martes, 8 de enero de 2008

Fabricando ilusiones... Y a la primera carta siguió la segunda.



Hoy hace un bonito día de sol para celebrar cosas y si no hay cosas que celebrar siempre podemos inventarlas, ¿verdad? Pero hoy no tengo ganas de inventar nada aunque siga viendo en el cielo mariposas, flores de colores, gotas de lluvia de gaseosa, caballos blancos alados, unicornios… Siempre me gustaron estos seres mitológicos y el que más, el unicornio azul de la canción de Silvio Rodríguez, ¿la recuerdas?:

“Mi unicornio azul ayer se me perdió y puede parecer acaso una obsesión pero no tengo mas que un unicornio azul y aunque tuviera dos, yo solo quiero aquel. Cualquier información la pagaré.

Mi unicornio azul, se me ha perdido ayer, se fue”.

Congo, se ha puesto a llover mientras te escribo. Y no quiero que llueva hoy. Se mojará esta carta. Para que la recibas rápido y sin problemas, le he encargado a mis gaviotas particulares, aquellas que un día te enseñé, que te la hagan llegar allí donde quiera que te encuentres. Ojalá que un día, del mismo modo, reciba también alguna señal de que estás bien y de que voy a seguir viviendo en ti.

Bueno, se me hace tarde, tengo que dejarte ya. Un millón de besos.

P.D.: ¡Ah!, te contaré otro día cómo son mis besos.

1 comentario:

Isaac González Toribio dijo...

Hola Aldabra. Me ha emocionado ver parte de la letra de una canción que significa mucho para mí: El Unicornio Azul. Soy y degustador insaciable de Silvio, un poeta que combina como nadie la emoción, la pasión y la ternura. Los tres ingredientes sin los que hacen nuestra vida diferente, mejor. Un saludo y mi admiración por tu sensibilidad.