miércoles, 1 de abril de 2009

Candela (2ª parte y última)





(Levantándose de la cama y mirando el despertador)

¡Dios!, ¡Dios!, ¡Dios!. Es tardísimo y no sé qué ponerme. ¿Por qué cuando suena el despertador no soy capaz de levantarme? Soy incorregible, veinte años trabajando y siempre igual, llegando justa a fichar y estresada. Si es que no merece la pena. “Candela, tienes que poner remedio ya o te va a dar un infarto un día de éstos”, se dijo enérgica y en alto. Y menos mal que me ducho de víspera.

(Con el armario abierto y mirando toda la ropa)

Bueno, me pondré lo primero que salga. El vaquero con las botas de “chúpame la punta” nuevas, la camisa azul claro, la cazadora negra de piel... Además me va genial con el colgante que me regaló mi madre por el cumple. Decidido. Hoy no me da tiempo a hacer la cama. Al mediodía cuando llegue la hago. Aunque hoy tendrá que ser por la tarde. No me acordaba que tengo que esperar para ir a Correos a recoger el paquete que me envía mi prima Tere. ¡Que rollo! Comer fuera y sola, lo odio. Ya no me acordaba. Pero si hay que hacerlo se hace y punto.

(Ya vestida mirándose delante del espejo)

Si es que da igual lo que me ponga que me veo horrible con todo. Es que ya me veo de la edad que tengo. Tendría que adegalzar el kilo y medio que me sobra. Es que siempre se me pone en las pistoleras y en el trasero. A los hombres les gustará mucho ver un buen trasero de mujer pero es que a muchas mujeres, entre las que me incluyo, nos espantan. Yo prefiero ni mirármelo y olvidar que existe. Bueno pues ya estoy vestida. Voy a proceder rápidamente a peinarme, lavarme los dientes y a la restauración facial.

(En el cuarto de baño)

Aunque para quedar medianamente bien tendría que contratar a uno de esos restauradores de catedrales. Ellos si que hacen verdaderas obras de arte. Y me niego a echar maquillaje. Es que por ahí no paso. Las pocas veces que lo he echado tuve la sensación de que llevaba una máscara. La raya del ojo, la sombra, el colorete, el rímel y un buen lápiz labial… Mira, como que ya así arreglada aún no estoy tan mal. Hombre, Andrés en la oficina siempre me echa piropos pero claro, él no cuenta porque es un mujeriego empedernido. Y estoy por apostar que un día de éstos se va a enamorar perdidamente. Es que todos suelen terminar así. Y además suele ser alguien que no responde con la imagen predeterminada. Y tengo que reconocer que es guapísimo y tiene una verborrea que es capaz de enredar hasta a una monja de clausura. Me asusta terriblemente. Miedo me daría caer en sus brazos.

(Se echa agua de colonia por todos los sitios imaginables del cuerpo. Agarra el bolso, las llaves del coche, se pone la cazadora y cierra la puerta de casa. Entra en el ascensor y se va mirando desde todos los planos: perfil, vista y alzado. Se coloca la melena y cuando sale al garaje abre el coche con el mando a distancia. Se le viene a la cabeza que no se echó desodorante y vuelve a subir ya con el corazón saliéndosele del pecho y mirando el reloj como haciendo vudú para que el tiempo deje de transcurrir. En la nueva bajada al garaje repite el mismo proceso. Entra en el coche y arranca. Recorre el pasillo hasta la rampa de salida y cuando va por la mitad el coche que se cala).

¡Joder!. ¡Joder!… que día voy a tener. Con lo lista que soy para algunas cosas y el jodido coche que no le da la gana. “Baja la rampa Candela y con calma que es muy facil”, se dice animándose.

(Cuando el coche asoma por la puerta del garaje grita entusiasmada: ¡Aleluya! Se incorpora al tráfico frenético).

Pero será capullo el tío ese. Es que me está poniendo enferma con esa lentitud. ¿No sabe qué hay gente que sale con prisas para ir al trabajo? Voy a adelantarle porque no soporto circular como las hormigas. (Al hacer la maniobra oye veinte pitidos a la vez. Había línea continua). ¿Esos pitidos habrán sido por mí? No creo. Hay mucha visibilidad. Menos mal que ya aparece el tramo de carretera tranquilo. Pondré música. Ay que canción tan bonita. Hacía mucho tiempo que no la oía. ¡Que romántica!

(Tarareando la canción se pone a pensar)

¿Qué ropa traerá hoy Andrés. Es que siempre viene tan atractivo, tan bien vestido. Y tiene unas corbatas preciosas. El chico tiene buen gusto, hay que reconocerlo. Y últimamente siento que me mira mucho. Claro que será que no le gusta mi forma de vestir. Si es que a su lado parezco Cenicienta. Es dificil estar a su altura. Y además a mí qué me importa. Yo no quiero un hombre así. Aunque tal vez tenga su corazoncito. Yo que sé. No sé ni por qué pierdo el tiempo pensando en él.

(Llega al aparcamiento del edificio donde trabaja. Aparca y sube. Una vez instalada en su mesa se da un retoque en los labios. Observa de reojo como entra Andrés por la puerta).

- Buenos días, Andrés. Que ¿preparado para un nuevo día de caza?
- Pero ay que ver que simpática te has levantado hoy. Es que cuando hay confianza da asco.
- Perdón, perdón. No era mi intención molestarte, dice Candela burlonamente.
- Vas a ser la primera en saberlo. Me he enamorado Candela, hasta la médula, dice Andrés con aire contrito.
- Anda, esa si que es una novedad. Y que ¿la afortunada ya hizo la Primera Comunión?.
- Que bruta eres. Me estás poniendo que parezco a tus ojos un pervertido a la puerta de un colegio.
- Sigo de broma, hombre. Enhorabuena, de verdad, dijo Candela en tono algo triste.
- No sé cómo ha sucedido pero esta mañana me he dado cuenta. Ella todavía no lo sabe pero hoy pienso declararme.
- Pues te deseo suerte, en serio.
- Gracias. Te garantizo que me hará falta. Podías celebrarlo conmigo dejando que te invite a comer.
- Pues te lo agradezco. Hoy además tenía que comer sola.
- Te contaré todos los detalles si te portas bien y no me dices cosas desagradables como las de antes.
- Prometido. Me muero por saberlo todo.
- Creo que hasta voy a sorprenderte porque sé que la conoces.
- Eres cruel. Ahora no me dirás nada en toda la mañana. Estaré en ascuas pensando en quién será la desafortunada.
- Te haré pagar la comida como sigas por ese terreno.
- Vale, vale.
- Un poquito de paciencia. Todo llegará.

(Andrés se fue a su mesa y Candela se quedó en la suya disimulando como si aquella conversación no hubiese tenido lugar, como si no le hubiese afectado).

¡Mierda! ¡Mierda! ¿Por qué? A ver... por qué este capullo se ha tenido que enamorar. Me molesta reconocerlo y me duele pero siempre albergué esperanzas de que un día pusiese sus ojos (bueno, y algo más) en mí. Y ahora ya está todo perdido. Lo que si tengo claro es que jamás le demostraré que la noticia me disgusta... No pienso concederle esa satisfacción. ¿Por qué no he podido ser yo?

(Candela se levanta de su mesa y se va al baño).

Voy a llorar un poco, me sentará bien. Lo justo para que no se me corra el rímel. Tampoco se merece muchas más lágrimas.

(Mientras se dirige al baño Andrés le habla desde su mesa).

- Candela, tengo que decirte que si no me hubiese enamorado me casaría contigo. Hoy te has superado. Estás muy guapa

(Y Candela va pensando sin hacer caso de lo que le dijo)

Puñetero, todavía tiene algo que decir. Ay que ver lo afortunadas que son algunas. En fín, ya sólo me queda el Plan B: Agencia Matrimonial. Porque desde luego que a su boda no pienso ir sola. O llevo pareja o no voy. ¡Que pena! Ay que ver a que extremos podemos llegar. “Ya, Candela, ya. Basta de lamentaciones que nunca ha faltado una monda para una naranja. Malo será que no cambie mi suerte un día de éstos”, se dice convencida.

Me lo merezco.



23 comentarios:

Aldabra dijo...

Me gusta despertar la imaginación y que cada uno continúe la historia a su modo. Sé que a algunas personas les disgusta este método, que prefieren la historia concreta. En fin... si os he decepcionado os pido disculpas.
Bicos y buen día.

mariona dijo...

yo estoy segura que la casualidad les juntara.no tengo ninguna duda.


que tengas un buen dia.

ps:gracias por lo de las fotos! realmente todo lo que escribo y publico alli es mio,y me gusta.

Belén dijo...

Hay veces que el sino es mas fuerte que todo lo demás

Besicos

TORO SALVAJE dijo...

No me has decepcionado.
Todo lo contrario.
Venir aquí es una apuesta segura.

Besos.

T.M. dijo...

Pués a mí me gusta el final.
Candela se va a quedar de piedra y además hay muy buen rollo entre ellos.
Saludos

Juanjo dijo...

Me encanta que dejes el final tan abierto, jajaja. Yo me quedo cantando la canción de Celia Cruz http://www.youtube.com/watch?v=7D4Nns7RHJQ

Titajú dijo...

Bueno, no tiene mucho que ver, pero te dejamos la foto aquí.http://www.flickr.com/photos/cjescudero/3395579781/

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Mejor siempre con el final abierto.
Y, sí, se lo merece...

Juanjo dijo...

Me gusta más la de Celia, pero las dos están bien. Dan para un cuento.

Besos.

PereGil dijo...

ya lo dijo .... creo qeu fue Quevedo: " es el miedo a perdornos el que nos pierde"
besiños.

Fortimbras dijo...

Andrés y Candela. Me gustaría poner otros nombres que respondan más a la realidad, pero prefiero que la historia quede así, porque es real, pero esa realidad está envuelta en la ficción.
Un beso, Candela

irene dijo...

Estas situaciones son más normales de lo que pudiera parecer, a veces no llegan a buen término por falta de diálogo, como muchas otras cosas, pero en este caso, ya que estamos en primavera y me entró la vena romántica, le pondré un final feliz, se casaron, fueron felices y comieron perdices para toda la vida.
Me han gustado los relatos, este y el anterior, son muy amenos.
Bicos, Aldabra.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

eso le pasa por estrecha...me pensé que el final sería otro...pero está bien así ya estoy harto de finales convencionales...besos

guillermo elt dijo...

Bueno, con el tiempo que lo llevo pegado a... :)... a los talones, y leyendo de apoquito a poco los 2 post hoy... Joder!... pues qué quieres que te diga a sínnn, a botepronto... Pues lo único que se me ocurre es que...

"La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ayayayyyyy"... Vamos, eso dice la canción, no.

De todas formas, más de 2 es multitud y... las acciones inconsecuentes, no son buenas.
Besicos.

Brio-Lence dijo...

me encantaron las dos caras de las narraciones
simpaticamente alegres, veridicas muy bien estructuradas
Saludos
=)

Paco dijo...

me gustan tanto el uno como el otro...

saludos

Aldabra dijo...

Gracias a todos por tomaros la molestia de leer y comentar estos textos que son más largos de lo habitual.

feliz fin de semana,
bicos,

vazquez74 dijo...

A MÍ NUNCA ME DECEPCIONAS, LA HISTORIA ME HA ENCANTADO, Y LA CONSIDERO MUY REAL.
¡CUANTAS VECES COINCIDEN DOS PERSONAS QUE PARECEN HECHAS LA UNA PARA LA OTRA Y SIN EMBARGO ESTÁN CONDENADAS A NO ENCONTRARSE NUNCA!
CAPRICHOS DE ESTA VIDA PUERIL.
BESOS.

Wycherly dijo...

La vdd es que no me lo esperaba pero me gusta... asi te sorprende la vida con estas cosas .

saludos

Juan José dijo...

Hola, me gusta tu blog, suerte y un saludo

Aldabra dijo...

Gracias Rubén, Wych, Juan José, por venir y dejarme vuestras impresiones.

biquiños,

EL SUEÑO DE GENJI dijo...

Uy Aldabra, no se que pensar ni de Andrés y Candela. Si tuviera que apostar...lo tendría difícil. Aunque ahora desde un prisma más optimista creo que Andrés conseguirá romper esa máscara de ligón y chigo guay para un día -totalmente cagado - mirarla a los ojos y sin quererse hacer el simpático decirle lo que tiene que decir...O tal vez Candela se lance ya de una vez por todas...

Uhmm mejor así un final abierto. Espera y si Andrés se dá cuenta que es hermano de Candela..??? jeje, si sigo me hago todo un CULEBRÓN Venezolano.

Unha perta¡¡

Aldabra dijo...

Genji: Un culebrón venezolano, una tragicomedia tipo Calixto y Melibea... una de los hermanos Marx... lo que quieras, claro que sí.
biquiños.