viernes, 1 de febrero de 2008

84, Charing Cross Road

Apuntes (10 ) Para Congo.

Bueno, Congo, en breve vamos a vernos y yo dejaré de darte la brasa con mis dichosos “apuntes”. Los de hoy van a ser los últimos por un tiempo así que ya puedes respirar tranquilo.

Hoy ha hecho muchísimo calor y espero que siga el buen tiempo para que podamos disfrutar de un chapuzón juntos. He ido a la playa sola porque Senia tiene exámenes. Me escapé un par de horas para captar un poco de energía solar que siempre reconforta. Y la verdad es que el tiempo se me fue volando. Empecé a leer un pequeño libro que me cautivó desde la primera página y eso me hizo sentir bien. Te lo recomiendo “84, Charing Cross Road” de Helen Hanff. Está basado en una historia real, la relación epistolar que duró más de dos décadas entre Helen Hanff que vivía en Nueva York con el dueño de una librería de libros de segunda mano situada en Londres en el 84 de Charing Cross Road. Estoy deseando meterme en la cama y seguir con él hasta acabarlo ya que esta tarde devoré la mitad. Aunque parezca un hecho intrascendente me levantó mucho la moral ya que desde hace unos meses ninguna lectura ha conseguido captar mi atención de este modo debido a mi falta de interés y de concentración. Así que he vuelto de la playa totalmente revitalizada y con entusiasmo.

A las nueve, como vengo haciendo últimamente, salí a caminar durante una hora. Hacía una brisa agradable y el sol todavía seguía calentando aunque con poca fuerza. Y ya para colofón cuando llegué a casa me comí queso con anchoas ¿Te dije que me rechiflan las anchoas? Estaban buenísimas, justas en su punto de sal y sin espinas.

Es de esos días en los que pienso: Podría haber sido más perfecto pero no mejor. Porque aunque bien es verdad que haberte visto me hubiese gustado sé que te llevo muy adentro y eso hace que no te eche tanto de menos y pueda seguir disfrutando de las muchas otras cosas que me ofrece la vida. Hoy me siento afortunada por vivir.

P.D.: Recuerda que sigue en pié nuestro abrazo de carrerilla así que espero que estés en forma para sostenerme dándome vueltas sin dejarme caer

M.G.E.C.

1 comentario:

Isaac González Toribio dijo...

Yo ya lo leí, hace tiempo. Pensaba recomendártelo como he hecho con todos mis amigos. Es una historia entrañable, tierna, mágica por real. Qué facil es ponerse en la piel de esa mujer solitaria y en el alma de ese hombre sencillo!!!! Ambos viven hacia dentro en un entorno monótomo y hostil. En su corazón no hay un rincón para la maldad, para el egoismo. Son seres honestos y serenos.

Después de acabar esos párrafos de desnuda sencillez me sentí un poco mejor conmigo mismo y con el mundo. Disfrúta del libro. Es un manjar para paladares exquisitos.
Y del resto, mejor no hablar.
Un afectuoso saludo, Aldabra