martes, 30 de noviembre de 2010

El viaje

Bus17 

- Cuando el profesor que nos acompañaba en el viaje, dijo que era hora de levantar el campamento, todos salimos corriendo, aún a medio comer los helados. Una horda de adolescentes salvajes, eso es lo que éramos.

Yo viajaba en el asiento delantero, justo detrás del conductor porque siempre me mareaba. Así que pude verlo todo con claridad.

El conejo entró indeciso y lento en la calzada pero de pronto echó a correr, cruzándose con nosotros irremediablemente. El chófer, pillado por sorpresa, dio un volantazo y frenó bruscamente, lo que nos llevó fuera de la carretera.

Gritos. Nervios. Llantos. Ahogos.

Cuando abrí los ojos, una vez que conseguí vencer el miedo a lo que podía encontrarme, vi el otro autobús, uno idéntico al nuestro, pero bien aparcado en el arcén.

Mi compañera de asiento, empezaba a levantarse y a reconocerse el cuerpo, callada. Era una chica valiente, todos lo decían. Un poco asustada le dije: “Mira, hay otro autobús, ha venido a rescatarnos”. Ella, con una cara más asustada que la mía, me contestó: “No hay nada Esther, yo no veo ningún bus”. Sacudiéndome con cuidado, repitió agitada: “No hay nada Esther, yo no veo ningún bus”. Y comenzó a llorar.

Nos dimos la mano en un gesto instintivo y comenzamos a levantarnos para ayudar. Un mareo dio conmigo en el suelo, truncando mis pocas fuerzas. El porrazo fue oído por todos, que miraron hacia donde estábamos nosotras. El profesor se acercó y comenzó a darme pequeñas bofetadas en la cara para despertarme. “Esther, Esther, despierta. Esther ¿me oyes?”

Yo ya iba de camino. Aunque apenas le oía, todavía podía sentir el apretón de manos de mi compañera, que se había hecho más fuerte y más desesperado. Con mi cuerpo temblequeando, no sé de donde quité las fuerzas para gritar: “El bus, nos está esperando el bus”. Con los ojos cerrados no pude ver las caras de espanto de todos los que me rodeaban.

El autobús de las almas muertas permanecía estacionado en la curva de Santa Ana; le llamaban así al lugar donde habíamos volcado porque a unos metros se encontraba la iglesia que llevaba el mismo nombre. Abrió la puerta delantera. Daba la impresión que estaba vacío, pero si uno se fijaba bien podían verse una especie de sombras sentadas en cada asiento, inmóviles.

Solté la mano de mi compañera, me incorporé como pude y empecé a andar, sorteando los cuerpos de los compañeros que todavía estaban por el suelo, y las mochilas. Bajé de nuestro bus y me subí al otro. Me acomodé en el mismo lugar que ocupaba anteriormente. La sombra que hacía de conductor cerró la puerta y justo, en ese mismo instante, vuestros rostros se hicieron visibles. Y ya no sentí miedo.

- ¿Cómo me encuentras después de tanto tiempo?, dime, porque han pasado ya 8 años.
- Te veo como entonces, abuela. En serio, estás estupendamente.
- Tú sí que estás guapa. Anda dame un beso grande. Y mira, mira quien está aquí. Ha querido venir a buscarte.
- Giré mi cabeza hacia atrás y la vi. Su sonrisa lo iluminó todo. Me levanté en un soplo y corrí a abrazarla.

Mientras, el bus arrancó.

 

 

F  I  N

...ooo000ooo... ...ooo000ooo... ...ooo000ooo...

La primera parte de esta historia se me ocurrió después de ver un capítulo de "A dos metros bajo tierra"

Y la segunda parte se me ocurrió después de leer esta entrada. Así que esta historia va por ti, Maya, espero que te guste.

Ella siempre va a estar con nosotras.

La fotografía está extraída de Abandonalia, un blog dedicado a lugares abandonados en España y el resto del mundo,
con unas fotografías increíbles; me he quedado asombrada viendo las fotos.

 

 

Those who are dead are not dead
They’re just living in my head
And since I fell for that spell,
I am living there as well
Time is so short
And I’m sure
There must be something more

40 comentarios:

moderato_Dos_josef dijo...

Has escrito un relato que además de espeluznante es cálido y armonioso. Sencillamente magistral amiga Aldabra.
Te felicito por ello.
Un abrazo!

Isra dijo...

Ufff, que sensaciones mas raras que me ha dejado tu relato, porque a pesar de la dureza, deja al final una sensación de ternura y dulzura impresionante.. ojalá fuera así, verdad?

Un beso cielo

semilla negra dijo...

¡ya te estaba echando de menos! me ha gustado muchísimo, produce sensaciones extrañas, como si hubieras muerto y hubieras visto el más allá...¡que horror! el autobús parado esperandooooo

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

El autobús de las almas muertas siempre llega a destino a tiempo.
Besos.

Titajú dijo...

El comentario anterior es mío, que no puedo ver la tv y escribir a la vez porque ¡sale cada burrada!
Ocúpate de la muerte cuando llegue, Al. ¡Disfruta de la vida!

Alegría. dijo...

Me ha gustado Aldabra. Ha pesar de ser trágico, no me ha resultado desagradable: todo lo contrario.
Hace mucho que visito Abandonalia y me gustan mucho.
Un beso.

Alegría. dijo...

A pesar, uffff

Juanjo dijo...

A veces pienso que la muerte puede ser un gran alivio...

Besos.

Dilaida dijo...

Es un relato estupendo, me gusta.
Bicos

Allan Smithee dijo...

Muy buen relato, sirena. Y la muerte no es tan muerte, el final no es tan final, todo queda en el aire.

un abrazo,

BIPOLAR dijo...

¿El autobús sin conductor es un purgatorio para el reencuentro?

Belén dijo...

Oh, Aldabra es muy bonito!!! algo así como el barco de los muertos, pero en bus, está muy bien, en serio que si

Besicos

TORO SALVAJE dijo...

Este es muy bueno.
Buenísimo.
Me ha encantado.

Joder que bueno...

Besos.

claudia dijo...

Inquietante y sorprendente el relato.
Y las fotos alucinantes.
He estado mirando todas, quería comprobar si estaban unas fotos que encontré una vez, también de lugares abandonados y que me dejaron pasmada.
http://noticias.prodigy.msn.com/internacional/galeria-bbc.aspx?cp-documentid=25149412&page=1

jg riobò dijo...

En continuo viaje hacia ese destino inevitable.

beker dijo...

Escritos para el pensamiento, para una vida que a veces es como una línea que en cualquier momento se puede quebrar... Escritos con puntadas que producen sensaciones diversas. Besos

Chus dijo...

Se lo que siente Senia, yo pase por eso hace más de 20 años, tarde tres años en superarlo, y hoy todavía, la llevo en mi corazón, pero ahora cada vez que pienso en ella es para recordar los buenos momentos que pasamos juntas.
Me gusto tu relato, y la sirena glotona que te han regalado es preciosa, me la he guardado como talismán para dejarme de glotonerías.
Un beso

Silvia dijo...

¡Siempre me han encantado las historias de espíritus y almas perdidas! Desde muy pequeñita pedía a los mayores que me contaran historias populares sobre apariciones. Además, las únicas películas de miedo que me apasionan son las que hablan de espíritus. Me ha encantado el realto. Muy bueno. Biquiños

Abedugu dijo...

Me gustó mucho este relato, te felicito.
Un saludo.

muxica dijo...

Muchísimas gracias por tu recuerdo aquí. Hace mucho que te leo y siempre le digo a nuestro amigo que como tú, escribiendo, no he visto a nadie. ¡Me encantas ! aunque nunca dejo mi firma. Visito muchos blog de la misma forma. Casi nunca sé que decir y prefiero irme en silencio.
Ahora roto el hielo, espero ser menos tímida y dejar más a menudo mi firma.
Un biquiño

iliamehoy dijo...

Una hermosa forma de rozar por unos instantes el alma de los ausentes.
Vaya vaya, así que en la familia hay otra bloggera....
Una sonrisa

Carlos dijo...

Humm, a mí me hizo acordar al final de Lost.

Siempre hay un halo de misterio respecto de ese último momento, que intimida y abre un vuelo de esperanza.

Quien mejor que los abuelos para llevarnos de la mano.

(y ella, yo después de aquel relato tuyo que te leí, cada vez que la evocas, se me hace un nudito en el cuore)

Bellísima imagen.

Un beso.

Asun dijo...

En ese autobús o en otro similar nos encontraremos con aquellos seres queridos que partieron antes que nosotros y que nos estarán esperando para recibirnos y facilitarnos el tránsito.

Besos

guillermo elt dijo...

Si besas a tu abuela, me imaginaba quién podría ser la otra persona.

Un bonito relato.

No lo encuentro triste, sino tierno y sensible, por su significado final.

Besicos.

paideleo dijo...

Tan tenebroso como fermoso.

Alma en el verso dijo...

Un relato conmovedor que atrapa a quien lo lee desde las primeras líneas. Felicidades y un cordial saludo

DANI dijo...

Uff, es genial, impresionante, me he quedado boquiabierto.

Y mira que yo busco un bus como el de la foto para una idea que tengo y no encuentro ninguno :(

Besos bien vivos

Tonet dijo...

ufffffffffff¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Primero que es perfecto. Me has arrastrado sin piedad por un montón de emociones...ternura, esperanza, miedo.....y se me partió el corazón...(entiéndeme :)osea perfecto...
Todo lo demás ya no hace falta que te lo diga , no?....mejor dicho creo q ni siquiera puedo.
...bueno sí, te echaba de menos :)
Gracias ;)
Un abrazo muy muy laaarrrrgggggggggggooooooooooooo.

EL SUEÑO DE GENJI dijo...

Me ha gustado mucho, mucho, no sólo por la manera en el que lo has contado, que ha sido sublime, sino sobre todo porque inunda el alma de esperanza al leerla.

En el infinito dilema que carga sobre nuestra razón de querer saber si hay algo más tras la muerte, yo - como tú - quiero creer que si. Y estoy convencido de ello.

Algún día tu, yo y todos nos veremos en ese autobús. Yo seré Genji y tu Aldabra y reiremos...

Bueno, aunque para serte sincero creo que - a sabiendas - no compraré ticket para tan magno viaje al menos de momento...

Biquiños para ti y para todos los que ya han embarcado.

DESDE A GAIOLA dijo...

Non sei. Sentimentos controvertidos... Conseguiches un relato moi forte, pero ao final ese abrazo compensa todo.

Un saúdo.

zeltia dijo...

Una manera reconfortante de ver la muerte. Y un cuentito lindo.
Podemos elegir nuestros pensamientos (con trabajo)
así que: me parece una buena idea.

:)

Besitos.


La sirena que te envió Muxica, se está comiendo a sí misma, no sé si te has fijado, hummm al rico pescaíto frito.
me gusta ese sentido del humor jajaja

Misón dijo...

El comienzo del relato me lleva a la más tierna infancia donde aquellas excursiones del colegio nos dejaban afónicos cantando el carrascás, carrascás, que bonita serenata..lo que sigue me trae recuerdos del triste accidente de un autobús que cayó al río Órbigo en el año 1979, murieron 49 personas, de las cuales, 45 eran niños. El final me sorprende trayéndome la imagen de mi vecina Amalia, que era como mi abuela, fue la primera persona que se me fue, y a ella fue a quien vi cuando te subiste al autobús de las sombras.
Me ha puesto nostálgica, con los pelos de punta y finalmente esperanzada. Un beso.

Albino dijo...

Realidad, imaginación, fantasía, suspense...al servicio de tu loiteratura.
Lo tienes todo, hija mia.
Besos

El Pinto dijo...

En porimer lugar gracias por mostrar esa fotografía tan impresionante. No tardaré en pasar pàra ver más.
Sobre el relato, quedo pensando.
Creo que tiene algo bueno y algo malo. Si me permites, el lado malo es que penetra como una putada. El bueno al tiempo que sencillo, es que aportas un relato magnifico.
Besos

Maca dijo...

Se me llenan los ojos de lágrimas y al mismo tiempo siento un escalofrío, con esta historia de hoy.
A mi también me gustaría encontrar a alguien especial al otro lado cuándo llegue mi hora, debería de ser así de bonito.
Biquiños y buén finde .
!!Abrigate que nos llegó la nieve!!

oliva dijo...

Coincido con la mayoría: está muy bien escrito, haciendo que la muerte no sea terrible, el último tránsito para abandonar este mundo y el momento más trágico de la vida...

Me ha gustado mucho esta lectura, al igual que tus enlaces... me encanta curiosear (espero que no se llegue a cumplir ese refrán... la curiosidad mató a algún animal...), por los enlaces que nos brindas.

Un saludo.
Ex-lemaki.

Beatriz dijo...

Muy bonito, gracias a él conozco abandonalia un blog muy interesante. Enlazaré tu relato a mi otro blog (tanatos y cultura).
gracias
Beatriz

LittlePan dijo...

Que pasada. Me daban hasta escalofríos.
Bonito gesto, me ha encantado.

Espero que todo vaya bien, mañana voy a ver a Senia así que ya me pondrá al día.
un beso enorme!

Romek Dubczek dijo...

Yo creo que la muerte es algo así como dices, no tan complicada o dolorosa como nos la imaginamos.
Una historia muy tierna.
Un abrazo

fonsilleda dijo...

Magnífico relato este Sireniña
Le pong todos los aplausos adornados por los colores de nuestro arco da vella y por los sones de alguna gaita con acompañamiento de zanfona.
Y, claro, mis aplausos.