jueves, 26 de febrero de 2009

Las cosas que no se pueden contar




Photo by: El Porte-Bonheur (Photo net)


Eliana caminaba de regreso a casa, al anochecer, cuando se vio sorprendida por unos caballeros oscuros y de mirada torva. Venían de frente cogidos de la mano pero no tenían pinta de ser pareja. Raro. No había oído nunca a nadie algo semejante. Y menos en aquel pueblucho de mala muerte en el que vivía. Así que como correspondía a la situación se quedó perpleja. Por unos segundos no supo si continuar o darse la vuelta y salir del callejón rumbo a la avenida principal, que si bien era un camino más largo, ofrecía más seguridad.


Pero a Eliana le gustaba el riesgo. Había sido así desde pequeña. Su madre decía que era rebelde pero ella sabía que eso no era del todo cierto. El riesgo y la rebeldía podían ser parientes cercanos pero a veces no tenian nada que ver. Claro que a ver quién era la guapa que le discutía a su madre. Ella no sería desde luego. Le gustaba el riesgo pero no era tonta. Y con su madre tenía todas las de perder. Menos mal que hacía un par de años ya, que se había ido a vivir Benidorm. A un apartamento soleado.


Eliana siguió caminando y se puso a silbar. Siempre había oído que silbar calmaba los nervios. No lo hacía demasiado bien pero sería más que suficiente para la ocasión. Claro que la única canción que se le ocurrió fue aquella de misa: "Juntos como hermanos, miembros de una iglesia, vamos caminanado, al encuentro del señor". Normal después de todo. Porque esa canción fue la única de misa que consiguió aprenderse mientras se preparaba para la primera Comunión, que al final no llegó a hacer. Por miedo.


Pero al llegar a la altura de los caballeros oscuros y de mirada torva, le entró la carraspera. Y se atragantó fuertemente. Los tipos le dijeron: "Buenas noches", Uno y "¿Te damos un golpecito en la espalda", el Otro. Eliana se conmovió tanto por el gesto que se le pasó la carraspera de golpe y pensó inmediatamente en besarles pero como le pareció demasiado atrevido pues no los conocía de nada, se lo hizo saber primero: "Ese gesto se merece un beso, ¿puedo?". Los dos al unísono dijeron: "Somos tuyos".


Eliana vió el cielo abierto. La frase ésta le parecía una tontería pero tanto la había oído de pequeña, en boca de su abuelo materno, que terminó por decirla continuamente para sí misma. Así que se metió en medio de los dos caballeros que ahora ya no parecían tan oscuros y de mirada tan torva y les cascó un beso en la boca. El Uno dijo: "Uhmmmm!" y el Otro, que parecía mucho más expresivo por el lunar que tenía en la frente, dijo: "¡Caray! A lo que Eliana respondió: "Jobas, que fuerte!


Y así, cogidos los tres del gancho decidieron irse de copas o lo que surgiera. Que para eso era la noche. Para disfrutarla. A fin de cuentas a Eliana sólo la esperaba en casa un gato viejo. De angora, eso sí. Y lavado con Perlán, todas las semanas, sin faltar una. Mucho mejor la compañía de aquellos dos hombres claros y de mirada azul como el mar. Porque ahora ya los veía de otro modo. Es más empezaba a tener fantasías. Bueno, para ser sincera consigo misma se los estaba imaginando… Era su secreto. Siempre había soñado con hacer un trío.


La rebeldía es lo que tiene.



14 comentarios:

Titajú dijo...

Como un cencerro.
A mi me gusta la tranquilidad.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Un menage a troi" y cita a ciegas......aventuras peligrosas...besos

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Un trío... con gato de angora al fondo. Me ha gustado mucho el giro final.

Carlos dijo...

Tres, humm, número complicado si los hay, menos para la gente rebelde. :)

Me gusta la conversión que va de la mirada torva a los ojos azul mar; quien pudiera mirar como Eliana.

Tres besos (como besa Eliana) CARAY. :)

Verbo... dijo...

No está nada mal, ser riesgoso con medidas.

Abrazo.

Belén dijo...

Voy a serte sincera, en la vida me hubiera imaginado ese final!

jjajajajajajajja

Besicos

TORO SALVAJE dijo...

Hace bien Eliana.
Hay que cuidarse.

Besos.

guillermo elt dijo...

Rebeldía???... Ja!... No, no te imagines que estoy pensando en algo despreciativo, no, ni muuucho menos... Digamos problemas de personalidad y de auto-aceptación... o algo asínnn... Bueno, que tampoco voy a jugar a los psicólogos.

Mira, niña... paso por las miradas torvas, los callejones con silbidos de cánticos de iglesia, de besos desquiciados a desconocidos, de juergas venideras y que pase loque pase, incluso si lo hacen los tres jntitos en un contenedor de la basura, pero por lo que no paso ni un solo momento, es por el martirio chino, por las torturas psicológicas y por el menosprecio al estado físico de un animalico como el gato.

Lavarlo semanalmente y con perlán!!!... qué barbaridad!!!... Bueno, me imagino que eso del perlán será de coña, pero... lavarlo semanalmente... Repito: Qué barbaridad!!!

Vale una vez al mes. Es suficiente, ya que los gatos, al igual que los perros, segregan una grasa que es para protegerles del pelaje. Demasiado baño impide que esa grasa actúe en el cuerpecico del animalico.

Te has fijado alguna vez que a un perro cuando sale del baño, al ratico empieza a oler a "perro", a un olor fuerte y penetrante???. Es la propia naturaleza del perrico que está actuando. Ir contra natura, no es bueno, por eso no es bueno ducharlos más de una vez al mes, sobre todo a los gatos.

Agua sola, vale, un manguerazo, sobre todo a los perro, pero... a los gatos!!! Cepillarlos todos los días, to-dos-los-dí-as... ese es el efecto ducha y más sano.

Valeeee???... Bueno, pues dile a tu Eliana que se aplique el cuento.

Besicos, niña. :))

PereGil dijo...

jajajajaj.
muy bueno para una noche de jueves.

Bambú Blanco dijo...

Pues nada, nada... a pasarlo bien... Es curioso, pero lo de ir del gancho, es muy de Ferrol. Yo no lo había escuchado nunca hasta que vine aquí...

Aldabra dijo...

Buenas tardes de sábado a todos:

Veréis, queridos amigos, este texto es un poco un ensayo. Lo escribí dejándome llevar, escribiendo lo que me iba viniendo a la cabeza. Salió del horno con otro final (que no me atreví a publicar) por prudencia :-)). Lo leyeron dos personas: A una no le gustaba, le parecía vulgar y la otra me dijo que no sabía decirme si era vulgar o estupendo. Y ante la duda decidí ser prudente.

Y en ésto ha quedado la cosa. Sé que es un disparate pero la vida a veces también lo es. Y lo más importante es que me divertí escribiéndolo.

Biquiños a todos. Gracias por leerlo y comentar.

Rosa Fdez. Salanova dijo...

Es verdad que tiene "un toque" disparate,que a mi modo de ver,le hace aún mas interesante.
Me gusta el giro que va tomando para acabar con ese final sorprendente ;con gato de angora incluido,ah!,y lavado con Perlan ,
¡que no es cualquier cosa !

Bicos

guillermo elt dijo...

Vale, pero queda en pie lo del gatico.

BIPOLAR dijo...

la verdad que sí es un disparate, pero... lo de cantar el juntos como hermanos no creas que es ninguna tontada, que en ocasiones de dudosa solución, viene ni que pintado para desconcertar a la situación.
yo lo del trío como que no, el dúo ya me carga conque otro... pffff