martes, 9 de octubre de 2012

La historia cuasifeliz de Begoña Miramontes y Ulises Maldonado

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La pintura es de Iria Blanco Barca

La primera reacción de Begoña cuando una amiga común le presentó a Ulises fue decirse: Ni loca. No. Ulises no me atrae nada físicamente como para salir con él.

Y es que no podía evitar, desde que estaba otra vez en el mercado, después de su separación, en hacer este primer análisis crítico tópico, cuando le presentaban a alguien, que como ella, también estaba en el mercado.

Pero la vida que es una jodida caprichosa, ¡zas!

Ulises insistió, insistió e insistió. Insistió tanto que Begoña no pudo más que acceder a darle una oportunidad. No era mal tipo, Ulises. Y era muy divertido.

Recuerda que cuando iba a la terapia, Julián, su psicólogo, siempre le preguntaba por la relación y ella siempre contestaba titubeando: Bueno… sí… estoy bien… es un buen hombre… se porta bien conmigo… yo creo que nos falta… bueno, a mí me falta… ¿chispa, sabes? Ya sé que soy una tonta romántica pero no se me estremece el estómago… (podría añadir también: ni dicha sea la parte, pero se lo callaba por decoro).

Aunque Begoña sabía que les faltaba esa chispa, no quería darse por vencida. Begoña era muy tozuda; eso decían todos. A ella, en cambio, le gustaba más pensar que era concienzuda.

Concienzuda - Se aplica a la persona que hace las cosas con cuidado y pone todo su empeño y atención.

Tozuda - Se aplica a la persona que se mantiene firme en una opinión o actitud a pesar de las razones o las dificultades que pueda haber en contra.

Quería de una vez por todas atinar con el hombre adecuado, apostando más con la cabeza que con el corazón, ya que siguiendo los dictados (¡que cursi!) de su corazón siempre le había ido bastante mal.

Pero la relación no iba. Cuanto más cariñosa se mostraba Begoña, cuanto más lo intentaba, más frío se mostraba Ulises.

Y no lo entendía.

Ulises decía que la quería, que estaba muy enamorado de ella, que era lo mejor que le había pasado, que qué suerte que hubiese aparecido…

Es más, dos veces Ulises le pidió matrimonio y Begoña lo rechazó porque no estaba segura, además de que eso del matrimonio ¡Quita, quita! Begoña y los papeles no se llevaban bien.

Begoña y Ulises no se veían durante la semana porque resulta que Ulises y Begoña no vivían en la misma ciudad. Begoña vivía en un pequeño pueblo de provincias y Ulises vivía en una pequeña villa marinera. Nada que ver, a no ser por lo pequeño que puede llegar a resultar todo… Los espacios, los pueblos, el amor…

Un día, un sábado por la tarde, estaban los dos sentados en el sofá del salón de casa de Ulises, un dúplex muy acogedor y soleado. Begoña hacía punto de cruz (para no aburrirse) y Ulises hacía que estaba concentrado en la película penosa de la tele.

Begoña ya llevaba tiempo notando que Ulises esquivaba hacer el amor, aludiendo que estaba cansado, que estaba estresado, que estaba preocupado… Es más, Begoña sentía que ni se acercaba a hacerle alguna tontería por miedo a que desemboca en algo más.

Y, claro, tal y como estaban las coas, Begoña tenía dudas, así que más de una vez, le había preguntado abiertamente a Ulises, si había alguien más, si ya había dejado de gustarle.

Es que ¡maldita sea!, entre todos los hombres del mundo mundial, follarines de los bosques, le tenía que haber tocado a ella uno de los que nunca tenían ganas. Inaudito. Al menos todos sus compañeros presumían de estar siempre dispuestos, y ella venga, tragando por no confesar sus derrotas amorosas.

¡Que me lo expliquen!, se decía Begoña cabreada.

Así que aquel sábado Begoña, tozuda y concienzudamente, decidió insinuarse a Ulises.

- Uli, ¿hace una siestecita?

Ulises hizo como que seguía reconcentrado en la película pero Begoña ya sabía que la había escuchado con claridad meridiana. Y no se dio por vencida.

- Ulises, cariño, ¿subimos a echar una siesta?

Ulises puso cara como de sufridor en casa y cogiéndola de la mano al mismo tiempo que se levantaba del sofá, le contestó resignado:

- Venga, vamos.

Begoña no lo pudo soportar. Montó en cólera por dentro y haciendo acopio de valor para parecer la mujer entera y verdadera que no era, le contestó.

- ¿Sabes qué te digo? Que no necesito que me hagas ningún favor. Ya me las apaño yo solita.

- No te pongas así, cariño, lo siento. Me salió sin querer pero no quería decir eso. Quería decir que…

- No sigas, por favor, que lo vas a empeorar. Voy a subir a echar la siesta sin tu compañía, y te ruego por favor que no subas. Ya lo hemos hablado otras veces Ulises, te pasa algo y quiero ayudarte pero si tú no quieres reconocer que hay un problema, mal vamos.

Y Begoña subió. Sola.

Se sentó en el sofá azul de la habitación que compartían, justo debajo de la velux. El sol regaba la estancia produciendo unos colores delicados sobre el edredón. Y lloró. Lloró mucho. Dolida. Rechazada. Sintiéndose poco atractiva. Y nada deseada. Pero después del llanto sus manos y sus dedos empezaron a consolarla.

Aquella fue la primera vez de muchas. La etapa más turbadora de su vida. Y el principio del fin de su vida en común.

 

No queda nada del dolor que me causaba
mendigarte por un beso,
volví a encontrar la libertad
y se escapó mi corazón que estaba preso.
Se disipó la oscuridad en mi interior.
Y ahora veo que tu amor no era amor.
Tal vez te duela, pero desde que te fuiste
me siento mucho mejor.

Sin ti,
ha vuelto a entrar la luz por la ventana,
he vuelto a sonreír en las mañanas,
sin miedo a que alguien me diga que no…

25 comentarios:

fonsilleda dijo...

Pues menos mal que es "cuasifeliz" la historia de tus personajes porque...
Lo siento por Uli, pero creo que se merecía ese final, aunque posiblemente antes.
Biquiños.

Merche Pallarés dijo...

"Follarines del bosque" ja,ja... Me ha encantado esa expresión. Ese Ulises bastante rarete y Begoña no se queda atrás... Besotes, M.

TORO SALVAJE dijo...

Si, parece que no tenían mucho futuro...

Quizás mejor separarse.

Besos.

zeltia dijo...

Nada que ver, a no ser por lo pequeño que puede llegar a resultar todo… Los espacios, los pueblos, el amor…

(gracias por lo que me dijiste en mi blog, me emocionaste)

Pedro Ojeda Escudero dijo...

A veces es mejor cortar por lo sano y aprovechar la autonomía... aunque sé que es más fácil de decir que hacer.
Besos.

pancho dijo...

Estos Ulises son exigentes. Penélope le esperó nada menos que veinte años haciendo punto de cruz. No se le ve a Begoña con tanta paciencia.

Un abrazo.

Ana dijo...

Con todo lo triste que es me parece precioso lo que has escrito, ¿Y que le pasó a Ulises?¿Se hartaría de navegar y cuando volvió a casa ya se le había olvidado lo que es el roce de otra piel?
Porque yo he descubierto que hay quién prefiere que no haya contacto humano.

Vakastolas dijo...

Non sexamos tan crueis. Pode que Ulises quedará abaixo no sofá chorando tamén.

Asun dijo...

¿La etapa "más turbadora" de su vida? Mmmmm.
Creo que lo he entendido jajajajaja

Besos

Sarco Lange dijo...

¿Por qué les cuesta tanto a los hombre decir que ya no les funciona su cosa?

mariola dijo...

El amor tiene muchas caras y ella ha sabido encontrar una a su medida.
Quizás no fuera la que esperaba, pero ha asentido...
Por lo general la primera impresión es la que cuenta, la primera intención.
Y ella la tenía, por qué no hacer caso entonces?
Me ha gustado la historia.
un biquiño, Aldabra.

Vlixes dijo...

Y para eso insistió,insistió,insistió? Para tener alguieen al lado a la que bostezarle?

Triste historia demasiadas veces repetida.

David C. dijo...

Muy buena tu narración. Gracias por compartirla y por tus palabras en "Cine para usar el cerebro".
Saludos
David C.

Raposo dijo...

Bo relato, e un final lóxico para unha relación que non funciona.
Saúdos.

virgi dijo...

Tiemp al tiempo.
Se encontrará con alguien que la complazca y le haga sentir el burbujeo que sabemos.
Besos besos

Abejita de la Vega dijo...

No le quiere...

Biquiños

Myriam dijo...

Es que, cuando no hay química.... falla todo lo demás.

Besos, desde Buenos Aires

susana moo dijo...

De feliz no parece que tenga mucho la historia, más bien nos quedaremos con el cuasi...
Primero lo acepta por compasión ( o porque no tiene nada mejor) y luego él responde en consecuencia, porque si no se sentía antes deseado se iría generando en él un cierto rencor... lo que mal empieza mal termina...

violeta dijo...

Sabe lo que quiere pero no está en él. Me gustó mucho este relato.

Enorme abrazo que te debo.

Ŧirєηzє dijo...

el mejor final posible... cuando las cosas no se dan... no tiene sentido forzarlas... lo mejor es acabarlas....


Un abrazo...¡¡¡

Déjame que te cuente
www.dejamequetecuente.net

Tesa Medina dijo...

La etapas turbadoras también pasan.

Y un día Begoña volverá a sentirse deseada a compartir su cuerpo con otro cuerpo y al mirar atrás, le parecerá mentira haber alargado tanto los días grises y tristes que compartió con Ulises.

La canción de Malú le pone el punto de esperanza a tu estupendo relato.

Un beso,

Ío dijo...

No sé, pero es que si desde el principio ya ves que no hay, que no existe esa chispa, ¿qué puedes esperar para el futuro?
De todas formas había que intentarlo, aunque parece que sólo ella puso de su parte.
Me gustó tu relato, Aldabra.
Gracias, abrazos y biquiños

Ío

Rebeca dijo...

Me he quedado con ganas de una continuación de la historia de Begoña y Ulises, no entiendo como ella sin quererlo acabó conformándose y no entiendo tampoco como él tanto insistir no fue capaz de contarle lo que le pasaba.
Y por cierto, me ha encantando recordar las diferencias entre ser concienzudo y ser tozudo.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Cómo duele este relato, Aldabra. Duele por su realismo -nada mágico-, por su verosimilitud, por cuánto podemos aguantar -de soledad compartida, de desprecio disimulado, de hundimiento de la autoestima- por no estar solos.

¡Es terrible!

Técnicamente tiene la virtud de la excelente elección del plano narrativo que has hecho. Un lenguaje fácil, directo, coloquial. Un narrador que es como un amigo del lector al que le cuenta una historia de alguien que conoce. Porque todos conocemos -si es que no hemos sido- una Begoña.

Gran trabajo,

Un abrazo,

Maripaz Brugos dijo...

Una entrada muy completa, el relato, el poema, la canción...me ha encantado. Gran trabajo.
Ella si que supo encontarse a si misma y ser feliz.