nada de todo"

O SuSo dijo...

Por un instante no reconocía a Carmela, pero claro, era porque no la conocía.

El mundo está lleno de Carmelas, que piensan que lo suyo no es importante, aunque lo es y mucho.

Una película para Carmela:
"Tú puedes sanar tu vida" http://otromundoya.blogspot.com.es/2012/03/tu-puedes-sanar-tu-vida.html
Un libro para Carmela: el camino de la autodependencia, Jorge Bucay

Una canción para Carmela: hoy puede ser un buen día de Serrat.

Bicos levanteros!!

Ele Bergón dijo...

Pues a pesar de todo Carmela piensa que eres única, ¿ a qué no hay otro como tú?

Es un relato real como la vida misma.

Un abrazo

Luz

Juanjo Montoliu dijo...

Los hombres evolucionamos en nuestros gustos con la edad. De jovencitos estamos rodeados de tías buenísimas y nos gustan solo una o dos. Y de mayores nos gustáis casi todas. No creo que mienta el churri de Carmela. Le dais demasiado importancia al físico las mujeres.

Y nosotros a las lentejas.

Besos.