martes, 27 de mayo de 2008

Todos llevamos dentro una casa vieja



Han tapiado las ventanas y las puertas de la casa vieja. Unos obreros. Sí, unos obreros vestidos con ropa de obrero. Camisetas viejas, pantalones viejos. Todo viejo como la casa en ruínas.

De pequeña estuve muchas veces dentro de la casa. Y fuera. Jugando. Me gustaba bajar las escaleras corriendo de dos en dos porque eran de madera y hacían ruído, como si tuviesen vida propia.

Ahora las ventanas y las puertas no ven. Ahora la casa es una casa vieja ciega. Aunque ahora su tejado brilla. Sí, los obreros vestidos con ropa de obrero han puesto retales de tela asfáltica sobre las tejas. Ahora las tejas están disfrazadas de tejas galácticas.

Tampoco puede hablar ahora la casa vieja. Ahora que han tapado todos sus huecos al exterior. No puede contar nada de las personas que vivieron en ella. Yo las conocía. Algunas ya han muerto.

Ahora la casa es una casa vieja ciega muda. Y triste.

Sí, los obreros vestidos con ropa de obrero disfrazaron la casa de tristeza galáctica.



...ooo000ooo...


Pero éste no era el post que quería haber escrito hoy, tal vez mañana tenga valor.



14 comentarios:

Wycherly dijo...

Uyy si esas pardes hablaran...
Te animas y te leo mañana!


Aldabra te dejo aqui ellink del blog solole agregue la i y la j.

http://wycherlyij.blogspot.com/

Abrazo

Belén dijo...

Bueno, cuando te atrevas mujer, que aquí leemos lo que escribas!

Y bueno, las casas viejas tienen ya carácter propio... ais si hablaran!

Besicos

Fortimbras dijo...

Todos hemos sido vecinos de una casa vieja. Yo la recuerdo muy cerca de la de mis padres, pero aquella tuvo peor suerte porque su fin fue el derribo. La verdad es que estaba muy bien ubicada en el centro de la ciudad y en cuento comenzó a valorarse el terreno y llegó el permiso municipal, la vieja casa con su personalidad se convirtió en un elevado edificio atípico, de esos que diseñan arquitectos sin más imaginación que la de distribuir espacios.
Pero, con mis amigos, entrabamos por una ventana semiabierte y la recorriamos encontrandonos verdaderos tesoros: un zapato tambien viejo, una lata de conservas oxidada o un colchón asqueroso. Todo nos sorprendía.
Eran otros tiempos.........
Un beso

KUKA dijo...

Hay veces que es mejor tapar aquello que nos horroriza, otras para que las paredes no hablen, en fin todo llega y todo pasa.

Pat Rizia dijo...

Las casas, qué importantes son, cuánto nuestro se queda en ellas. Te leo y me encuentro muchas veces en lo que dices. Un fuerte abrazo, Patro.

jg riobò dijo...

Mi vieja casa es un estudio de arquitectura después de muchos años ciega.
A veces se recupera la vista.

migramundo dijo...

Lo peor de las casas viejas es que siempre queda algo nuestro irrecuperable. La añoranza se encarga de devolvérnoslo, y es entonces cuando nos sentimos tristes. Los recuerdos, como los olores, tienen ese lado maldito. Saludos.

guillermo elt dijo...

Joder, mi casa... claro, en la que nací, porque yo no nací en un hospital, es ahora un hueco que por fondo tiene una de las siete colinas de Cartagena... sí, como Roma... y, ese hueco si no recuerdo mal, por lo menos, creo, le han respetado la fachada... ya digo, que creo, porque a veces la bola... sí, el zumo de pera... jejeje... bueno, la verdad es que tengo un poema que se llama mi calle, pero quiero pasar por allí y hacer una foto y publicar, pero el tiempo es mi asesino particular... cómo nos queremos!!!... jejeje... sí, pa matarlo yo a él.

Besicos, Aldi.

Aldabra dijo...

Wych: me alegra volver a leerte por aquí y por tu blog.

Belén: a estas alturas pues va ser que ya me he atrevido... ya hablaremos.

Fortimbras: es verdad, recuerdo parte de esos tiempos... recuerdo que jugábamos a la chapa, a hacer comida con cosas que encontrábamos en el camino (porque por delante de mi casa todavía no pasaba una carretera asfaltada) y había "silveras" (setos) y jugábamos al escondite y nos acercábamos a merodear por el río que pasaba cerca... y cogíamos las almejas en la playa y los berberechos y los comíamos crudos... algo imposible hoy en día...

Kuka: el día que tapiaron la casa, algo de mi infancia se tapió... en esa casa nació un niño pequeño, su madre me dejaba darle las papas de maicena y comerme las sobras... y todavía tenían un retrete de esos de asiento de madera... me parece increíble

Patrizia: mi casa es mi hogar, mi refugio, mi confidente, mi abrigo... por eso las casas me gustan, sobre todo las viejas... de piedra.

Jg riobó: ¡que suerte! supongo que eso te haría feliz.

Migramundo: tienes razón... los recuerdos aunque sean dulces siempre tienen ese toque de nostalgia que producen al mismo tiempo, tristeza... el ying y el yang

Besos a todos y gracias por vuestros comentarios.
Aldabra.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Las casas ciegas y amordazas están encarceladas hacia dentro.

Aldabra dijo...

Pedro: como siempre tienes razón... la han amordazado, no la han dejado morir dignamente

bicos,
Aldabra

entrenomadas dijo...

Es un texto muy bello, que me ha dejado algo "tocada".

Besos con abrazo incluido,

M

Aldabra dijo...

Entrenomadas: Gracias y siento que te haya dejado algo "tocada"... pero bueno, eso es porque sientes y por tanto Vives.

bicos abrazosos (besos con abrazo incluído)... je je je
Aldabra

Enredada dijo...

casa viejas... ruinas que lo son para otros y para seres como vos recuerdos tan vivídos...
voces que retumban, juegos de niños... tanto significa una casa...
Te entiendo...
te quieroooooooooooooooo!