martes, 21 de abril de 2009

Las cosas que no debieran suceder

 

Boring_miracles

mionesss´s favourites - devianrART

 

Marina Escobar tenía fama de puta.

Marina era guapa, alta, buena estudiante, extrovertida, alegre, simpática… Pero tenía esa fama. Las que fueran sus amigas más allegadas se habían encargado de mil amores de propagar ese bulo con la misma rapidez con que se expande una epidemia de gripe de las gordas, o un reguero de pólvora, o la noticia de que había tocado la lotería en el barrio.

Marina se llevaba bien con todos los compañeros varones de su clase. Estaba en el club de ajedrez y en el de padel. Y los viernes se iba con ellos a jugar a los bolos, formaba equipo con Nacho y Borja, los guaperas del instituto. Más de la mitad de la población femenina se moría por sus huesitos y sus musculitos torneados a base de gimnasio.

Marina por aquí, Marina por allá… Sus compañeras no podían soportar tanta brillantez, ese sobresalir sin esfuerzo y por eso se habían inventado que la habían sorprendido en un baño haciéndoselo con dos de sus compañeros. No era cierto pero a esa edad ciertos rumores eran muy jugosos y pocos o nadie se molestaban en contrastar lo que había de certeza.

Marina puta. Empezó a verlo escrito en las puertas del baño, en la puerta de su taquilla, en su pupitre, hasta un día apareció en letras grandes en el encerado, justo intentaba borrar las dos palabras cuando entraba el profesor de matemáticas que miró las dos palabras desconcertado e incrédulo, tratando de hacer averiguaciones sin conseguir pistas fiables.

Marina era guapa, alta, buena estudiante, extrovertida, alegre, simpática… Pero tenía ese tipo de fama que acaba por minarte por dentro. Porque una no acaba de comprender qué gana alguien haciéndote daño porque sí hasta que poco a poco sientes que te vas resquebrajando y todo lo que eras antes de, pasa a segundo término.

Marina. Puta por aquí. Puta por allá. No había palabras de consuelo, ni hombros suficientes en los que llorar. Un día empezó a vomitar todas las injurias, las intrigas, el odio que se le pegaba en los pliegues de la ropa. Vomitaba por aquí, por allá, escondiéndose de los ojos que seguían todos sus pasos como buitres al acecho de carne putrefacta.

Marina puta alta delgada. Ya menos guapa para todos los ojos. Introvertida. Triste. Deprimida. Ya no formaba equipo con los guaperas del instituto porque siempre estaba cansada. Ya no tenía la cabeza para el ajedrez. Y había dejado de pertenecer al club de padel. Invisible. Sus amigas bien podían estar ahora contentas.

Marina puta anoréxica. Todo el mundo se preguntaba porqué había cambiado tanto, porqué su rostro se había vuelto lívido y sin vida, porqué ya no se reía nunca. Hasta que un día la encontraron en el baño con dos de sus compañeros. Fueron las mismas amigas, aquellas que no podían soportar tanta brillantez, ni tanto sobresalir sin esfuerzo.

Marina Escobar estaba abriéndose las muñecas con unas cuchillas de afeitar rosas. Había sangre salpicada por todos los azulejos blancos del instituto. Y por el suelo. Y por su ropa. Lloraba. Lloraba y vomitaba toda la impotencia, todas las envidias, preguntándose una y otra vez cómo había llegado hasta ese punto. Los ojos de las otras, las que no eran putas ni nada, se desorbitaban ante el espectáculo.

Marina. Sin aditivos. Convertida en una sombra, en un guiñapo, en un alarido de miedo. Ya nadie tuvo que encargarse de propagar nada. Su fama se había disipado de golpe como la niebla matutina. La ingresaron en una clínica de reposo y perdió ese curso. Borja y Nacho iban a verla dos veces a la semana. Y alguna todavía se reconcomía por las noches.

Marina tenía fama de puta. Y hay famas que matan. Aunque sólo tengas 18 años recién cumplidos.

 

 

34 comentarios:

dijo...

Qué bueno.

Anónimo dijo...

jooo los pelos como escarpias me has dejado.
Cuando vamos a dejar las mujeres de ponernos la trabanqueta a nosotras mismas?
Qué asco de envidias.....
Besos
T.M. de nubes y claros.

Titajú dijo...

Quien haya estado libre de pecado de tener dieciocho años en un instituto, que tire la primera piedra.
Putas me las hicieron pasar a mi, los hijoputas. Todavía hoy, cuando los veo, me dan ganas de desgarrarles las entrañas con un cuchillo.

guillermo elt dijo...

Desgraciadamente hay muchas Marinas en esta vida... más de las que uno quisiera.

Es un error disociar a una persona de su entorno familiar... No, no es un juicio, es que, no solo afecta la calle... tanto para lo bueno, como para lo malo.

Es muy jodido ser padres... Mucho, pero ahí tenemos que estar y dar lo mejor de nosotros... Mirando cara a cara los problemas.

Repito... es muy jodido ser padres.

Besicos.

TORO SALVAJE dijo...

Que fuerza tiene este relato.
Más que frases son espadazos.
Muy bueno.
Biennnnnnnnnnnn
Besos.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Texto duro y directo que me ha dejado doblemente fuera de juego: por el mismo texto y porque para mí Marina Escobar es una calle de Valladolid cuyo nombre corresponde a una valerosa mujer del siglo XVI, con fama de santa...

Anónimo dijo...

¿Realidad o ficcion?Sea como sea, para mi es lo mejor que has escrito.Ya conoces mi sentido trágico de la vida.
Y para compensarlo, tambien es coincidencia Cry me a river. Te recomiendo que la escuches en youtube por Susan Boyle, uno de mis ultimos amores. Demuestra que hay milagros....que nunca es tarde....que.....que....que....


Dersu

Goyo el Dragon dijo...

Uno de tus mejores textos sin lugar a dudas. Su construcción, su ritmo, su intensidad....

Felicidades, te ha salido redondo.

Un beso

vazquez74 dijo...

Hubo,hay y por desgracia, habrá muchos casos así.
La mejor medicina para estos casos es seguir adelante, eso es lo jode a las malas lenguas.
El texto, excelente en ritmo. Besinos.

Camille dijo...

Desgarrador, tremendo y buenísimo relato. Me has emocionado!.

Besos, guapa

anabel dijo...

¡Qué sopresa pasarme por aquí y descubrir este relato!

Tiene una fuerza impresionante, y está redactado con muy buen ritmo. En cuanto al fondo, qué te voy a decir: compromiso.

Me ha gustado muchísimo. Si te apetece, podríamos publicarlo en la revista literaria www.ensentidofigurado.com.

¿Me dices?

Abrazos desde Hamburgo.

PD. Y mil gracias por hacerte eco de nuestra lucha en la concienciación sobre el autismo.

Belén dijo...

A ciertas edades no se debería permitir que la gente difundiera rumores...

Besicos

Estela dijo...

A veces somos inconcientes del daño que pueden hacer ciertos rumores... y mas con esa edad..

Un abrazo!!

Martín Bolívar dijo...

Excelente, la envidia entre otras miserias humanas, contada en primera persona. Nos puede haber ocurrido cosas semejantes a cualquiera de nosotros, de hecho nos ha ocurrido y más de una vez. Muy bueno todo. Cordiales saludos.

iliamehoy dijo...

la envidia nunca fue sana, ni para los que la sintieron, ni para quienes la despertaron.
la fama tampoco es mejor, ni siquiera a los 18 años.
Desgarrador, no puedo evitarlo.
Una sonrisa aplauso

fonsilleda dijo...

Me he pasado para agradecer tu paseo por el blog de Anabel. Gracias.
Allí dices que lo descubriste a través de mí, lo que es un honor.
Es una chica estupenda y una mamá coraje en letras mayúsculas.

Ahora pasemos a tu texto que me ha parecido estupendo y terrible, con visos de una realidad que todavía recuerdo con estupor: la de la maledicencia, la envidia, la frustración...
¡Muy bien!.
Creo que es posible que nos veamos en "En sentido figurado"
Bicos

mariona dijo...

y las marinas que no se ven....

Albino dijo...

Esta muy bien escrita y explicada esa historia llena de sensibilidad, y que en mis lejanos tiempos de bachillerato de postguerra, no era ficción, sino realidad.
Afortunadamente hoy, salvo en sociedades religiosas extremistas, y no me refiero exclusivamente católicas, sino mas bien a las islamistas, aun sigue existiendo. Pero somos más los que estamos en un mundo civilizado donde una muchacha joven, guapa, elegante y sexualmente correcta, puede hacer todo lo que le apetezca sin que llame la atención a sus compañeros o vecinos.
Es mi manera de pensar.

Chousa da Alcandra dijo...

Os rumores de instituto eran (son) tan crueis como é certa prensa na actualidade. Poden escarallar (perdoa a palabra) unha vida sin motivo nin razón.
Por iso -as mais das veces- non so temos que un pouco "putas"; senón tamén semellar que NON o somos... ;-)

Bicos por doquier

Carlos dijo...

La envidia corroe todo lo que toca, lo barniza de espanto y agonía, de cardo y de tormento; sé es tan vulnerable a los 18 años.

Poderoso relato, Aldi. Duele y conmueve.

Un beso muy grande.

Paco dijo...

la "puta" envidia... no es otra cosa, yo también la padezco a veces, cuesta aportar indiferencia, pero está ahí.

saludos

irene dijo...

Es muy fuerte la historia, me produce una gran tristeza pensar que hay mucho de real en él, y que más de una vez habrá sucedido que la envidia y los bulos, hayan destrozado la vida de muchas personas.
Estupendo relato.
Biquiños, Aldabra.

jg riobò dijo...

Real como la vida y duro como la vida.

cieloazzul dijo...

uffff que fuerte! que cierto!! que tremendo!!!
te felicito, excelente relato, excelente reflexión!
mil besos!

Wycherly dijo...

Depresivamente bueno.

saludos

anabel dijo...

Hola de nuevo,
¿me puedes enviar el texto junto con tu nombre, ciudad y fecha e escritura por mail?:
fiestalemana@gmail.com

Así lo dejo completo para la revista. Te avisaré cuando se publique.

Besotes.

cuentosbrujos dijo...

relato con narrativa agil , casi trepidante, el arguento mas pausado me gusta
sludos

Verbo... dijo...

Fama de puta
fama de drogadicto
fama de corrupto
fama de puto

no siempre la fama, asciende al exito

Besos.

Lamentable la historia que has narrado, y si fantasia, también, triste.

Besos

Juanjo dijo...

La envidia sí que es puta. Un relato duro, realista y contundente.

Besos.

.... dijo...

pobre marina

Bambú Blanco dijo...

¡Vaya fuerza que tiene este relato!... A Marina le pasa como a muchos y muchas, que no necesariamente llegan a la anorexia, pero que se convierten en una sombra de lo que son por creer demasiado en lo que los otros quieren que sean.
Un abrazo.

Aldabra dijo...

Os agradezco enormemente vuestros comentarios y que hayan sido tan buenos. Deciros que yo misma me conmoví escribiendo este relato porque en verdad llegué a sentir que era Marina. Quise ser breve y contundente, que el relato tuviera fuerza y que todos nos sintiésemos un poco Marina: frágil, vulnerable, truncada...
Hay tantas cosas que se esconden detrás de la fachada que vemos en una persona... y a veces hablamos sin saber, sin comprender, sin ponernos en el lugar de y nos equivocamos, etiquetando a las personas y ocasionándoles un daños que a veces es fatal.

Y para los nuevos que pasáis por primera vez, bienvenidos, volver cuando queráis.

Biquiños festivos de viernes primaveral.

horabaixa dijo...

Hola Aldadra,

Estupendo escrito. Tremendo el mensaje.

Siempre he sentido más simpatia por las "putas" que por las que joden sin disfrutar.

Cuantas veces hemos sido sus victimas? y la pregunta és: que ganan con ello?

Muy sencillo. Quien alguien con un don natural fracase, supone su "exito".

Bicos

BIPOLAR dijo...

Real real como la vida misma.
La manada siempre machaca al diferente.