miércoles, 23 de enero de 2008

Sobremesa

A veces, como ayer,
Congo me bebe a sorbos.

Me saborea despacio
en la sobremesa,
mezclada con café Ristretto
y azúcar moreno.

Sumisa,
me dejo deslizar por su boca,
por su garganta húmeda,
cálida
mientras voy acariciando
a Congo por dentro:
sus órganos,
sus humores,
sus agujeros secretos...

A veces,
como ayer,
Congo me bebe a sorbos,
en la sobremesa,
y yo sé
que no se puede llegar más lejos.


1 comentario:

literito dijo...

Bonito, dulce, tranquilo... sosegado